17/09/11: Itinerante

Categoría: Otros cosas
Publicado por: a20061093

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Ya no me duele ver cómo queman mi casa.

La primera vez, hace un par de años, fue terrible. Sí, me acuerdo. Hice mi casita muy cerca de acá, es que antes había una maleza, ahí mira. Bien grande era. Atrasito, construí algo sencillo en realidad. Junté unos cuantos cartones, una frazada y un colchón que encontré en la avenida. Ya no aguantaba, las calles estaban más frías por el Centro. Encontré un lugar bonito aquí, al lado del río seco.

Pero no pe', tenían que venir estos títeres y destruir todo. Por favor, jefe (así les gusta ser llamados), no me derrumben la casita, ¿a dónde me voy a ir, papá lindo? les decía. Pero ellos seguían y hablaban cosas que no entiendo. Sólo entendí que el alcalde en persona se había quejado, que se veía feo. Bueno, que bien, que vean a su nuevo inquilino, respondí. Pero creo que eso no les gustó. No sólo desarmaron y llenaron de gasolina mis cosas, sino también las rompieron.

Las empezaron a quemar. Qué feo ¿no? Me molesté pe'. Después de pedirles amablemente, qué me quedaba, ¿sentarme con los brazos cruzados? Entonces vino el Lope, me agarró el brazo y me dijo que no valía la pena. Me contó que siempre hacen eso, cuántas casas le han quemado esas basuras. Y luego dicen que nosotros somos las lacras.

Me calmó un poco saber que no era el único y me pregunto si era la primera vez que me quemaban las cosas. Sí, le respondí. Me estaban empezando a salir un poco de lágrimas no sabía si era por la pena o por el humo negro. Tranquilo, el Lope me jalaba con los otros.

Ahora, aquí sentado a un lado viendo como queman mi colchón, no puedo hacer nada más que aplaudir. Me miran raro cuando pongo esta sonrisa, siempre lo hacen. Lo que ellos no saben es que voy a volver a armar mi casita por acá y a ver si queman algo la próxima vez.

22/04/11: Contraste

Categoría: Desde adentro
Publicado por: a20061093

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Juan es un pata bien peruano, más peruano que el ceviche, dice él. Juan va a todos los partidos que Perú enfrenta con otros países para demostrar que él sí se pone la camiseta. Pero Juan tiene un problema en la garganta, constantemente escupe al suelo. A veces delante de mucha gente o a veces, a solas. Mira, ahí va: Juan hace ese sonido en la garganta, escupe, se limpia los labios con la muñeca y ahora se siente mejor.

Juan tiene una tía llamada Doris, ella tiene un hijo llamado Marcos. A Doris le gusta llevar a pasear a Marcos al parque del vencindario todas las tardes luego de, prácticamente, hacerle la tareas. Hoy, Juan está atrasado en el curso de Geografía. Mientras él se divierte, ella aprovecha para copiar del cuaderno de la chancona María. A veces Marcos "no se aguanta" y necesita ir al baño urgente. Ahí atrás del árbol, le indica Doris siempre. Marcos obedece porque sus amigos lo siguen esperando para jugar a las chapadas.

Marcos tiene un tío llamado Pepe. Pepe es bien bacán según aseguran los que lo conocen. Él disfruta de los domingos playeros con sus patas, las flacas y las infaltables "rubias" bien heladas. Pepe siempre regresa a casa con las manos vacías: las botellas de cerveza se quedan envueltas de arena sintiendo el frío mar limeño que va y viene. ¿No decía? Pepe es bien bacán.

***


Juan es un joven bien peruano, más peruano que la causa, dice él. Juan va a todos los partidos que Perú enfrenta con otros países para demostrar que él sí se pone la camiseta. Pero Juan tiene un problema con la garganta, por eso siempre carga un pañuelo para escupir. Si son viajes largos, prefiere pañuelos de papel. Los guarda en su bolsillo y los bota en cuanto ve el tacho más cercano. Juan siempre estará ahí, para alentar a su blanquiroja.

Juan tiene una tía llamada Doris, ella tiene un hijo llamado Marcos. A Doris le gusta llevar a pasear a Marcos al parque del vencindario todas las tardes luego de, prácticamente, hacerle la tareas. Hoy, Juan está atrasado en el curso de Historia. Mientras él se divierte, ella aprovecha para copiar del cuaderno de la chancona María. Marcos le advierte las ganas por un baño y le sugiere que como la semana pasada, podría orinar ahí al ladito. Ningún hijo mío se comportará como un perro que orina donde quiere, Doris le gritó. Marcos tuvo que regresar a casa mientras Doris seguía copiando la clase. La próxima vez voy al ñoba antes de venir, piensa mientras sabe que la nueva ronda de las chapadas ha comenzado sin él.

