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Autor: Dr. José Agustín de la Puente Candamo
Año: 2013

Editorial: Fondo Editorial del Congreso de la República del Perú
Páginas: 371

Índice

Presentación: Marco Falconí

Prólogo: Margarita Guerra M.

Nota Preliminar: José Agustín de la Puente Candamo

Introducción

I. El territorio, el hombre y la vida cotidiana

II. La idea del Perú

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III. El reformismo en el siglo XVIII

IV. El fin del Antiguo Régimen. La Monarquía Constitucional

V. Entre la fidelidad y la ruptura

VI. La Proclamación de la Independencia y la organización del Estado

VII. Las cuestiones económicas y sociales

VIII. Lo hispanoamericano en la Independencia

IX. La Cultura

X. La Iglesia en la Independencia

XI. Lo andino y lo criollo en la Independencia

XII. La Independencia en la República

Bibliografía

Apéndices

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Autor: Brian R. Hamnett
Editorial: FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
Año: 2011 (1976)
Pág.:  423

Sumario

Agradecimientos
Introducción

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Primera parte
Política, economía y revolución

I. El contexto de la contrarrevolución
II. Revolución y contrarrevolución. El costo: la economía mexicana en guerra, 1813-1821
III. La contrarrevolución y la economía peruana, 1813-1821
IV. Tres ciudades en crisis: Querétaro, Oaxaca y El Cuzco, 1813-1815

Segunda parte
Las basees de la reacción realista: Iglesia, ejército y poder político

V. La restauración del rey en el trono y los diputados criollos a las Cortes, 1814-1815
VI. El restablecimiento de la Compañía de Jesús, 1814-1820
VII. La Igleia y el Estado en el México contrarrevolucionario, 1814-1820
VIII. El virrey Pezuela, los criollos y los militares en el Perú, 1815-1820
IX. La revolución liberal de 1820 y la ruptura del frente realista
X. Independencia, contrarrevolución y constitucionalismo americano

Conclusión
Apéndices
Fuentes y bibliografía
Índice

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Autor: Brian R. Hamnett
Editorial: FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
Año: 2011 (1985)
Pág.: 295

Sumario

Prefacio a la seguna edición
Introducción

I. El derrumbe del antiguo sistema político en la España metropolitana, 1790-1808

II. Las fuerzas populares y el poder militar: Las insurrecciones de 1808 y la guerra de guerrillas en España

III. La supremacía política de las clases profesionales

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IV. Constitución y conflicto

V. El privilegio señorial y la cuestión de la propiedad

VI. La ofensiva tradicionalista, 1813-1814

VII. La intervención militar: mayo de 1814

VIII. La restauración del absolutismo

IX. El colapso del sistema de la restauración, 1814-1820

X. La oposición clandestina, los militares jóvenes y la Revolución de 1820

Observaciones finales
Apéndices
Bibliografía
Índice

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Autor: Alejandro Rey de Castro Arena
Año: 2008
Pág: 295
Editorial: Universidad Nacional Mayor de San Macos

 

Índice:

Prólogo
Introducción

Capítulo I
La etapa reformista: 1780-1808

1. La formación de la identidad nacional de los criollos
2. El nacionalismo indígena y la rebelión de Túpac Amaru
3. Los ideólogos del siglo XVIII

Capítulo II
La etapa liberal: El pensamiento político durante el interregno liberal, 1808-1814

1. La crisis de la monaraquía española, 1808-1814
2. Hispanoamérica frente a la crisis de la monaraquía española
3. El Perú frente a la crisis de la monaraquía española
4. Rebeliones y conspiraciones,  1808-1814
5. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

Capítulo III
La etapa de la definición: El pensamiento político hasta la llegada de San Martín, 1814-1820

1. Historia política, 1814-1820: España e Hispanoamérica
2. La revolución del Cuzco de 1814-1815
3. Historia política, 1814-1820: El Perú
4. Los ideólogos del siglo XIX

