Archivo por meses: enero 2012

Las Corografías coloniales

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Las corografías coloniales son un tipo de descripción de una ciudad. Una fuente muy popular en España, también llegó al Perú, con las mismas convenciones, para exaltar las ciudades del virreinato. Entre las convenciones de las corografías, las cuales se encuentran en todas las redactadas, se encuentran: la descripción y ubicación de la ciudad, la flora, la fauna, la etimología e historia, interés comercial y el dar cuenta de que es una justa y bien gobernada república. Para la elaboración de las corografías, están muy presentes las exaltaciones y adjetivos superlativos, los cuales generan al lector la impresión de que la ciudad es un auténtico paraíso.

Entre los intereses de las corografías se encuentran el conocimiento de la ciudad que se está describiendo, su historia y etimología, la geografía, ubicación de pueblos o islas cercanas, la organización eclesiásticas y administrativa, la flora y fauna; y especialmente, la formación intelectual del autor. Por otro lado, las corografías también sirvieron para presentar posturas de las ciudades en conflicto. Así, el doctor Pedro Guibovich explica, en un artículo que se encuentra en el reciente libro editado por la doctora Cristina Mazzeo, el problema ocurrido entre el Cuzco y Lima por ser consideradas “la ciudad más principal de estos reinos del Perú”.

En este caso, la ciudad del Cuzco argumentaba su legitimidad al título por ser una ciudad más antigua que Lima y capital del desaparecido Tahuantinsuyo, además de poseer, e interpretar a su modo, un documento proveniente de España. Por otro lado, Lima argumentaba que era ella la capital del virreinato y por lo tanto, la más importante. Del mismo modo, Lima era importante porque en ella se encontraba el centro intelectual, representado en la Universidad, la imprenta y aún más importante, la sede del gobierno virreinal.

Si bien las corografías son una fuente importante para conocer la visión de la ciudad que se estaba describiendo, esta posee también algunas limitaciones. En primer lugar, se deben leer bajo las convenciones del género corográfico, debido a su subjetivismo y exaltación en la descripción. Si no se conocen las convenciones de este género, se puede caer en una mala interpretación de la fuente. Por otro lado, al momento de su lectura, es necesario que se le compare con otras fuentes del mismo género, ya sea de otros autores que describan otra ciudad, dado que pueden considerar aspectos negativos de otra ciudad con el propósito de elevar la suya.

La lectura de las corografías de una ciudad son leídas, principalmente, por los habitantes de dicha ciudad, con el fin de sentirse orgullosos, conocer su historia y demás características que se muestran en la fuente.

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Pensamiento antropológico de Bartolomé de las Casas

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Advertencia:
El siguiente texto es sacado de la introducción de Miguel León-Portilla del libro Brevíssima relación de la destruyción de las Indias de Bartolomé de las Casas. Si bien las ideas son propias de la persona que realizó la introducción, acá solo se pretende mostrar la idea de dicho autor, no hacerla pasar como propia. El fragmento citado se encuentra entre las páginas 32 y 36 de la segunda edición (septiembre del 2005) de Edaf
.

Dice el autor:
“Interesa hacer aquí una exposición que abarque lo que fue el que llamaré pensamiento antropológico y jurídico de Las Casas. Lo que puede considerarse su punto de partida lo reitera él en varias obras suyas. Así, en la Apologética Historia Sumaria, declaró:

Parece no haber naciones en el mundo, por rudas e incultas, silvestres y bárbaras, groseras, fieras o bravas y cuasi brutales que sean, que no pueden ser persuadidas, traídas y reducidas a toda buen orden y policía y hacerse domesticar, mandas y tratables, si se usare de industria y de arte y se llevare aquel camino que es propio y natural a los hombres, mayormente conviene a saber, por amor y mansedumbre, suavidad y alegría, y se pretende solo aqueste fin.

Las Casas, Ap, XLVIII.

En concordancia se halla esto con lo que había declarado años antes de su De unico vocationis modo, donde manifestó:

La Providencia divina estableció, para todo el mundo y para todos los tiempos, un solo, mismo y único modo de enseñarles a los hombres la verdadera religión, a saber: la persuasión del entendimiento por medio de razones y la invitación y suave moción de la voluntad.
Se trata, indudablemente, de un modo que debe ser común de todos los hombres del mundo, sin distinción de sectas, errores o corrupción de costumbres

Las Casas, De unico vocationis modo [Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión], Advertencia del Agustín Millares Carlo; introducción de Lewis Hanke; traducción del latín de Atenógenes Santamaría, Fondo de Cultura Económica, México, 1975, pp. 65-66.

