Por primera vez, Francisco designó a una mujer en alto cargo del Vaticano

11:00 a.m. | 17 ene 20 (LN/RD).- Francisco sigue adelante con su reforma. Por primera vez en la historia, designó a una mujer en una posición importante de la Secretaría de Estado del Vaticano, el corazón de la administración central de la Iglesia, hasta ahora integrada en los niveles más altos solo por sacerdotes. Ya en la primera homilía del año, el Papa había insistido en el rol de la mujer en la Iglesia: “debe estar plenamente asociada a los procesos de toma de decisiones”.

De manera oficial se informó que la italiana Francesca Di Giovanni será la segunda subsecretaria de la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado (algo así como una segunda vicecanciller). Su responsabilidad específica serán los temas multilaterales, que tienen que ver con organismos y tratados intergubernamentales enfocados en cuestiones relativas al bien común internacional: el desarrollo, el medio ambiente, la protección de las víctimas de los conflictos, la situación de la mujer, etc.


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Nacida en Palermo, Sicilia, en 1953, Di Giovanni es licenciada en Jurisprudencia y trabajó como escribana y en el ámbito del sector jurídico-administrativo del Movimiento de los Focolares, que integra. Comenzó a trabajar como oficial de la Sección para las Relaciones con los Estados el 15 de spetiembre de 1993, donde se especializó en el tema multilateral, centrándose sobre todo en lo relativo a los migrantes y refugiados, el derecho internacional humanitario, las comunicaciones, el derecho internacional privado, la condición de la mujer, la propiedad intelectual y el turismo.

Como resultado de esta designación, que abre nuevos horizontes para las mujeres en el Vaticano, a partir de ahora la Sección para las Relaciones con los Estados, cuyo titular es el arzobispo británico Paul Gallagher (virtual canciller del Papa), tendrá dos subsecretarios (o vicecancilleres): la flamante Di Giovanni y el monseñor polaco Miroslav Wachowski, responsable para el sector de la diplomacia bilateral.

“Un signo hacia las mujeres”

Entrevistada por L’Osservatore Romano y Vatican News, el portal del Vaticano, Di Giovanni, de 66 años, se mostró “absolutamente sorprendida por la designación”. “Desde hace varios años se piensa en la necesidad de un subsecretario para el sector multilateral: un sector delicado y exigente que necesita una atención especial, porque tiene modalidades propias, en parte diferentes a aquellas del ámbito bilateral. Pero que el Santo Padre me confiara este rol, sinceramente nunca lo hubiera pensado”, dijo.

“Es un rol nuevo y trataré de hacer todo lo posible para corresponder a la confianza del Santo Padre, pero espero no hacerlo sola: me gustaría contar con la armonía que ha caracterizado a nuestro grupo de trabajo hasta ahora”, agregó, al detallar que seguirá ocupándose de lo que ha seguido hasta ahora en la Sección para las Relaciones con los Estados, aunque ahora, en esta nueva función, tendrá la tarea de coordinar la labor del sector.

Al comentar que es la primera mujer que ocupa un cargo de tan alto nivel en la Secretaría de Estado, Di Giovanni destacó la decisión del papa Francisco. “Sí, de hecho, es la primera vez que una mujer tiene una tarea de dirección en la Secretaría de Estado. El Santo Padre ha tomado una decisión innovadora, ciertamente, que, más allá de mi persona, representa un signo de atención hacia las mujeres. Pero la responsabilidad está ligada a la tarea, más que al hecho de ser mujer”, aseguró.

Y recordó las palabras pronunciadas por el exarzobispo de Buenos Aires en la homilía del 1° de enero pasado, en la que destacó el rol de las mujeres, al asegurar que “la mujer es donante y mediadora de paz y debe ser completamente involucrada en los procesos de toma de decisiones. Porque cuando las mujeres pueden transmitir sus dones, el mundo se encuentra más unido y más en paz”.

