Informe conjunto pone fin a desacuerdo entre el Vaticano y religiosas norteamericanas

11.00 p m| 21 abr 15 (AGENCIAS/BV).- La Congregación para la Doctrina de la Fe aceptó este jueves el informe sobre la evaluación a la Conferencia de Superioras Religiosas de los Estados Unidos (Leadership Conference of Women Religious, LCWR), que fue intervenida en el 2012 por el Vaticano. Al respecto se expresó la presidenta de la LCWR, Sor Sharon Holanda: “A través de estos intercambios hemos llegado a una comprensión más profunda de las experiencias, roles, responsabilidades y esperanzas recíprocas en la Iglesia y en las personas a las que sirve. Hemos aprendido que lo que tenemos en común es mucho mayor que cualquiera de nuestras diferencias”.

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La autoridad de la LCWR ha comentado que están “contentas” por la finalización del proceso que “ha conllevado largos y cruciales intercambios de puntos de vista” sobre su “comprensión y perspectivas en temas claves relacionados con la vida religiosa y su práctica”.

El arzobispo Sartain y los funcionarios de la LCWR fueron los encargados de presentar el informe conjunto sobre la aplicación de la Evaluación Doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Mandato de abril del 2012. La Congregación ha aceptado el informe conjunto, que marca la conclusión de la Evaluación Doctrinal de la LCWR.

El Vaticano intervino en 2012 la Conferencia de Religiosas Femeninas de los Estados Unidos al advertir que algunos de sus miembros “frecuentemente contradecían o ignoraban la enseñanza del magisterio” frente al debate público del derecho a la vida desde la concepción hasta el final natural.

Tras la reunión, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Müller ha afirmado que “al final del proceso, la Congregación confía en que la LCWR ha dejado clara su misión de apoyar a sus institutos miembros fomentando una visión de la vida religiosa que se centra en la persona de Jesucristo y está enraizada en la Tradición de la Iglesia”.

Mientras, el arzobispo Peter Sartain, delegado para reformar la LCWR, ha indicado que en los últimos años ha tenido “el honor” de trabajar con las funcionarias de la LCWR y ha recordado que su trabajo ha incluido “la revisión de los estatutos de la LCWR, así como de sus publicaciones, programas e informes y la discusión de una amplia gama de cuestiones planteadas por la Evaluación Doctrinal, la LCWR, y los obispos delegados”.

Según ha asegurado, el papel “fundamental” de la LCWR como en el servicio a la misión y la organización de la Conferencia “seguirá guiando y fortaleciendo su testimonio a la gran vocación de la vida religiosa, a su fundamento seguro en Cristo y a la comunión eclesial”. La Conferencia de Superioras Religiosas de los Estados Unidos (LCWR) representa el 80% de las cerca de 50000 religiosas en los Estados Unidos.


Antecedentes. Cuando se inició la evaluación

Si todo este presente lleva al optimismo, la otra cara de la moneda es que han pasado seis años, un mes, tres semanas y seis días desde el 20 de febrero de 2009. Ese fue el día en que el cardenal William Joseph Levada, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, inició formalmente la “evaluación doctrinal”. La notificación de la investigación a la LCWR tomó dos semanas y cuatro días, hasta el 10 de marzo de 2009 en llegar a las personas involucradas, un lapso poco auspicioso que rápidamente llegó a caracterizar la separación entre los prelados y las religiosas, un abismo que se remonta al menos al 2001, así como al proceso casi inoperante que le siguió.

Para tomar en cuenta: la carta sorpresa con el anuncio de la CDF en el 2009 citó problemas no resueltos con la LCWR, que datan del 2001, respecto a la posición de la LCWR sobre cuestiones como la ordenación femenina y la homosexualidad. Se olvida el hecho de que la LCWR se había reunido con funcionarios del Vaticano cada año entre 2001 y 2009, y nunca se les informó que estaban en falta de alguna manera, en relación a las preocupaciones doctrinales del Vaticano. Desde el principio entre las religiosas hubo una preocupación generalizada sobre las cuestiones más profundas en juego, para que sean tratadas con autoridad y obediencia.

Francamente, para muchos observadores, daba la sensación de que las religiosas eran culpables de “pensar en voz alta” en sus publicaciones y en sus asambleas generales, en las que sondeaban cuestiones teológicas actuales.

Como parte de las eventuales conclusiones doctrinales de la CDF, el Vaticano nombró a Sartain en abril del 2012 para supervisar la LCWR, dándole amplios poderes para guiar a la organización en la revisión de sus estatutos, programas  y publicaciones. La deducción de algunos fue que la CDF quería replantear las asambleas de la LCWR, a menudo dirigidas a estimular las ideas y responder a los retos de la congregación, y convertirlas en minimonásticos retiros espirituales.