Marcos tiene un tío llamado Pepe. Pepe es bien bacán según aseguran los que lo conocen. Él disfruta de los domingos playeros con sus patas, las flacas y las infaltables "rubias" bien heladas. Pepe ahora guarda las botellas de chelas en las mismas bolsas en las cuales fueron traídas. Se las va a regalar a doña Juana, la recicladora del barrio. Pepe nunca dejó de ser bacán: sus patas y las flacas siempre lo rodean. Incluso, ellos le ayudan a guardar las botellas en las bolsas y meterlas en la cajuela del carro.

12/04/11: The Wish List

Categoría: Desde adentro
Publicado por: a20061093

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Yo quiero:

- Ser el mejor de mi colegio
- Ingresar a la PUCP
- Abrir un centro de asesoría legal gratuita
- Viajar a Europa
- Ser alcalde de mi distrito
- Que alguna calle, avenida o jirón lleve mi nombre

17/12/10: Un mes

Categoría: Desde adentro
Publicado por: a20061093

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Hace un mes se fue mi abuelo:

Mingo, el piurano, decide partir a la costa para retornar su odisea marítima. Bien pije, agradece. Despide a Anchash con mucho cariño: extrañará el hermoso paisaje y sobre todo a su cholita, la Virginia.

Mira azul inestable. No sabe si el mar es el que se mueve o es el buque en el que se encuentra. Relájate, la brisa lo que lo roza le sugiere disfrutar el insistente sol. No queda más tiempo para juegos. Sigue las instrucciones de su capitán. No, no es una persona, es un escudo. Un símbolo que significa algo más grande que él: su bello Perú.

Se detiene en Ecuador. Atacar o morir, le enseñaron. No recuerda bien cómo acabó pero ganaron los peruanos. Ahora, Lima lo espera.

El aroma del océano Pacífico. Mira el horizonte. Está solo, no hay nadie en el buque, siente. Sólo él y los pocos días para pisar puerto. Saca la guitarra y viene la inspiración. Un valsecito para celebrar en el recorrido no viene mal.

El calor de su cholita lo recibe en el Callao. Un cielo limpio y despejado le revela que hay mucho por hacer. Ladrillo por ladrillo, ya está una pared. Sus pequeños hijos le imitan, le pasan los demás ladrillos y ya terminaron casa.

Se despide: volverá pronto, promete. Lo recibe otro buque, otro jefe y otros tripulantes. Esta vez será el panadero del buque. Amolda la masa, la estira. Un poco de ajonjolí y al horno. Humeantes y crocantes, salen los largos panes.

Mira el reloj y ya se ha detenido. No sabe cuánto tiempo ha estado en el buque. Recuerda puertos, sí, recuerda puertos que no puede tocar. Recuerda suelo. Recuerda hogar. Recuerda familia. Recuerda que sus hijos ya deben haber crecido bastante. Recuerda que tres de ellos se quedaron en Estados Unidos.

Ya ve Manhattan. Sí que es gigante, la Libertad, piensa. No puede salir de buque, el itinerario es inamovible. El vapor ya indica nuevo viaje. Cierra los ojos y los ve. Ellos tan jóvenes e inmaduros, tienen mucho por aprender.

Sus tres hijos están ahí, lo sabe. Se despide. Ellos, en su mente, también.
Estados Unidos, todo el mundo habla de ese país y del sueño americano. Todos menos él: hogar, hogar pronto.

La punta del buque genera una división en la superficie del mar. Se crean ondas que desaparecen luego de poco. Mingo las mira y cree encontrar algo diferente en cada una de ellas. Se confunden y vuelven al oleaje grupal.

Ya casi llega, y la Virginia lo espera. Ya casi llega, y la puerta de su casa chalaca abierta. Ya casi llega, y la soledad lo acompaña. Ya casi llega, y la melancolía que trastorna. Ya casi llega, y la fiebre comienza. Ya casi llega, y necesita un bastón. Ya casi llega, y no puede articular lo que piensa. Ya casi llega, y los nietos le cantan. Ya casi llega, y los bisnietos le abrazan. Ya casi llega, y las hijas que lo rodean en lágrimas. Ya casi llega, y el cielo no es más que el fluorescente del hospital Naval. Ya casi llega, y siente el cansancio. Ya casi llega, y la Virginia le llama sonriente… “Ven chancho, ahora sí. Tienes tus maletas listas ¿no?”.

Al fin… al fin llega el piurano Mingo y feliz se reúne con su cholita, para siempre.

In memoriam de Domingo Espinoza Quevedo.

05/12/10: Pedro Paquete

Categoría: Desde adentro
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Querido Peter,

Una amiga nuestra nos ha contado,
Que en Perú vive una persona muy estresada.
Que estudia día y noche enteras
Así, haciendo crecer mucho su cerebro.


