Asamblea del Sínodo por la crisis de la Amazonía y derechos de indígenas

7:00 p m| 25 oct 17 (LN/RV/LOR/BV).- Francisco, el primer pontífice en dedicar una encíclica –Laudato Si- a la protección del medio ambiente, anunció la convocatoria de una Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos “para la región Panamazónica”. La explotación indiscriminada de recursos naturales y el daño al medioambiente en la Amazonía, junto con la búsqueda de nuevas alternativas para la evangelización de sus poblaciones, son los dos objetivos centrales de la Asamblea, según se anunció.

Además, a lo largo del año algunos antecedentes de fuentes oficiales han expuesto estas y otras preocupaciones respecto a los problemas que sufre la Amazonía. Entre ellos un mensaje de la Red Eclesial Panamazónica que propone cinco puntos para comprender esta convocatoria, una entrevista de L’Osservatore Romano -en mayo- a monseñor Salvador Piñeiro, presidente de la CEP, que comentó la problemática desde la perspectiva peruana -y cómo el Papa ya pensaba en esta Asamblea-, y una nota del portal Tierras de América con opiniones de obispos de la región.

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El Papa anunció sorpresivamente que decidió convocar para octubre de 2019 a una reunión especial de obispos dedicada a los “olvidados” indígenas de la selva amazónica, pulmón del planeta.

“Acogiendo el deseo de algunas conferencia episcopales de América Latina, así como voces de diversos pastores y fieles de otras parte del mundo, he decidido convocar a una Asamblea Especial del Sínodo de Obispos para la región Panamazónica, que tendrá lugar en Roma en octubre de 2019”, anunció Francisco, después de una misa multitudinaria y antes de la oración mariana del Angelus.

El objetivo de esta convocatoria, explicó, es “identificar nuevos caminos para la evangelización de esa porción del pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin las perspectiva de un porvenir sereno, también debido a la crisis de la selva amazónica, pulmón de capital importancia para nuestro planeta”.

Francisco , que en 2015 se convirtió en el primer Pontífice que escribe una encíclica sobre el cuidado del medio ambiente, Laudato Sí, y que varias veces mostró su preocupación por la región del Amazonas, hizo el anuncio al cabo de una misa solemne en la Plaza de San Pedro en la que proclamó a 35 nuevos santos, 33 de ellos mártires de Brasil y México (entre los cuales dos niños indígenas mártires de 12 y 13 años), ante 35.000 fieles.

Por eso también pidió a los nuevos santos interceder por este sínodo especial, “para que, en el respeto de la belleza de la creación, todos los pueblos alaben a Dios, Señor del Universo, y por él iluminados recorran caminos de justicia y paz”.

La convocatoria del sínodo está relacionada con el trabajo de la Red Eclesial PanAmazónica (REPAM), que se creó en Brasil en setiembre de 2014 como respuesta a un discurso que había hecho el Papa a los obispos latinoamericanos (Celam) durante su visita para la Jornada Mundial de la Juventud, en julio de 2013. En ese discurso, había llamado la atención sobre la grave situación de la región amazónica.

Nueve iglesias de la zona del Amazonas (Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, Guyana, Surinam, Guyana Francesa, Venezuela), así como organizaciones laicas y religiosas, forman parte de la REPAM. Esta iniciativa fue impulsada por el cardenal brasileño Claudio Hummes, muy cercano a Francisco y presidente de la Comisión para la Amazonia de la conferencia episcopal brasileña. “No hay que olvidar la Amazonia, es crucial para el futuro de la humanidad”, advirtió el cardenal Hummes al presentar la REPAM en Roma, en marzo de 2015.

El Papa visitará la Amazonia durante su viaje a Perú , cuando el 19 de enero irá a la ciudad de Puerto Maldonando. Allí se reunirá con indígenas que llegarán de toda la selva peruana y también desde territorios vecinos y también amazónicos como Bolivia y Brasil.

 

Secretario de la REPAM: cinco puntos para comprender las implicaciones del sínodo

Acogiendo el deseo de algunas Conferencias Episcopales de América Latina, además de la voz de diversos Pastores y fieles de otras partes del mundo el Pontífice convocó a un Sínodo para la Región Panamazónica, que tendrá lugar en Roma en el mes de octubre 2019.

