“Los gays son tan católicos como el Papa”, reivindica el P. James Martin en el EMF

1:00 p m| 18 set 18 (VN/AM).- Había expectativa y no defraudó. Nos referimos a la exposición del jesuita estadounidense James Martin en el Encuentro Mundial de las Familias, al que fue invitado para ofrecer caminos de acogida a las personas L.G.B.T. en las parroquias. Unas 1.200 personas llenaron el auditorio asignado en Dublin y, tras la conferencia, grupos de familias hicieron más de tres horas de cola para poder saludar al jesuita.

A la pregunta, ¿cómo pueden los sacerdotes y diáconos, hermanas y hermanos, directores de educación religiosa, agentes pastorales laicos y todos los feligreses ayudar a las parroquias a convertirse en hogares para católicos L.G.B.T. y sus familias?, Martin respondió con 6 principios fundamentales y 10 sugerencias concretas desde el “respeto, compasión y sensibilidad”.

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-El desafío de la acogida

La acogida en las parroquias de estas personas y sus familias, es un “desafío” para Martin porque durante tiempo se han sentido como “excluidos” y “leprosos” –también dentro de las familias católicas– por lo que necesitan un “tiempo de curación que pueda inspirarlos para volver a misa, devolverlos a la fe y que vuelvan a creer en Dios”.

Algo que Martin he ejemplificado con algunos testimonios de gais que han sufrido mucho por morir sin recibir la comunión. Y es que, ha lamentado, “tristemente, gran parte de la vida espiritual de los católicos L.G.B.T. depende del lugar donde vivan”. Que algo así dependa del párroco o el estilo de la comunidad es un “escándalo” para Martin.

-Tan católicos como los demás bautizados

El jesuita articuló su conferencia en torno a 6 principios para que las personas L.G.B.T. se sientan acogidas en las parroquias:

1. Recordar que, “aunque parezca obvio”, “ellos son católicos”. “Son católicos bautizados. Son tan parte de la Iglesia como los es el papa Francisco, su obispo local o su párroco”, sentenció, “y todos los católicos tienen que ser bienvenidos en la Iglesia”.

2. “Ellos no han elegido su orientación”, señaló aludiendo a los estudios científicos. “No es una elección. Y no es una adicción. Por lo tanto, no es pecado simplemente por ser L.G.B.T. Mucho menos, no es algo de lo que ‘culpar’ a alguien, como a los padres”.

3. “A menudo, han sido tratados como leprosos por la Iglesia”, y por la sociedad en general. En este sentido ha pedido comprender el dolor de estas personas.

4. “Traen un regalo a la Iglesia”, aportan sus dones a la comunidad. Para Martin, su experiencia de haber sido marginales les puede hacer más compasivos, pueden ofrecer su perdón, su perseverancia.

5. “Desean intensamente conocer a Dios”, aunque les cueste incorporar enseñanzas de la Iglesia, como cuando el catecismo les define como un “desorden intrínseco”. Aunque, “al mismo tiempo, muchos no están tan centrados en esas partes de la tradición como la gente piensa”, sentenció. “Muchos quieren algo mucho más sencillo: quieren experimentar el amor del Padre a través de la comunidad. Quieren encontrarse con Jesucristo en la Eucaristía. Quieren experimentar el Espíritu Santo en los sacramentos. Quieren escuchar buenas homilías, cantar buena música y sentirse parte de una comunidad de fe. Trátelos así, no como manifestantes sino como feligreses”, señaló.

6. “Ellos son amados por Dios”. Esto implica “conocerlos en la complejidad de sus vidas, celebrar con ellos cuando la vida es dulce, sufrir con ellos cuando la vida es amarga, como lo haría un amigo”. En conclusión, “ámalos como Jesús amó a las personas en las periferias: hasta el extremo”.

-Decalogo de sugerencias

A estos principios básicos, James Martin ha unido 10 sugerencias concretas a partir del “respeto, la compasión y la sensibilidad” que pide el catecismo sobre la atención de la Iglesia a las personas homosexuales:

  1. “Examinar las propias actitudes antes las personas L.G.B.T. y sus familias”.
  2. “Escucharles”. Escuchar sus preguntas, sus sentimientos… como Jesús a la mujer samaritana.
  3. “Reconocerlos como miembros de pleno derecho en la parroquia” y no como pecadores públicos católicos.
  4. “Pedirles perdón” por las actitudes homofóbicos del pasado.
  5. “No reducir el mensaje a los gais y lesbianas a la llamada a la castidad que todos compartimos como cristianos”.
  6. “Incluirlos en los ministerios”.
  7. “Reconocer sus dones individuales”, más allá de la etiqueta de su orientación sexual.
  8. “Que toda la parroquia les de la bienvenida”, como los responsables de la acogida.
  9. “Promocionar eventos especiales o desarrollar programas que generen ciento alcance” para que se sientan parte de la comunidad.
  10. “Defenderlos, ser proféticos”. “Esto es parte de lo que significa ser cristiano: defender a los marginados, los perseguidos, los abatidos”.