Conclusiones

Bibliografía

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Autor: Cristina Mazzeo
Editorial: BANCO CENTRAL DE RESERVA, INSTITUTO DE ESTUDIOS PERUANOS
Año: 2012
Pág.: 330
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Contenido

Agradecimiento
Introducción

Primera Parte
1. Los gremios mercantiles y el financiamiento de las guerras
2. Los gremios mercantiles y los conflictos suscitados con los antiguos grupos de poder, 1778-1796
3. Las nuevas coyunturas bélicas, la neutralidad comercial y su impacto en los Consulados de Comercio, 1797-1820

Segunda Parte
4. Impacto de las guerras de independencia y el comportamiento
5. Los regímenes republicanos y la situación de los Consulados mercantiles en México y Perú, 1825-1840

Conclusiones
Bibliografía
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Autor: John Lynch
Editorial: CRÍTICA
Año: 2010
Pág.: 403
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Índice
Glosario de monedas
Abreviaturas

Capítulo I El mundo hispánico de 1700
Capítulo II la sucesión borbónica en la guerra y la paz
Capítulo III El gobierno de Felipe V
Capítulo IV España, Europa y América
Capítulo V 1746-1759: un periodo de transición
Capítulo VI Economía y sociedad
Capítulo VII Carlos III: los límites del absolutismo
Capítulo VIII El Estado borbónico
Capítulo IX España y América
Capítulo X Carlos IV y la crisis de la España borbónica

Bibliografía
Índice alfabético
Índice de cuadros
Índice de mapas
Índice de láminas
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No solo en el Perú, sino también en el amplio marco hispanoamericano del siglo XVIII, es singular el pensamiento y el ideal de Juan Pablo Viscardo y Guzmán . Sin embargo, ¿qué de especial tiene Viscardo para el pensamiento de dicha centuria? Juan Pablo Viscardo y Guzmán nació en Pampocolca, distrito de la Provincia de Castilla- en la intendencia de Arequipa- el 26 de junio de 1748 . Viscardo procedía de una antigua familia avecindada en el valle de Camaná hacia más de un siglo y enlazada con la flor y nata de los vecinos de aquella villa, cuna de hombres ilustres.
Viscardo ingresó a la Compañía de Jesús, desarrollando en el Cuzco sus estudios eclesiásticos. El Real Colegio de San Bernando del Cuzco fue, desde su fundación en 1619, el centro adonde acudían los jóvenes de todo el sur del Perú que deseaban seguir estudios mayores. Un acontecimiento inesperado vino a dar un rumbo definitivo a la vida de Viscardo y Guzmán.
Hacia 1760, fallecía su padre, Gaspar Viscardo y Guzmán, dejando por tutor y albacea de sus menores hijos a su hermano Silvestre. Su madre, con siete hijos a su cargo, no estaba en condiciones de poder afrontar la situación que se le presentaba, aún cuando entonces los bienes de la familia hubieran bastado. Así, en 1761, tanto Juan Pablo como su hermano Anselmo, decidieron entrar a la Compañía de Jesús, en el Noviciado del Cuzco. Su ingreso, venía a solucionar por lo pronto el problema económico de su educación y, además, aliviaba a la madre de uno de sus más graves cuidados .
Como ya se mencionó previamente, Juan Pablo había nacido el 26 de junio de 1748 y, por consiguiente, en 1763 y en idéntica fecha, cumplía los quince años de edad. Sin embargo, en el registro del Noviciado se le escribe el 24 de mayo de 1761, cuando aún le faltaban dos años y días para llegar a la edad canónica . Sobre este tema, Pacheco anota que frente al tema de la vinculación de Viscardo con la Compañía de Jesús, hay una clara discrepancia en las interpretaciones de sus dos principales biógrafos, ambos jesuitas.

“Vargas Ugarte encuentra muy explicable y comprensible la actitud de los hermanos Viscardo, tanto por la corta edad a la que ingresan a la Compañía, cuanto por las posteriores y definitivas circunstancias del destierro, abolición de la orden y prohibición de retorno a su patria. El P. Batllori, en cambio, no encuentra del todo clara la conducta de los hermanos Viscardo y considera interesados y no plenamente sinceros los argumentos que ellos alegan para solicitar su desvinculación de la Compañía.”