Entrevistado por Cristiane Murray de Radio Vaticano, el Secretario Ejecutivo de la REPAM, Mauricio López, subraya cinco puntos “para comprender las implicaciones del sínodo, prepararnos y trascender el momento específico sinodal”:

Lo primero es reconocer que estamos viviendo un absoluto Kairós de Dios: el sínodo es un resultado de un caminar especial del cual el espíritu ha venido hablando desde el Concilio Vaticano II, con los primeros encuentros de los obispos que trabajan y caminan en la Amazonía. Un Kairós de Dios en el que necesitamos de una actitud de profundo discernimiento para prepararnos adecuadamente para recibir lo que nos dice el espíritu a lo largo de la historia de la Iglesia en Amazonía.

El segundo punto es el de animar y pedir que sea una experiencia territorial encarnada: si bien es un sínodo que representa el esfuerzo de los obispos y de las instancias de la Iglesia para responder a una realidad que emerge y que tiene una especial importancia para el planeta, queremos sin embargo que sea un sínodo territorializado, en el que estén vivas presentes y actuantes las voces de quienes allí habitan.

El tercer punto –prosigue el Secretario de la REPAM- es que es un sínodo para la Panamazonia pero que quiere encarnar los elementos de la Laudato Sí, elementos que son ineludibles y no negociables al momento de pensar un sínodo para la pan Amazonía. Es decir, “una mirada sobre la crisis única socio ambiental”. Por lo tanto considerar todo lo que tiene que ver con el ser humano, es decir la ecología humana, con los signos dela realidad política que está afectando esta realidad, ecología política, también todos los rasgos de una economía de mercado extractivista, ecología económica, y luego una ecología ambiental que reconoce ese bioma, como posibilidad de futuro.

Pero también, y muy especialmente, desde la categoría de ecología cultural que reconoce a los pueblos indígenas y a las comunidades de la Amazonía, como los principales interlocutores al momento de decidir el futuro. Una ecología cultural –añade- que llama a reconocer cómo estos pueblos tienen una relación espiritual, armónica, de reciprocidad con el territorio, en donde habitan sus ancestros, los espíritus que orientan y dan sentido a su vida, y por lo tanto a su propia identidad cultural, su lengua, sus tradiciones, su futuro.

Un cuarto punto es que debe ser un sínodo teológico que responda a los signos de los tiempos actuales, que abrace la novedad que el espíritu revela y el proceso pastoral que está haciendo el Papa, incluso en la mirada de Evangelii Gaudium de conversión pastoral de Iglesia en salida, por lo tanto una teología en tres niveles: teología encarnada desde la propia realidad, del territorio, de los pueblos, de la lectura de los signos de Dios allí presentes. Una teología de la creación que sea capaz de entender el ámbito mayor del proyecto de Dios. Y una teología de la comunión que es integrar las voces de la Iglesia, de la sociedad civil, de los propios pueblos y comunidades amazónicas, para que haya un verdadero signo de comunión, un signo de Dios que es integración y que es una posibilidad de responder juntos en una misma dirección a este llamado.

El Secretario de la Red Eclesial Panamázonica destaca como quinto y último punto la importancia de la experiencia de sinodalidad, y de sus posibles repercusiones en otras realidades, biomas que también están en proceso de constituirse como redes eclesiales de modo que se sientan implicados para ir pensando sus propios proyectos encarnados, y concluye: “Que sea una experiencia escatología del Reino ya presente, pero que necesita seguirse tejiendo con la ayuda y la comunión de todos lo que nos sentimos Iglesia y las personas de buena voluntad que caminan con ella, y sobre todo con los pueblos y comunidades que ahí viven”.

Ver aquí documento completo de la REPAM

 

Un sínodo por los pueblos de la Amazonas

Perú posee una geografía con gran variedad de climas y posibilidades agrarias, el 63% del terreno es parte de la Amazonía, pero las distancias y cordilleras, dificultan la comunicación. Además en los últimos meses el flagelo de la corrupción y los desastres naturales provocan desesperanza en la población. Estas son algunas de las preocupaciones que los obispos de la Conferencia Episcopal de Perú presentaron al Papa Francisco durante la visita ad limina realizada la semana del 15 al 21 de mayo.

Monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón, arzobispo metropolitano de Ayacucho y presidente de la Conferencia Episcopal, explica algunos detalles del encuentro con el Pontífice y de la situación actual de su nación. Pudieron agradecer al Santo Padre por el proyecto REPAM, una llamada al compromiso con la selva “a la que hemos dado la espalda muchos años”. Al respecto, abordaron la situación de los pueblos indígenas, tema que preocupa al Papa, hasta el punto que les anticipaba la necesidad de un Sínodo.

-Hace 7 años que los obispos de Perú no venían a Roma para la visita ad limina ¿Cómo se prepararon para este encuentro?

