Museo Etnológico Vaticano: “Todos los pueblos están aquí”

4:00 p.m. | 8 nov 19 (LOR).- Tras un gran trabajo en el que participaron arquitectos, ingenieros y obreros, el Papa inauguró “Anima Mundi”, la renovada estructura del Museo Etnológico. Francisco afirmó que le agrada pensar que “no es simplemente un museo, en su concepción tradicional”, y que le pareció oportuno el nombre elegido para esta colección: “Anima mundi”, es decir, el alma del mundo. “Todos los pueblos están aquí, a la sombra de la cúpula de San Pedro, cerca del corazón de la Iglesia y del Papa”, aseguró.


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Francisco manifestó que, en su opinión, los Museos Vaticanos están llamados a convertirse cada vez más en una “casa” viva, habitada y abierta a todos, con las puertas abiertas a los pueblos del mundo entero. “Un lugar –dijo– donde todos puedan sentirse representados” y donde se pueda “percibir concretamente que la mirada de la Iglesia no conoce preclusiones”.

Sí, porque como afirmó el Papa, “el que entre aquí debería sentir que en esta casa hay espacio también para él, para su pueblo, su tradición y su cultura: el europeo como el indio, el chino como el nativo de la selva amazónica o congoleña, de Alaska o de los desiertos australianos, o de las islas del Pacífico”.

Además, Francisco dijo que aquí también deberá sentir que “su” arte tiene el mismo valor y que se lo cuida y conserva “con la misma pasión que se reserva a las obras maestras del Renacimiento o a las inmortales esculturas griegas y romanas, que atraen cada año a millones de personas”. De manera que aquí, el que venga, encontrará “un espacio especial: el espacio del diálogo, de la apertura al otro, del encuentro”.

Tras manifestar su aprecio y agradecimiento por el hecho de que esta exposición se haya realizada bajo el signo de la transparencia, Francisco reafirmó que, precisamente la transparencia “es un valor importante, especialmente en una institución eclesial”, de la que siempre “tenemos necesidad”. Y dado que “las obras de arte son la expresión del espíritu de los pueblos, el mensaje que se recibe es que debemos ver siempre a cada cultura, al otro, con apertura de ánimo y con benevolencia”.

El Papa también recordó que “la belleza nos une” y “nos invita a vivir la fraternidad humana, contrastando la cultura del rencor, del racismo, del nacionalismo, que siempre está al acecho”. Y después de recordar que hace unos meses, desde este Museo, partieron hacia Pekín algunas obras de arte chinos y que anteriormente otras habían sido enviadas a algunos países islámicos, añadió: “Cuántas buenas iniciativas se pueden hacer gracias al arte, logrando superar incluso las barreras y las distancias”.

Luego, agradeció a todos los que cada día se ocupan de estas obras y manifestó su reconocimiento por haber inaugurado este nuevo espacio con una exposición especial dedicada a la Amazonía, precisamente en los días en que se vivía el Sínodo dedicado a esta región. Y por esto agradeció también a los Misioneros de la Consolata, a los Salesianos, a los Capuchinos y a los Javerianos, “diversos carismas que –dijo– se han encontrado en nombre de la Amazonía”.

Ojalá –concluyó Francisco– “que este Museo Etnológico preserve su identidad específica en el tiempo y recuerde a todos el valor de la armonía y de la paz entre los pueblos y las naciones”.

Orígenes del Museo Etnológico (Barbara Jatta – Directora de los Museos Vaticanos)

Un museo quizás todavía poco conocido, pero uno de los más interesantes de su tipo para la documentación de las culturas religiosas de todos los continentes. Un museo que, hoy como ayer, quiere tender puentes con tierras lejanas y culturas diferentes. Un museo que muestra cómo el Vaticano siempre ha prestado especial atención a las “diferentes” civilizaciones.