Y la razón última de tal forma de proceder en los intentos de atraer a los indios y a cualesquiera otros a la fe cristiana se deriva de que:

Todas las naciones del mundo son hombres, y de todos los hombres y de cada uno de ellos es una, no más, la definición, y esta es que son racionales, todos tienen su entendimiento y su voluntad y su libre albedrío como sean formados a la imagen y semejanza de Dios.

AP, XLVIII

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A la luz de estas ideas es como se planteó Las Casas las cuestiones en torno a las cuales giraron su pensamiento y su acción. Entre esas cuestiones sobresalen estas: si los naturales de las Indias son seres racionales y aun sobresalen por su inteligencia y destreza- tal como se esforzó por demostrarlo en su Apologética historia sumaria al comparar sus instituciones y formas de existencia con las de otros muchos pueblos de la Antigüedad, aduciendo centenares de testimonios en su apoyo- este se pregunta: ¿Cómo debe procederse en los empeños por lograr la conversión de los indios a la fe cristiana? ¿ Puede emplearse la fuerza conquistándolos por medio de las armas? ¿Las que, como dice en varios lugares, los españoles llaman conquistas, se justifican en virtud de que se dirigen a cristianizar a los indios? Y si no se justifican las conquistas por ello, ya que violan los dos principios enunciados, a saber, que todos los hombres son seres racionales y libres y que la Providencia ha establecido que es la persuasión por medio de razones y la invitación para lograr la suave moción de la voluntad hacia la conversión, ¿entonces qué es lo que puede justificar el señorío o dominio de los reyes de Castilla y Aragón sobre los indios?

No es la fuerza, aun cuando se pretenda justificarla con varios argumentos. Entre ellos estno hay uvo aducir que los indios practicaban sacrificios humanos, viven en continuas guerras entre sí, y algunos parecen < >. El argumento en que insiste fray Bartolomé es que < >.

Las conclusiones es que, si los monarcas españoles quieren descargar su conciencia, deben renunciar a toda forma de conquista. A juicio de fray Bartolomé, tan solo puede justificarse una cierta forma de señorío en las Indias, respetando, por una parte, el que pertenece de tiempos inmemoriales a sus señores naturales indígenas, según el encargo recibido por el Sumo Pontífice. Por esto precisamente emprendió él los expreimentos de acercamiento pacífico en Cumaná (Venezuela) y en la Vera Paz (Guatemala). Y aunque no tuvo éxito en ellos, no se desanimó. Ni tampoco decayó en su ánimo al ver que se derogaban las Leyes Nuevas que prohibían radicalmente la esclavitud de los indios y suprimían la perpetuidad de las encomiendas. Ni siquiera disminuyó su energía de infatigable batallador al percatarse de que, en su debate con Sepúlveda, no logró un dictamen favorable a su tesis y todo quedó en suspenso.

Bartolomé luchó, codo a codo, al lado del indio caxcán Francisco Tenamaztle. Los escritos, en que se refieren las experiencias de este, son tácita reiteración de los principios que había enunciado tantas veces en sus libros, tratados, debates y memoriales al monarca y al Consejo de Indias. La segunda, la Apologética, constituye un gran tratado de antropología cultural comparada. Para poner en manifiesto, no ya la racionalidad de los indios, sino lo más sobresaliente y la excelencia de sus creaciones culturales, establece numerosas comparaciones con lo alcanzado por otros muchos pueblos del Viejo Mundo. Para realizar esto hace gala de sorprendente erudición. Prueba de esto son los centenares de citas de autores clásicos, principalmente griegos y latinos. Aunque algunos piensan que Las Casas aró en el mar y lo tildan de exagerado y obsesivo- sin negar que en ocasiones lo fue-, es cierto que su acción y sus escritos han dejado honda huella en el ámbito de la historia de España y del Nuevo Mundo y en el contexto del pensamiento jurídico referido a los derechos humanos con alcances universales.”

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Evolución de las viviendas II

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La información a continuación presentada corresponde a una lámina encontrada en mi casa. El autor o la editorial no figura, así como tampoco su año de edición.