Y es que “para Jesús, la comunidad es lo primero, y después la conversión. La acogida y el respeto, primero… Entonces cuando se trata de personas L.G.B.T. y sus familias en nuestras parroquias, parece que hay dos lugares para estar. Puedes estar de pie con la multitud, que se queja y que se opone a la misericordia para con los marginados. O puedes estar con Zaqueo y, lo que es más importante, con Jesús.”, concluyó.

ENLACE: Transcripción completa de la ponencia del P. James Martin en el EMF

 

¿Quién es James Martin, el ponente más esperado del EMF?

James Martin se describe en su perfil de Twitter –en el que tiene 226.000 seguidores– como “sacerdote jesuita, redactor jefe de la revista America, autor de ‘Jesús: Una peregrinación’ y ‘Un puente por construir’, consultor del Dicasterio para la comunicación”. Nacido en 1960, también conocido como Jim, dentro de la Compañía su encargo principal es llevar junto al jesuita Matt Malone –que sería lo equivalente a un director de la publicación– la revista más famosa delos Jesuitas en los Estados Unidos.

“America” se edita en Manhattan, se puso en marcha en 1909 y es el único semanario católico del país. Antes de que llegase Martin a su dirección, la revista –de la que se editan unos 45.000 ejemplares y que cuenta con su réplica en web– se hizo famosa en los primeros años del siglo XXI por su tratamiento de cuestiones como el SIDA, el celibato sacerdotal, el papel de la mujer en la Iglesia y, por supuesto, la homosexualidad. Tanto es así que el histórico director Thomas J. Reese tuvo que desligarse de la publicación tras las presiones de Doctrina de la Fe dirigida por el cardenal Ratzinger.

-De las finanzas a los jesuitas

Natural de Pensilvania trabajó durante 6 años en finanzas para la multinacional General Electric. Pero en la empresa no encontraba su desarrollo personal y por eso llegó a comprometerse más con la Iglesia Católica ingresando en los Jesuitas. Estudió Filosofía en la Universidad Loyola de Chicago y Teología en Weston, siendo ordenado sacerdote en 1999.

Su misión ha estado vinculada siempre a las publicaciones. Además de la revista, ha escrito una decena de libros y ha colaborado en unos cuantos medios, incluido “The New York Times” o “Huffington Post” donde ha tenido un blog. La mayoría de sus libros son de espiritualidad. Además de los que menciona en su Twitter están publicados en español sus obras: “Juntos de retiro: encontrar a Jesús en la oración”, “Tiene gracia: la alegría, el humos y la risa en la vida espiritual”, “Mi vida con los santos”, “Las últimas siete palabras: una invitación a una amistad más profunda con Jesús”, “La abadía”.

-Puentes con el mundo L.G.B.T.

Hasta aquí todo normal, la cosa se complica con su último libro: “Un puente por construir. Una nueva relación entre la Iglesia y las personas L.G.B.T. (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales, acrónimo al que algunos han incorporado la “I” de intersexualidad)”. Una obra que, en palabras suyas y siendo ya nombrado consultor por Francisco, busca ser una reflexión útil para favorecer el diálogo, el conocimiento y la comprensión recíproca”. El jesuita afirma que en “la Iglesia ha tratado a los gais como leprosos”, algo que no ha ocurrido con ningún otro grupo de personas a lo largo de la historia.

El principal argumento, empleado de forma arrojadiza y como “océano de odio” según Martin es la valoración que el Catecismo hace de la homosexualidad al señalar que “la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’ (Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración ‘Persona humana’, 8)” (número 2.357) y, por lo tanto “esta inclinación” es “objetivamente desordenada” (núm. 2.358). Martin ha relatado como “mucha gente L.G.B.T. me ha dicho que esta frase duele profundamente”, porque “para una persona L.G.B.T. significa que una parte esencial de sí misma está desordenada”.

Y es que quienes dentro de la Iglesia le reprochan parecen olvidar que precisamente este artículo del Catecismo continúa señalando que los homosexuales “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”.

-La ortodoxia de la misericordia

Frente a quienes critican su heterodoxia, precisamente el defendía en una entrevista en Vida Nueva que “en absoluto” es un sacerdote controvertido por su visión teológica o moral. De hecho insistía que el libro cuenta con el ‘nihil obstat’ del provincial y que “ha sido respaldado por varios cardenales, arzobispos y obispos”

“Incluso ha sido controvertida la sugerencia de que deberíamos escuchar las experiencias de los que han estado al margen. Esto significa que lo que es controvertido es el Evangelio. Así que no, no creo que yo sea un cura controvertido, excepto en la forma en que el Evangelio lo es”, subrayaba sin titubear.

 

Fuentes:

Vida Nueva / America Magazine

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