En 1767, con casi veinte años de edad, sufre los efectos de la expulsión de los jesuitas, suceso considerado injusto que dejaría una huella imposible de borrar en este pensador. Todos aquellos a quienes no detenía la enfermedad o la calidad de su cargo, debían partir el día 16 de septiembre –ocho días más tarde-, rumbo a la villa de Moquegua.

Él se pregunta en diálogos con amigos y en íntima reflexión personal por las razones de algo que responde a la crisis y a las contradicciones intelectuales del tiempo, y que se muestra, a la postre, sin fundamento lógico . Tras la expulsión, se muda a Europa, desconcertado y sin arraigo. Posteriormente, corta su vínculo jurídico con los jesuitas. Siempre con la mirada puesta en el Perú y en Hispanoamérica, alienta la esperanza de servirla .
En sus cartas de 1781 al cónsul británico en Livorno, aparece su voluntad “de informar a V.E. completamente sobre la situación y desordenes del Perú”; añadiendo posteriormente: “No hay ninguna duda sobre la gran revolución acaecida en el Perú (…) Digo pues que los vejámenes inferidos a esos pueblos no han hecho más que acelerar una revolución.” En palabras de De la Puente Candamo, “en 1781 Viscardo vive una clara decisión separatista. La rebelión de Túpac Amaru lo conmueve y es esperanza e ilusión que alienta en sus años de soledad europea.

Pacheco, en el estudio preliminar a la obra de Viscardo y Guzmán de la Colección Documental de la Independencia, sostiene que
“En los decenios finales del siglo XVIII resulta claro, que el fervor regionalista, la introspección de lo vernáculo, el patriotismo nacional que florece en el clima de la Ilustración, alcanza, con todas las limitaciones, a las sociedades hispanoamericanas en un estadio de inquietudes políticas y de reformas administrativas y económicas que precisamente la rebelión [de Túpac Amaru] acelera y profundiza.”

En septiembre de 1783, los hermanos Viscardo piden un subsidio para retornar a su patria; subsidio que tardará en llegar. En ese mismo mes, se firmará en Versalles la paz entre Inglaterra, Francia y España. Por este motivo, no eran las circunstancias propicias para los planes revolucionarios de Viscardo y de otros criollos hispanoamericanos.

Tras una estancia en Londres, Francia y nuevamente en Inglaterra, su ocaso vino a ser tan doloroso como lo había sido el curso de su vida. Sin un amigo que en sus últimos momentos le sugiriera unas palabras de consuelo, pasaba sus días en Londres. Dándose cuenta de su fin, resolvió confiar sus papeles a un ministro norteamericano y entre ellos figuraba su célebre Carta a los españoles americanos , que Viscardo no llegó a ver publicada. Poco tiempo después, en 1798, moriría.


Fuentes:
BELAUNDE RUIZ, Javier de
2002 Juan Pablo Viscardo y Guzmán: ideólogo y promotor de la Independencia
hispanoamericana. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2002

BRANDY, David A.
1999 Juan Pablo Viscardo y Guzmán (1748-1798) :el hombre y su tiempo. Lima: Fondo Editorial
del Congreso del Perú: Consorcio de Universidades

PACHECO, César
1975 Los ideólogos. Juan Pablo Viscardo y Guzmán. Lima: Colección Documental de la
Independencia del Perú

PUENTE CANDAMO, José Agustín de la
1971 Notas sobre la causa de la Independencia. Lima
1993 La Independencia. Lima: Brasa S.A.

