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Historia de España

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Autor: Pierre Vilar
Editorial: Austral
Año: (1978) 2013
Pág: 266

Índice

Prólogo a la nueva edición española
Capítulo I. El medio natural y los orígenes del hombre.
Capítulo II. Los grandes rasgos de la historia clásica: la Edad Media
Capítulo III. Los grandes rasgos de la historia clásica: los tiempos modernos
Capítulo IV. Los grandes rasgos del periodo contemporáneo
Capítulo V. Las crisis contemporáneas
Epílogo (enero de 1978)

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‘Los Incas’

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Autor: Franklin Pease G.Y.
Editorial: PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
Año: 2009
Pág.: 175
Contenido

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Introducción
Capítulo I Los Andes, su historia y los incas
Capítulo II El origen de los incas
Capítulo III La economía de los incas
Capítulo IV La organización de la sociedad
Capítulo V Descripción del Cusco
Capítulo VI La religión incaica
Capítulo VII Arte y cultura
Capítulo VIII Los incas después de la invasión española

Bibliografía básica

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Causas de la crisis del Siglo XIV

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La crisis del siglo XIV no puede ser resumida o explicada solo por la peste negra, proveniente de Asia, la cual azotó Europa a mediados de ese siglo (1348). Si bien esta peste fue un factor importante dentro de la crisis, no se limita a ser su única causa. Existieron problemas o factores, tanto internos como externos, que llevaron a la crisis. A continuación, se explicarán estos factores que fueron la causa de la denominada crisis del siglo XIV.

Ya desde fines del Imperio romano de occidente, se perdió en Europa la imagen de un único soberano o señor, muchas veces a causa de las denominadas “invasiones bárbaras” que atacaron el imperio. Con el paso de los siglos, y ya entrado el siglo XII, muchos señores feudales comenzaron a depender de otros señores feudales y así, los siervos o vasallos que antes respondían solo a él, ahora responden a otros señores con mayor o igual poder.

Otro factor que influenció en la crisis del siglo XIV, y que está muy relacionado con antes mencionado, es la crisis del feudalismo. Durante esta época, muchos monarcas comenzaron a adquirir un mayor poder en sus territorios, llegando muchas veces a querer unificarlos bajo su mandato. Este afán de control del poder de los monarcas puede verse en el caso de los templarios y sus problemas con el rey de Francia. El rey Felipe consideraba a los templarios como una “amenaza” para sus planes de unificación de Francia, debido a sus grandes negocios e importancia en el resto de Europa. Es así que el rey los acusa de herejes e inicia una gran persecución a la orden en todo el país, que luego se expande al resto del continente para así quedarse con sus bienes. Este es, como ya se dijo, un momento en que las monarquías comienzan a consolidarse.

Otro factor es la peste, la cual lleva a otros problemas. Con la expansión y propagación de la peste negra en el continente europeo desde mediados del siglo XIV, Europa sufre un gran declive demográfico del cual no llegará a recuperarse hasta entrado el siglo XVI. Si bien se considera que un tercio de la población europea pereció a causa de esta peste, resulta dificil hacer los cálculos sobre las bajas demográficos tanto en la ciudad como en el campo.

En parte a causa de la peste, muchas personas que vivían en las ciudades prácticamente todas amuralladas, como sostiene Pounds, se trasladan al campo como forma de escapar de la peste, dejando sus puestos de trabajo en la ciudades. Al mismo tiempo, muchos habitantes del campo también se mudan a las ciudades como forma de escapar de la peste, pasando a ocupar los puestos libres de los ciudadanos muertos o que habían escapado al campo. Este traslado del campo a la ciudad y viceversa generó una falta de mano de obra en las zonas agrícolas, dado que los habitantes de las ciudades no sabían (o no querían) trabajar las tierras. Además de la hambruna, otra causa de la crisis del siglo XIV, en este caso en España, fue el período de la Reconquista de la Península Ibérica. Tras un largo período de combate, se había frenado dicho proceso, lo que llevó a la disconformidad de muchos sectores que se veían beneficiados, no solo económicamente, sino social y políticamente.

Una disconformidad general de la población, el inicio del declive del sistema feudal europeo, un mayor poder que adquieren los monarcas europeos en su afán de expansión y consolidación, los señores feudales que deben de arrendar o contratar un campesinado asalariado, así como un abandono de lso campos de cultivo y de las ciudades a causa de las pestes, fueron, en síntesis, las causas que llevaron a la crisis del siglo XIV

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El Triunfo de la Muerte de Pieter Brueghel “El Viejo” (hacia 1530-1569)

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La imagen de los judíos, los pobres y los usuremos en la Europa medieval

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¿Qué actitud adoptó la Iglesia y la sociedad hacia ellos? Para responder esto, se utilizarán las lecturas de J. Delumeau, N. Guglielmi y J. Le Goff.

