Católicos y luteranos: 500 años de Reforma y 50 de ecumenismo

95 Tesis Lutero

3.00 p m| 18 jun 13 (NCR/BV).- Un nuevo documento invita a reflexionar sobre las conmemoraciones conjuntas entre católicos y luteranos pensadas para el 2017, cuando se cumplan 500 años del inicio de lo que se denominó la “Reforma”. En el documento se reconoce el daño causado por la escisión de la cristiandad occidental y las polémicas que exacerbaron las diferencias, así como los avances logrados en los 50 años de diálogo ecuménico.

“Del conflicto a la comunión”, un documento lanzado el 17 de junio por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos y la Federación Luterana Mundial, se refiere a las ideas para las conmemoraciones conjuntas del 2017, recordando la publicación de las “95 Tesis” de Lutero, acontecimiento usualmente reconocido como el comienzo de la “Reforma”.

El documento de 99 páginas, escrito por la “Comisión internacional Luterana – Católica romana sobre la Unidad”, revisa los puntos centrales de la demanda de Lutero por una reforma en la Iglesia, los puntos abordados después por el Concilio de Trento y, sobre todo, el Concilio Vaticano II y cuestiones que todavía separan a católicos y luteranos.

“Lutero no tenía la intención de establecer una nueva Iglesia, más bien fue parte de un deseo amplio y multiforme por una reforma”, dice el documento. “En 2017, cuando los cristianos luteranos celebren el aniversario del inicio de la Reforma, no estarán celebrando la división de la Iglesia occidental. Nadie que sea teológicamente responsable puede celebrar la división de los cristianos”.

Las “95 Tesis de Lutero” o “Disputa sobre la eficacia y el poder de las indulgencias”, originalmente era un apéndice de una carta al arzobispo local expresando su preocupación acerca de la predicación y las indulgencias. En el documento, Lutero hizo preguntas específicas sobre la predicación que instó a los católicos a contribuir con dinero a proyectos de la Iglesia a cambio de indulgencias.

Según la doctrina católica, la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal correspondiente a los pecados ya perdonados.

Lutero no sólo cuestionó la aparente “venta” de indulgencias, sino la idea en sí. Hizo hincapié en la primacía absoluta de la acción de Dios sobre las personas, en la liberación de sus pecados y volverlos justos, y en la suficiencia total de la muerte de Cristo para expiar los pecados de todos.

La polémica “rápidamente levantó la cuestión sobre a qué autoridades se puede recurrir a en un momento de dificultad”, dice el documento. Eso llevó a Lutero a enfatizar en la autoridad de las Escrituras, mientras que líderes de la Iglesia hicieron hincapié en el papel de la enseñanza de la Iglesia y la tradición en la interpretación de la Escritura.

En el siglo 16 y en adelante, dice el documento, “Los católicos y los luteranos con frecuencia no sólo malinterpretaron sino también exageraron y se caricaturizaron unos a otros con el fin de darles un aspecto ridículo.”

“Lo que sucedió en el pasado no se puede cambiar, pero lo que se recuerda del pasado y cómo se tiene en cuenta, puede, con el paso del tiempo, generar cambios”, dice el documento.

Especialmente desde el Concilio Vaticano II y con 50 años de diálogo teológico oficial, católicos y luteranos han llegado a un entendimiento más profundo de las preocupaciones de Lutero, y también poder reconocer la hostilidad e incluso factores políticos que separaron ambos bandos mucho más.

Además, dice el documento, la creciente secularización de Occidente ha convencido a los católicos y luteranos, de la obligación de proclamar juntos el Evangelio y se han acercado más a causa de la experiencia de persecución que sufrieron ambos lados -por ejemplo, bajo el régimen nazi- y de las experiencias cotidianas de las familias católico-luteranas.

El diálogo oficial entre católicos y luteranos se ha centrado en cuatro áreas clave: la justificación, o de cómo las personas se hacen justas a los ojos de Dios, la Eucaristía, el ministerio, y la Escritura y tradición.

Aunque todavía existen diferencias, el documento dice, “hemos llegado a una etapa en nuestro viaje ecuménico en donde los católicos y luteranos pueden explicar juntos lo que sucedió en el siglo 16 y apreciar la fe sincera en uno y otro”.

El documento concluye con “cinco imperativos ecuménicos” para marcar los 500 años de las “95 Tesis”:

– Observar que comparten el bautismo en el cuerpo de Cristo, los católicos y los luteranos deben fortalecer lo que tienen en común, aun cuando “las diferencias se ven y experimentan con mayor facilidad”.

– “Católicos y luteranos necesitan la experiencia, estímulo y crítica desde ambas perspectivas”, lo que logrará una mejora de ambas partes y llegar a una comprensión más profunda de Cristo.

– “Luteranos y católicos deben comprometerse a buscar una unidad visible, para elaborar en conjunto qué implica esto en medidas concretas. Intentarlo cuantas veces sea necesario hasta lograr la meta”.

– “Luteranos y católicos deben redescubrir juntos el poder del Evangelio de Jesucristo para nuestro tiempo” y compartirlo con otros, pero de un modo que no aumente divisiones y no fomente un sentido de competencia entre sus comunidades.

– “Católicos y luteranos unidos deben ser testigos de la misericordia de Dios en la proclamación y el servicio al mundo”. Deben reconocer que la credibilidad de los cristianos crece a medida que se profundiza su unidad.

Para descargar el documento completo en PDF haga click aquí.


Artículo de Cindy Wooden. Publicado en National Catholic Reporter.

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