2 000 a.C.: Casas de piedra europeas
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Los constructores europeos que erigieron los megalitos (piedras macizas erguidas), utilizaron también su técnica para construir sus casas abovedadas. Es posible que amontonaran tierra alrededor de las viviendas para proteger las piedras apiladas. Estas viviendas abovedadas en forma de campana están en Les Eyzies, en Francia.

500 a.C. : Viviendas celtas
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El pueblo celta, del a Europa Central y Occidental, construyó viviendas lo suficientemente grandes como para albergar a familias numerosas. Calentaban las cabañas cónicas no solo con el fuego que hacían en el centro, sino con los cuerpos de los animales de granja que dormían entre los grandes maderos que sujetaban el techo.

200 d.C.: Casa romana
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Las casas urbanas durante el Imperio Romano, que se desarrolló en Italia entre los años 31 a.C. y 476 d.C., eran muy lujosas. La calefacción por debajo del suelo las mantenía calientes en invierno y una fuente en el patio refrescaba el aire en verano. Los esclavos que hacían posible esta forma de vida vivían en “casuchas”.

950 d.C.: Casa vikinga
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Los pueblos nórdicos de Escandinavia navegaron incluso hasta Norteamérica, pero construyeron casas del mismo estilo allá donde fueran. Donde abundaba la madera, utilizaban troncos; donde no, utilizaban piedra. Muchas casas vikingas tienen forma de barco, con una cabeza de dragón pintada encima de la entrada.

1180: Casa solariega normanda
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Cuando Guillermo el Conquistador, de Normandía, condujo a las tropas francesas hasta Inglaterra en 1066, llevó con él el estilo arquitectónico normando. Como medida de seguridad, el vestíbulo de una casa solariega normanada estaba en la primera planta. Debajo, una cripta con techo de piedra hacían de almacén a prueba de fuegos.

1200. Pueblo: viviendas en acantilados
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El pueblo anasazi construyó conjuntos de casas de piedra y barro que se adentraban en la montaña, en mesa Verde, Colorado. El Palacio del Acantilado, construido al abrigo de una pared de roca, tiene más de 200 habitaciones. Estas sorprendentes casas fueron abandonadas hacia el año 1300, tal vez a causa de una sequía.

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Evolución de las viviendas I

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La información a continuación presentada corresponde a una lámina encontrada en mi casa. El autor o la editorial no figura, así como tampoco su año de edición.

Hace 750 000 años: Cavernas
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Las cavernas o los salientes de los acantilados constituyeron las viviendas de muchos pueblos antiguos. El techo de piedra los protegía de la intemperie y las hogueras nocturnas en la entrada protegían a los habitantes de las cavernas de los animales hambrientos. Se han encontrado indicios de la ocupación humana de cavernas en Francia y China.

Hace 40 000 años: Refugios con estructura de madera
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La gente construía refugios utilizando los materiales más abundantes. En zonas de muchos bosques, se utilizaban pieles y palos para construir viviendas con forma cónica, parecidas a los tipis. Para construir refugios abovedados, se utilizaban árboles jóvenes y flexibles. A menudo, lo único que ha quedado de este tipo de viviendas es una señal superficial en el suelo.

Hace 18 000 años: Refugio de huesos de mamut
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Algunas comunidades de cazadores que vivían en parte de lo que ahora es Rusia construían sus viviendas amontonando huesos de mamut en grandes paredes alrededor de unas muescas que hacían en el suelo. Las mandíbulas del mamut servían de cimientos para estas casas de huesos y los colmillos de marfil arqueados sostenían el techo.

7 000 a.C.: Çatal Hüyük
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Las viviendas cambiaron cuando los cazadores comenzaron a domesticar animales y los recolectores de alimentos a sembrar semillas. Los hombres empezaron a construir viviendas estables como estas casas de ladrillos de adobe en Çatal Hüyük, en Turquía central. Las ruinas que se han encontrado no tenían puestas, por lo que los arqueólogos suponen que tenían entradas por el techo.

c. 6 000 a.C. :Iglú
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Para los esquimales del Ártico “iglú” significa una casa de cualquier tipo, aunque la mayoría de la gente usa la palabra para referirse a los refugios abovedados hechos con bloques de nieve. Los iglús eran de diferentes tamaños; los más pequeños eran refugios que construían los cazadores experimentados con solo un cuchillo de hueso.

c. 4 000 a.C. : Viviendas lacustres
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Las zonas pantanosos y los lagos eran lugares seguros para construir viviendas, a pesar de la humedad. Los habitantes de los lagos clavaban troncos verticales en el lodo y construían plataformas sobre ellos, muy por encima del nivel del agua. Los pueblos que habitaban la actual Suiza fueron los primeros en construir casas sobre pilotes como éstas.

