Los artistas son aliados del sueño de Dios

8:00 p.m. | 13 jul 23 (VN/LN).- Que la Iglesia dialogue de cerca con el ámbito del arte y la cultura de su tiempo. Esa fue la intención del papa Pablo VI cuando hace 50 años inauguró la Colección de Arte Moderno de los Museos Vaticanos. Francisco ha querido celebrar el importante aniversario, invitando a la Capilla Sixtina a más de 200 artistas de todo el mundo, y les dijo que “son aliados en tantas cosas que me importan, como la defensa de la vida humana, la justicia social, el cuidado de la casa común, el sentirnos todos hermanos”. Compartimos reseñas del evento, el comentario de artistas e información de la exposición actual de la Colección.

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La más joven de las colecciones de los Museos Vaticanos, dedicada al Arte Moderno y Contemporáneo y querida por San Pablo VI, cumple 50 años. Una exposición de obras recientemente adquiridas, una reseña fotográfica histórica y un volumen celebran este importante aniversario. La exposición “Contemporánea 50” (más información al final de la publicación) busca la interacción entre obras de diferentes tiempos para estimular nuevos puntos de vista, nuevas reflexiones, “como quiso el papa Pablo VI: el arte contemporáneo debe ser un instrumento para pensar, razonar, estimular dudas, preguntas, nuevos conocimientos”.

Y para darle más vida a esa búsqueda del papa Montini, en el emblemático aniversario número 50, Francisco invitó a más de 200 artistas artistas, pintores, escultores, arquitectos, escritores, poetas, músicos, cineastas y actores de renombre de todo el mundo, y los recibió en la espectacular Capilla Sixtina.

Tras agradecer su presencia allí, el Papa resaltó que “vuestra presencia me alegra, porque la Iglesia siempre ha tenido con los artistas una relación que puede calificarse de natural y especial. Es una amistad natural, porque el artista se toma en serio la profundidad inagotable de la existencia, de la vida y del mundo, incluso en sus contradicciones y en sus lados trágicos”. Esta profundidad, eso sí, “corre el riesgo de volverse invisible a la mirada de muchos conocimientos especializados, que responden a necesidades inmediatas, pero que luchan por ver la vida como una realidad polifacética”.

Frente a ello, “el artista nos recuerda a todos que la dimensión en la que nos movemos, aunque no seamos conscientes de ello, es la del Espíritu. Su arte es como una vela que se llena del Espíritu y nos mantiene en marcha”. De ahí que haya que reconocer y celebrar “los muchos tramos de historia que hemos recorrido juntos, y que pertenecen al patrimonio de todos, creyentes y no creyentes. Conscientes de ello, esperamos también nuevos frutos en nuestro tiempo, en un clima de escucha, libertad y respeto. La gente necesita estos frutos, frutos especiales”.


Aportar la novedad al mundo

Continuando su discurso, el Obispo de Roma se remitió a una frase del teólogo alemán Romano Guardini, quien decía que, mientras crea, el artista se parece a un niño y a un vidente. Luego, explicó que, “cuando se trabaja en arte, las fronteras se aflojan y los límites de la experiencia y la comprensión se expanden. Todo parece más abierto y disponible. Entonces se adquiere la espontaneidad del niño que imagina y la agudeza del vidente que capta la realidad”. Con esa capacidad, “se mueve ante todo en el espacio de la invención, de la novedad, de la creación, de traer al mundo algo que nunca se ha visto antes”.

Y al hacerlo, “desmiente la idea de que el hombre es un ser para la muerte. El hombre debe aceptar su mortalidad, es cierto, pero no es un ser para la muerte, sino para la vida. Una gran pensadora como Hannah Arendt afirma que lo propio del ser humano es vivir para aportar novedad al mundo. Esta es la dimensión de fecundidad del hombre. Aportar novedad. Incluso en la fecundidad natural, cada hijo es una novedad. Abrirse y aportar novedad. Los artistas lo consiguen aportando vuestra originalidad”.