VARGAS UGARTE, Rubén
1954 La carta a los españoles americanos de Don Juan Pablo Vizcardo y Guzmán. Lima:
Editorial del CIMP

VISCARDO Y GUZMÁN, Juan Pablo
s/f Carta a los españoles americanos. s/d
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PEZUELA Y SÁNCHEZ, Joaquín de la
1947 Memoria de gobierno / ed. y pról. de Vicente Rodríguez y Guillermo Lohmann. Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla


Existe una gran cantidad de documentación referente a la época virreinal del Perú; sin embargo, son los informes de los virreyes al momento de abandonar el cargo los que poseen un interés particular para conocer los triunfos y vicisitudes en su período de gobierno. Comúnmente conocidas como memorias, ese tipo de documento proporciona más que una enumeración de actos administrativos y políticos, sin olvidar que son estos los más importantes. No obstante, muchas de las memorias que han dejado los virreyes salientes son cortas y su contenido muy reducido. Así, este tipo de documento fue de suma importancia para los gobernantes entrantes, al proporcionar información sobre la gestión anterior y los pormenores de esta.

Con relación al contenido de las memorias, estas van cambiando con el pasar de los siglos. Así, en el siglo XVI se encuentran muy presentes los temas referentes al proceso “civilizador y estructurador del Virreinato”, los problemas con los indígenas, la minería de Huancavelica y Potosí, y la defensa del territorio de los ataques de corsarios. Para el siglo XVII, se percibe una variedad más amplia en el contenido de cada texto. En las memorias del siglo XVIII, como explica Lohmann en el prólogo de Las relaciones de los virreyes del Perú, se muestra una consistencia, no solo física, sino también conceptual, poniendo en manifiesto el impulso de las reformas borbónicas.

El caso que nos interesa comentar en esta ocasión corresponde a la edición de 1947 por la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla de la Memoria de gobierno de Joaquín de la Pezuela y Sánchez, Marqués de la Viluma y penúltimo virrey del Perú entre 1816 y 1821. La importancia de conocer esta fuente radica en el poco conocimiento, o poca importancia, que se le da a la figura de Pezuela cuando se le compara con su antecesor y su predecesor. Al ubicarse entre Fernando de Abascal, virrey cuyo gobierno se sitúa en el período de crisis de la monarquía española a causa de la invasión napoleónica y el contexto de las Cortes de Cádiz, y José de la Serna, último virrey del Perú, cuyo gobierno coincide con el período de independencia del Perú por José de San Martín y su consolidación por Simón Bolívar, muchas veces Pezuela pasa desapercibido. Sin embargo, la figura del virrey Pezuela es clave para entender el desarrollo del virreinato del Perú en sus últimos años. Una particularidad de la Memoria de gobierno de Pezuela, que salta a la vista, es que, a diferencia de las otras, no posee la estructura tradicional de las memorias, sino más bien posee la estructura de un diario, en el que el Virrey va anotando cronológicamente los sucesos que iban ocurriendo durante su gobierno.

Es así que esta Memoria de gobierno posee varias finalidades. No solo retrata el panorama que se vivía en el Virreinato del Perú en el contexto de los movimientos independentistas que se producían en el resto del continente americano, especialmente en Sudamérica, sino que también muestra el progreso de estos movimientos, considerados por el mismo Virrey como subversivos, y los esfuerzos de este por mantenerlos bajo control. Cabe recordar que el caso de Pezuela es particular. A diferencia de las memorias de sus predecesores, el Virrey saliente no llega a cumplir con su periodo de mando, a pesar de solicitarle al Rey su renuncia. Este documento nos muestra la visión que tenía el Virrey Pezuela sobre La Serna, y cómo va modificándose a lo largo de los años debido a su actitud frente al gobernante.

Otra finalidad que nos muestra esta memoria, es el tema de defensa del territorio, presente en la relación del Virrey con la Real Hacienda. Sobre este aspecto, el virrey muestra un gran interés. A lo largo de sus años de gobierno, tal como lo presenta la fuente, se hacen varias solicitudes para sustentar los gastos producidos por la guerra de independencia que se estaba produciendo en Chile. Es así que, al intuir Pezuela lo que Chile representa para el Perú, se lanza a la aventura (fallida) de la reconquista.

