Francisco: Ayuda eficaz y no meros propósitos para acabar con el hambre

5:00 p m| 30 oct 18 (VATN/VN/VI).- “Falta realmente voluntad política” para combatir el hambre. Así de rotundo, Francisco ha instado a la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) a incrementar “los fondos destinados al fomento de la paz y el desarrollo de los pueblos”, al tiempo que ha instado al cese del comercio de armas. Según la FAO, una de cada nueve personas en el mundo no tiene suficiente comida: unas 820 millones padecen hambre, en su mayoría mujeres, y alrededor de 155 millones de niños sufren malnutrición crónica. En este momento, Yemen es ejemplo de un doloroso escenario que lleva a la pobreza y al hambre: un conflicto que no termina (más de 3 años), cientos de miles de desplazados, y millones que dependen de ayuda humanitaria para sobrevivir.

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“La solidaridad internacional parece enfriarse”. Son las palabras del papa Francisco en su mensaje enviado al director general de la FAO, José Graziano da Silva, con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación, que este año lleva por título ‘Nuestras acciones son nuestro futuro. Un mundo Hambre Cero para el 2030 es posible’.

El Papa manifiesta que esta celebración “pone en primera línea de la actualidad internacional las necesidades, ansias y esperanzas de millones de personas que carecen del pan cotidiano”, pero “cada vez son más quienes, por desgracia, forman parte de ese número ingente de seres humanos que no tienen nada, o casi nada, que llevarse a la boca. Debería ser al contrario y, sin embargo, las recientes estadísticas son una lacerante evidencia de que escasea la solidaridad”. Porque “hoy todos somos conscientes de que las soluciones técnicas y los proyectos, incluso los más elaborados, no son capaces de afrontar la tristeza y amargura de cuantos sufren al no poder alimentarse suficiente y sanamente”.

Según sus palabras, “los pobres aguardan de nosotros una ayuda eficaz que los saque de su postración, no meros propósitos, o convenios que, tras estudiar detalladamente las raíces de su miseria, den como fruto únicamente solemnes eventos, compromisos que nunca llegan a materializarse o vistosas publicaciones destinadas solo a engrosar catálogos de bibliotecas”.

-Tecnología, sí; solidaridad, no

Y es que, “en este siglo XXI, que ha visto considerables adelantos en el campo de la técnica, la ciencia, las comunicaciones y las infraestructuras, tendríamos que sonrojarnos por no haber conseguido los mismos avances en humanidad y solidaridad, y así satisfacer las necesidades primarias de los más desfavorecidos. Tampoco nos podemos quedar tranquilos por haber hecho frente a las emergencias y a las situaciones desesperadas de los menesterosos. Todos estamos llamados a ir más allá. Podemos y debemos hacerlo mejor con los desvalidos. Y para ello hay que pasar a la acción, de modo que desaparezca totalmente el flagelo del hambre. Y esto requiere políticas de cooperación al desarrollo que, como indica la Agenda 2030, estén orientadas hacia las necesidades concretas de los indigentes”.

Asimismo, Jorge Mario Bergoglio precisa que “es imprescindible comprender que, cuando se trata de afrontar eficazmente las causas del hambre, no serán las pomposas declaraciones las que extirpen definitivamente esta lacra. La lucha contra el hambre reclama imperiosamente una generosa financiación, la abolición de las barreras comerciales y, sobre todo, el incremento de la resiliencia frente al cambio climático, las crisis económicas y los conflictos bélicos”.

Para Francisco, solo es legítimo soñar con un futuro sin hambre “si nos empeñamos en procesos tangibles, relaciones vitales, planes operativos y compromisos reales. La iniciativa Hambre Cero 2030 ofrece un marco propicio para ello y, sin duda, servirá para cumplir el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que busca erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”. Sin embargo, “alguno puede decir que aún tenemos doce años por delante para llevarlo a cabo. Y, sin embargo, los pobres no pueden esperar. Su calamitosa situación no lo permite. Por ello debemos actuar de manera urgente, coordinada y sistemática”.

-Implicar a todos los estados

“Si en años pasados las actividades de la FAO y de otras instituciones internacionales han estado caracterizadas por la tensión entre el corto y el largo plazo, por lo que en una misma área podían converger diversos programas e intervenciones, hoy sabemos bien que es igualmente esencial articular los niveles global y local en la respuesta al reto del hambre”, continúa. En este sentido, “la Agenda 2030, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y la iniciativa Hambre Cero exigen a las entidades internacionales, como la FAO, implicar responsablemente a los Estados miembros para que emprendan y lleven a cabo acciones a nivel local. De nada sirven los indicadores globales si la realidad a pie de calle está lejos de ese compromiso”.

El Pontífice recuerda también como “a menudo nos encontramos con enormes obstáculos en la solución de los problemas, con barreras insoslayables fruto de indecisiones o dilaciones, con la ausencia de vigor de los responsables políticos, muchas veces sumergidos únicamente en intereses electorales o atenazados por miradas sesgadas, perentorias o reducidas”. Y recalca: “Falta realmente voluntad política”.

