Películas de Pixar nos recuerdan que no somos perfectos

1.00 p m| 19 ago 15 (CRUX/BV).- Entre las muchas cosas extraordinarias que nos trae la aclamada película “Intensa-mente” de Pixar, hay un momento importante, tranquilo pero culminante, y es el que pone de relieve lo especial que resultan los filmes de este estudio de animación, desde “Toy Story” hasta “Monsters University”. Sin entrar en detalles (spoilers), la joven heroína, Riley, quien ha tomado algunas decisiones importantes equivocadas y elige un camino temerario, termina por arrepentirse y mostrar un vuelco en su actitud.

En el contexto hollywoodiense moderno de películas animadas familiares, la claridad moral y el arco redentor de esta secuencia casi no tiene paralelo, con la notable excepción de casi todas las demás películas de Pixar en las que héroes o protagonistas con muchos defectos y virtudes, toman malas decisiones y terminan en el camino equivocado, obligándolos a pensar, asumir sus errores y hacer las paces para arreglar las cosas.

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Desde el principio, cuando “Toy Story” apareció hace 20 años, Pixar marchó a su propio ritmo. En pleno resurgimiento de Disney, y cuando la oferta de películas familiares estaba dominado por musicales románticos, Pixar ofreció un film animado sobre una extraña amistad, sin romanticismo ni esfuerzos descomunales en producción.

Por encima de todo, mientras que el típico héroe o heroína de Disney era una romántica o incomprendido, cuyas decisiones testarudas encontraban oposición en los demás, pero era vindicado al final, en “Toy Story” nos muestra un protagonista que sucumbió a la vanidad, el egoísmo y la envidia, causando el conflicto central con un acto increíblemente malicioso. En lugar de ser vindicado, Woody debe reconocer que estaba equivocado.

Compare eso con Ariel en “La Sirenita”, que a espaldas de su padre hace un trato peligroso con Úrsula, la Bruja del Mar, con el fin de cumplir el deseo de su corazón: Intercambiar su cola por piernas y buscar al apuesto príncipe Eric, pasando por alto la advertencia de su padre, el rey Tritón, quien le pedió evite a los humanos y su mundo.

Aún cuando el confuso y decepcionante clímax incluye un momento fugaz en el que Ariel dice: “¡Papá, lo siento. No era mi intención hacerlo! Yo no sabía… “, no se percibe una real reflexión moral por sus errores. Ariel se horroriza por la crisis como resultado de sus acciones, pero no considera que pudo haber escuchado al rey Tritón. Y luego, Ariel tampoco siente la obligación de hacer algo para enmendar sus errores.

Podría entenderse que “La Sirenita” no se trata de cómo Ariel debería haberse mantenido lejos de la bruja del mar, como “Toy Story” es acerca de cómo Woody no debería haber envidiado a Buzz Lightyear y desde luego no debería haber actuado a traición contra él. Sería más exacto decir que “La Sirenita” es acerca de cómo el rey Tritón no debería haber prohibido imperiosamente a su hija a seguir a su corazón.

Patrones similares se manifiestan en cualquier dibujo animado “no Pixar” en el último cuarto de siglo. “El Rey León” se trata en gran parte de cómo Simba piensa toda su vida que hizo algo terrible, pero resulta que no fue así. Simba, posiblemente el protagonista más aburrido del renovado Disney, no comete errores profundos y no tiene algo de que arrepentirse. Lo mismo ocurre con el ogro de DreamWorks, “Shrek”, que se trata solamente de cómo no se comprende a los ogros.

Los protagonistas de “Happy Feet” (Warner) y “Cómo entrenar a tu dragón” (DreamWorks) son rotundamente reivindicados contra los malentendidos de las sospechas de sus padres, quienes son arquetípicamente masculinos y desean que sus hijos sean chicos más comunes y no anden en cosas raras, impropio de un hombre como el baile de tap y el comprender a los dragones en lugar de matarlos. El padre que abandonó a Po en “Kung Fu Panda” (DreamWorks), aunque más simpático, no se siente agradecido por la pasión de su hijo por el kung fu, y no se le ocurre otra idea que imaginar a Po siguiendo sus pasos en el negocio familiar de los tallarines.

“Lluvia de hamburguesas” (Sony) juega con la misma tropo, con un padre que quiere a su joven hijo al frente del negocio familiar, pero que no comprende su pasión por inventar, hasta que al final de la película lo acepta. Sin embargo afirma parcialmente las preocupaciones del padre, y resulta en un protagonista, no-Pixar, relativamente raro que comete errores y debe arrepentirse de ellos.

Con Pixar, sin embargo, este patrón de la tentación y el arrepentimiento sucede todo el tiempo. En “Toy Story 2”, Woody encuentra consuelo en el miedo a perder Andy solamente al dar la espalda a Andy y a sus viejos amigos, y encarando un nuevo mundo gratificante para su ego, en el que es el personaje más importante de una colección.

La dinámica se complica en “Buscando a Nemo” por el hecho de que el padre y el hijo son casi coprotagonistas… Nemo se mete en problemas, y también a su padre Marlin, cuando lo desafía abiertamente en un tonto arranque de desobediencia. Así, mientras Marlin debe aprender a renunciar a su tendencias sobreprotectores, Nemo va madurando.