Sobre el contenido de la Memoria de gobierno de Pezuela, dividiremos el análisis tal cual se presenta en la fuente. Dividida en tres cuadernos, cada uno de los cuales cubre un año y medio, Pezuela nos recrea todo su gobierno, desde el 7 de julio de 1816, día en que se realiza su llegada a Lima como nuevo Virrey. A diferencia de los demás años contenidos en el documento, su primer año, a pesar de estar en el ápice de su poderío la autoridad española en América, no es muy detallado por el nuevo gobernante. En este caso, se limita a nombrar asuntos específicos, más que todo protocolares con respecto a su nuevo cargo, así como su proyecto de dotar el Callao con buques de guerra para defenderlo de los enemigos ubicados en Chile. Un dato importante que se muestra en ese año es el conocimiento que adquiere el Virrey, por medio de una carta, del plan de San Martín de apoderarse de Chile.

A diferencia del año anterior, en 1817 el Virrey Pezuela aborda más temas. Así, en el aspecto militar, se pueden encontrar informes de corsarios navegando por el Callao, solicitudes de refuerzos al ejército del Alto Perú a fines de marzo, en mayo se muestra “la necesidad de sostener Talcahuano para que se estrellasen en aquella posición los enemigos dueños de todo el reino de Chile menos Talcahuano y la plaza de Valdivia” (Pezuela 1947: 132). Es así que el tema de la guerra en Chile por la independencia resulta de suma importancia, pues considera que, de otra manera, sería difícil la subsistencia del Virreinato de Perú. Por este motivo, se solicitan mayores refuerzos en los meses de agosto y septiembre. El resto de la información presentada en dicho año corresponde, prácticamente en su totalidad, a la guerra.

La documentación correspondiente a 1818, se encuentra dividida entre el primer y segundo cuaderno. En los primeros meses de este año, el Virrey sigue mostrando una gran preocupación por el tema de Chile, mas no se queda solo en este ámbito. Así, el cuatro de mayo sostiene lo siguiente: “convoqué en mi Palacio a todos los Tribunales en Junta, a quienes expuse que nos hallábamos en la situación más crítica que había tenido este Virreynato desde el principio de la Revolución, y que siendo preciso para defendernos y sostener al Rey en estos dominios aumentasen todo lo posible nuestras fuerzas militares, era igualmente preciso buscar medios para sostenerlas” (Pezuela 1947: 261).

Para inicios de enero de 1819, Pezuela da cuenta de que se había aumentado la fuerza de las tropas hasta más de cinco mil hombres. Al mismo tiempo, sostiene que hizo ver a los tribunales que “si no se procedía con toda energía, estábamos en el caso de perder todo este territorio en la ocasión en que, según todas las noticias, estaban los enemigos acabando de arreglar en Chile su expedición para venir a atacar este Virreynato” (Pezuela 1947: 397). Como se puede apreciar, el tema de la guerra es un tópico recurrente desde el inicio de su mandato. En este año también se producen noticias sobre el movimiento de San Martín, la situación “apuradísima” en la que se encuentra el Gobierno. Para septiembre, Pezuela ve la necesidad de buscar nuevos ingresos con que poder atender el gran gasto que estaba causando la guerra.

Sin embargo, no todo lo referente a la guerra gira en torno a lo que sucedía en el sur. Para noviembre del mismo año, el Virrey escribe que el Presidente del Reino de Quito volvió a solicitar que se le auxilie con pólvora y fusiles. Del mismo modo, da cuenta de los movimientos de Bolívar en la región del norte. Pezuela termina este año haciendo referencia a la entrada del general La Serna a Lima “procedente del Ejército cuyo mando dejó al Brigadier Canterac por el empeño que hizo en no esperar a su sucesor, el sr. Ramírez”.

