Misión papal en Chile estableció un servicio de escucha a las víctimas

5:00 p m| 6 jul 18 (VN/LN).- La Misión Scicluna, que estuvo en Chile por segunda ocasión, dejó una comisión permanente para continuar acogiendo a quienes intentaron acudir a ellos, pero no alcanzaron a ser recibidos, y otros que deseen hacerlo. Fueron 4 días en Santiago y 4 días en Osorno, una de las localidades más golpeadas por el escándalo de abusos, en donde se reunieron con comunidades de laicos, clero, religiosos y especialistas.

Con los encuentros se buscó prestar apoyo en dos frentes: respuestas adecuadas a los casos de abuso y guías para prevenir una situación similar. Hasta ahora llegan a 14 las diócesis en las que hay acusaciones a sacerdotes y cuyos obispos reaccionan con debilidad. Por su parte, días después, Francisco aceptaba la renuncia de dos obispos más: Horacio del Carmen Valenzuela y Alejandro Goic. Ambos con problemas en sus diocésis y Goic además era presidente de la Comisión Episcopal de Prevención de abusos.

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“Hemos dispuesto que se establezca un servicio de escucha a las personas que nos han escrito y deseen acceder a ello que, además de acogerles, pueda orientarles”, expresó el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, horas antes de salir de Chile, acompañado del sacerdote Jordi Bertomeu, dando por finalizada la misión pastoral encomendada por Francisco que los mantuvo por 8 días en el país, en esta segunda visita.

En una declaración leída ante periodistas, Scicluna agregó: “Luego de reunirnos en distintas oportunidades con los miembros del Consejo Nacional de Prevención de Abusos de la Conferencia Episcopal de Chile, hemos estimado oportuno que sean algunos de sus expertos quienes asuman esta tarea transitoria -en nuestro nombre- en el país. Tengo plena confianza en que estas personas, por su preparación, competencia y experiencia, podrán prestar este servicio a la comunidad eclesial”, e invitó a todos los interesados que contacten a este servicio, a partir de ese momento, indicando una dirección electrónica y un número de teléfono.

Por encargo de los delegados pontificios, este servicio actuará en el nombre de ellos y estará integrado por la sra. Pilar Ramírez, actual coordinadora del Consejo; Josefina Martínez, psicóloga; la hermana Marcela Sáenz; y los sacerdotes Larry Yévenes, sj, y David Albornoz, sdb. Ellos procurarán ofrecer un espacio de confianza en que estas personas se sientan apoyadas en su proceso de búsqueda de la verdad, con caridad y justicia.

Este servicio se define como de escucha, de carácter transitorio mientras sea necesario, y ofrecerá acogida y orientación a las personas respecto de las situaciones que planteen. Los consejeros, además, estarán disponibles para acompañar y hacer seguimiento de estas situaciones, en el caso que sea pertinente.

En estos días un número importante de denuncias han sido replicadas en los medios de comunicación, muchas de ellas nuevas y algunas que ya fueron hechas años antes. En al menos 14 de las 26 diócesis chilenas hay denuncias contra sacerdotes, algunas ya tienen abiertos los procesos de investigación previa; otras se refieren a casos ya resueltos y algunas son recientes. Algunos obispados han anunciado que sacerdotes denunciados han sido suspendidos del ejercicio de su ministerio dando inicio al proceso de investigación.

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En su declaración de despedida, Scicluna agradece la confianza recibida por quienes acudieron a ellos con sus testimonios y por la experiencia vivida con comunidades parroquiales. “Nos han pedido que la Iglesia avance en caminos de verdad, justicia y reparación, expresa. Es también lo que nos pide el Santo Padre. Por ello reitero que la invitación a reconocer y admitir la verdad completa, con todas sus dolorosas repercusiones y consecuencias, es el punto de partida para una curación auténtica, tanto de la víctima como del autor de los abusos”.

“Investigar es un deber de justicia. Necesitamos hacer justicia con las víctimas por el bien del país y también de la Iglesia. Junto con ello hemos señalado que la acogida de las víctimas denunciantes de abusos debe ser un principio rector en los procesos eclesiásticos”, precisó.