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La economía peruana en el siglo XVII

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La economía virreinal peruana, en el siglo XVII, pasa de ser una economía basada principalmente en la extracción y comercialización atlántica de la plata, principalmente la que provenía del cerro de Potosí, a una economía de carácter más local, a causa de la explotación de otros recursos naturales. Esto es lo que Kenneth Andrien en su libro Crisis y Decadencia. El Virreinato del Perú en el siglo XVII llama una “economía virreinal en transición”. Se explicará las principales causas que llevaron a este cambio en la economía virreinal en el Perú, así como sus efectos en la Península y en la economía local.

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Tras un largo período de extracción minera de plata, especialmente de Potosí, luego del gobierno del virrey Toledo, donde se comenzó la extracción de plata a gran escala, surgieron ciertas dificultades. Si bien el descubrimiento de la mina de Huancavelica, principal y única fuente de mercurio, necesario para el proceso de amalgamación o purificación de la plata, había traído grandes beneficios económicos a la extracción minera de plata en el Perú, en el siglo XVII era necesario realizar una excavación más profunda del cerro de Potosí para poder llegar a obtener el metal. No hay que olvidar que desde finales del siglo XVI, y principalmente en el siglo XVII, se descubrieron nuevos yacimientos de plata en el virreinato del Perú; sin embargo, estos no eran tan ricos como lo que se obtenía en Potosí.

Por otro lado, estaban los mineros. Las minas eran trabajadas por mano de obra mitaya, principalmente andina. Si bien los indios no volvían, o no querían volver luego de haber concluido su turno de trabajo, por preferir quedarse a vivir en Potosí para así poder trabajar recibiendo un salario, muchos otros indios le pagaban al minero para no trabajar, y con ese dinero pueda contratar a otro trabajador. El problema de esto, como lo presenta Andrien, es que muchas veces los mineros se quedaban con el dinero y no contrataban a otros indio. Así, un declive en la mano de obra también generó que la producción de plata decreciera un poco, especialmente en Potosí. Este decrecimiento se vio reflejado en lo que era enviado a la Corona, en un momento en el que ésta estaba en un proceso de consolidación de su poder en Europa y se encontraba enfrentada con Flandes, Italia e Inglaterra.

Otro motivo por el cual no se enviaba tanto dinero a la metrópoli es debido a que los funcionarios del virreinato optaban por mantener el dinero en el territorio, con el fin de mejorar la industria local y la extracción de nuevos recursos. Es asó que el siglo XVII fue un período donde la producción local tuvo una gran importancia, tanto para la Audiencia de Lima como para las demás audiencias.

Durante este siglo, se pasó de un comercio atlántico a un comercio más local. Se comenzó con la producción de vinos, trigo, textiles, entre otros productos. Es importante mencionar que el comercio con la ciudad de México no se detuvo por completo, pero sí decreció la frecuencia de este. Si bien la Audiencia de Lima y las demás audiencias comenzaron a tener una producción más diversificada, esto no significó que eran autosuficientes.

Esto se ve en dos ejemplos que muestra Andrien al respecto. El primer caso se ve cuando la Corona trata de imponer un impuesto mayor a la producción y la explotación de estos “nuevos” recursos naturales, llegando al rechazo de los funcionarios del virreinato debido a que no eran autosuficientes. El segundo caso es más notorio. Después del terremoto que destruyó Lima en 1687, la producción de trigo de dicha ciudad se vio muy afectada. Esto, en cierta medida, benefició a la Audiencia de Chile, quien no se vio tan afectada. La medida en que el terremoto llegó a beneficiar a dicha audiencia fue la posibilidad de un mayor comercio con Lima del trigo que esta producía, salvandola, según Andrien, (con esto podemos discrepar y se hablará en otra ocasión)
de la hambruna y posible destrucción.

Gracias al ejemplo anterior se puede ver la importancia de la economía diversificada que se estaba dando en América. De no haberse producido tal diversificación en la extracción y producción de nuevos recursos, crisis como las acaecidas luego de los terremotos del siglo XVII hubiesen sido más graves. Las nuevas actividades económicas, como el comercio local, ayudaron a que le virreinato del Perú, en parte, no se desmorone.

