CELAM entrega a Francisco la Biblia de la Iglesia en América

5.00 p m| 12 may 15 (VIDA NUEVA/BV).- El Papa Francisco ya tiene en sus manos el Nuevo Testamento de la Biblia de la Iglesia en América (BIA), el gran proyecto editorial realizado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y financiado por el Episcopado estadounidense.

Autoridades del CELAM encargados de esta iniciativa destacaron la importancia de contar con una traducción de las Sagradas Escrituras hecha por latinoamericanos y para latinoamericanos, y aunque no busca ocupar el lugar que ya tienen otras biblias, si intenta complementarlas, de modo que “la riqueza de todas las biblias que hoy utilizamos contribuya a un testimonio de Jesús más actual y valiente”.

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El presidente del CELAM, el mexicano Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla, y su secretario general, el chileno Santiago Silva Retamales, obispo auxiliar de Valparaíso, entregaron al Pontífice una copia de esta primera parte de la BIA en una audiencia celebrada el 6 de mayo, en la Domus Santa Marta, la residencia vaticana donde vive Jorge Mario Bergoglio.

Para Francisco, ver la primera parte de esta traducción de la Biblia realizada por y para los hispanohablantes de toda América supuso recoger “un fruto esperado”. “Lo valoró enormemente y se comprometió a leer pasajes bíblicos junto con sus notas de este Nuevo Testamento y hacernos saber su parecer”, explicaron Aguiar Retes y Silva Retamales tras la audiencia con el Papa, que duró unos 45 minutos.

En su conversación, también hablaron sobre la situación del CELAM y la próxima asamblea general, en la que se elegirá a una nueva presidencia. Por ello, Aguiar Retes y Silva Retamales le entregaron una memoria explicativa de las actividades y las gestiones realizadas durante el tiempo que han estado al frente de este organismo.


La importancia de la Palabra de Dios

Francisco valoró los recursos y el tiempo invertidos en este proyecto, iniciado hace diez años. “En lo que más insistió fue en la importancia que tiene la Palabra de Dios en la formación y seguimiento de Jesucristo por parte de todo cristiano. Sin ella no hay conocimiento de Jesucristo ni amor hacia Él ni a los hermanos”, contaron el presidente y el secretario general del CELAM.

A juicio de ambos, la BIA representa el momento de “madurez bíblica” y el “empuje de la nueva evangelización” que ha alcanzado la comunidad eclesiástica en América Latina. “Es una Iglesia que cada vez más quiere salir al mundo con el anuncio de la Palabra. Traducir la Biblia y ofrecerla a familias, hombres y mujeres del continente nos hace una Iglesia en salida”.

Aguiar Retes y Silva Retamales hablaron con el Papa sobre los destinatarios de la BIA y sus traductores, algunos de los cuales Francisco conocía. También trataron la posibilidad de confeccionar los leccionarios a partir de este texto bíblico para el servicio litúrgico de las conferencias episcopales. Igualmente, mostraron la importancia de que la Palabra de Dios llegue a todo el Pueblo de Dios “de modo accesible no solo en cuanto al dinero se refiere, sino también accesible en su lectura”.


La comunidad cristiana latinoamericana, “a la vanguardia”

Para los miembros de la cúpula del CELAM, esta iniciativa coloca a la comunidad cristiana latinoamericana “a la vanguardia”. “Nunca se había afrontado un desafío de tamaña importancia pastoral como la traducción de la Sagrada Escritura hecha por latinoamericanos y para latinoamericanos”, destacaron, agradeciendo la “indispensable ayuda”, especialmente financiera, brindada por el Episcopado estadounidense, que ha acompañado de forma permanente el proceso de traducción.

De hecho, el proyecto de la BIA nació porque la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos quería contar con una Biblia en lengua española para la comunidad hispanohablante que reside en aquel país.

Para el presidente y el secretario general del CELAM, siempre ha estado claro que la BIA no debía “ocupar el puesto que otras biblias tienen en la alimentación de la fe de tantos cristianos”, sino complementarlas, de modo que “la riqueza de todas las biblias que hoy utilizamos contribuya a un testimonio de Jesús más actual y valiente”.

Ambos relataron que, durante la conversación con el Papa, se produjo un momento divertido: después de que el Pontífice les pidiera que “hicieran lío”, hablaron sobre cómo traducir esta expresión a otras lenguas distintas al español.


La Biblia del siglo XXI para discípulos misioneros

Se publica el Nuevo Testamento de la Biblia de la Iglesia en América (BIA), como anticipo a la edición íntegra de la Biblia, que será publicada en 2016. La necesidad de la BIA nació en Estados Unidos hace poco más de diez años.

El sacerdote mexicano Carlos Junco Garza, coordinador general de la traducción, relata el inicio de esta Biblia, la primera traducida por especialistas latinoamericanos del siglo XXI: “La petición viene de los obispos norteamericanos, que quieren una Biblia para los hispanohablantes. Recurrieron al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) pidiendo que si ellos podrían hacer el trabajo, y que la USCCB la subsidiaría”.

El planteamiento fue recibido por el entonces secretario general del CELAM, Carlos Aguiar Retes, quien se encargó de dar inicio al proyecto de traducción de la Biblia. Surge también en ese momento la idea de crear el Centro Bíblico Pastoral de América Latina (CEBIPAL, hoy CEBITEPAL), el cual no solo debía coordinar e impulsar la traducción, sino que también tendría que llevar a cabo otras iniciativas pastorales en el campo de la Biblia.

Cuando Aguiar fue nombrado presidente del CELAM, el secretario general, Santiago Silva Retamales, obispo auxiliar de Valparaíso (Chile) fue designado como obispo responsable de la traducción. Silva Retamales nombró coordinador general del proyecto a Carlos Junco e invitó a Adolfo Miguel Castaño Fonseca, hoy obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, para coordinar el Nuevo Testamento; y a Ramón Alfredo Dus, actual arzobispo de Resistencia (Argentina), para el Antiguo Testamento.

En noviembre de 2004 fue la primera reunión, y se formó el equipo de traductores. En toda la BIA han participando 26 traductores: diez mexicanos, siete argentinos, tres chilenos, tres colombianos, dos estadounidenses y un ecuatoriano.

Pero, ¿era necesaria una nueva Biblia hoy en día? Santiago Silva explica que la BIA está orientada a atender las necesidades de vida y fe de los cristianos en América: “Hemos procurado que la traducción alcance un cuidado nivel literario y teológico, que sus introducciones y el glosario asuman los avances de las ciencias bíblicas y que las notas a cada pasaje bíblico ofrezcan la interpretación del mismo”. Y agrega: “No hablamos de ‘destinatarios’ de la Biblia, sino de ‘interlocutores’. El destinatario es ‘para’ quien se trabaja; el interlocutor es ‘con’ quien se trabaja”.

“Ojalá esta Biblia pueda llegar a ser un servicio, con sus ventajas y con todas sus áreas de oportunidad –desea Carlos Junco–. Que poco a poco pueda ir calando entre las comunidades. Creo que quisimos hacer un servicio a las personas y comunidades cristianas, también para que vayan apropiándose de ella y enriqueciéndola con sus aportaciones”.


Fuente:

Revista Vida Nueva

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