Vinimos con mucha ilusión, sobre todo hemos insistido mucho en una idea. Yo no vengo solo, vengo con mi Iglesia. El día que me despedí en la Conferencia Episcopal les dije: yo no voy solo a esta reunión, sino que me llevo el trabajo de todos ustedes. Trabajo que hemos preparado en los informes escritos hace un año. Y esto no era solo mi opinión, sino la consulta al presbiterio, a las familias religiosas, a los grupos de apostolado. Venimos a rezar ante las tumbas de Pedro y Pablo, a decir al Papa cuánto lo apreciamos y le agradecemos su magisterio. Venimos con nuestras fortalezas, dificultades y ver el ambiente de catolicidad para que nos llenemos de esa misión.

-¿Qué temas eran para ustedes importantes afrontar con el Santo Padre?

Hemos estado dos horas y media de saludo fraterno y cordial. Presentamos las preguntas que queríamos de todos los temas. Él juntaba dos o tres intervenciones y las iba desarrollando. Además, el miércoles nos juntamos en una segunda reunión con Francisco y algunos prefectos de los dicasterios vaticanos. Es una reunión sinodal, estamos todos en camino con el Papa donde se ve la colegialidad. Hemos pedido de nuevo al Santo Padre que ponga en agenda la visita a Perú. Hemos hablado de las dificultades que hay en nuestra patria, empezando por nuestra geografía.

Él nos pedía que se revitalicen las regiones eclesiásticas. Para entender esto pongo un ejemplo: tengo un obispo sufragáneo a cinco horas y otro a dieciséis horas. ¡Es más fácil encontrarnos en Roma! La geografía nos condiciona mucho: los Andes, la Amazonía. Al respecto agradecemos mucho al Santo Padre por la repam (Red Eclesial PanAmazónica) porque hemos estado de espaldas a la selva, ¡tan distantes! Allá hay ocho vicariatos apostólicos, iglesias jóvenes, que no tienen tradiciones, con poco personal y a las que hay que acompañar con más solidaridad.

Tenemos un episcopado muy variado, somos 48 obispos, un poco más de la mitad misioneros. Otro tema que nos preocupa es el tema de la corrupción, cada día es una noticia de alguien que falló a un proyecto o tarea económica por la coima. Esto hace que la gente pierda la esperanza. Y también hemos sufrido el flagelo de las inundaciones.

-A propósito de esto, ¿cómo ha sido la labor de la Iglesia en este periodo para dar apoyo a las personas que han sufrido las consecuencias de las lluvias?

Cáritas estuvo desde el primer momento. Por ejemplo, en mi diócesis que felizmente no hubo flagelo tan marcado, el gobierno regional lo primero que hizo fue pedir que el arzobispo presidiera la comisión. La gente ha sido muy cariñosa, muy solidaria. Ahora el tema de la reconstrucción es difícil. Hay ciudades que hay que replantearse. La naturaleza no perdona: donde hubo un cauce de río, donde hubo alguna vez una inundación vuelve. Y la gente tiene sus viviendas allí, les cuesta dejar. Pero se tiene que programar. Muchos confían en la tutela y acompañamiento de la Iglesia. Nuestro pueblo sufre pero es un pueblo creyente. Un pueblo que ama a Jesús, pone su confianza en María y con cercanía al Santo Padre. Le hemos querido agradecer que fue de los primeros en enviar un mensaje de aliento en ese hora difícil y su ayuda económica ha servido de mucho.

-Y esto está relacionado con el cuidado de la casa común, llamamiento del Santo Padre en su encíclica Laudato si’ ¿de qué forma cree que este documento está ayudando?

Fue una encíclica profética. La Iglesia participó en la región del cop que fue previa a París y hubo mucha gente que pensaba qué tiene que ver el Papa con temas ecológicos. Ecología pero también solidaridad, esas son las dos líneas de la encíclica. Es un mundo que Dios nos pidió cuidarlo y tenemos que vivirlo con la fuerza de la unión, el amor, la preocupación por el desvalido, el pobre.

-¿Es la misión con los pueblos indígenas otra de las grandes labores en su país?

Hoy el Santo Padre nos dijo que quisiera un Sínodo para los pueblos amazónicos. Se trata de todos los países bolivarianos: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil. Perú aporta el 13% a la cuenca amazónica, somos dos terceras partes territorio amazónico. Y hemos estado de espaldas, muy poco sensibles al sufrimiento, marginación. Poco personal, las distancias…. no es una zona fácil y el Papa está muy preocupado.