“La creatividad del artista parece participar así de la pasión generadora de Dios. Esa pasión con la que Dios nos ha creado. ¡Ustedes son aliados del sueño de Dios! Son ojos que miran y que sueñan. No basta con mirar, hay que soñar. Y también, al tener la capacidad de soñar nuevas visiones del mundo y de introducir novedad en la historia”, dijo al explicar por qué el artista también tiene de vidente. “Son un poco profetas. Saben mirar las cosas en profundidad y en la distancia, como centinelas que estrechan los ojos para otear el horizonte y sondear la realidad más allá de las apariencias. En esto están llamados a huir del poder sugestivo de esa supuesta belleza superficial tan extendida hoy en día y a menudo cómplice de los mecanismos económicos que generan desigualdades”.


“Aliados en tantas cosas que me importan”

El papel del artista –indicó el Pontífice– es precisamente el contrario: “vuestro arte quiere actuar como conciencia crítica de la sociedad, quitando el velo de la obviedad”, revelando la realidad incluso en sus contradicciones. “Como los profetas bíblicos, utilizando recursos como la ironía y el sentido del humor, los nos ponen de frente a hechos que nos perturban, criticando los falsos mitos de hoy, los nuevos ídolos, los discursos banales y las artimañas del poder”, dice el Papa. “Y a menudo lo hacen con ironía, una virtud maravillosa, tan presente en la Biblia”.

Agrega con emoción: “En esto de ser videntes, centinelas, conciencias críticas, los siento aliados en tantas cosas que me importan, como la defensa de la vida humana, la justicia social, los últimos, el cuidado de la casa común, el sentirnos todos hermanos. Me importa la humanidad de la humanidad, esa dimensión humana de la humanidad. Porque es también la gran pasión de Dios”.


El arte que transforma y ayuda a ver la belleza que salva

Una de las cosas que vinculan el arte y la fe es el hecho de disturbar un poco: “El arte y la fe no pueden dejar las cosas como están: las cambian, las transforman, las convierten, las mueven. El arte nunca puede ser un anestésico; da paz, pero no adormece las conciencias, las mantiene vigilantes”. Francisco recuerda entonces que “nosotros no somos solo luz, y ustedes nos lo recuerdan (…) es necesario arrojar la luz de la esperanza en la oscuridad de lo humano, del individualismo y de la indiferencia”.


Un reflejo de la armonía

Otro síntoma de que el arte cumple su sentido es cuando se abraza a la armonía: “La verdadera belleza, de hecho, es un reflejo de la armonía. Los teólogos describen la paternidad de Dios, la filiación de Jesucristo, pero, cuando se trata de describir al Espíritu Santo, se dice que el Espíritu es armonía”. En una época de colonizaciones ideológicas mediáticas y de conflictos lacerantes y de una globalización homologante que convive con tantos localismos cerrados, “los artistas pueden ayudar a dar espacio al Espíritu” asegura el Papa y añade: “Cuando vemos la obra del Espíritu, que es crear armonía de las diferencias, no aniquilarlas, no uniformizarlas, sino armonizarlas, entonces comprendemos lo que es la belleza. La belleza es esa obra del Espíritu que crea armonía”.

“Hay armonía cuando hay partes, diferentes entre sí, pero que forman una unidad, diferente de cada una de las partes y diferente de la suma de las partes. Es algo difícil, que solo el Espíritu puede hacer posible: que las diferencias no se conviertan en conflictos, sino en diversidades que se integran; y, al mismo tiempo, que la unidad no sea uniformidad, sino que acoja lo múltiple”.