Durante la Edad Media existieron diversas formas de marginación dirigidas a diversos grupos, entre los cuales se encontraban los judíos, los pobres y los usureros. Si bien hay diferencias entre estos tres, también se pueden encontrar ciertas similitudes, por ejemplo, entre los judíos y los usureros. La imagen que tuvieron estos grupos a los ojos de los demás, fue cambiando con el tiempo, volviéndose más violenta, como en el caso de los judíos, debido a las posturas que adoptó la Iglesia Católica y la sociedad frente a ellos. A continuación, se hará una explicación sobre la evolución de dicha actitud y la imagen que se llegó a tener de estos tres ejemplos de marginación.

Primero encontramos al judío. En su texto, Jean Delumeau hace una clara explicación sobre la manera que fue evolucionando la imagen que se tuvo del judío desde inicio de la cristiandad hasta nuestros días. Aquí nos ocuparemos solo del período medieval. Desde inicios de la Edad Media, los judíos eran percibidos de diversas maneras, muy diferente a como se les verá por el año mil. Muchos cristianos comerciaban, entablaban amistades, asistían a ceremonias religiosas de los judíos y viceversa. Estos se encontraban por todo Europa, debido a su expulsión de Jerusalén por el emperador romano Tito, y eran bien recibidos y protegidos por los reinos donde se encontraban.

No obstante, esta situación comenzó a cambiar a partir, aproximadamente, del año mil, donde la Iglesia comenzó a adquirir un mayor poder y la imagen hacia los judíos tomó un giro radical. A partir de este periodo, se comenzó a propagar un discurso de odio anti judaico, proveniente de sermones de algunos clérigos. Si bien existió un cierto rechazo a este discurso en un inicio, conforme las acusaciones provenientes del clero hacia los judíos, acusándolos de herejes y deicidas, se hicieron más fuertes, los reinos que antes los protegieron comenzaron a perseguirlos y a expulsarlos de su territorio, como sucedió en España, quien se convirtió en el país más agresivo frente a los judíos. Es importante mencionar que estas no fueron las únicas acusaciones contra los judíos. También se les acusó de asesinatos de niños, profanaciones de la hostia y el cáliz.

La mayoría de las acusaciones tenía un doble carácter: teológico y económico; y ambos influenciaron en el pensamiento de la población. Para esta, los judíos también representaban a los usureros, de quienes se hablará luego, pero más importante, representaban un peligro desde el punto de vista teológico. Así, se les consideraba más peligrosos a los judíos conversos que a los judíos no conversos. Los primeros podían ejercer un mayor daño, dado que estos eran un “enemigo interno”.

En otro grupo de los marginados se encuentran los usureros. Como explica Le Goff, los usureros eran mal vistos por la Iglesia -y aquí su relación con los judíos- por el cobro extra de un préstamo a interés y por las riquezas que poseían. Muchos de los usureros eran judíos, los cuales no podían llegar a salvarse, a diferencia de los usureros cristianos -bajo un discurso teológico de la Iglesia Católica-. Para la posible salvación de los usureros, se rompió con la dicotomía del cielo y el infierno para que surja entre los dos el “Purgatorio”, el cual permitía, si es que se llagaba allí, “poder acceder al cielo esperando máximo hasta el Juicio Final”. Así, el Purgatorio nace en el siglo XII, bajo un contexto del avance de la economía monetaria. La mujer en este caso, también jugó un rol importante, dado que podía convencer a su marido de cobrar intereses más bajos a los pobres. Por otro lado, cuando el marido -usurero- fallecía, la mujer era la encargada de hacer donaciones, realizar misas o cuidar de los pobres para así poder salvar el alma de su esposo.

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El cambista y su mujer. Somerswall, s. XVI.

El último grupo del cual se hablará será de los pobres. Si bien eran un grupo margianado por la sociedad, Guglielmi sostiene que también eran fundamentales para ésta. Mediante la caridad hacia los pobres, se podía acceder a la salvación. Un elemento importante en este caso es el rol de la mujer rica, la cual era prácticamente el sustento económico de los pobres. Con la aparición de los monjes, los llamados “pobres voluntarios” muchas de las limosnas, que antes eran de los pobres “no voluntarios”, fueron a parar a los monjes, ya que se les tenía como un modelo de perfección -como imagen de Cristo. Así, a diferencia de los otros dos ejemplos que se han mencionado, el judío y el usurero, el pobre sirvió a la sociedad medieval y a la Iglesia como un medio por el cual se podía acceder a la salvación.

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