Lawrence: El caso de fraude en Nueva York expondrá la principal mentira política de Trump acerca de su riqueza

In: MSNBC

Donald Trump no ha encontrado una solución mágica para evitar que la Fiscal General de New York, Letitia James, inicie el proceso de embargar sus activos el proximo lunes para garantizar el pago de una sentencia civil por fraude de $464 millones en su contra.

La fusión anunciada hoy entre la compañía de redes sociales de Donald Trump y una compañía de mucho mayor valor llamada Digital World Acquisition Corporation no puede cambiar las capacidades financieras de Donald Trump el lunes, dia en que se cumple el plazo para satisfacer la sentencia en su contra.

Si Donald Trump tuviera $464 millones, simplemente podría presentarlo ante el tribunal como garantía de que podría cubrir la sentencia si pierde su apelación. Pero Donald Trump no tiene tanto dinero a pesar de afirmar tener mucho más que eso durante muchos años.

Donald Trump no ha podido conseguir que nadie le preste ese dinero para que pueda presentar una fianza ante el tribunal para proteger sus activos. El tribunal le dio a Trump 30 días para resolver esto, y no ha podido hacerlo.

Así que ahora, cuando la realidad financiera lo alcanza, Donald Trump se va a la cama mintiendo y se despierta mintiendo. Anoche, a la 1:54 a.m., publicó una de sus mentiras habituales en las redes sociales, diciendo que la sentencia en su contra era inconstitucional e injusta, y fue diseñada por el juez para, cito, “no permitirme utilizar la gran cantidad de efectivo que he acumulado a lo largo de los años a través del trabajo duro, la perspicacia, el instinto, y la diligencia en mi campaña política para presidente”.

La mentira aquí es que Donald Trump no tiene cientos de millones de dólares, simplemente no los tiene, y la mentira de que iba a gastar ese dinero en su campaña política. Esa es una total y completa mentira. Donald Trump nunca ha gastado ni un centavo de su propio dinero en ninguna de sus campañas políticas.

En su primera campaña presidencial, después de prometer que financiaría toda su campaña él mismo y nunca pediría a nadie que donara a su campaña, Donald Trump le prestó un total de $10.8 millones a su campaña para ponerla en marcha. Inmediatamente comenzó a pedir dinero en línea a sus seguidores. Y cuando sus seguidores enviaban suficiente dinero, Donald Trump se pagaba a sí mismo los $10 millones que el había prestado a su campaña. Entonces, no, Donald Trump no estaba acumulando grandes cantidades de efectivo, cientos de miles de millones de dólares para poder gastar el dinero en su campaña política, tal y como dijo justo antes de las 2:00 a.m. anoche.

Y luego, cuando se despertó esta mañana, si es que durmió, a las 7:14 a.m., Donald Trump repitió la mentira, diciendo “Tengo casi $500 millones en efectivo, una cantidad sustancial de la cual pretendía usar en mi campaña para presidente”. No, no lo hizo. El nunca tuvo la intención de usar ni un centavo de su propio dinero en su campaña. Y decir que ahora tiene casi $500 millones en efectivo significaría que sus abogados estaban mintiendo cuando le dijeron al juez al principio de la semana que era, cito, una “imposibilidad”.

Los abogados de Trump llaman a eso, cito, una “imposibilidad práctica”. Los abogados de Trump explicaron al tribunal cómo Donald Trump fracasó en encontrar el dinero. El abogado dijo, cito, “Estos esfuerzos diligentes han incluido aproximarse a unas 30 compañías de fianzas a través de 4 corredores distintos, solicitando reservas de efectivo que se acercan al billón de dolares. Es algo sin precedentes para una empresa privada”.

Así que, en una Corte de Manhattan el lunes, se expondrá la mentira fundamental de la construcción de la imagen de Donald Trump como político: “No necesito el dinero de nadie. Eso es bueno. No necesito el dinero de nadie. Estoy usando mi propio dinero. No estoy usando a los lobistas, no estoy usando a los donantes. No me importa. Soy realmente rico”. Esa fue una parte enorme del atractivo inicial de Donald Trump cuando comenzó como candidato. Presentó otros atractivos, incluidos los llamados directos a los racistas que ampliaron su apoyo. Muchos votantes de Trump en Iowa en ese entonces dijeron en entrevistas que creían que la riqueza de Trump era una virtud. Ellos creían que el sería incorruptible porque ya tenía demasiado dinero para ser corrompido.

Donald Trump estaba mintiendo sobre ello, y sus votantes se equivocaron al creerle. Sin embargo, le han perdonado o pasado por alto cada una de sus mentira que haya sido expuesta. Al final del día del lunes, la mayoría de ellos aún podrían estar dispuestos a creer que Donald Trump es tan rico como siempre pretendió serlo.

Pero Donald Trump lo sabe muy bien. Donald Trump ha demostrado cuán rico no es para cualquiera que pueda pensar. Los multimillonarios mundialmente famosos no tienen problemas para conseguir $500 millones. Jeff Bezos tiene eso en su bolsillo. Bill Gates ha dado más dinero del que Donald Trump ha tenido en toda su vida. Bill Gates ha donado miles de millones de dólares. Y el verdadero político multimillonario de Nueva York, exalcalde de Nueva York, Mike Bloomberg, quien también ha donado miles de millones de dólares, nunca presume de su riqueza. Podría cubrir fácilmente una factura repentina de $500 millones en cualquier momento con sus activos actuales de $106.2 mil millones.

Mike Bloomberg comenzó desde cero. Creció en los suburbios de Boston. Se mudó a la ciudad de Nueva York. Tuvo que trabajar para ganar cada centavo que ha ganado. Tuvo que hacerlo por su cuenta. Donald Trump odia a multimillonarios como Mike Bloomberg, quien llegó a la gran ciudad donde Donald Trump nació rico y dejó a Donald Trump muy atrás en la construcción de negocios importantes y la acumulación de riqueza que asombra la imaginación envenenada de Donald Trump.

Donald Trump nunca se ha atrevido a pretender siquiera que es tan rico como Mike Bloomberg, ni hablar de hombres más jóvenes como Bill Gates o Jeff Bezos, quienes han alcanzado el nivel estratosférico de riqueza que Donald Trump ve con envidia todos los días de su vida. El drama que Donald Trump está viviendo ahora, un drama que está experimentando esta noche, el drama que todos estamos viendo, fue predicho cuando las elecciones presidenciales fueron llamadas a favor de Joe Biden y Donald Trump oficialmente entró en los libros de historia como perdedor.

En ese día, Peter Marks, el crítico de teatro del Washington Post escribió: “Lo imagino como un giro final escalofriante de la trama. Su mundo está llegando a su fin. Nunca volverá a tener otro buen día. La etiqueta de perdedor lo perseguirá. La ley lo perseguirá. La enfermedad mental lo va a limitar. Sus propiedades lo llevarán a la bancarrota”.