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LA CONTROVERSIAL EXPERIENCIA DE LA BANCA DE DESARROLLO EN EL PERÚ

 

Aunque existen varias entidades financieras estatales, a la fecha el estado peruano no cuenta con una efectiva banca de desarrollo como instrumento de política pública de largo plazo. A nivel internacional, las actividades de banca de desarrollo de las entidades financieras estatales son, por definición, el instrumento de política gubernamental para contribuir a mitigar las fallas de mercado que puedan inhibir una suficiente y adecuada oferta de créditos a la economía, especialmente en países donde los mercados de valores son aún muy poco desarrollados.

En el Perú, la visión prevaleciente del papel del estado en la economía está marcada por la radical experiencia de privatización de empresas estatales y desregulación financiera del gobierno dictatorial de Fujimori. Los procesos básicos que transformaron el sistema financiero peruano en los 90 fueron dos: el proceso de privatización y el proceso de dolarización crediticia.

La Constitución de 1993 estableció que el estado podría realizar subsidiariamente actividades empresariales sólo si era autorizado por ley expresa. Este peculiar contexto político-legal explica el desempeño de la banca de desarrollo en el Perú desde los 90, donde se asume que las empresas públicas sólo pueden hacer lo que expresa y específicamente la ley les faculte, a diferencia de las empresas privadas que pueden hacer todo aquello que la ley no les prohíba.

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UNA ECONOMÍA ESTRANGULADA POR EL DESCALCE ENTRE SUS PASIVOS DOLARIZADOS Y SUS INGRESOS SOLIZADOS

Tan dolarizado estará el pensamiento financiero y monetario en el Perú, que al deseado proceso de desdolarización de las principales variables de la economía se le ha llegado a llamar “solarizar”, en lugar de “solizar”, como si la moneda local fuera el “sólar” y no el “sol”.

Una variable está “dolarizada” cuando su valor en términos de dólares nominales (u otra moneda extranjera) se tiende a mantener constante, ya sea porque su precio cobrado directamente en moneda extranjera se mantiene sin cambios mayores o porque su precio cobrado en moneda local se ajusta (se indexa) a la evolución del tipo de cambio, preservando su valor nominal medido en moneda extranjera. En cambio, una variable está “solizada” cuando mantiene su valor respecto del sol (u otra moneda local), independientemente de que sus precios estén o no denominados en soles.

A nivel agregado, el descalce entre pasivos dolarizados e ingresos solizados ocasiona que la economía se extrangule ante cualquier intento de reactivación que pretenda favorecer una depreciación de la moneda local o ante cualquier choque externo que efectivamente la produzca. La estrangulación se produce porque la depreciación eleva el valor de las deudas y demás pasivos pactados en moneda extranjera, al ser convertidos en moneda local al tipo de cambio vigente, sin que los agentes económicos puedan trasladar efectivamente los efectos del riesgo cambiario, ya sea incrementando sus precios (sin afectar los volúmenes de venta) o incrementando sus ingresos netos en general, en la misma proporción, sin importar la moneda en la que los reciban.

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¿CUÁNTAS CARAS TIENE REALMENTE EL RIESGO CAMBIARIO?

Las formas en las que el riesgo cambiario afecta al desempeño económico y financiero de los negocios son muchas. En verdad, el riesgo del tipo de cambio tiene muchas más caras que lo que la mayoría de la gente en general cree. Cada una tiene diferentes exposiciones e impactos en el tiempo. Pero empecemos por el principio.

Una definición bastante amplia y estandarizada del riesgo cambiario sería que es aquella pérdida potencial que se puede originar por la impredecible evolución en el tiempo del tipo de cambio, es decir, del precio de una moneda en términos de otra moneda distinta.

Así, en las economías tradicionales grandes, los agentes económicos que inevitablemente enfrentan riesgo cambiario serían aquellos que realizan actividades con el extranjero, por ejemplo, importando o exportando, o aquellos que por su propio crecimiento internacional, tienen, por ejemplo, inversiones en el extranjero. Leer más »

EL BANCO CENTRAL, LA SUPERVISIÓN BANCARIA Y LOS LÍMITES A LA POSICIÓN DE CAMBIO

No hace mucho, y al mismo tiempo que corroboraba la enorme pérdida de la capacidad adquisitiva de las pensiones en dólares que se siguen concediendo en el sistema privado, el banco central recordó su propuesta de mejorar la actual regulación sobre los límites a la posición de cambio de las entidades de crédito.

