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‘Está en nuestras manos’: Un homenaje a Nelson Mandela

Un homenaje a Nelson Mandela

11.00 p m| 10 dic 13 (THINKING FAITH/BV).- Gilbert Mardai SJ rinde homenaje a este “apóstol de la justicia”, cuyo ejemplo de coraje, paciencia y saber perdonar en su “largo camino hacia la libertad” son una inspiración para los cristianos y para todos los que anhelan un mundo más justo y más humano. Artículo del archivo de Thinking Faith, publicado en el 2008, inspirado en la celebración por su cumpleaños número noventa.

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Después del Mundial, la Iglesia juega un papel importante en Sudáfrica

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2.00 p m| LIMA, 30 set. 10 (VIDANUEVA/BV).- Hace “sólo dos meses” que acabó el Mundial de Fútbol, pero en Sudáfrica parece que esto fue hace mucho tiempo, porque es un país donde todo se vive intensamente. Durante la preparación y celebración del campeonato, los medios de comunicación alertaron sobre un posible retorno a manifestaciones de xenofobia. Hoy la Iglesia trata de frenar la segregación racial, actos de corrupción y el desamparo a los más débiles.

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La Iglesia en el impacto social de la Copa del Mundo en Sudáfrica

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1.00 p m| JOHANNESBURGO, 14 jun. 10 (VIDANUEVA/BV).-La Iglesia católica sudafricana se encuentra en una situación poco común en el continente africano: es una confesión minoritaria que representa sólo el 6% de la población, en una sociedad que pertenece en su mayoría a otras confesiones cristianas. Sin embargo, a pesar del modesto porcentaje que representa, su labor social es enorme: “La mitad de las personas seropositivas del país son atendidas por instituciones católicas”, asegura el padre Armada.

Otro frente en el que las parroquias católicas trabajan es el de la integración y la convivencia entre personas de distintos grupos raciales, algo que está todavía lejos de lograrse, como confirma el misionero: “En una ocasión llevé a un coro formado por negros de mi parroquia a una capilla en una localidad de mayoría blanca, y cuando empezaron a cantar, varios blancos salieron de la iglesia”. Armada cree que “habrá que esperar a la próxima generación, la formada ahora por niños que no han conocido el apartheid y se educan juntos en las mismas escuelas”.

Desde que se conoció que Sudáfrica sería la sede del Mundial de Fútbol 2010, el país ha tenido que ocuparse de varios retos. Se han invertido 5.540 millones de euros, la mayor parte dinero público, en mejorar su infraestructura, sobre todo de transportes: se han construido nuevas autopistas y un nuevo tren de Johannesburgo a Pretoria, aunque de momento sólo funciona el tramo que va del aeropuerto a Johannesburgo. También se ha mejorado la seguridad –no hay que olvidar que Sudáfrica es uno de los países con una tasa más alta de criminalidad del mundo– y durante los Mundiales todos los efectivos de la Policía y el Ejército estarán acuartelados para evitar incidentes desagradables, como el ocurrido el pasado enero en Angola, cuando el autobús donde viajaba la selección de Togo fue ametrallado por un grupo rebelde en Cabinda.

Además, y como no podía ser de otra manera, tanto la FIFA como el Gobierno sudafricano se han volcado en una gran campaña publicitaria para atraer al mayor número posible de aficionados. Esto último se ha presentado muy difícil en un contexto de crisis económica mundial. Los primeros cálculos, demasiado optimistas, de hace dos años, hablaban de dos millones de aficionados esperados durante el campeonato. A finales de abril de 2009, esta estimación se rebajó a unos 450.000, y a mediados de abril los organizadores declaraban que sólo esperaban 200.000. También a mediados de abril, la FIFA expresó su preocupación por el medio millón de entradas que quedaban sin vender. Muchos señalaron que parte del problema se debía a que los tickets se vendían por Internet, y en la mayor parte de los lugares de África la gente no tiene aún acceso regular y fiable a la Red, y no son aún muchos los africanos que tienen una tarjeta de crédito. Todo esto significa que muchos africanos (sudafricanos incluidos), incluso los que tienen medios suficientes, se encontraban con dificultades prácticas insalvables.