Nacido al final de la Exposición Universal Misionera celebrada con ocasión del Año Santo de 1925, el Museo Etnológico Misionero Vaticano fue creado el 12 de noviembre de ese año por Pío XI con el Motu proprio Quoniam tam preclara. El sitio original fue el Palacio de Letrán, que albergó una gran selección de obras de la Exposición Misionera, lo que permitió -según los deseos específicos del Papa Achille Ratti- asegurar la continuidad en el tiempo de esos importantes testimonios de poblaciones y tierras de misión distantes.

El primer conservador del museo fue el padre Wilhelm Schmidt, el etnólogo católico más famoso del siglo XX. Fue él quien dirigió la comisión que eligió, entre las 100.000 obras enviadas para la Exposición Misionera, las 40.000 que quedaron como regalo de los pueblos del mundo al Papa.

A este núcleo inicial se añadieron algunas obras preciosas hasta entonces conservadas en el Museo Borgiano de Propaganda fide, testimonio del encuentro del mundo occidental con otras culturas desde el siglo XVI. Ese museo también recogió parte de la colección del cardenal Stefano Borgia (1731-1804), seguidor de las “curiosidades exóticas”. Entre ellas, algunas obras precolombinas enviadas como regalo al Papa Inocencio XII en 1692, fecha con la que comenzó la historia del Museo Etnológico Vaticano.

En el Lateranense, el Museo permaneció hasta 1963 y fue trasladado a su actual emplazamiento por voluntad de Juan XXIII, en aquel “Museo Paulino” de los Museos Vaticanos diseñado en clave moderna por el Estudio Passarelli e inaugurado en 1973 por Pablo VI.

Hoy en día, el Museo Etnológico, recientemente llamado evocativamente “Anima mundi”, cuenta con cerca de 80.000 obras, el mayor de los Museos del Papa, y estos artefactos, procedentes de diferentes continentes, Oceanía, América, Asia y África, están de nuevo disponibles después de dos años de cierre temporal, para acoger y sorprender, junto con las esculturas griegas y romanas y las obras maestras del Renacimiento, a los miles de visitantes y peregrinos que acuden diariamente a los Museos del Papa.

La última semana del Sínodo Amazónico fue elegida para abrir el Museo Etnológico Vaticano “Anima Mundi” después de un largo trabajo de restauración. Fue Francisco quien lo inauguró junto con una exposición dedicada a la Amazonía: “Mater Amazonia. La respiración profunda del mundo”, coordinada por la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano en colaboración con el Instituto de Misiones Consolidadas, en el que participan otros padres misioneros como los Salesianos, Capuchinos y Salvadores, y que estará abierta al público hasta enero del próximo año.

Un escenario en nombre de la transparencia y el intercambio que ha creado un espacio para el encuentro de diferentes culturas y donde cada visitante puede encontrar sus raíces. Una presentación coordinada que involucró al curador del Museo, el Padre Nicola Mapelli, y a sus colaboradores, en particular al grupo del Laboratorio de Restauración de Polímeros, pero también a todos los Museos Vaticanos y a la Dirección de Infraestructuras, con un resultado de gran impacto visual y emocional.

La misión principal de los Museos Vaticanos es preservar y compartir el patrimonio de historia, arte y fe que los Papas del pasado han coleccionado y preservado durante siglos. Preservar es lo que hace la excelencia de nuestros laboratorios de restauración, con alta profesionalidad, competencia, rigor y pasión.

Los siete laboratorios especializados en restauración -con un centenar de restauradores- llevan a cabo diariamente una importante labor de investigación, protección, restauración y conservación. El Laboratorio de Restauración de Polímeros, creado en 2001 y casi exclusivamente al servicio de las 80.000 obras del Museo Etnológico Vaticano “Anima mundi”, con sus restauradores especializados en diferentes tipos de materiales -orgánicos e inorgánicos, principalmente de origen no europeo- ha conservado y seguirá conservando este importante núcleo de las colecciones papales.

ENLACE. “Mater Amazonía”: una apasionante exposición en los Museos Vaticanos

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Fuentes:

L’Osservatore Romano / Vatican News

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