¿REALMENTE QUÉ TAN RENTABLE PODRÍA SER INVERTIR EN OTRAS MONEDAS?

Siendo ciento por ciento prácticos, para comparar rentabilidades, lo primero que tendríamos que tener en cuenta es el riesgo involucrado a cada alternativa de inversión. Sería faltar a la verdad el decir que un instrumento es más rentable que otro, o que la inversión en una moneda es mejor que en otra, si no se menciona explícitamente los niveles de riesgo involucrados en cada alternativa. Algunos ejemplos podrían ayudar a explicar y entender mejor los conceptos relacionados al riesgo de las inversiones.

En general, el principal factor de riesgo que deberíamos tener en cuenta siempre es la inflación o variación de precios. A nadie le dará lo mismo consumir S/ 100 hoy que guardar ese billete en el cajón un tiempo y usarlo para consumir después, cuando su poder adquisitivo sea menor. Así, lo primero que deberíamos hacer para comparar diferentes alternativas de rentabilidad es medirlas en términos reales, es decir, comparando sus rendimientos ajustados por inflación. Leer más »

¿LAS EMPRESAS PÚBLICAS EN EL PERÚ PUEDEN REALMENTE OPERAR COMO EMPRESAS?

El principal problema que enfrentan las empresas públicas en el Perú es que la normatividad no las trata como empresas. Incluso sus resultados económicos son utilizados para disminuir el déficit del gobierno. En general, se supone que una empresa se crea como algún tipo de sociedad con el fin de generar lucro para sus accionistas. Sobre la forma cómo mejor se gobiernan las empresas, a nivel internacional se han formulado varios estándares de buen gobierno corporativo, los cuales reflejan las mejores prácticas reconocidas en el mercado. ¿Son aplicables estos mismos estándares para las empresas públicas?

Según la experiencia de los países más desarrollados, como la de los países que pertenecen a la OCDE, a las empresas públicas no se les debería exigir menos que a las empresas privadas cotizadas en bolsa. Es decir, las empresas públicas también deberían cumplir los Principios de Gobierno Corporativo del G20 y la OCDE e incluso, de ser el caso, deberían observar las Líneas Directrices de la OCDE para las Empresas Multinacionales, el Marco de Políticas para la Inversión de la OCDE y las Herramientas para la Evaluación de la Competencia de la OCDE. ¿Por qué? Porque las empresas públicas deberían ser, al menos, igual de responsables ante los ciudadanos en general como las empresas cotizadas deberían serlo ante sus accionistas. Leer más »

¿IMPLICA EL CRECIMIENTO ECONÓMICO UN DESARROLLO SOSTENIBLE?

La confusión que suele existir acerca de la relación entre crecimiento y desarrollo pareciera ser una de las más exacerbadas en el país. Mientras que en Nueva Zelanda ya tienen su propia versión del Índice Nacional de Felicidad Bruta (INFB), que usa Bután desde hace años, aquí pareciera solo importar el Producto Interno Bruto (PIB): si su crecimiento se acelera, grandes titulares; si su crecimiento se desacelera, terribles cuestionamientos. Pero, ¿quién se cuestiona si hay mayor o menor desarrollo en el país?

Las raíces de la idea de desarrollo se hallan en tres corrientes del pensamiento europeo del siglo XVIII: (a) una asimilada al iluminismo y su visión de la historia como una marcha progresiva hacia lo racional, (b) otra relacionada con la idea de acumulación de riqueza como promesa de bienestar y (c) otra vinculada a la idea de que la expansión geográfica de la civilización implicaba brindar formas superiores de vida a los demás. Leer más »

FONDOS DE PENSIONES EN EL PERÚ: UN OLIGOPOLIO DE COMISIONES ¿Y DE RENTABILIDADES?

Cuando el sistema privado de pensiones fue diseñado, el centro de su promesa de éxito se basaba en una rentabilidad real, es decir, una rentabilidad que asegurara más capacidad adquisitiva al ahorro forzoso de sus afiliados, sea cual fuera la inflación. Por ello, cuando se copió, y se impuso, se estableció que “las inversiones […] deben generar una rentabilidad mínima, que es determinada por los reglamentos” (artículo 23º del Decreto Ley 25897), la que incluso debía garantizarse con los recursos propios de las AFP. No sonaba mal.