El programa de vigilancia se creó para ejecutarse en un mínimo de cinco años. Dos años de debates periódicos siguieron entre las religiosas y Sartain, con ambas partes manteniendo un silencio público. Luego, en la reunión anual de las líderes de la LCWR con funcionarios de CDF en 2014, el cardenal prefecto Gerhard Müller les criticó por arrastrar los pies sobre reformas impuestas y les ordenó que tenían que acudir a Sartain para que les apruebe los conferencistas en cada evento de la Conferencia.

Un acuerdo negociado es exitoso si ambas partes puedan alejarse sintiendo que su integridad está intacta, escapando del orden de poder por el bien de quienes la conforman. Este parece ser el caso con el informe conjunto de Sartain / LCWR, aceptado por la CDF, que marca la conclusión de la evaluación.

Más sobre los inicios de la evaluación:

Who Was Behind the LCWR Investigation? (The Tablet)
Conocido jesuita norteamericano se solidariza con religiosas (Buena Voz)


El sentir de las religiosas

Se sabe que la congregación vaticana pidió a sus propios funcionarios y a la LCWR no hablar con los medios de comunicación sobre el tema durante 30 días, lo que ha dejado los comentarios y análisis a los observadores externos. Sin embargo, la expresidenta de la LCWR, la religiosa benedictina Joan Chittister, fue una de las pocas que pudo hablar oficialmente.

“Me parece que el documento sobre la LCWR es bastante ecuánime. No busca atacar, ni polemizar. Lo veo muy civilizado”, dijo Chittister, que es una reconocida escritora y conferencista internacional en temas de justicia, paz, derechos humanos, cuestiones de la mujer y espiritualidad contemporánea en la Iglesia y en la sociedad.

“Mi lectura es que las hermanas han mantenido un diálogo entre iguales. En realidad estoy bastante orgullosa de la fuerza que le pusieron a este tema, y la integridad que han mantenido durante las conversaciones”.

Lo más importante, según dijo Chittister, es que la LCWR no ha perdido su capacidad para operar libremente. “En este documento no veo grandes cambios estructurales”, dijo. “Al menos no hay nada en particular, y eso es una buena noticia. Se mantiene como una organización de mujeres religiosas, en lugar de una organización vigilada por obispos”.

Sin embargo el informe parece haber dejado sin esclarecer algunos puntos importantes. La CDF había exigido que un obispo por designar apruebe los oradores en los eventos de la LCWR. Representantes de la LCWR nunca dijeron de manera cerrada si se cumpliría o no, pero sí se dijo que iban a “proteger la integridad de la organización”. Por ejemplo el informe dice que hay un “proceso de revisión” para elegir el destinatario del “Premio al Liderazgo Extraordinario”, galardón anual de la Conferencia, pero no especifica cómo funciona el proceso. Algunas beneficiarias en el pasado han sido motivo de controversia para los funcionarios del Vaticano.

Chittister dijo que una de las cuestiones en juego en la evaluación doctrinal era la capacidad de las mujeres religiosas de pensar libremente, cuestionar y buscar ideas, y diferentes perspectivas -porque la base para tomar una buena decisión es pensarla desde todos los ángulos posibles.

“Como este documento no significa que se controlará el pensamiento o que ‘respuestas del siglo 19’ serán las únicas a las que esta organización pueda llegar, entonces estoy muy feliz de que resultó con tal moderación”, dijo Chittister. “Me limitaré a señalar que, en el futuro, las religiosas van a tener que estar preparadas para, de nuevo, tener iniciativa y actuar temprano en los grandes temas que se enfrentan tanto el país como las personas, debido a que su liderazgo es esencial. Su liderazgo y desarrollo del pensamiento es esencial para el futuro de la Iglesia, así como para el futuro de la vida religiosa”.

Betty Thompson, del grupo “Solidaridad laica con las Religiosas”, dijo que parece que parte del informe era pura formalidad.

“Me pregunto si algunas partes del documento solo fueron necesarias para honrar el proceso”, dijo. Eso no quiere decir que el proceso no fue tomado en serio: “Eso no quita que piense que se han tenido conversaciones serias alrededor de todo esto. Me tomo muy en serio lo que dicen en sus declaraciones, que lo que ambas partes descubrieron es lo mucho que tienen en común”.

Thompson también elogió el trabajo del Arzobispo de Seattle, Sartain.

“Por mucho que admiro a las religiosas, la dificultad de alcanzar esta extraordinaria y pacífica resolución, era demasiada alta y se necesitaba de alguien con la mejor intención, apertura y disposición para el diálogo”, dijo. “Y tengo la certeza que todo eso se encontró en la conducta del Arzobispo Sartain. La única manera en que puedo imaginar este diálogo es que haya sucedido en ‘voz muy baja’ entre, principalmente Arzobispo Sartain y la LCWR”.

El grupo de defensa Nun Justice Project, emitió un comunicado diciendo que fue conveniente que en el Año de la Vida Consagrada, funcionarios de la Iglesia finalmente reconocieran la labor y el liderazgo de las religosas. Pero el grupo quiere más.

