Francisco a los rohinyá: “Les pido perdón por la indiferencia del mundo”

9:00 p m| 6 dic 17 (VN/VI/BV).- El Papa no podía finalizar su visita apostólica a Myanmar y Bangladés sin encontrar a una representación de la etnia rohinyá y sin utilizar esa palabra. Ha pedido a la comunidad internacional que adopte “medidas decisivas” y ponga fin cuanto antes a esta tragedia de casi un millón de seres humanos. En un emotivo encuentro con 16 miembros de tres familias que viven como refugiados en Bangladés, Francisco escuchó atentamente sus historias y les aseguró: “Estamos cerca de ustedes”. La reunión se realizó después de una actividad interreligiosa, en el local del Arzobispado de Daca, en el penúltimo día del Papa en el país asiático. Reunimos reseñas también de las demás actividades de Francisco, y de la conferencia de prensa en el viaje de regreso a Roma .

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1) El Papa agradece a Bangladés su acogida “con corazón abierto” a los rohinyás (30 de noviembre)

El jueves 30 de noviembre, tres horas después de haber aterrizado en Daca, la palabra armonía fue la más repetida en el discurso de bienvenida que dirigió al Papa el presidente de la República, Abdul Hamid, ante unas 400 personas representativas de la sociedad bengalí y ante los embajadores acreditados en Bangladés, entre ellos el español Álvaro de Salas.

Subrayó que la Constitución de esta joven república reconoce la “libertad de religión sin ningún género de intimidación” y que la “armonía, la convivencia en régimen de libertad y el respeto a la dignidad de la persona son respetadas por todos los ciudadanos y garantizadas por las leyes”. Citando por su nombre a los rohinyás, aseguró que han sido acogidos “con un corazón abierto por un pueblo de limitados recursos económicos”, pero formuló su deseo de que la comunidad internacional intervenga para resolver lo antes posible la crisis (ver más).

ENLACE: Discurso a las autoridades, la sociedad civil y el Cuerpo Diplomático en el Palacio Presidencial

 

2) La Iglesia en Bangladés tiene 16 nuevos sacerdotes: “El pueblo los sostiene” (1 de diciembre)

Las cifras en los viajes papales tienen siempre un valor relativo: convocar masas millonarias en Polonia o Colombia es algo a lo que estamos acostumbrados. Reunir a 80.000 fieles –algunas fuentes han hablado de 100.000– en un país donde los católicos no llegan a los 400.000 es toda una hazaña. Así podemos calificar lo sucedido en la mañana de hoy viernes 1 de diciembre, cuando Francisco ha celebrado la Eucaristía en el parque dedicado a uno de los más grandes líderes de la nación, Huseyn Shaheed Suhrawardy, situado a seis kilómetros del centro de Daca.

En el curso de la misa, Bergoglio ha ordenado sacerdotes a 16 jóvenes bengalíes. El número es considerable, dadas las exiguas dimensiones de la comunidad católica (0,24% de la población total), pero, como dijo el Santo Padre, “Bangladés ha sido bendecido con vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa” (ver más).

ENLACE: Homilía en Santa Misa y ordenación sacerdotal en el Suhrawardy Udyan Park

 

3) En Arzobispado de Daca: “Estén más cerca de los laicos, valórenlos. Y ayuden a los pobres” (1 de diciembre)

En su discurso, el Papa pidió a los pastores que demuestren una mayor cercanía a los sacerdotes, y que demuestren “una cercanía también más grande hacia los fieles laicos”. “Es necesario promover su participación efectiva en la vida de sus Iglesias particulares –explicó–, a través de las estructuras canónicas que permiten escuchar sus voces y apreciar sus experiencias. Reconozcan y valoren los carismas de los laicos y laicas, y anímenlos a poner sus dones al servicio de la Iglesia y de la sociedad en su conjunto”.

Bergoglio citó como ejemplo a los “numerosos y entregados catequistas de este país, cuyo apostolado es esencial para el crecimiento de la fe y para la formación cristiana de las nuevas generaciones. Son verdaderos misioneros” (ver más).

ENLACE: Discurso del Santo Padre a los obispos de Bangladés

 

4) Francisco pide perdón a los rohinyá “en nombre de todos los que os han hecho mal, por la indiferencia del mundo” (1 de diciembre)

Llega a bordo de un carrito tradicional guiado por un joven bangladesí a la tienda montada en el amplio jardín del arzobispado de Daca. El encuentro interreligioso y ecuménico, la última cita del día que concluye con el abrazo entre el Papa y un grupo de refugiados de la etnia rohinyá. El mensaje de Francisco es una invitación a construir la paz y a vivir entre las diferentes religiones no solo una “mera tolerancia”, sino una auténtica “apertura del corazón”.