En marzo de 1820, Pezuela recibe información, que ahora sabemos que resultaría ser falsa, sobre la gravedad de los sucesos de Chile y Buenos Aires. Le comunicaron que debe estar seguro de que, por más que se anuncie la expedición de Chile al Perú, no puede efectuarse por la terrible anarquía que asola las Provincias Unidas. Si bien si existió una crisis en el poder, la expedición sí se realizó. Durante este año también se le comunica al Virrey que haga cumplir en su totalidad lo dispuesto por la Constitución de Cádiz de 1812.

Es importante mencionar la importancia que tiene Lima para el Virrey, dado que para él pensar en la pérdida de ésta, significaría que todo el territorio del Alto y Bajo Perú caería pronto, lo único que conservaba al Rey y a la Nación. En septiembre, se conoce del desembarco del ejército de San Martín en Pisco, mientras que para inicios de noviembre, el Virrey da cuenta del desembarco enemigo en Ancón. Para diciembre, Pezuela hace mención del levantamiento de los indios en Huarochirí.

La documentación correspondiente a 1821 es muy breve. En enero da cuenta sobre la independencia de Trujillo sin que San Martín hubiese enviado hombres a ella. Asimismo, escribe sobre el intento fallido de renunciar a su cargo como Virrey, dado que el Monarca estaba satisfecho sobre su conducta en el mando y sus buenos servicios. Es importante mencionar la percepción de Pezuela con respecto a la sublevación de La Serna. Escribe en febrero que “llegó el arzobispo lleno de dolor al ver el mando en manos de unos hombres inmorales, presuntuosos y tan atrevidos como ambiciosos”.

La importancia de la Memoria de gobierno del virrey Pezuela está, principalmente, en el desarrollo de la guerra de independencia de América del Sur. Sin embargo, a lo largo del documento, se percibe un error del Virrey, el cual es la falta de visión general de la guerra. Esto se muestra en la decisión de Pezuela de aumentar el ejército del Alto Perú, cuando su actividad, desde que se tuvo noticias de la operación de San Martín, debió ser reforzar Chile para evitar su independencia. Por otro lado, se percibe, en ciertos momentos, la oposición y cierta desconfianza de Pezuela hacia los advenedizos, tal como él los llama en su Memoria, como Canterac, La Serna o Valdéz, los cuales intentan hacer la guerra en el Alto Perú.

La Memoria permite darse cuenta de que no fue culpa de Pezuela la independencia de Chile o del Perú. Si bien es un documento destinado a dar a conocer sus actividades como gobernante, ya sean éxitos como también fracasos, este se encuentra enmarcado bajo las convenciones del género, como lo son buscar defender y justificar sus acciones, y, por esto, la fuente debe ser tratada con cuidado. No obstante, al final del documento se muestra que para el Virrey fue la subordinación de La Serna, abandonando el mando del ejército del Alto Perú en un momento inoportuno, lo que trastornó irremediablemente los planes de gobierno.

A manera de conclusión, se puede considerar que la Memoria de Pezuela, a pesar de sus limitaciones - la mayor explicación sobre la organización del virreinato, la relación con el clero, la poca información que proporciona sobre los temas mineros y sobre las costumbres para dar mayor énfasis a los temas de la guerra-, es una fuente de suma importancia. No hay que perder de vista que las Relaciones de Virreyes son documentos oficiales –los cuales buscaban enaltecer y justificar las obras de sus autores- y, como tales, deben ser evaluados. La necesidad de un contraste con otro tipo de fuentes, como correspondencia o documentación sobre los Juicios de Residencia, es necesaria para un mejor entendimiento y crítica de la fuente.
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El siguiente texto fue redactado para el trabajo "versiones contrapuestas" para el curso "Metodología de la Investigación Histórica" dictado por el doctor José de la Puente B. en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Perú en el 2011-1

El presente trabajo tiene como objetivo principal el mostrar dos versiones contrapuestas sobre el tema de la Independencia del Perú. El debate sobre si esta fue querida por el pueblo peruano, manifestada en los precursores a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, o si mas bien la Independencia fue algo impuesto por los países vecinos sin que la población peruana la haya querido de verdad. La clasificación de "precursores" a ciertos personajes de la historia peruana ha suscitado también otro debate historiográfico. Para este caso, analizaremos los siguientes textos y la metodología utilizada por los autores para la presentación de su obra. Así, se utilizará el texto Metáfora y realidad de la Independencia en el Perú de Heraclio Bonilla y Karen Spalding, como fuente para ?la Independencia concedida? y La Independencia de José A. de la Puente como fuente para ?la Independencia obtenida?.