Para concluir, podemos mencionar que la diversificación de la economía virreinal se debió en parte a las nuevas complicaciones en la extracción de la plata y principalmente a la aparición de la explotación de nuevos recursos, como el trigo y el vino, y en su comercialización con los mercados locales. Así, la economía del virreinato pasa por un tránsito, del comercio atlántico con la metrópoli a un comercio de carácter local.

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La justificación de la conquista española

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Tras el descubrimiento de América por parte de Colón en 1492, el Papa Alejandro VI en 1493 promulgó las conocidas “Bulas Alejandrinas”, las cuales otorgaban “los territorios descubiertos y por descubrir a los monarcas españoles (de Castilla y Aragón) para la evangelización de los nativos”. Con la promulgación de estas Bulas por un Papa español, se da una reacción por parte de las otras coronas europeas cuestionando la autoridad del Papa, como vicario de Cristo, de conceder los territorios recién descubiertos a los monarcas españoles. Si bien la promulgación de estas Bulas no generan el inicio “oficial” de los debates entorno a los Justos Títulos que tenía España sobre las indias occidentales, es un hito importante.

Para el año de 1511, tras casi veinte años de control español en las islas del Caribe, el fraile dominico Antonio de Montesinos, el 25 de diciembre del mismo año, realiza un sermón a los encomenderos de la isla “La Española”. Como explica L. Hanke en su texto La lucha por la justicia en la conquista de america, Montesinos se quejó por la gran caída demográfica que había sufrido la isla tras la llegada de los europeos. Este colapso demográfico se había producido no solo por las enfermedades provenientes de Europa, sino también, y principalmente, por los malos tratos que sufrían los indios en las encomiendas. Tras las quejas de los encomenderos de La Española, el rey Fernando mandó a llamar a Montesinos y a un representante de los encomenderos y, tras escucharlos y sentirse horrorizado por los que estaba aconteciendo en la isla con sus vasallos (los indios), decidió reunir a un grupo de teólogos y juristas para la elaboración de “Las Leyes de Burgos” en 1512.

Las Leyes de Burgos y su reafirmación en 1513, estipulaban que los indios, al ser súbditos del monarca español, no podían ser esclavizados y sus trabajos debían de ser remunerados. Sin embargo, lo más importante, o el más importante aporte de estas leyes fue la creación del “Requerimiento”. El Requerimiento era una especie de documento en el cual se le solicitaba al rey nativo, mediante una explicación en latín sobre la creación del mundo, el poder del Papa como vicario de Cristo y la donación de éste a los reyes de España, que se someta al poder del monarca por buena manera y así pasarían a formar parte de una encomienda y, si por el contrario se resistían, los conquistadores les harían la guerra. La interpretación del Requerimiento y su traducción estaba a cargo de los indios que habían convertido en intérpretes, tras haber sido capturados y obligados a aprender español (o castellano) de marineros. Un caso conocido del uso del Requerimiento fue en los sucesos de Cajamarca en 1532.

Entre 1512 y 1542, año en que se promulgaron las Leyes Nuevas, los debates sobre la justicia en América continúan. Tanto Bartolomé de las Casas como Francisco de Vitoria, realizan un discurso de protección hacia los nativos americanos. Las Casas estaba en contra de la idea, muy difundida de Aristóteles por Tomás de Aquino, que existían diversas categorías de hombres y que los indios estaban en un nivel inferior. Así mismo, Las Casas critiaba los malos tratos que se les daba a los indios de las encomiendas. Por otro lado, también consideraba injusta la denominación “guerra justa”, ya que sostenía que los indios no habían atacado a los cristianos ni conocido la “verdadera fe”, como sí lo habían hecho los moriscos en el período de Reconquista español.

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Si hay un momento en el cual Las Casas y su discurso llegan a tener un mayor peso, es con la promulgación, por Carlos I de España, V de Alemania, de las Leyes Nuevas en 1542. Entre lo que estipulaban estas leyes, se encontraba el mejor tratos hacia los naturales del territorio y sobre todo, la abolición de la perpetuidad de la encomienda. Según Hanke, se busca también eliminar las nuevas encomiendas, lo que lleva a un claro descontento por parte de los encomenderos en el territorio americano; sin embargo, las reacciones fueron diferentes. En el caso del Virreinato de Nueva España (México). solo llegaron a producirse algunas revueltas, por el hecho de que éste se había creado hacia ya varios años. El caso del Perú fue muy diferente. Las Leyes Nuevas también habían estipulado la creación del virreinato del Perú, al mismo tiempo que la eliminación de las encomiendas, algo que no le gustó a los encomenderos, lo cual conllevó a la rebelión de Gonzalo Pizarro contra las ordenanzas provenientes de la Corona y la ejecución del primer virrey del Perú.