Fue un encuentro conmovedor, lleno de miradas, gestos y lágrimas, más que de palabras. Después de la oración ecuménica presidida por el obispo anglicano, que se arrodilló frente al Pontífice pidiendo su bendición, los rohinyá subieron al palco. Las dos mujeres llevaban el velo y también el niqab, pero descubrieron su rostro. Miles de personas los recibieron con un gran aplauso y, después de que el Papa los saludó uno por uno, dejaron de transmitir tanto las imágenes como el audio (ver más 1 y 2).

ENLACE: Encuentro interreligioso y ecuménico por la paz en el jardín del arzobispado

 

5) Reunión con sacerdotes y religiosos: “La cizaña destruye las comunidades, no al terrorismo de los chismes” (2 de diciembre)

En la antigua iglesia del Santo Rosario –construida por los misioneros portugueses en el siglo XVI– se habían reunido unas 1.500 personas, entre obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y novicias de diversas congregaciones que esperaban con ansiedad ver y aplaudir a Bergoglio. Animado por el caluroso ambiente, el Santo Padre renunció a leer el discurso preparado para esta ocasión y se lanzó a una improvisación. “Ustedes han venido –les dijo en castellano simultáneamente traducido en inglés– a escuchar al Papa, pero no a aburrirse con la lectura de un discurso de ocho páginas”.

“La semilla de la vocación –aseguró– la siembra Dios y Él la hace crecer. Nosotros tenemos que cuidarla, regarla con ternura humana, que a veces falta en nuestras casas. También el demonio, de noche, siembra otras semillas. Tenemos que discernir cada día cómo crecen esas semillas diferentes, y para el discernimiento es necesario tener un corazón orante, que reza”. Sobre la armonía en una comunidad religiosa, en un episcopado, en un seminario, refirió que su peor enemigo “es el espíritu del chisme” (ver más).

ENLACE: Encuentro con los sacerdotes, religiosos, religiosas, consagrados, seminaristas y novicias

 

6) Última parada, con los jóvenes (2 de diciembre)

Francisco se reunió con algunos centenares de jóvenes católicos, y también algunos musulmanes, lo cual demostraba –reconoció el Pontífice– “vuestra determinación a promover un clima de armonía”. Invitándoles a vivir “con sabiduría”, les ha hecho esta advertencia en su discurso: “Cuando un pueblo, una religión o una sociedad se convierten en un ‘pequeño mundo’ pierden lo mejor que tienen y caen en una mentalidad presuntuosa, la de yo soy bueno, tú eres malo”.

Al principio de su discurso, les había hecho una petición para “actualizar su software”: “Elegir el sendero justo significa saber ‘viajar’ en la vida, y no ‘vagar’ sin rumbo. Nuestra vida tiene una dirección; tiene un fin que nos ha dado Dios. Él nos guía, orientándonos con su gracia. Es como si hubiese colocado dentro de nosotros un software, que nos ayuda a discernir su programa divino y a responderle con libertad. Pero, como todo software, necesita también ser actualizado constantemente. Tened actualizado vuestro programa, escuchando al Señor y aceptando el desafío de hacer su voluntad” (ver más).

ENLACE: Encuentro con los jóvenes en el Notre Dame College

 

7) Conferencia de prensa en el avión de regreso a Roma (2 de diciembre)

“Con los generales no negocié la verdad. En Myanmar respeté a mis interlocutores, pero el mensaje llegó”. El papa Francisco se reunió con los periodistas durante el vuelo de regreso de Bangladés y habló largo rato sobre el encuentro con los Rohinyá, diciendo que lloró y trató de que no se viera. Explicó también por qué no pronunció el nombre de la etnia en Myanmar. Pidió que le hicieran preguntas sobre el viaje, pero hizo una excepción para comentar la escalada de estos días y la amenaza de un conflicto nuclear: Con las armas atómicas estamos al límite, afirmó, la Creación corre el peligro de ser destruida: “Estamos al límite de la licitud de tener y usar estas armas, porque hoy, con el arsenal nuclear tan sofisticado, se corre el riesgo de la destrucción de la humanidad”.

ENLACE: Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso a Roma

 

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Fuentes:

Vida Nueva / Vatican Insider / Web de la Santa Sede

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