Analizaremos primero la postura presente en el texto del Dr. Bonilla. Utilizando la técnica del análisis cuantitativo con el fin de ilustrar y ejemplificar sus propuestas, el autor, junto con Karen Spalding, señala que la ruptura política con España se produjo con la intervención de los ejércitos libertadores tanto del sur con San Martín como del norte con Bolivar, siendo la Independencia conseguida por los ejércitos aliados de fuera. Para ellos, no existió una unidad entre las clases sociales peruanas que las llevasen a aliarse con el fin de independizarse de la metrópoli, cuestionando así el rol de la clase criolla. Sostiene que "la Independencia del Perú y de Hispanoamérica fueron consecuencias derivadas de cambios profundos que alteraron el equilibro de las potencias europeas" y no algo que se haya estado queriendo desde tiempo atrás.

Bonilla considera que la independencia aparece no como el resultado de una rebelión contra España sino como un intento de responder o reemplazar a la una monarquía derrotada. Dicha separación se produjo por los conflictos existentes entre las colonias y la administración y autoridades coloniales españolas. Debido a esto, no considera ni a Túpac Amaru ni a la rebelión de 1780 como precursores de la independencia, al contrario, sostiene que lo único que produjo este hecho en la mentalidad criolla de la época es el temor a una independencia de la metrópoli española.

La influencia marxista le permitió a Bonilla, tal como lo expresa en una entrevista "para criticar todo lo que venía antes, asociado a todo el entorno político no solamente dentro del Perú, sino también dentro de América Latina". Acérrimo crítico de quienes siguen una versión más "tradicional" o de carácter un tanto más "nacionalista" sobre el proceso independentista, Bonilla desmerece, aunque no explicito en el texto más si en entrevistas que se le han realizado, los trabajos de la comisión del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, considerándola, a mi parecer de una manera egocéntrica, de "una propaganda de lo más vulgar".

Por otro lado, la postura del Dr. de la Puente señala que "la independencia no es solo el triunfo militar en múltiples batallas o la derrota del ejército de Fernando VII, o la fundación del Estado peruano". Mediante la utilización de innumerables citas, documentos, notas al final de cada capítulo, lo cual permite obtener datos precisos y una amplia bibliografía, el autor considera que existe en la Emancipación un claro y múltiple contenido social, ya que "es la afirmación del hombre que ha nacido en el territorio, y de su derecho para el gobierno de lo propio".

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Desembarco en Paracas

Así, considera que la Independencia se inicia en la segunda mitad del siglo XVIII, argumentando que el contexto social, grandes ideas y vivencias indican que este periodo es un factor integrante en la lucha por la formación de los nuevos Estados. Del mismo modo, considera que "la sola subordinación, la sola actitud de rebeldía, no es testimonio que se acerque a la Emancipación, sino que ella está presente cuando todo ese conjunto de actitudes de protesta que quieren transformar las cosas se muestra vinculado con la afirmación de lo americano".

Si bien considera que al hombre común no se le podía exigir un razonamiento teórico que no correspondía a su oficio, sostiene que no se puede llegar a afirmar que el pueblo fue un ausente o hasta indiferente frente al proceso de la Independencia. De este modo, "el hombre común está en primera persona y siente la necesidad de una rectificación en el estado de las cosas", mas no se sustenta que todos hayan defendido la Independencia. Mediante un detallado análisis de los precursores, ya sean reformistas como Túpac Amaru, Baquíjano y Carrillo o Viscardo y Guzmán; o separatistas como Pumacahua, el autor busca explicar los motivos de dicha necesidad patriota de una separación con España.