Cuando fue el problema del caucho, de las explotaciones, ¿quién fue el único que habló? San Pío x. La única palabra, fue él quien defendió a los indígenas de nuestra patria.

Pero es difícil evangelizar a los pueblos nativos porque no tienen historia, los tres más antiguos tienen cien años, otros cincuenta… Recién se está empezando la siembra. Algunos de mis hermanos que están en esa zona hablan las lenguas nativas para poder acercarse más a la población.

-La defensa de la vida ha sido una de las grandes preocupaciones recientes en Perú, ¿cómo están trabajando en este ámbito?

Felizmente en los niveles de legisladores y gobierno central nos han escuchado. Pero es una fatiga constante porque siempre aparece esa maledicencia contra la familia. Están esas minorías haciendo ruido y hay que conversar, educar en valores. Nosotros tenemos una herencia maravillosa que es patrimonio de la humanidad, la familia no la inventamos nosotros. Es el primer don de la creación: hombre y mujer para que formen un hogar.

Hoy le he regalado una artesanía en quechua sobre Amoris laetitia: como la familia de Nazaret inspira a que se rece, se transmite la fe, nos ayudemos y perdonemos. Una pintura, un arte que se hace especialmente en los Andes. Es una imagen con una bonita historia: cuando se inaugura un hogar se regala esta tablita pintada.

-Ahora que se cumplen diez años de Aparecida, ¿de qué forma marcó este encuentro en América Latina? ¿Sienten ya sus frutos?

También hablé de esto con el Santo Padre. Yo vengo ahora directamente desde El Salvador, donde hemos tenido la reunión del celam. Y agradecí mucho al Papa la carta que nos envió el 8 de mayo. Es un documento que tenemos que seguir trabajando. Las ideas son claras: para que tengamos vida hay que ser discípulos y escuchar al maestro, ser testigos y misioneros.

-Venir a Roma en visita ad limina supone también vivir la universalidad de la Iglesia. ¿Cómo están experimentado esto?

Para mí es la tercera vez que hago una visita ad limina. A veces pensamos que nuestros problemas son muy grandes y aquí te das cuenta que son pequeños. Además, recibimos orientaciones y directivas para convertirlos en fortalezas y nuevos desafíos pastorales. Aquí estamos a la escucha, no hay “escapes”. Es también una oportunidad para encontrarnos en oración, poder compartir iniciativas y tareas. Esto nos llena el espíritu.

 

Agenda para un Sínodo. Los puntos más importantes que debería tratar un eventual encuentro, según los obispos de la región

El Sínodo para la Amazonia que sugirió el Papa Francisco a los obispos peruanos está en marcha y el primer paso será definir los contenidos temáticos de la inédita asamblea. Entre los obispos de la Iglesia amazónica brasileña la discusión ya está abierta y en las palabras de algunos de ellos se pueden identificar cuatro problemáticas que consideran prioritarias: la falta de sacerdotes y por ende de funciones ministeriales y litúrgicas en varias regiones; la creciente presencia evangélica en las comunidades; la amenaza de destrucción de la selva amazónica y la violencia que están sufriendo algunas poblaciones indígenas que viven en ella.

Evidentemente los cuatro ejes temáticos están interrelacionados: la dramática escasez de clero en un área tan extensa trae como consecuencia que las celebraciones litúrgicas en algunas comunidades sean igualmente escasas, que la catequesis sea prácticamente inexistente y que la presencia evangélica no tenga contrapeso. Esta es una de las razones por las cuales en la Iglesia amazónica se abre paso la idea de la formación de un clero autóctono indígena.

Dom Edson Damian, obispo de São Gabriel da Cachoeira, en el Estado de Amazonas, pide que en el hipotético Sínodo se profundicen tres puntos que en su opinión son centrales: la formación de sacerdotes nativos de la región; la formación de indígenas que sean el sujeto de la evangelización; y la institución de ministerios y ritos propios para los sacramentos y las bendiciones practicadas por las culturas indígenas.

En cuanto a la formación de sacerdotes autóctonos, el Sínodo debería considerar la posibilidad de trazar un itinerario de formación sacerdotal más rápido que el tradicional, con cursos periódicos realizados en la misma comunidad donde viven los jóvenes interesados, a fin de facilitar la participación de los que no tienen posibilidades financieras o de tiempo para alejarse del lugar de residencia durante períodos prolongados.

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Fuentes:

La Nación / Radio Vaticano / L’Osservatore Romano / Religión Digital

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