“El Nun Justice Project cree que también se debió ofrecer una disculpa a las religiosas, pero el final de la investigación es un paso importante en sí mismo”, dijo el comunicado. “Ya que ningún Papa anterior se reunió con las líderes de la LCWR, es una excelente señal que Francisco se reuniera con ellas apenas se dio esta resolución. Que este encuentro sea el inicio de una nueva era de comunicación positiva entre los líderes del Vaticano y mujeres líderes en la Iglesia”.


Nota de prensa del Vaticano

Comunicado de prensa sobre la aplicación de la Evaluación Doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe y del Mandato de abril 2012 acerca de la Conferencia de Liderazgo de Religiosas

Los funcionarios de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el arzobispo Peter Sartain y los funcionarios de la Conferencia de Liderazgo de Religiosas (LCWR) se han reunido hoy 16 de abril. El arzobispo Sartain y las funcionarios de la LCWR presentaron un informe conjunto sobre la aplicación de la Evaluación Doctrinal de la CDF y el Mandato de abril del 2012 en el que se que evidencia cómo ha tenido lugar la aplicación de dicho Mandato. La Congregación ha aceptado el informe conjunto, que marca la conclusión de la Evaluación Doctrinal de la LCWR. La reunión contó con la presencia del cardenal Gerhard Müller, el arzobispo Peter Sartain, Sor Carol Zinn, SSJ, Sor Marcia Allen, CSJ, Joan Marie Steadman, CSC, y Sor Janet Mock, CSJ, y otros funcionarios de la CDF.

Durante el encuentro, el arzobispo Sartain y los funcionarios de la Conferencia de Liderazgo de Religiosas describieron el proceso emprendido por los obispos delegados y la LCWR en los últimos tres años, señalando el espíritu de cooperación entre los participantes en ese delicado proceso. El cardenal Müller manifestó su opinión acerca de la Evaluación doctrinal, así como del Mandato y su compleción. Expresó su agradecimiento a los presentes por su participación voluntaria en este importante y delicado trabajo, que hizo extensivo a otros participantes, especialmente al arzobispo Leonard P. Blair, al obispo Thomas J. Paprocki, y a las anteriores funcionarios y directoras ejecutivas de la LCWR.

Tras la reunión, el cardenal Müller afirmó: “Al final de este proceso, la Congregación confía en que la LCWR ha dejado clara su misión de apoyar a sus institutos miembros fomentando una visión de la vida religiosa que se centra en la persona de Jesucristo y está enraizada en la Tradición de la Iglesia. Ese enfoque hace de los religiosos y religiosas testigos radicales del Evangelio, y, por lo tanto, es esencial para el florecimiento de la vida religiosa en la Iglesia”.

Sor Sharon Holanda, IHM, Presidente de la LCWR, no pudo estar presente en la reunión, pero ha comentado: “Estamos muy contentas por la compleción del Mandato, que ha conllevado largos y cruciales intercambios de puntos de vista sobre nuestra comprensión y perspectivas en temas claves relacionados con la vida religiosa y su práctica. A través de estos intercambios, realizados siempre con un espíritu de oración y de respeto mutuo, hemos llegado a una comprensión más profunda, de las experiencias, roles, responsabilidades y esperanzas recíprocas en la Iglesia y en las personas a las que sirve. Hemos aprendido que lo que tenemos en común es mucho mayor que cualquiera de nuestras diferencias”.

El arzobispo Sartain añadió: “En los últimos años, he tenido el honor de trabajar con las funcionarios de la LCWR y conocer a un gran número de sus miembros mediante la aplicación del Mandato. Nuestro trabajo incluyó la revisión de los estatutos de la LCWR, así como de sus publicaciones, programas e informes y la discusión de una amplia gama de cuestiones planteadas por la Evaluación Doctrinal, la LCWR, y los obispos delegados. La contribución de los funcionarios de la Congregación para la Doctrina de la Fe ha sido esencial para los grandes progresos realizados”.

“Nuestro trabajo conjunto fue emprendido en un clima de amor a la Iglesia y de profundo respeto por el papel fundamental de la vida religiosa en los Estados Unidos, y el hecho mismo de ese diálogo sustantivo entre obispos y religiosas ha sido mutuamente beneficioso y una bendición del Señor. Como hemos manifestado en nuestro informe final conjunto. ‘El papel fundamental de la LCWR como en el servicio a la misión y la organización de la Conferencia seguirá guiando y fortaleciendo su testimonio a la gran vocación de la vida religiosa, a su fundamento seguro en Cristo y a la comunión eclesial’. Los otros dos obispos y yo estamos agradecidos por haber tenido la oportunidad de participar en un diálogo tan fructífero”.


Otros enlaces de interés:

To the Sisters: Thank you (America Magazine)
The CDF vs. the LCWR: postgame analysis (Commonweal Magazine)
LCWR leaders call Vatican meetings ‘rich,’ conversational (National Catholic Reporter)
The Spoiled Victory of the LCWR (National Catholic Reporter)


Fuentes:

Global Sister Report / National Catholic Reporter / Vatican Information Service / Religión Digital

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