“Quisiera poder contribuir a la realización de esta visión del Santo Padre, con los demás colegas que trabajan en este ámbito en la Secretaría de Estado, pero también con otras mujeres -y son muchas- que trabajan para construir la fraternidad también en esta dimensión internacional. Es importante subrayar la atención del Papa hacia el sector multilateral, que hoy en día es cuestionado por algunos, pero que tiene una función fundamental en la comunidad internacional”, dijo.

“Una mujer puede tener ciertas aptitudes para encontrar puntos comunes, para cuidar las relaciones dando importancia a la unidad. Espero que mi ser mujer pueda reflejarse positivamente en esta tarea, aunque son dones que ciertamente también encuentro en la actitud de mis colegas de trabajo varones”, añadió.

A lo largo de su pontificado el Papa fue designando a varias mujeres en otros cargos que siempre habían estado en manos de hombres, por ejemplo al frente de los Museos Vaticanos (Barbara Jatta) o en la vicedirección de la Sala de Prensa (Cristiane Murray y Paloma García Ovejero), pero es la primera vez que suma a una mujer en un cargo “senior” de la Secretaría de Estado, un hecho más que trascendental en una administración más bien en manos de hombres en puestos de poder y decisión.

Francisco: “La mujer debe estar plenamente asociada a los procesos de toma de decisiones”

La celebración eucarística en San Pedro el 1 de enero de 2020, solemnidad de la Madre de Dios, es, en nuestra opinión, una de las homilías más bellas, orgánicas y exigentes entre las muchas que el Santo Padre Francisco ha pronunciado en estos seis años. En unas 1.060 palabras, el Papa Francisco, ayer, en el solemne marco de San Pedro, rechazó con transparencia cristalina y gran valentía muchas de las cuestiones fundamentales sobre la presencia, el papel y la misión de la mujer no sólo en la Iglesia, sino también en la sociedad en su conjunto, al menos desde el punto de vista de la visión cristiana.

Ciertamente, no era la primera vez. Desde 2013, en varias ocasiones in crescendo, Jorge Mario Bergoglio ha abordado esencialmente el tema de la centralidad de la mujer en la vida de la humanidad, en las sociedades, en el mundo y en la Iglesia, recogiendo siempre consenso y aplausos. También se le ha criticado porque no compartía lo que él considera que las mujeres son esenciales en la vida renovada y dinámica de la Iglesia, pero también porque dentro de las jerarquías católicas, de arriba a abajo, se ha ido desarrollando durante siglos una visión y una actitud misógina que, entre otras cosas, se encuentra también en muchos círculos de la sociedad civil y en otras denominaciones religiosas.

Imaginemos lo que significa en un mundo así decir, como repitió Francisco ayer: “Jesús, apenas nació, se reflejó en los ojos de una mujer, en el rostro de su madre”. Recibió sus primeras caricias de ella, intercambió sus primeras sonrisas con ella. Con ella inauguró la revolución de la ternura. La Iglesia, mirando al niño Jesús, está llamada a continuarlo. También ella, de hecho, como María, es mujer y madre, la Iglesia es mujer y madre, y en la Virgen encuentra sus rasgos distintivos. La ve inmaculada y se siente llamada a decir “no” al pecado y a la mundanidad. La ve, fructífera, y se siente llamada a anunciar al Señor, a generarlo en la vida. Ella te ve, madre, y se siente llamada a acoger a cada hombre como un hijo”.

Estas son palabras decisivas para el futuro de la Iglesia y también son decisivas porque deben ser leídas y comprendidas junto con lo que el Santo Padre dijo ayer inmediatamente después: “Y si queremos un mundo mejor, un mundo que sea una casa de paz y no un patio de guerra, apreciemos la dignidad de cada mujer. De la mujer nació el Príncipe de la Paz. La mujer es una donante y mediadora de la paz y debe estar plenamente asociada a los procesos de toma de decisiones. Porque cuando las mujeres pueden transmitir sus dones, el mundo se encuentra más unido y más en paz. Por lo tanto, una conquista para la mujer es una conquista para toda la humanidad”.

ENLACE: Homilía completa del 1° de enero – Solemnidad de la Madre de Dios

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Fuentes:

La Nación / Religión Digital / Oficina de Prensa del Vaticano

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