LEER. Discurso completo del papa Francisco

La voz de los artistas presentes

Recordando las palabras de Francisco, que vincularon la creatividad de un artista con la espontaneidad de un niño, el músico español de 56 años Vicente Amigo Girol confesó que aún se siente como cuando tenía 15 años, todavía impulsado por el mismo motor creativo. Para el compositor, la reflexión del Obispo de Roma sobre la belleza y la armonía fue un momento muy emotivo. “Un regalo que no voy a olvidar nunca, y mi familia tampoco”, añade. “Sin fe, no hay nada”, asegura sin titubeos y reconoce que no podría seguir adelante sin este don. Antes de salir al público en cualquier escenario, necesita “buscar el bien de alguna manera”, afirma.

Javier Cercas, el escritor español y periodista de opinión en el periódico El País, compartió su satisfacción con el encuentro con el Sucesor de Pedro: “No ha sido un discurso meramente protocolario, sino que el Papa ha dicho cosas muy relevantes. Me ha gustado mucho que no exponga una visión pedagógica del arte, sino una visión del arte como algo que desenmascara mentiras y que muestra la complejidad de los seres humanos, muestra que los seres humanos somos capaces de lo mejor pero también de lo peor. Y eso me parece muy importante que lo diga él”.

Cercas se define como un ateo, explica que no cree en Dios, pero que “el catolicismo forma parte de mi cultura, mi visión del mundo”. Y está de acuerdo con que “non possiamo non dirci cristiani, no podemos no llamarnos cristianos”, como decía el escritor, filósofo y político Benedetto Croce. En su obra homónima, Croce planteaba su profunda convicción de que “el pensamiento y la civilización modernos son cristianos, una continuación del impulso dado por Jesús y Pablo”

El cineasta británico Ken Loach, también presente, no ocultó su admiración por el Pontífice del fin del mundo. “Fue un gran privilegio venir y creo que lo que dijo el Papa fue muy fuerte porque habló de las contradicciones de la sociedad, del arte y de la belleza, la unidad y la armonía”. Su colega italiano, Alessandro Baricco, reconoció haber vivido un momento muy emocionante. “Además, nunca había visto una concentración semejante de talentos”, destacó, saliendo de la Capilla Sixtina de la mano de Gloria Campaner, famosa pianista italiana que es su pareja.

El escritor y periodista Roberto Saviano, autor del best seller Gomorra sobre la mafia napolitana y acusado en un proceso de haber difamado a Matteo Salvini, líder de la xenófoba Liga y ministro de Infraestructua y vicepremier del actual gobierno de derecha de Giorgia Meloni, fue el más entusiasta de todos. “Fue increíble ver a tantos intelectuales juntos, en un momento en el que los intelectuales viven una situación de dificultad, son perseguidos judicialmente y atacados por los populismos en varios países”.

“Francisco, en cambio, decide recibirlos y ponerlos en el centro”, dijo Saviano. “Esto me ha impactado y me ha hecho entender que este encuentro es un programa político, es decir, la posibilidad de reconocer en los artistas un camino en la lucha por la justicia, algo no descontado en este momento, a diferencia de hace 50 años, cuando un intelectual se sentía una figura comprometida. Ahora no, ahora un intelectual es invitado a ser neutral”, añadió el escritor, no creyente.

Saviano también reveló que le impactó “muchísimo” que Francisco reflexionara sobre la idea de que la armonía y el equilibrio son dos cosas distintas. “Es muy fuerte, no me lo esperaba del Papa, habló de una armonía que convive con el caos, que podemos no tener equilibrio, pero sí armonía, a la vez, que podemos no tener límites”, interpretó. “Creo que fue una clase de libertad”, concluyó.

VIDEO. El Vaticano por dentro. Descubriendo la Capilla Sixtina

Los primeros 50 años de la Colección de Arte Moderno y Contemporáneo

Contaminación y confrontación caracterizan “Contemporánea 50”, la exposición instalada en los Museos Vaticanos del 23 de junio al 24 de septiembre de 2023 para celebrar el primer medio siglo de vida de la Colección de Arte Moderno y Contemporáneo, la sección más joven de las galerías pontificias concebidas e instituidas por San Pablo VI en 1973.