Pero ese requisito de rentabilidad mínima fue progresivamente relativizado en las normas, e incluso pervertido. Hoy se refiere al promedio de rentabilidad histórica obtenida por los propios fondos de pensiones, incluso descontándole una banda de volatilidad muy laxa, lo que al final ni siquiera induce a las propias administradoras a intentar superarse a sí mismas. Y esto, la forma como se pervirtió la definición de generar una rentabilidad mínima, no ha hecho sino profundizar el incentivo de colusión tácita ya existente en cualquier oligopolio.

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DONACIONES Y CORRUPCIÓN: ¿MÁS CERCA DE LO QUE TE IMAGINAS?

Una excandidata presidencial ha dicho que su partido no pidió ni recibió dinero de parte de una empresa corruptora para su campaña electoral. Sin embargo, reconoció que necesitaban hacer unas encuestas y que su ex colaborador le dijo que de eso él se ocuparía y que así lo hizo. Además ella reconoció que el ex colaborador, al final, sí se lo pidió a dicha empresa corruptora. Así, si el dinero lo pidió él, lo recibió él, lo gastó él y, al final, no rindió cuentas él, ¿podría afirmarse que la “donación” no entró a su partido, que no lo benefició, o que en el peor de los casos debió registrarse como “donación” del ex colaborador?

De manera general, una rendición de cuentas es el proceso mediante el cual el responsable de alguna institución, o a quien se le haya asignado alguna responsabilidad en particular, informa sobre el uso de fondos, bienes y demás poderes económico-financieros que le hayan sido encargados, así como del resultado de su gestión. Por tanto, esto incluye el informar sobre el logro de objetivos y metas establecidos para la institución y la eficacia y nivel de riesgo con los que se lograron. Es decir, solo rinde cuentas quien actúa en nombre o en representación de un tercero. En este caso, en nombre de quien pide, recibe y gasta las donaciones. Por eso, no hay una donación del ex colaborador, pues, él fue solo un agente, lo que consiguió lo hizo en nombre de un tercero. Leer más »

¿REALMENTE LA MEDICIÓN DE RENTABILIDAD EXPRESADA EN DÓLARES ES UNA MEJOR REFERENCIA?

Todavía hoy algunos profesionales reconocidos siguen utilizando la rentabilidad expresada en dólares (nominales) para emitir juicios de valor sobre el desempeño de sus inversiones, en vez de hacerlo en su propia moneda funcional. Incluso la usan para analizar las inversiones de largo plazo, como en el caso de los fondos de pensiones. Sin embargo, este “sesgo”, equivalente al de una verdadera “dolarización sicológica”, es inapropiado porque genera significativas distorsiones.

Por ejemplo, con datos de la supervisión bancaria, la rentabilidad bruta promedio de 2008-2018 de los fondos de pensiones tipo 2, en donde está la mayoría de afiliados, fue 8.7% anual en soles (nominales), y habría sido de 7.4% anual si lo hubiéramos medido en dólares (nominales). Pero si le deducimos la actual comisión de saldo que en promedio cobran las AFP, nos aproximaríamos mejor a la rentabilidad efectiva o neta (para no complicar mucho el ejemplo), que es la que verdaderamente cuenta (siempre hay que tomar en cuenta los costos directamente relacionados). En ese caso, en promedio las rentabilidades netas serían respectivamente 7.3% en soles y 6.1% en dólares anuales .

¿Habremos ganado más midiendo la rentabilidad en soles que midiéndola en dólares? No. Solo habremos usado dos medidas distintas: como si dijéramos que el agua hierve a 100 ºC y también a 212 ºF. Ambas temperaturas son las mismas. Es como si usáramos dos idiomas distintos para referirnos a lo mismo. La diferencia es “solo” el efecto cambiario. Leer más »

LA CONTROVERSIAL EXPERIENCIA DE LA BANCA DE DESARROLLO EN EL PERÚ

Aunque existen varias entidades financieras estatales, a la fecha el estado peruano no cuenta con una efectiva banca de desarrollo como instrumento de política pública de largo plazo. A nivel internacional, las actividades de banca de desarrollo de las entidades financieras estatales son, por definición, el instrumento de política gubernamental para contribuir a mitigar las fallas de mercado que puedan inhibir una suficiente y adecuada oferta de créditos a la economía, especialmente en países donde los mercados de valores son aún muy poco desarrollados.

En el Perú, la visión prevaleciente del papel del estado en la economía está marcada por la radical experiencia de privatización de empresas estatales y desregulación financiera del gobierno dictatorial de Fujimori. Los procesos básicos que transformaron el sistema financiero peruano en los 90 fueron dos: el proceso de privatización y el proceso de dolarización crediticia.