Africanos orgullosos

Finalmente, la FIFA –que no suele ser famosa por su flexibilidad– tuvo que ceder y aceptar que el medio millón de tickets se pusieran a la venta en las ciudades de Sudáfrica, y sólo el primer día (el 15 de abril) se habían vendido ya 50.000. La mayor parte (un 60%) ha ido a manos de sudafricanos, que han podido pagar al contado y en ventanilla; un 38% a aficionados de otros continentes; y sólo un 2% al resto de países africanos. Ahí es donde se ha acusado el bajón: sólo 11.000 entradas, cinco veces menos de lo previsto.

Pero aunque el número de visitantes sea menor del esperado y a pesar de todos los retos a los que la Sudáfrica del post-apartheid se enfrenta, hay un dato que es seguro: la gente en este país, y también en el resto del continente africano, se siente orgullosa de que un acontecimiento de esta envergadura se celebre en su suelo. Por una vez, por lo menos África será noticia por algo positivo, percepción que aumentará si alguno de los seis equipos africanos que se han clasificado (Argelia, Camerún, Nigeria, Costa de Marfil, Ghana y Sudáfrica) llega por lo menos a semifinales.

La Iglesia católica sudafricana, al tiempo que alerta sobre peligros como el tráfico de personas, tiene también motivos para alegrarse. Así lo recoge la oración compuesta para la ocasión: “Que todos encuentren en esta ocasión alegría para celebrar el hermoso juego del fútbol y el hermoso juego de la vida según tus planes, Señor, para el bien de toda la humanidad”.

Imagen:(BBC) Sudafricanos afuera de los estadios

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Sudáfrica, un Mundial para la dignidad

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11.00 a m| MADRID, 10 jun. 10 (VIDANUEVA/BV).- “La única victoria que vale la pena es la de la dignidad humana”, dice el cardenal arzobispo de Durban, Wilfred Fox Napier, ante la inminente celebración del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, que se inaugura el próximo 11 de junio. Sus palabras resumen el sentimiento con el que la Iglesia de ese país acoge este evento deportivo, un hito para un continente que tiene a 22 de sus naciones en la cola del ranking de las que soportan los índices de desarrollo más bajos del planeta, aunque esto no sea noticia, ni tan siquiera cuando, el pasado día 25, hemos celebrado con sonoro desinterés el Día de África.

Este acontecimiento supone, además, una importante fuente de ingresos para un país azotado por el desempleo, en donde crece, de nuevo, el odio racial. De ahí que las autoridades se empeñen por trasladar un mensaje de optimismo, conscientes de lo que puede suponer para el definitivo despegue económico de la nación más desarrollada del continente ser el centro de las miradas de medio plantea a lo largo de todo un mes. Y, sobre todo, cuando el impacto de la crisis económica se ha dejado sentir en cuanto a las previsiones de visitantes.

Pero estas citas deportivas suelen ir acompañadas de otras demostraciones en las que el fair play está muy lejos de ser un objetivo prioritario: demanda de prostitución, explotación infantil… Frente a todo ello advierte la Iglesia sudafricana, y en su erradicación viene dedicando grandes esfuerzos pastorales. Estaría bien que la prensa desplazada hasta Sudáfrica, que ha diseñado interminables horas de programación para no perder detalle de todo el circo que acompaña a las selecciones nacionales, y que va a generar importantes ingresos publicitarios, hiciera el esfuerzo de acercarse a la otra Sudáfrica, la que vive lejos de los estadios, y retransmitiese alguna de esas otras victorias de las que habla Napier, historias también de superación, juego colectivo, entrega e ilusión.

Imagen: (Reuters) Hinchas sudafricanos

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