Si bien la encomienda no llegó a ser abolida, sí llegó a ser reducida su duración a dos generaciones, lo cual representó un triunfo para el discurso lascasiano. Por su parte, los debates por la justicia en la conquista de América continuaron en la Península. Así, entre 1500 y 1551, se da en Valladolid el denominado “Gran debate” entre Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda. El fraile dominico seguía con su mismo discurso, el cual fue radicalizando conforme se iba desarrollando el debate, dado que Sepúlveda seguía el pensamiento aristotélico sobre la diferencia en la condición humana de los nativos.

Es con la Junta Magna de 1568 que se puede considerar que los debates por la justificación de la conquista llegaron a su fin. Se concluye el debate al llegar a la concepción de la necesidad de la presencia española en el territorio americano para “que así los indios no vuelvan a sus herejías y se condenen”. Una consecuencia de la Junta Magna para el caso del territorio andino fue le nombramiento de Francisco de Toledo como quinto virrey del Perú.

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El poder Taumatúrgico de los reyes

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Para Marc Bloch, el poder taumatúrgico de los reyes y de los emperadores, se inicia antes del período de la Edad Media. Sostiene que existían otras culturas, tanto en Europa como en algunas partes de Asia, donde se creía que los gobernantes poseían un poder especial de curación. A lo largo de la Edad Media, esta creencia se difundió por la mayor parte de Europa. A continuación se explicarán los significados que le otorgaba el pueblo a estos poderes taumatúrgicos de sus gobernantes, cómo se utilizaban estos en el imaginario popular, su importancia, en imágenes y símbolos, asó como las relaciones que existían entre la Iglesia y la monarquía feudal en torno a este aspecto.

Bloch considera que muchas veces influenció más la idea previa de la existencia de un “poder” taumatúrgico de los reyes en el imaginario de la población que lo que en realidad estos llegaban a hacer con sus “poderes”. Para la gente, muchas veces una enfermedad, no muy comprendida en la época, podía ser curada con el simple toque o mirada del rey. Sin embargo, hubo ocasiones en que las personas no llegaban a sanar, para lo cual se argumentaba que el monarca debía de tocarlos mínimo dos veces para sanarlos.

Este “toque divino” proveniente del rey pasó también a darle importancia a las imágenes o símbolos que este utilizaba. Es así que las personas comienzan a guardar ciertas reliquias de los monarcas con la creencia de que éstas también poseían un poder sobrenatural al igual que su dueño. El adquirir reliquias no es algo nuevo, dado que desde los inicios del cristianismo, muchos creyentes quisieron obtener reliquias de los primeros cristianos, algunos santos o hasta el mismo Jesús, debido a la creencia de que poseían un poder especial. Esto tenía su origen en la tradición germánica y luego se trasladó al cristianismo.

Asimismo, Bloch sostiene que los “poderes taumaturgicos” de los reyes en la Edad Media duraron mucho tiempo, no porque en verdad existieran, sino más bien porque la población creía en su existencia. Como ya se mencionó, muchas veces las enfermedades que sufría la población eran transitorias y sin ninguna mayor relevancia o perjuicio a la salud; sin embargo, con el simple hecho de ver pasar al monarca o ser tocado por él, las personas creían que serían curadas. Pero esta cura no llegaba en el mismo momento, a veces podía tomar días o semanas para que la enfermedad termine su ciclo de contagio, mas para el imaginario de la época, quien había sanado a los enfermos era el mismo rey.

La relación entre la monarquía feudal con estos poderes taumatúrgicos y la Iglesia era muy estrecha. Durante este período principalmente, dado que se da desde inicios de la cristiandad, la Iglesia quería tener el control sobre todo lo “sobrenatural” del mundo. Así, las coronaciones de los monarcas, siendo las más recordada la de Carlo Magno, era presidida por el mismo Papa. Con este acto, y la unción del monarca, se mostraba, no solo al monarca, sino al resto de la población, que el “poder taumatúrgico” del rey, así como su legitimidad para gobernar, venía de Dios. Es así que la corona se combierte en uno de los más importantes símbolos del poder real, mas no era el único. Muchas veces se consideraba que el retrato del monarca o los anillos también podían trasmitir sus poderes de sanación.

