Ha muerto el hombre que hacía llorar a la guitarra

 

Adagio del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo

El fallecimiento inesperado del mundialmente famoso guitarrista hispano ha consternado al mundo musical y artístico. No sólo fue un gran ejecutante del flamenco, también su virtuoso dominio de su instrumento lo demostró en conciertos, con orquestas sinfónicas. BBC Mundo publicó esta excelente semblanza:

Paco de Lucía, que revolucionó el flamenco en la década de 1960 y 1970 con su peculiar –y apasionada- forma de interpretar el cante jondo, falleció a los 66 años en Cancún, México.
Hacía años que esta leyenda se estaba retirando. Ya no se lo veía tan a menudo en los escenarios del mundo, después de haberlos recorrido hasta la saciedad.
Poco a poco buscó la placidez del Caribe, ubicando su residencia en Cuba, y pasando mucho tiempo en las playas de la península de Yucatán, donde finalmente murió.
“La muerte de Paco de Lucía convierte al genio en leyenda. Su legado perdurará por siempre”, dijo José Ignacio Landaluce, el alcalde de su ciudad natal, Algeciras, un pequeño municipio en la punta de España, frente al Mediterráneo, donde comenzó su romance con la guitarra y la música el 21 de diciembre de 1947.
En 2004 recibió el premio Príncipe de Asturias de las Artes. El jurado decidió otorgarle este premio al considerar que “todo cuánto puede expresarse con las seis cuerdas de la guitarra está en sus manos”.
Y era cierto, cada vez que uno pensaba en un guitarrista, la primera imagen que llegaba era la de sus ojos cerrados, concentrado, entregado a su sonido.
En 2010 recibió un título Honoris Causa del Berklee College of Music.

Los inicios

Cuando nació Paco de Lucía se llamó de otra manera: Francisco Sánchez Gómez, hijo de Lucía Gómez (apodada La Portuguesa) y de Antonio Sánchez, a quienes siempre reconoció como su primera influencia en la vida: su padre fue quien le enseñó a tocar la guitarra.
Y su madre, pues quedó para siempre atado a su nombre: “Paco, el de Lucía”.
Las cosas continuaron en familia: a los 12 años comienza a presentarse junto a su hermano Pepe en un dúo que se conoció como los Chiquitines de Algeciras. Fue durante esta etapa que recibió su primer premio: a los 14 se queda con el Concurso Internacional de Arte Flamenco de Jerez de la Frontera.
Mientras rasgaba las cuerdas en la guitarra en los tablaos del sur de España, escucharía los que serán sus dos grandes influencias para la revolución que iniciaría años más tarde: el Niño Ricardo, un guitarrista virtuoso que pobló con su talento los escenarios en la década del 50 y Agustín Castellón Campos, más conocido como Sábicas, que había llevado la interpretación de la guitarra a otro nivel, más alejado de lo popular y más cercano a convertirlo en instrumento de concierto.

El flamenco a otra dimensión.

Pero antes tendría que conocer a un socio extraordinario: Camarón de la Isla.
Hacia 1968 ocurre un encuentro fundamental en su vida: conoce en Torres Bermejas, un tablao flamenco de Madrid, a José Monje Cruz, que la música recordará como el inmenso Camarón de la Isla, tal vez uno de los mejores cantaores flamencos de la historia.
“El premio (Príncipe de Asturias) es un premio a la cultura de Andalucía, de mi tierra y sobre todo del flamenco, que es por el que llevo dejándome la piel toda la vida. De una música que ha sido maltratada”
Entre 1969 y 1977, Paco de Lucía y Camarón de la Isla grabaron nueve discos que se consideran como la época dorada del flamenco. Son ellos, con su gracia, sentimiento, pero sobre todo convirtiendo a la guitarra como el personaje principal de la música, que lograron que el cante jondo se globalizara. Que el mundo entero lo conociera y se apropiara de sus ritmos como un símbolo de la pasión.
En una entrevista, Paco de Lucía definió la raíz del éxito resonante del dúo en una frase: “Mi sueño siempre fue ser cantaor, mientras que el de Camarón fue ser guitarrista”.
De esta época son los éxitos que se replicarían durante años como “Entre dos aguas” y “Fuente y caudal”, que se fueron apropiando de los oídos no solo de los amantes del flamenco, sino también del público joven y no especializado que encontraba en las notas interpretadas por Paco de Lucía algo mucho más allá de lo meramente español.
Sin embargo, si su unión con Camarón de la Isla había universalizado la música del sur de España, lo que haría a partir de la década de los 80, lo inscribiría en los anales de la música.

El cajón peruano

Con su aspecto de gitano extraviado, la cabellera larga, la barba a medio cortar y total y completa fusión con la guitarra comenzó a recorrer el mundo con un sexteto de músicos entre los que estaban sus hermanos Pepe y Ramón, y la inclusión de un elemento novedoso en la música flamenca: el cajón, que interpretaba el peruano Carlos “Caitro” Soto.
Paco de Lucía también introdujo nuevos ritmos al flamenco, como el jazz.
También entonces comenzó a sumar otros géneros. Amante del jazz, le incorporó elementos del ritmo de Nueva Orleans a su interpretación, que fueron construyendo una nueva forma de escuchar los ritmos que había hechos famosos durante las décadas anteriores.
Fue entonces que después de ganarse el público del planeta entero, comenzó a granjearse el amor de la crítica. Por ejemplo, el gigante Eric Clapton lo definió en su libro “Guitarra: música, historia e intérpretes” como una “figura titánica de la música flamenca”.
De hecho, la BBC lo describe en su perfil musical como un “maestro del contraste, que muchas veces mezclaba sus populares rasgos y otras técnicas, con unas extraña escala de tonos de sus composiciones de jazz. Esas innovaciones jugaron un papel fundamental en la evolución del flamenco tradicional hacia su fusión con el latin jazz”.

Reconocimientos

A todo grande le llegan los homenajes. Tal vez uno de los más importantes fue el que recibió en 2004: el premio Príncipe de Asturias de las Artes.
Al enterarse de la noticia, Paco de Lucía la recibió con alegría, pero también con una mezcla de escepticismo.
“Es un premio a la cultura de Andalucía, de mi tierra y sobre todo del flamenco, que es por el que llevo dejándome la piel toda la vida”, afirmó a los medios.
Y añadió: “Nunca pensé que me lo dieran, porque el flamenco no está reconocido. Es un homenaje oficial para una música maltratada”.
También le fue otorgado el Honoris Causa de la Universidad de Cádiz y el Berklee College of Music. En 2004 ganó el Grammy Latino por su álbum “Cositas buenas”.
En los últimos años se había alejado de los escenarios. Estaba buscado más tiempo para estar más con sus hijos, Casilda, Lucía y Francisco. Hasta que abandonó el mundo de la misma forma en que había llegado: frente al mar.
(Fuente:http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/02/)

 

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