La propuesta del banco central busca que se reduzca el límite de sobrecompra de la posición de cambio de cada entidad de crédito, desde el 100% actual hasta el 50% del patrimonio efectivo de cada una de ellas. Una posición de sobrecompra se produce cuando una entidad tiene más activos que pasivos en alguna moneda extranjera (beneficiándose cuando sube el tipo de cambio), mientras que una posición de sobreventa se produce cuando sucede lo contrario.

Sin embargo, al día siguiente, y sin mayor detalle de justificación, la supervisión bancaria publicó el proyecto de modificación del reglamento para la administración del riesgo cambiario de las entidades de crédito. Básicamente propone reducir el límite de sobre compra de la posición de cambio de 100%, no a 50%, sino a 80%.

Si el banco central busca reducir a 50% el límite de sobrecompra de la posición de cambio de las entidades de crédito y el supervisor bancario propone reducirlo sólo a 80%, ¿quién tiene la razón? En honor a la verdad, ninguno. Leer más »

BASILEA II Y LA INCONSISTENCIA DE LAS CLASIFICACIONES DE RIESGO LOCALES

Cuando se estudia la educación primaria en el colegio, una de las primeras cosas que se aprenden es el concepto de la transitividad. Si “a” era igual a “b” y si “b” era igual a “c”, entonces “a” debía ser igual a “c”. El cumplimiento, o no, de esta propiedad es fundamental para otros conceptos y definiciones mucho más complejos. No sólo para el razonamiento lógico de cualquier disciplina que conozcamos, sino para el propio sentido común. No obstante, este principio básico no está siendo respetado por las clasificaciones de riesgo emitidas en el mercado local ni por la regulación vigente. Según se mire, un papel puede ser clasificado con “AAA”, con “BB+” o con otra nota distinta de esas dos.

Pero empecemos desde el principio. La asignación de una clasificación de riesgo es un proceso que empieza con la evaluación que hace una clasificadora o agencia de riesgo, una empresa especializada en esta actividad, y que termina con la asignación de una categoría de riesgo específica. Se evalúa la voluntad y la capacidad crediticia de un emisor de deuda para cumplir con sus obligaciones en el momento que se presente la obligación de pagarlas. El mejor o peor riesgo asignado en esta evaluación es identificado por medio de la asignación de una “nota” dentro de una “escala”. En el colegio, e inclusive en muchas universidades, las notas van desde un mínimo de 0 hasta un máximo de 20, pero en la evaluación del riesgo, las “notas” van desde un mínimo de “D” hasta un máximo de “AAA”. Leer más »

CICLO FINANCIERO Y ACELERADOR CAMBIARIO

En la mayoría de países del mundo, los bancos centrales cada vez más se preocupan por lo que denominan estabilidad financiera, y no les falta razón. Una situación de estabilidad financiera podría definirse como aquella en la que el sistema monetario y financiero opera de forma fluída y eficiente. Esto debería suponer que, sin mayores sobresaltos, el banco central pueda transmitir los efectos de su política monetaria y que los intermediarios financieros puedan distribuir entre los sectores deficitarios de manera eficiente los recursos que reciben de los sectores superavitarios y, a la vez, puedan atender con normalidad los servicios financieros que proveen al sistema en su conjunto.

En el Perú, la principal fuente de inestabilidad financiera es la dolarización financiera, la cual introduce distorsiones muy importantes como las producidas por el riesgo crediticio derivado del riesgo cambiario (RCDRC). Como se sabe, este riesgo representa la concentración del riesgo crediticio en un solo factor de riesgo no diversificable: los efectos súbitos de la variación del tipo de cambio sobre la capacidad de pago de todos los deudores y emisores en una moneda extranjera en la que no reciben sus ingresos de manera calzada y sostenible. Más aún, esta vulnerabilidad se ve agravada por el mecanismo del acelerador cambiario, el cual afecta la disposición y eficiencia de los intermediarios financieros para distribuir y redistribuir los diversos recursos que reciben. Leer más »

LOS RIESGOS ADICIONALES DE HACER EMPRESA EN EL PERÚ

No es cuento: las empresas ubicadas en el Perú enfrentan riesgos adicionales a los que enfrentan empresas similares ubicadas en otros países. En particular, las primeras enfrentan un riesgo cambiario y un riesgo de tasas de interés que las segundas, ubicadas en países “normales”, no tienen que enfrentar. Por tanto, es evidente que tales riesgos no son propios de los respectivos riesgo de negocio de las empresas. Desde el punto de vista macroeconómico, esta precisión es fundamental para entender el efecto agregado perverso de estos factores de riesgo sobre la sostenibilidad del crecimiento, base del desarrollo económico.

