Serie ‘Juego de Tronos’ y la Biblia comparten el protagonismo de los marginados

La Biblia y Juego de Tronos

6.00 p m| 11 abr 13 (AMERICA/BV).- En muchos sentidos, la Biblia es acerca de los impedidos, los rechazados y los no escuchados, así como también lo es la serie de televisión “Juego de Tronos” de HBO, cuya tercera temporada se inició el Domingo de Pascua. El escenario es el territorio ficcional y medieval llamado “Poniente” en donde familias nobles luchan entre sí, buscando sobrevivir y hacerse del trono que gobierna sus siete reinos.

Si bien la historia de la serie cuenta con personajes como reyes, caballeros y princesas, son los personajes menos favorecidos, como un enano, un bastardo o una huérfana los que deciden los hilos principales del argumento. Y en sus casos, son los conflictos interiores más relevantes que los exteriores, resaltando la importancia de conocerse uno mismo.

En la Biblia, la salvación se da de las maneras más inesperadas. En un mundo que da preferencias a los primogénitos, en la Biblia los héroes son usualmente los hijos menores. En una sociedad donde se acostumbra a ver a la mujer casada y con hijos, la Escritura habla de las estériles y las viudas. Y en lugar de enmarcar todo en un lugar de fantasía con fuerzas extrañas y peligrosas, el Antiguo Testamento declara que Dios ha elegido la más pequeña de las naciones, y en el Nuevo Testamento se proclama que la liberación se alcanza con un hombre crucificado.

En la serie “Juego de Tronos” los ricos, los de buen aspecto y los nacidos con un buen apellido tienen una gran ventaja, mientras que los pobres y lisiados pululan en el fango buscando alguna oportunidad en la vida. Y sin embargo, para George R.R. Martin, creador de la serie de libros galardonados en la que se basa la serie, lo central son las vivencias de los marginados. Bastardos y enanos, huérfanos y presos, un niño lisiado, una niña perdida, una guerrera con apariencia varonil, amantes incomprendidos… “Juego de Tronos” está poblado de héroes como éstos. Sin embargo, también es cierto que no suena como una historia que podría enganchar a una gran mayoría, como lo es cualquier historia de aventura fantástica,  que simplemente como cada género tiene su público.

Pero en este aspecto, también, “Juego de Tronos” es la brillante excepción a la regla. La segunda temporada promedió 11,6 millones de espectadores por semana a través de todas las plataformas de HBO. Para poner esto en perspectiva: supera a todos menos 8 programas en las parrillas de programación, incluyendo los canales de cable y “reality shows” consagrados como “American Idol”. Además obtuvo más del doble de audiencia que los 5,4 millones de la primera temporada en el 2011. Los DVDs y Blu-Rays de la segunda temporada son los videos que HBO ha vendido más rápido en toda su historia, y la audiencia del primer episodio de la tercera temporada de nuevo rompió todos los récords de la serie.

Es difícil explicar por qué el programa es tan popular. Pero no porque las razones no sean obvias, porque de hecho lo son: personajes fuertes y complejos llevados a situaciones extremas e historias tan ricas y densas que opacan sin problemas a otras series con alta reputación. En realidad lo difícil es entrar en detalle de qué hace a “Juego de Tronos” tan adictivo. Tal vez porque cada semana nos ofrece muchas sorpresas que causan mucho más que un simple asombro, lo que por supuesto desanima a crear demasiadas hipótesis que puedan arruinar ese suspenso; o podría ser porque rompe con las estructuras habituales de los productos televisivos actuales: Problema dramático, humor, giros, desenlace, la policía resuelve el caso o la chica se queda con el chico. Si bien esas estructuras hacen historias atractivas y accesibles, son también más o menos predecibles, con un rango limitado de posibles cambios o consecuencias.

Los parámetros en “Juego de Tronos” son muy diferentes. Personajes importantes mueren, muchos de ellos. Y los matan sin previo aviso, la serie se resiste ferozmente a cualquier cosa parecida a un último momento poético de resolución, a algún acto o declaración final heroica. (Si Martin hubiera escrito un Evangelio, habría sido como el de Marcos, con un final en el que Jesús muere y las mujeres huyen asustadas cuando ven la tumba vacía).

Del mismo modo, en “Juego de Tronos” personajes secundarios pueden apoderarse del escenario de un momento a otro y resistirse a salir de él. Otros personajes que sólo han sido mencionados en algún momento, de pronto aparecen con fuerza, lo que abre aún a más situaciones, personajes y conflictos a explorar. En este momento tiene 27 personajes en escena.

Incapaz de adelantarse a la historia, el público siente regresar a su niñez, sumergido en las sorpresas y deleitándose con cada nuevo giro en el argumento, cada uno más inesperado que el anterior. Aunque suene exagerado, las sorpresas que nos ofrece la historia son a veces tan grandes y al mismo tiempo tan bien encubiertas, que aún el más brillante de los espectadores quedará muy asombrado, al menos con algunas de ellas.

“Juego de Tronos”, insiste que en la vida de todos, ya sea un rey o un mendigo, cada uno es el personaje principal de su propio viaje épico, y ese camino es mucho más peligroso de lo que creemos. La serie también capta nuestra capacidad humana para alejar aquello que nos perturba, y nos invita a motivarnos más bien, refugiados en la confianza y seguridad. Sin embargo, en “Poniente”, el riesgo de morir está siempre presente, y la sensación de fatalidad nunca desaparece. Después de nueve años de verano, el invierno se acerca, la guerra también y los dragones y todo lo demás. Siempre algo está viniendo y el peligro acechando.


Fuente:

Artículo de Jim McDermott, SJ. “Bastards and Broken Things” publicado en America Magazine.

Puntuación: 3.5 / Votos: 2

Comentarios

  1. Benjamin escribió:

    Yo leo los libros y miro las películas y siempre hay algo detrás que miro y analizó por ejemplo las dichas palabras que dicen los personajes está escrita en la biblia, la parte cuando dicen que todos se pelean y se olvidan de un enemigo que viene del norte. O cuando dicen que llega el invierno, en la biblia dice rogad que la venida del señor venga en verano y no en invierno., Y también dice la biblia mientras algunos se preocupan en las riquezas y entretiene su carne se olvidan de que el fin de acerca

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