Para concluir, como sostiene Bloch, los poderes taumatúrgicos de los reyes en la Europa medieval sobrevivieron gracias a dos importantes factores. En primer lugar se encuentra el imaginario popular, quienes creían en la existencia de estos poderes milagrosos de curación que tenían los monarcas. Por otro lado, se encuentra la misma Iglesia como garante del poder taumatúrgico. Ambos aspectos, muy relacionados entre sí, sirvieron no solo como beneficio al poder de los reyes, sino también para el suyo propio, especialmente la Iglesia, en el sentido que era ella quien controlada todo lo sobrenatural.

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Causas de la crisis del Siglo XIV

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La crisis del siglo XIV no puede ser resumida o explicada solo por la peste negra, proveniente de Asia, la cual azotó Europa a mediados de ese siglo (1348). Si bien esta peste fue un factor importante dentro de la crisis, no se limita a ser su única causa. Existieron problemas o factores, tanto internos como externos, que llevaron a la crisis. A continuación, se explicarán estos factores que fueron la causa de la denominada crisis del siglo XIV.

Ya desde fines del Imperio romano de occidente, se perdió en Europa la imagen de un único soberano o señor, muchas veces a causa de las denominadas “invasiones bárbaras” que atacaron el imperio. Con el paso de los siglos, y ya entrado el siglo XII, muchos señores feudales comenzaron a depender de otros señores feudales y así, los siervos o vasallos que antes respondían solo a él, ahora responden a otros señores con mayor o igual poder.

Otro factor que influenció en la crisis del siglo XIV, y que está muy relacionado con antes mencionado, es la crisis del feudalismo. Durante esta época, muchos monarcas comenzaron a adquirir un mayor poder en sus territorios, llegando muchas veces a querer unificarlos bajo su mandato. Este afán de control del poder de los monarcas puede verse en el caso de los templarios y sus problemas con el rey de Francia. El rey Felipe consideraba a los templarios como una “amenaza” para sus planes de unificación de Francia, debido a sus grandes negocios e importancia en el resto de Europa. Es así que el rey los acusa de herejes e inicia una gran persecución a la orden en todo el país, que luego se expande al resto del continente para así quedarse con sus bienes. Este es, como ya se dijo, un momento en que las monarquías comienzan a consolidarse.

Otro factor es la peste, la cual lleva a otros problemas. Con la expansión y propagación de la peste negra en el continente europeo desde mediados del siglo XIV, Europa sufre un gran declive demográfico del cual no llegará a recuperarse hasta entrado el siglo XVI. Si bien se considera que un tercio de la población europea pereció a causa de esta peste, resulta dificil hacer los cálculos sobre las bajas demográficos tanto en la ciudad como en el campo.

En parte a causa de la peste, muchas personas que vivían en las ciudades prácticamente todas amuralladas, como sostiene Pounds, se trasladan al campo como forma de escapar de la peste, dejando sus puestos de trabajo en la ciudades. Al mismo tiempo, muchos habitantes del campo también se mudan a las ciudades como forma de escapar de la peste, pasando a ocupar los puestos libres de los ciudadanos muertos o que habían escapado al campo. Este traslado del campo a la ciudad y viceversa generó una falta de mano de obra en las zonas agrícolas, dado que los habitantes de las ciudades no sabían (o no querían) trabajar las tierras. Además de la hambruna, otra causa de la crisis del siglo XIV, en este caso en España, fue el período de la Reconquista de la Península Ibérica. Tras un largo período de combate, se había frenado dicho proceso, lo que llevó a la disconformidad de muchos sectores que se veían beneficiados, no solo económicamente, sino social y políticamente.

Una disconformidad general de la población, el inicio del declive del sistema feudal europeo, un mayor poder que adquieren los monarcas europeos en su afán de expansión y consolidación, los señores feudales que deben de arrendar o contratar un campesinado asalariado, así como un abandono de lso campos de cultivo y de las ciudades a causa de las pestes, fueron, en síntesis, las causas que llevaron a la crisis del siglo XIV

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El Triunfo de la Muerte de Pieter Brueghel “El Viejo” (hacia 1530-1569)

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