Por ejemplo, las empresas ubicadas en Marruecos saben que, si ganan 3 dirhams marroquíes por cada unidad de producto vendido, en un año tendrán que vender 22,000 unidades de producto para ganar lo suficiente como para pagar un préstamo de 60,000 dirhams marroquíes más el 10% de intereses generados. Algo análogo le sucede a las empresas ubicadas en México, que ganan en pesos mexicanos y se endeudan en pesos mexicanos. Y así sucesivamente ocurre con las empresas ubicadas en Colombia, Brasil y otros países vecinos financieramente más “normales”, no sólo en los países desarrollados. Es decir, los préstamos o deudas financieras que toman las empresas son “ciertos” (como en los libros de texto) y no son fuente de riesgo ni de incertidumbre. Leer más »

EFECTOS DE LA POLÍTICA MONETARIA EN DÓLARES SOBRE LA EXPANSIÓN ECONÓMICA Y LA VULNERABILIDAD FINANCIERA

Una de las principales funciones que cumple el dinero es la de servir como medio de pago. A grandes rasgos, en las economías modernas existen dos tipos distintos del medios de pago: (a) el efectivo en manos del público, que son los billetes y monedas en circulación, y (b) los depósitos efectuados en los intermediarios financieros, que son los saldos de las cuentas a los que el público puede acceder para comprar bienes y servicios. Es decir, grosso modo, el dinero total está compuesto de efectivo más depósitos.

Por otro lado, los bancos centrales suelen ser las instituciones encargadas de regular la cantidad total de dinero que hay en circulación, y eso lo logran a través de su política monetaria. Las decisiones de política monetaria influyen poderosamente en la tasa de inflación de la economía en el largo plazo y en la actividad económica y el nivel de empleo en el corto plazo. Leer más »

NUESTRO DERECHO COMO CONSUMIDORES A PAGAR CON SOLES

¿Qué pensaría si le dijeran que los billetes de S/. 10 que tiene en el bolsillo “no valen” para pagar la cuota del colegio de su hijo? ¿Y qué, si los billetes de S/. 50 con los que le han pagado su sueldo tampoco sirven para pagar el alquiler de su casa, ni el pago del cable, ni las letras del artefacto que ha comprado, ni las pólizas de seguro que ha contratado? Aunque parezca increíble, esto sucede cada vez que “nos obligan” a comprar dólares antes, y muchas veces a un tipo de cambio que no es un tipo de cambio de mercado. Es decir, en tales casos los billetes de S/. 10 y S/. 50 “no tienen el poder de cancelar nuestras deudas”.

Desde otro punto de vista, y salvando las distancias, es como si los jornales en los pueblos de nuestra serranía se pagaran con la papa nacional cosechada, pero para pagar las cuotas del colegio de sus hijos, a los campesinos les obligaran a comprar papa extranjera antes (¡!) Leer más »

PEAJE CAMBIARIO: ¿A QUIÉN FAVORECE LA DOLARIZACIÓN?

El mantenimiento de más de una moneda en una misma área económica introduce ineficiencias y costos innecesarios. Ésta fue una de las razones por las que se introdujo el euro en reemplazo de todas las otras monedas que antes existían: en 1995 se estimó que la reducción anual de gastos por cambios de moneda equivaldrían a casi un ¡0.4% del producto bruto interno comunitario!

Obviamente, ese ahorro para las personas y empresas significa pérdida de ingresos por comisiones y coberturas de cambio para las empresas financieras. Y estas pérdidas son tan importantes que –pasando a un caso más cercano– son los ingresos más “extrañados” por los directivos de los bancos de Ecuador y El Salvador (países totalmente dolarizados) con quienes pude conversar hace unos años. Decían que eran ingresos que no tenían mayor ciencia, ni “riesgo”. Ellos se quejaban porque ahora que se manejan con una sola moneda, obtener ingresos ya no es tan “fácil”. Leer más »