Francisco y Benedicto XVI respaldan simposio sobre derechos humanos

4:00 p m| 28 nov 18 (VATN/RD).- Este 2018 se cumplen 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, un manifiesto importante en la medida en la que se propone “eliminar los muros de separación que dividen a la familia humana y favorecer el desarrollo humano integral”. Lo ha subrayado Francisco en una carta al reciente Simposio Internacional “Derechos fundamentales y conflictos entre derechos” celebrado en Roma. Un congreso al que Benedicto XVI, Papa Emérito, también se ha dirigido por escrito, recordando que la idea de los Derechos Humanos es esencial “para proteger los fundamentos de la coexistencia de la familia humana”.

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La Carta del papa Francisco fue leída por el padre Federico Lombardi durante la inauguración del Simposio Internacional que se realizó en la Universidad María Santissima Assunta de Roma del 15 al 16 de noviembre, organizado en colaboración con la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI.

El papa Francisco, dirigiéndose a Lombardi, instaba tanto a los organizadores, como a los distinguidos oradores y a los participantes, a una “fructífera realización del trabajo” para que ese Simposio de alto nivel académico “contribuya con coraje y profundidad a iluminar un problema esencial para la protección de la dignidad de la persona humana y su desarrollo integral”.

El Simposio se inspiró en los derechos fundamentales y los conflictos que se desarrollan entre ellos; temas sobre los que el papa Benedicto XVI siempre ha intervenido “con autoridad en ellos como pensador y como pastor” -dijo el papa Francisco en su Carta- y gracias a ello, hace veinte años, la Universidad Lumsa de Roma le otorgó “el título honorario de jurisprudencia”.

Francisco también recuerda en su Carta que se acerca el 70 aniversario de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas (10 de diciembre) y por ello considera apropiado no solo “celebrar la memoria de ese evento histórico”, sino también “establecer una reflexión profunda sobre su implementación y sobre el desarrollo de la visión de los Derechos Humanos en el mundo actual”.

En este contexto, Francisco además cree que es importante “verificar que, con el paso de los años, la interpretación de ciertos derechos ha cambiado progresivamente, a fin de incluir una multiplicidad de ‘nuevos derechos’, a menudo en oposición entre sí”, y esto “abre una serie de problemas que involucran en profundidad la idea misma de la ley y sus fundamentos”.

 

Benedicto XVI: “Los Derechos Humanos son necesario para proteger los fundamentos de la coexistencia”

Mientras tanto, el Papa Emérito, Benedicto XVI, también envió una Carta a los participantes en el Simposio Internacional “Derechos Fundamentales y conflictos entre derechos”. En la carta dirigida al Presidente de la Fundación Vaticana “Joseph Ratzinger – Benedicto XVI”, P. Federico Lombardi SJ, el Papa Emérito manifiesta su aprecio por esta iniciativa, la cual lo considera “extraordinariamente útil”. “En particular, me parece importante que se hable explícitamente de la problemática de la multiplicación de los derechos y el riesgo de la destrucción de la idea de derecho”.

Este debate sobre la multiplicación de los derechos y el riesgo de la destrucción de la idea de derecho, afirma Joseph Ratzinger, “es una cuestión actual y fundamental para tutelar las bases de la convivencia de la familia humana, que merece ser puesta una vez más como tema de una reflexión profunda y sistemática, como el programa del Simposio pretende hacer”.

Antes de concluir su misiva, Benedicto XVI manifiesta su estima personal a todos los relatores y participantes en el Simposio, así como también, “su cercanía en la oración para que el Señor bendiga sus trabajos como un precioso servicio a la Iglesia y por el bien de la familia humana”.

ENLACE: Cartas de Francisco y Benedicto XVI completas (leer página 7-8 del PDF)

 

Card. Parolin: “Luchar por los derechos sin perder el nexo con la humanidad”

“Los derechos humanos son, sin duda, un tema de gran actualidad, complejo y, a veces, controvertido. Las intervenciones de estos días nos brindan análisis importantes y significativos, que destacan aspectos clave de la discusión, desde el origen y el fundamento de los derechos humanos, pasando por su jerarquía e interacción mutua hasta los límites donde pueden o deben llegar”.