La Constitución de 1993 estableció que el estado podría realizar subsidiariamente actividades empresariales sólo si era autorizado por ley expresa. Este peculiar contexto político-legal explica el desempeño de la banca de desarrollo en el Perú desde los 90, donde se asume que las empresas públicas sólo pueden hacer lo que expresa y específicamente la ley les faculte, a diferencia de las empresas privadas que pueden hacer todo aquello que la ley no les prohíba.

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EL PAPEL DE LA PROSPECTIVA ESTRATÉGICA EN LA PLANIFICACIÓN DEL ESTADO

¿A qué país no le gustaría anticipar su futuro y, de considerarlo pertinente, cambiarlo? ¿Cómo habrían modificado su historia los incas y demás pueblos americanos aborígenes que inicialmente trataron a los conquistadores europeos como invitados, o incluso aliados, si hubieran anticipado las consecuencias disruptivas que su llegada al continente iba a tener sobre su futuro? Tal vez mucho o quizás poco, pero anticipándolo sí habrían podido decidir si querían modificar, o no, su futuro.

La prospectiva estratégica es una herramienta que permite explorar y visionar futuros alternativos para escoger el más deseado e irlo construyendo a partir de la realidad presente. Las empresas que más éxito sostenido han logrado son aquellas que mayor visión de futuro han desarrollado, planificando cómo alcanzar lo que más les convenga y evitar o mitigar lo que más les perjudique, es decir, dejando lo menos posible al azar. Algo análogo también ha sucedido con los países que más se han desarrollado: no puede haber desarrollo sostenible con una improvisación sistemática.

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PRÁCTICAS Y POLÍTICAS BANCARIAS PARA LOS CRÉDITOS AGRÍCOLAS

Durante el proceso electoral de 2001 se volvió a discutir la idea generalizada de que el otorgamiento de crédito bancario era la gran solución para los problemas del agro y por ello, se dijo, que se necesitaba de un banco agrario. La idea era positiva en la medida que dicha nueva entidad financiera pudiera colaborar con el desarrollo de las zonas rurales que eran las más pobres y deprimidas del país o que fomentara aquella agricultura que estuviera destinada a la exportación.

Sin embargo, la mayoría de las ideas planteadas eran poco realistas porque en primer lugar, primaban los objetivos políticos sobre los criterios técnicos y en segundo lugar, afirmaban que el agro no progresaba solo porque no tenía acceso al crédito de la banca comercial. El primer argumento (los criterios técnicos debían primar sobre los criterios políticos) no requería de mayor sustento, pero el segundo argumento (el crédito es la solución y por ello se necesita de un banco agrario) era falaz porque asumía implícitamente que los pocos afortunados que sí tenían acceso al crédito habían progresado o podían progresar o, en el peor de los casos, se encontraban en esos años igual que el resto de la economía luego de casi 4 años de recesión continua.

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UNA ECONOMÍA ESTRANGULADA POR EL DESCALCE ENTRE SUS PASIVOS DOLARIZADOS Y SUS INGRESOS SOLIZADOS

Tan dolarizado estará el pensamiento financiero y monetario en el Perú, que al deseado proceso de desdolarización de las principales variables de la economía se le ha llegado a llamar “solarizar”, en lugar de “solizar”, como si la moneda local fuera el “sólar” y no el “sol”.

Una variable está “dolarizada” cuando su valor en términos de dólares nominales (u otra moneda extranjera) se tiende a mantener constante, ya sea porque su precio cobrado directamente en moneda extranjera se mantiene sin cambios mayores o porque su precio cobrado en moneda local se ajusta (se indexa) a la evolución del tipo de cambio, preservando su valor nominal medido en moneda extranjera. En cambio, una variable está “solizada” cuando mantiene su valor respecto del sol (u otra moneda local), independientemente de que sus precios estén o no denominados en soles.

A nivel agregado, el descalce entre pasivos dolarizados e ingresos solizados ocasiona que la economía se extrangule ante cualquier intento de reactivación que pretenda favorecer una depreciación de la moneda local o ante cualquier choque externo que efectivamente la produzca. La estrangulación se produce porque la depreciación eleva el valor de las deudas y demás pasivos pactados en moneda extranjera, al ser convertidos en moneda local al tipo de cambio vigente, sin que los agentes económicos puedan trasladar efectivamente los efectos del riesgo cambiario, ya sea incrementando sus precios (sin afectar los volúmenes de venta) o incrementando sus ingresos netos en general, en la misma proporción, sin importar la moneda en la que los reciban.

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