Ella se preocupa si la bolsa de café venezolano no alcanza,
Dar energía, para libros y danza.
Como en una yunza con hachas y arboles,
O en la uni, cuando estés rodeado de admiradores.


Eres muy inteligente y con sueños increíbles
Por lo cual Hester te nos recomendó.
Incluirte en nuestro libro de niños dulces y malos,
De los que van a España y los que reciben regalos.


El cinco de diciembre es nuestro gran fiesta,
Cuando bajamos del chimenea a dejar muy modesta
Poemas, cajas y cartones.
Con recomendaciones de convivencia u otras anotaciones.


Debajo del papel de color brillante,
Hay escondida un regalo verdaderamente interesante.
Que se abren al día de mi gran salida
De vuelta a España... no muy preferida.


Un año entero en la fabrica de deseos,
Con autoridad sobre los niños malos y sus dedos.
A construir trenes y autos, ponis y Barbies,
Computadoras, cámaras y libros de artes.


Este año quiero dar una vuelta por tu residencia,
En consideracion del aprecio derivado de la correspondencia
Entre tú y una holandesa lejanos y cerca
Pronto probablemente de nuevo en Latín América.


Soy el patrón de los niños belgas y holandés
Naturalmente preocupado por todos sus trivialidades.
Un dedo cortado, un corazón roto, yo lo curo.
Pero lo que necesito de ti, no sé bien cómo, yo dudo.


¿Como resolver la falta insolucionable?
Mi caballo leal Amerigo no es culpable.
Se perderá en las calles de Lima.
¿Cómo asegurar que visitamos tu chimenea y no la del vecino?


Este mensaje es una petición de direcciones,
Para ayudar Pedro Paquete en repartir nuestros creaciones.
En tu casa, tu espíritu y tu boca,
Para que tu día de san Nicolas sea maravilloso.


Saludos,
San Nicolas y sus Pedros negros.
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Publicado por: a20061093

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«A mí no me descubrió Augusto Ferrando, pero era tan bueno el negro que se fue al cielo. Óyeme, el otro día Dios le pregunta "qué necesitas para que hagas tu show acá".


Cómicos para descubrirlos, dijo. Así fue que Dios se llevó a Tripita, Tornillo y Loncherita.

Como la gente pedía rica música, Dios se llevó a Johnny Orosco. Pero no sólo a él sino a todo el grupo Néctar.

Como eran muchos hombres pidieron una bailarina. Pero Dios es tan bondadoso que no les trajo una simple bailarina sino el paquete completo: la muñequita Sally.

Como la muñequita Sally era la más achorada, le gustaba el fútbol. Así que se jaló a Micky Rospigliosi.

Como Micky era malo para el baile, pidió a alguien que le enseñe a moverse. Quién mejor que el rey de los pasos. Michael Jackson.

Como Michael Jackson era pituco, necesitaba alguien que lo peine y lo maquille. Así que se jaló al gran Marco Antonio.


Óyeme, me han dateado que andan buscando un payaso. No, tranquilos. A este pechito no se lo van a llevar así de fácil»


Cómico en el bus
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Publicado por: a20061093

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No me gusta escribir. Me encanta. Por un lado tenemos al recolector de historias oscuras: disfruto narrar aventuras de personajes infinitamente peculiares, seres expulsados de la sociedad para terminar calificados como escoria. Mi técnica es "ponerme en los zapatos ajenos". Es difícil a veces (por ejemplo, pensar como otros piensan), pero al menos lo intento. Creo que en el fondo me agrada el disfraz. Usar las vestiduras de estos fulanos sin nombres ni remordimientos. No ser yo.


Por otro lado, encontramos al escritor de historias propias. Exploro incontables palabras, pinto mis frases con emociones. Añado metáforas y armonía a ciertos momentos que quiero compartir porque sencillamente, afuera, siempre existe alguien que siente lo mismo. Y expresarme así, con una incógnita. Ser lo que quieren que sea. Que me busquen entre cada párrafo y no me encuentren. Aceptémoslo, es prácticamente imposible y aunque realmente lo hagan, negaré. Odio ser descubierto, por eso no me gusta ir al psicólogo.


Leo y releo las líneas buscando alcanzar esa imposible perfección. Me agrada equivocarme al escribir porque siempre aprendo de las críticas. Qué deliciosa es la libertad que obtengo mezclando símbolos tan sencillos. No me divierto al obligar leer mis experimentos. Si me van a leer, busco que lo hagan con el corazón tal como me esforcé escribiendo un pedacito de mí o del otro Peter.
Categoría: Otros cosas
Publicado por: a20061093

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Paredes verdes eléctricas, la rica chicha en el aire. El recinto parece que intentó ser adornado con motivos selváticos, no encontrando mucho éxito con el resultado final: El cuadro con una ampliación del Río Amazonas no concuerda con la atmósfera del lugar. En el ambiente se acumula una neblina de voces roncas conformadas por risas, brindis, reclamos y chismes.