Con esas palabras el cardenal Secretario del Estado Vaticano, Pietro Parolin, inició su discurso pronunciado el jueves 15 de noviembre con ocasión del 8º Simposio internacional “Derechos fundamentales y conflictos entre derechos”, en el 70° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y cuando se cumplen veinte años de la concesión del Doctorado honoris causa de la Universidad al entonces cardenal Joseph Ratzinger.

Durante su intervención, el purpurado abordó el ámbito de investigación de esta temática, desde una perspectiva diferente, centrándose especialmente en los interlocutores de la Santa Sede en el campo de los derechos humanos y, por lo tanto, en el diálogo que establece con la comunidad internacional.

“No podemos olvidar que la actitud de la Iglesia y su propensión al diálogo sobre los derechos humanos han ido evolucionando a lo largo de los siglos desde que la expresión apareció en los comienzos de la Revolución Francesa en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, del 26 de agosto, 1789”, afirmó Parolin subrayando que si bien en un inicio, estos fueron percibidos como “una propaganda engañosa difundida por aquellos que en realidad pretendían subvertir todo buen ordenamiento de la vida colectiva; el lenguaje de los derechos fue entrando lentamente en la vida de la Iglesia con el desarrollo de la doctrina social”.

Tras los dramáticos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y con la instauración de una nueva relación con la modernidad en los años del Concilio Vaticano II, la Iglesia abandonó la dialéctica inicial y se convirtió ella misma en promotora de los derechos humanos fundamentales, aunque sin renunciar a subrayar las prerrogativas de la ley divina.

Por ello, el Secretario de Estado recuerda que tal y como afirma la Constitución Pastoral Gaudium et spes, “no hay ley humana que pueda garantizar la dignidad personal y la libertad del hombre con la seguridad que comunica el Evangelio de Cristo confiado a la Iglesia”. Al mismo tiempo, pone en guardia sobre el riesgo, en efecto, de caer en la tentación de juzgar que nuestros derechos personales solamente son salvados en su plenitud cuando nos vemos libres de toda norma divina.

“Por tanto, si por un lado, en el curso del tiempo se abrió un diálogo fructífero entre la Iglesia y la sociedad sobre el tema de los derechos a lo largo del tiempo, por otro lado; no con poca frecuencia, suelen estar marcadas las distancias acerca del contenido y el lenguaje adoptado”, argumentó Parolin.

Asimismo, Su Eminencia hizo hincapié en que la Iglesia, enfoca los derechos humanos sobre la base de su universalidad, racionalidad y objetividad. Desde este punto de vista, se entiende el compromiso concreto de la Santa Sede en defensa de algunos derechos específicos a los que presta especial atención y en cuya promoción está comprometida; como el derecho a la vida en todas sus fases: desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, por lo que también participa activamente en la promoción de la eliminación universal de la pena de muerte.

Profundizando sobre la actual crisis migratoria y el derecho humano a la búsqueda de un futuro seguro y mejor que garantice la propia supervivencia; Parolin argumentó que el Papa Francisco no ha dejado de recordar la urgente necesidad de cuidar de aquellos que se ven obligados a abandonar sus tierras debido a guerras y persecuciones, así como por el hambre y las dificultades económicas.

En cuanto al derecho a la libertad religiosa, el purpurado destacó que no es sólo la de un pensamiento o de un culto privado: es la libertad de vivir según los principios éticos consiguientes a la verdad encontrada, sea privada que públicamente. “Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana”.

Al cierre de su ponencia, el cardenal Parolin afirmó que la tentación moderna es acentuar mucho la palabra “derechos”, dejando de lado la más importante: “humanos”. “Si los derechos pierden su nexo con la humanidad, se convierten sólo en expresiones de grupos de interés. Del mismo modo, los deberes relacionados con ellos caen, y así al afirmar los derechos del individuo, ya no se tiene en cuenta que cada ser humano está unido a un contexto social, en el cual sus derechos y deberes están conectados a los de los demás y al bien común de la sociedad misma”.

ENLACE: Discurso completo del Secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin

 

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Fuentes:

Vatican News / Oficina de Prensa Vaticana / Religión Digital

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