Capacitación a canonistas y justicia civil

Se reunieron con el Consejo Nacional para la Prevención de Abusos y varios testimonios previamente concertados. Luego, en la sede central de la Universidad Católica se reunieron con unas 60 personas relacionadas con el Derecho Canónico, en una jornada de capacitación para canonistas organizada por el Consejo. Allí Scicluna expresó que la acogida de las víctimas denunciantes de abusos debe ser un principio rector en los procesos eclesiásticos y citando a Benedicto XVI indicó que “es importante establecer la verdad de lo sucedido en el pasado, tomar todas las medidas necesarias para evitar que se repita en el futuro, asegurar que los principios de justicia sean plenamente respetados y, sobre todo, sanar a las víctimas y a todos los afectados por estos crímenes atroces”.

El arzobispo de Malta recordó que el Derecho Canónico protege el derecho del acusado a defenderse, a conocer los motivos subyacentes a la decisión, y a la revisión de una decisión que le afecte. También describió a los participantes en la jornada actitudes que son enemigas de la verdad: “La negación deliberada de hechos conocidos y la preocupación fuera de lugar por dar absoluta prioridad al buen nombre de la institución en detrimento de la legítima revelación de un delito”. Por ello destacó: “Reconocer y admitir la verdad completa, con todas sus dolorosas repercusiones y consecuencias, es el punto de partida para una curación auténtica, tanto de la víctima como del autor de los abusos”.

Los delegados papales también recibieron en la Nunciatura al fiscal nacional, Jorge Abbott, acompañado de tres fiscales a cargo de las investigaciones relacionadas con abusos por parte de sacerdotes en varias diócesis del país. Al término del encuentro, Abbott señaló que llegaron a un acuerdo de colaboración entre la Iglesia y el Ministerio Público.

“Vinimos fundamentalmente en busca de colaboración de las investigaciones que estamos llevando adelante que dicen relación con abusos que han sufrido fundamentalmente menores por parte de personas ligadas a la Iglesia”, explicó Abbott. “Hemos compartido con monseñor Scicluna, agregó, la necesidad absoluta de la cooperación entre la Iglesia y el Estado de Chile para los efectos de poder hacer avanzar este tipo de investigaciones y finalmente poder establecer quienes son los responsables e instar por el castigo de los mismos”.

El arzobispo Scicluna dijo a los medios de comunicación: “Debemos, como Iglesia, colaborar con la justicia civil. El abuso de menores no es solo un delito canónico, sino un delito civil. El bien común de la Iglesia y de la sociedad convergen en la tutela del menor”. Agregó que el encuentro que tendría algunas horas más tarde con el Fiscal Nacional tenía como objetivo “dar una señal fuerte de colaborar todo lo posible en una relación cordial entre Estados”.

 

Sigue la purga en Chile: Francisco aceptó la renuncia de otros dos obispos

Se van otros dos obispos. Después de los tres que se fueron el pasado 11 de junio, entre los que estaba Juan Barros, expastor de Osorno y desde años en el centro de las protestas por haber encubierto los abusos sexuales contra menores de su “padre espiritual” Fernando Karadima, Bergoglio aceptó las renuncias de otros dos obispos de los 33 que, a mediados de mayo, presentaron en bloque sus renuncias después del encuentro con el Papa en el Vaticano.

Se trata de los obispos de la diócesis de Talca, Horacio del Carmen Valenzuela, que era un prelado del denominado “grupo” del sacerdote pedófilo Fernando Karadima; y el de Rancagua, Alejandro Goic, que era presidente de la Comisión Episcopal de Prevención de abusos.

ENLACE: Goic y Valenzuela, la trayectoria de dos obispos cuestionados por su reacción ante casos de abusos

Precisamente Goic llamó la atención de la prensa internacional el pasado 21 de mayo (pocos días después de la visita a Roma) por la decisión, drástica cuanto clamorosa, de haber suspendido del ministerio a 15 de los 68 sacerdotes de su diócesis (el 22% del clero diocesano) porque sospechaba que estaban implicados en una red de abusos de menores y de intercambio de material pornográfico. Una especie de “cofradía”. “No fui capaz de darme cuenta de lo que estaba sucediendo, aunque hubiera signos visibles y hoy debo reconocer que en esto he estado poco atento”, dijo con tristeza Goic.

Como en el caso de Barros en Osorno, el Papa decidió nombrar a dos administradores apostólicos en las dos diócesis que quedaron ahora vacantes: para Talca, Galo Fernández Villaseca y para Rancagua, Luis Fernando Ramos Pérez, que son también obispos auxiliares de Santiago de Chile.

 

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Fuentes:

Vida Nueva / La Nación / La Tercera / El Mercurio

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