En la barra, unos jeans apretados exageran el tamaño de su redondo culito. Ella sabe lo que quiere esta noche. De espaldas habla con el joven que vende las cervezas: "¿Cómo está la noche, Ricky?". Permanece así mirando a los candidatos. "Ahí, maso, todos los miércoles son iguales". Sigue analizando el lugar, sabe que ellos han notado su presencia. Igual que el cuadro, no parece armónico con el bar. Empiezan, tres borrachines de diferentes mesas la llaman con silbidos.

Comienza la actuación cariñosa de ella. Se acerca a una mesa repleta de unos tipos medianamente ebrios. Buscó al que menos asco le dio. "¿Hola preciosa, quieres un traguito?", su nueva adquisición le propone, "claro guapo", acepta. Debe dominar la situación, darle gusto pero nunca rebajarse ni beber demasiado, así ella trabaja.

Treinta y ocho minutos después, la calle "x" luce más vacía y sucia. El Hueco, que en las mañanas es el emporio de la piratería, se apaga avanzando la noche. La basura a su alrededor es abundante, la oscuridad la apiada.

Los tacones se escuchan bajando la escalera de metal, a su lado, el amistoso borrachín la abraza. Ella busca un taxi, él una esquina siniestra para orinar. Suben. Se dirigen a una posada mugrienta cerca de ahí.

Así es el Centro de Lima, barato. Un nuevo sol es una maravilla. Sobrevives al hambre: papa con huevo, dos causas rellenas, cinco humeantes huevitos de codorniz, rosquitas, dos panchos, ocho panes, etc. Sobrevives al desempleo: El Mercado Central te abre la posibilidad de encontrar chucherías que puedes vender al doble de su valor. Sobrevives a la soledad: a sol la barra.

Suben la escalera metálica nuevamente. Ha adquirido veinte nuevos soles más -una dama nunca paga los tragos ni mucho menos la cama-, se separan. A él lo esperan sus, ahora, más sazonados patas. Ella se acerca a la barra, voltea hacia las mesas dando la espalda al joven vendedor. Pregunta: "¿Cómo está la noche, Ricky?".

01/07/10: El mensajero

Categoría: Desde adentro
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Lleva en una mano un complejo aparato que lo eleva al espacio exterior, mientras que su otra mano siempre sostiene un sencillo pero cómodo cojín -creemos que sirve para hacerle más confortable el aterrizaje ¿cómo será realmente?-. Nosotros le damos cartas, escritas con mucho cariño a nuestros seres queridos, aquellos que extrañamos, que se fueron al cielo y ya no podemos ver.


Soy un intermediario, me dicen "el ángel". Pero no hago más que otorgar las cartas que me encargan a los cuerpos celestiales. No tengo un lugar propio, soy del cielo y de la tierra.


Ha regresado y desde hace días está armada la fila de remitentes, todos con un sobre en la mano. Él nunca niega su misión, se lleva nuestras emociones. Y aunque nunca sabremos si realmente los llega a repartir, siempre la esperanza (que nuestras plegarias sean leídas) estará en la próxima fila que aguarde su nueva llegada.
Categoría: General
Publicado por: a20061093

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Un día me pregunté ¿cuál es la peor muerte que alguien pudiera tener en esta ciudad? no me costó mucho la respuesta: ser atropellado... así bajo las ruedas de una rica combi limeña, o mejor, desparramado en la mitad de alguna ensangrentada carretera.

Saben qué es lo peor de todo, la existencia de los famosos "bolsiqueadores". Sí, esos asquerosos seres sin escrúpulos. Sólo imagine: el cuerpo tendido de la víctima y las despiadadas aves de rapiña que pelean por la obtención primera de la billetera, el reloj, la cadena... en fin, todo cuanto valor pueda ser apreciable y removible del inconsciente. Se abalanzan sobre la presa sin importar las miradas de indignados peatones, éstos ni se inmutan ante tal actuación. Sólo están ahí parados, viendo cómo corren estos malandrines. Qué bella función.

No sé cómo ni cuándo moriré -ni intento saberlo-. Pero pediré que si irónicamente, sucede ello en alguna avenida o carretera de nuestra querida Lima, me concedan un espacio chiquitico al lado de la misma en donde se construya un templo conmemorativo: ese altar en forma de casita coqueta, que cuando bien cuidadas, llaman tanto la atención de los reflexivos pasajeros interprovinciales.

Que tenga mi nombre en ésta y que cada año me dejen una florcita en mi memoria. Con tal gesto se amortiguaría el sufrimiento inicial de un fin tan horroroso, así, hasta daría gusto morir arollado.