Iglesia de Chile: ‘Conflicto Mapuche nos concierne a todos’

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10.00 a m| 22 ene 13 (L’OSSERVATORE ROMANO/BV).-Ya hace unas semanas que el conflicto Mapuche en Chile se ha tornado muy preocupante. Como parte de una serie de iniciativas de la Iglesia católica ante la crisis que está viviendo la zona de Araucania, la Comisión “Justicia y Paz” de la Conferencia Episcopal del Chile convocó a una reunión el 16 de enero a la que fue invitado el P. Carlos Bresciani SJ, Responsable de la Misión Mapuche de la Compañía de Jesús en Tirúa.

Además la Conferencia Episcopal de Chile tiene una pastoral específicamente dirigida a este pueblo nativo, y elaboró hace unos años un documento sobre diferentes aspectos de la realidad de su población.

El pasado 17 de enero se inició en Temuco, a ochocientos kilómetros al sur de Santiago de Chile, la reunión de la organización amerindia “Consejo de Todas las Tierras”, organismo fundado en 1990 que engloba a las mayores comunidades de mapuches. El Encuentro en el que participan más de quinientos dirigentes mapuche, sigue a nuevos episodios de violencia y tensiones sociales en la región de la Araucanía, donde la población amerindia vive en extrema pobreza.

Los mapuche –que son la población autóctona más numerosa en Chile- protestan para lograr la restitución de las tierras consideradas de su propiedad. El contexto de tensión persistente se ha generado entre la población local y las empresas agrícolas y forestales, que explotan el territorio.

La reunión de Temuco, a la que fue invitado incluso el presidente chileno Sebastián Piñera, que decidió no asistir, fue convocada tras una serie de atentados incendiarios a latifundistas de la región. El incidente más grave se verificó el 4 de enero pasado en Vilcún. Allí murió brutalmente en el incendio de su casa, mientras dormía, un matrimonio de propietarios de tierras en territorio mapuche.

Una perspectiva sobre la realidad de la población autóctona se ve retratada en un documento preparado por la pastoral asignada al pueblo Mapuche por la Conferencia Episcopal de Chile, lamentando que “algunos piensan que no le queda otro destino que simplemente desaparecer como pueblo”.

“Creen ver en los encuentros históricos de pueblos de diferentes culturas un inevitable triunfo y dominio del más fuerte. El problema, sin embargo persiste, sin que pueda ser atribuido a un grupo minoritario de dirigentes conflictivos. Es imposible que los chilenos, descendientes de este pueblo originario, no comprendamos la persistencia de siglos continuados de presencia de la etnia mapuche a través de continuos esfuerzos por sobrevivir como tal, ni signifique algo que nos desafía. Esta voluntad de ser de nuestro pueblo originario, hay que comprenderla como la fidelidad a una cultura propia que no puede desaparecer. Resulta fundamental averiguar cuál es esta identidad cultural que enriquece el patrimonio cultural de Chile y de América”, afirma el documento.

“Si bien muchos de los prejuicios que dañan en la convivencia surgen por el desconocimiento formal de la cultura indígena, es claro que esos prejuicios y la insensibilidad en gran parte son producto del modelo colonial en el que se ha formado nuestra sociedad nacional”, dicen los obispos.

Sobre la identidad mapuche, el documento subraya aspectos como que “pertenecer a una familia y a una comunidad mapuche significa compartir una manera de comprender el mundo, es decir, tener una cosmovisión propia y formar parte de una gran familia de familias”.

Sobre religión y tradiciones, explica que “el pueblo mapuche tiene una clara conciencia y una fe profunda en que existe como pueblo porque el Ser Supremo lo dispuso así. En su cosmovisión tradicional existe una fuerte unidad entre religión e identidad cultural y esta unidad afianza la conciencia del valor de sus tradiciones”.

El documento se extiende en explicar también ritos y celebraciones, la medicina tradicional, la lengua y la educación intercultural en una sociedad compleja y plural.

“Otro elemento importante es que su población supera con mucho el millón de habitantes (censo 1992). Cifra nada despreciable a la hora de las elecciones o de asignar recursos. Muy grave es que las estadísticas evidencian que la gran mayoría de los mapuche se encuentra en situación de pobreza y de extrema pobreza, especialmente en los sectores rurales”, subraya el documento.

“Y ésta sola ya es razón suficiente para que, como cristianos, tomemos en serio este desafío –concluye el documento episcopal. A pesar de las múltiples iniciativas del Estado y de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), se observa que no basta la mera transferencia de tecnologías o el desarrollo en base a licitación de proyectos. Mientras el énfasis se ponga solo en el aspecto económico, inevitablemente fracasará. En cuanto a la religión, si bien una gran mayoría de los mapuche se reconoce en las estadísticas como cristiano, también es claro que la tradición religiosa mapuche está viva y se renueva como un factor de recuperación de su identidad”.

El documento completo de los obispos puede leerse aquí.

Conflicto Mapuche: “Un problema que concierne a todos” (Reunión de la Comisión “Justicia y Paz” de los Obispos de Chile)

Como parte de una serie de iniciativas de la Iglesia católica ante la nueva crisis que está viviendo la zona de Araucania, la Comisión “Justicia y Paz” de la Conferencia Episcopal del Chile convocó a una reunión el 16 de enero a la que fue invitado el P. Carlos Bresciani SJ, responsable de la Misión Mapuche de la Compañía de Jesús en Tirúa. En el encuentro, los miembros de la Comisión han escuchado el testimonio del P. Carlos, que está inserido en las comunidades mapuche de la provincia de Arauco, y reflexionado sobre la situación que se vive en esa zona del país y el rol de la Iglesia en estas temáticas.

Según la nota enviada a la Agencia Fides desde la Conferencia Episcopal, el laico Sergio Torres, Presidente de la Comisión, ha observado: “tenemos que comprender, tanto la iglesia en su conjunto como la sociedad, la importancia de generar vínculos e interactuar con personas como el Padre Bresciani, que están acompañando directamente a las comunidades indígenas, para que como conjunto de la Iglesia y sociedad nos involucremos en un tema que nos compete a todos“. El P. Carlos, por su parte, ha subrayado la invitación a escuchar al pueblo mapuche, ya que para aportar al diálogo el primer paso es el reconocimiento y la escucha del otro.

Anteriormente y a propósito del atentado de los primeros días de enero y en medio de la crisis generada por el conflicto, el P. Carlos firmó una declaración a nombre de su misión, en la que manifestaba el absoluto rechazo a la violencia y hacía un llamado a no confundir la demanda mapuche con violencia contra personas y menos con muerte.

“Es una demanda de vida para su pueblo y para todos. Consideramos que la persecución policial, el uso de ley antiterrorista y la judicialización del conflicto no son las herramientas para una solución de raíz. Quienes por otra parte han desestimado el diálogo y atacado con violencia le hacen un daño muy grande a la histórica y justa demanda de reparación del pueblo mapuche“, dijo en su declaración.

Para leer la declaración completa hacer click aquí.

Fuente: L’Osservatore Romano

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