La idea de un padre que debe dejar de ser tan sobreprotector no es revolucionaria, salvo sin embargo el caso de Marlin sí lo es, porque la película ubica en su núcleo el emotivo viaje del padre protagonista, que va invitando a otros padres y niños por igual a empatizar en sus relaciones y desacuerdos. Eso fue revolucionario.

En “Los Increíbles” el papá vuelve a ser el protagonista, y mientras Mr. Increíble es uno de los personajes más complejos y simpáticos de Pixar, es otro héroe “defectuoso” de Pixar cuyos errores conducen la historia. Su conducta prepotente hacia un joven que quiere ser su compañero superhéroe en el prólogo lleva a la aparición del antagonista central, “Síndrome”; más importante aún, su crisis de mediana edad y la preocupación por los días de gloria de su juventud producen tensión en su matrimonio y descuido de su vida familiar.

“Cars” se centra en un narcisista y superficial auto de carreras “Rayo McQueen”, que se pasa la película haciendo penitencia por sus errores y aprende valores pueblerinos honestos. “Cars” está lejos de ser el mejor trabajo de Pixar, pero es mucho mejor que “Cars 2”, fácilmente su peor producción, en la que se subvierte el patrón redentor familiar.

“Ratatouille” es una “rara” película de Pixar, que sigue el modelo común de un incomprendido joven protagonista, cuyo tradicional y prosaico padre  no aprueba la especial capacidad creativa de su hijo, hasta el último instante de la película.

Sin embargo, clavado en mitad de la historia, una crisis de proporciones es creada por Remy (nuestro héroe rata-cheff), quien cede a la tentación y traiciona la confianza de su colaborador humano, Linguini, al robar comida del restaurante para su familia e incluso lleva todo su clan en una incursión a gran escala que casi lo arruina todo.

Al igual que “Lluvia de Hamburguesas” de Sony, “Valiente” de Pixar encarna y subvierte parcialmente el tropo de una joven protagonista incomprendida, y una madre que desaprueba su forma de ser y que aprende una valiosa lección al final.

Ciertamente la joven Mérida comete un tremendo error, incluso atenta gravemente contra el bienestar filial, en medio de su complicada relación con su madre.

Con la intención de “cambiar” a su madre, quien quiere forzar a Mérida a casarse contra su voluntad, esta obtiene y administra subrepticiamente un hechizo mágico (en forma de una torta encantada que la hija afirma falsamente que hizo para su madre) que tiene el efecto inesperado de transformar a su madre en un oso. Con el fin de arreglar las cosas, Mérida debe “reflexionar, buscar en su interior y reparar el vínculo roto por el orgullo” – lo que logra al final. En ese momento ambas lamentan, entre lágrimas, lo que hicieron.

Incluso “Monsters University” una reciente precuela de bajo rendimiento de Pixar, se reduce la trampa que hace Sully para ayudar a Mike en una competencia -una traición bienintencionado que conduce a problemas y un clímax en el que Sully finalmente logra quedar limpio.

No todas las películas de Pixar siguen este patrón. Woody meta la pata en las dos primeras películas de “Toy Story”, pero en “Toy Story 3”, es tan leal y heroico como Andy siempre supo que podía ser. Los protagonistas de “Monsters, Inc.”, “Up” y tal vez incluso “Wall-E” cometen errores y maduran, pero no se da la temática de ceder a la tentación y arrepentirse, al menos no de manera notable.

¿Y se ha recurrido a este patrón más allá del mundo de Pixar?

El protagonista de la película “Aladino” de Disney, que carece de la confianza en sí mismo para seguir el consejo del Genio y admitir ante la princesa Jasmine que no es realmente un príncipe, le miente diciendo que solo fingía ser una vagabundo callejero. Sin embargo esa mentira produce que Aladino sea humillado por Jafar cuando revela su verdadera identidad; aunque las consecuencias no son profundas.

“Las locuras del Emperador” es un raro cuento de Disney, con dosis de moral, en la que el narcisista y egoísta emperador Kuzco aprende el respeto y la empatía de un campesino, cuya vida en el hogar (armoniosa, con una esposa embarazada y dos niños adorables) está entre las representaciones más idealizadas de la familia en el historial de Disney. Ahora que Pixar y Disney están bajo un mismo techo, tal vez las líneas se están difuminando.

La reciente “Big Hero 6”, del estudio de Animación de Disney, incluye un arco redentor casi como en las películas de Pixar, con un simpático protagonista huérfano que sucumbe a las tentaciones oscuras del egoísmo e incluso de un asesinato por venganza, antes de encontrarse a sí mismo, en parte gracias al reproche de sus amigos.

En su mayor parte, sin embargo, los héroes fuera de la órbita de Pixar, usualmente tienen la razón, y cualquier persona que no está en la misma página, incluyendo a sus padres, no lo entiende.

Sólo Pixar impresiona con regularidad a los espectadores porque propone este escenario: que seas el héroe de la historia no significa que tienes la razón en todo, es posible cometer graves errores, habrán consecuencias, y se debe asumir la responsabilidad. De esta manera, como en tantos otros, Pixar toma el camino menos transitado, y el público familiar están mejor así.

Fuente:

Pixar films reminds us that we might not be perfect

Puntuación: 5 / Votos: 2

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