Diez obras recién adquiridas, como estrellas de una constelación, se distribuyen a lo largo de los 7 kilómetros del recorrido museístico. Anatsui, Bravo, Fleischer, Gioli, Giuliani, Hadzi-Vasileva, Paladino, Ruffo, Strazza y Vukadinov son los artistas de talla internacional que las han realizado. La exposición los sitúa en confrontación dialéctica con los espacios y obras maestras de los museos Gregoriano Etrusco, Egipcio, Profano y Pío Cristiano, el Pabellón de Carruajes, la Pinacoteca o el Museo Etnológico Anima Mundi.

“Hemos hecho esta elección”, explica Micol Forti, directora del Departamento de Arte del Siglo XIX y Contemporáneo de los Museos Vaticanos, “sobre todo para subrayar una de las más altas enseñanzas que nos dejó Pablo VI: el arte contemporáneo debe ser un instrumento para pensar, razonar, estimular dudas, preguntas, nuevos conocimientos. El diálogo entre las obras contemporáneas y las de otras épocas y otras civilizaciones no puede sino estimular nuevos puntos de vista, nuevas reflexiones, nuevas atenciones por parte de nuestro público y de quienes se interesen por visitar la exposición”.

Fue el 23 de junio de 1973 cuando Pablo VI inauguró la entonces “Colección de Arte Religioso Moderno”. El Pontífice convocaba por segunda vez a artistas en el Vaticano. La primera ocasión había sido menos de un año después de su elección, aquel memorable 7 de mayo de 1964, cuando en la Capilla Sixtina restableció y corroboró el diálogo entre el arte y la Iglesia, pidió perdón por el “manto de plomo” que a veces se ponía sobre los hombros de la autonomía expresiva de los artistas y subrayó sus ideas sobre la libertad de los artistas (click aquí para leer más sobre la historia de la Colección de Arte Moderno y Contemporáneo)

VIDEO. Museo Vaticano expone selección exclusiva de su colección de arte contemporáneo (2020)

Aliados desde la belleza – Editorial Vida Nueva

La Iglesia cuenta con un pasado nada desdeñable como mecenas –de la arquitectura a la escultura, pasando por la pintura, la literatura y la música–, desde la convicción de que las artes son un puerta de acceso al encuentro con Dios, además de un instrumento evangelizador. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, ha dejado de ser el único motor en esta materia; y no solo eso, sino que, además, ha renunciado a situarse en la vanguardia de la creación. En múltiples ocasiones, Francisco ha insistido en que la Iglesia no puede convertirse en un museo de antigüedades, encerrada en sí misma, sin vida, obsoleta.

Esta metáfora resulta significativamente válida en la esfera del arte. Al igual que en otros ámbitos pastorales, aquí también sobrevuela la tentación de dejarse a atrapar por la autorreferencialidad. Enmarañarse en una historia gloriosa puede degenerar en un concepto errado de pureza creativa, que identifique únicamente como válidas aquellas expresiones marcadamente confesionales con un tinte ortodoxo, desdeñando todo aquello que provenga del mundo no creyente, por considerarlo profanador y hereje.

No es esta la deriva que soñaba el conciliar Montini, como tampoco es la idea que vertebra el encuentro que ahora ha convocado Francisco. La propia selección de los invitados desvela perfiles no necesariamente creyentes, pero sí con una hondura que vislumbra una pasión por compartir con la Iglesia cómo abordar la interioridad del ser humano y ejercer de altavoz de denuncia social. En esta línea trabajan los cuatro participantes españoles: Cristina Morales y su misticismo reivindicativo, Javier Cercas con su novela testimonio, el intimismo del guitarrista Vicente Amigo y la plasticidad profética de Gonzalo Borondo. A todos ellos, Francisco les invitó –a cada uno desde su disciplina y sus convicciones– a convertirse en “aliados del sueño de Dios”.

Información adicional
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Fuentes

Vatican News / Revista Vida Nueva (2) / La Nación / Videos: Rome Reports / Foto: Simone Risoluti (Vatican Media – Reuters)

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