Tampoco ha olvidado el Papa condenar nuevamente el comercio de armas, fuente de desigualdad: “Necesitamos acallar las armas y su pernicioso comercio para escuchar la voz de los que lloran desesperados al sentirse abandonados en las orillas de la vida y el progreso. Si de verdad queremos que la población mundial adopte esta perspectiva, resulta imprescindible que la sociedad civil organizada, los medios de comunicación y las instituciones educativas unan sus fuerzas en la dirección correcta”. Por eso, “de aquí a 2030 tenemos una docena de años para desplegar una acción vigorosa y consistente; no para dejarnos llevar, a borbotones, por los titulares intermitentes y pasajeros, sino para plantarle cara sin tregua, de la mano de la solidaridad, la justicia y la coherencia, al hambre y las causas que la provocan”.

ENLACE: Mensaje completo del papa Francisco

 

Aumenta el hambre en el mundo afectando a 821 millones de personas

Tras haber disminuido de forma constante durante más de una década, vuelve a aumentar el hambre en el mundo. La oficina para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas acaba de publicar el informe titulado “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018” que desvela que hay seis millones de personas más que en 2016; que padecen las dramáticas consecuencias de la falta de alimentos.

“En estos momentos hay 821 millones de personas que sufren hambrunas. De todas ellas, 492 millones necesitan una acción humanitaria urgente. Eso supone que el hambre ha aumentado en todo el planeta por tercer año consecutivo”, se lee en el documento.

-Causas: conflictos violentos y cambio climático

Este incremento se debe en gran medida a la proliferación de conflictos violentos y de perturbaciones relacionadas con el clima, según explica la Organización. El informe, revela además que unos 155 millones de niños menores de cinco años padecen desnutrición crónica (estatura demasiado baja para su edad), mientras que 52 millones sufren de desnutrición aguda, lo que significa que su peso es demasiado bajo para su estatura. Estas tendencias son consecuencia no sólo de los conflictos y el cambio climático, sino también de profundos cambios en los hábitos alimentarios y de las crisis económicas.

-Objetivo Hambre Cero para el 2030

El informe es la primera evaluación global de la ONU sobre seguridad alimentaria y nutrición que se publica tras la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo es acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición en 2030 como una de las principales prioridades de las políticas internacionales. El documento apunta a los conflictos –cada vez más agravados por el cambio climático- como uno de los principales motivos del resurgir del hambre y de muchas formas de malnutrición.

“En la última década, el número de conflictos ha aumentado de forma dramática y se han vuelto más complejos e irresolubles por su naturaleza”, afirman los responsables de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su prólogo conjunto al informe. Subrayan que algunas de las tasas más elevadas del mundo de niños con inseguridad alimentaria y malnutrición, se concentran ahora en zonas de conflicto.

“Esto ha hecho saltar alarmas que no podemos ignorar: no acabaremos con el hambre y todas las formas de malnutrición para 2030 a menos que abordemos todos los factores que socavan la seguridad alimentaria y la nutrición. Garantizar sociedades pacíficas e inclusivas es condición necesaria para ese objetivo”, aseguran los dirigentes de la ONU.

La hambruna golpeó diversas zonas de Sudán del Sur durante varios meses a principios de 2017, y existe un grave riesgo de que vuelva a producirse allí, así como de que aparezca en otros lugares afectados por conflictos, en especial el noreste de Nigeria, Somalia y Yemen.

 

La mitad de la población de Yemen en la antesala de la hambruna

Debido al conflicto y la violencia que sigue en curso, la cantidad de personas que dependen absolutamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir podría llegar a alcanzar los 14 millones, la mitad de su población total del país advirtió el coordinador de emergencia de las Naciones Unidas ante el Consejo de Seguridad.

“En este momento existe un claro y presente peligro de una hambruna inminente en Yemen. Más grande que lo que cualquier trabajador humanitario se haya encontrado a lo largo de su vida profesional hasta ahora”, son las declaraciones de Mark Lowcock a los quince miembros del Consejo de Seguridad.

El Coordinador Humanitario de la ONU aseguró que, si bien la amenaza ya estaba presente desde el año pasado, la situación se encuentra “mucho peor” y la ayuda que reciben “apenas alcanza para sobrevivir, no para mejorar”.

“El número total de personas enfrentando la antesala de la hambruna, es decir, que dependen absolutamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir, no alcanzará once millones como habíamos previsto hace un mes, sino catorce millones. Esto es la mitad de la población del país”, explicó Lowcock.

Asimismo, argumenta que la poca comida que reciben estas personas ha debilitado sus sistemas inmunológicos y que ahora estos “están colapsando”, especialmente entre los niños y ancianos, quienes son más propensos a sucumbir ante la malnutrición, el cólera y otras enfermedades. Lowcock recordó que la crisis se ha intensificado a raíz del conflicto en Hodeida, que ha bloqueado las importaciones, y el colapso de la economía.

“Más de 570.000 personas han sido desplazadas forzosamente en la provincia de Hodeida desde junio. Por los combates, la carretera hacia Sana’a continúa bloqueada, afectando el comercio y evitando que entren los bienes y comida al norte de Yemen. Las hostilidades también han bloqueado un molino que contiene suficientes cereales para alimentar a 3,7 millones de personas mensualmente, y varias bodegas humanitarias han sido ocupadas por más de dos meses”, dijo.

ENLACE: Los tres años de guerra llevan al Yemen a la peor crisis humanitaria del mundo

 

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Fuentes:

Vida Nueva / Vatican News / Vatican Insider / Religión Digital

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