Carta a la CDF: Teólogos y obispos piden reforma de investigación doctrinal

10:00 p m| 28 abr 16 (AGENCIAS/BV).- Un grupo de teólogos, religiosos y obispos católicos -todos ellos “examinados”, en un momento u otro, por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF)-, han escrito al Papa Francisco y al prefecto de la CDF, el cardenal Gerhard Müller, reclamando reformas en los procesos eclesiásticos actuales relativos a investigaciones doctrinales. “Los procesos en Doctrina de la Fe son contrarios a la justicia natural y tienen que reformarse”, dice el documento. Solicitan también imparcialidad, transparencia y respeto a la “presunción de inocencia y lealtad hacia la Iglesia”.

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La carta del grupo -titulada (del inglés) “Un nuevo proceso para la Iglesia y la Congregación para la Doctrina de la Fe” (“Un nuevo proceso”) y publicada esta mañana en la página de la Association of Catholic Priests de Irlanda- fue mandada a finales de febrero de este año pero, de momento, no ha recibido contestación.

Los 15 firmantes de la misiva -entre los cuales figuran teólogos prominentes estadounidenses e irlandeses (más un español, el padre Marciano Vidal), monjas altamente comprometidas con la defensa de los derechos humanos (una de ellas sor Teresa Forcades), y dos obispos australianos ya jubilados- denuncian que los procesos actuales de la CDF “son contrarios a la justicia natural y tienen que reformarse.”

Mientras que las investigaciones doctrinales, tal y como se llevan a cabo actualmente, están marcadas por “las presunciones absolutistas de un sistema legal anticuado,” los signatarios reclaman la implantación de principios y actitudes que están más acordes con los valores evangélicos de justicia, verdad, integridad y misericordia, por un lado, y más conformes a los criterios modernos de respeto para los derechos humanos, “la libertad de expresión, el pluralismo, la transparencia, y la plena asunción de responsabilidades,” por otro.

Con el fin de hacer que el proceso para investigaciones doctrinales sea más justo e imparcial -y para asegurar que la CDF y las conferencias episcopales siempre se vean obligadas a asumir sus deberes y responsabilidades hacia el teólogo “delatado”- los firmantes de “Un nuevo proceso” proponen una serie de ocho medidas sobre las cuales sostener la reforma que estiman necesaria de los procesos de la CDF.

Sostienen que el acusado debería disfrutar “de la presunción de sinceridad, inocencia y lealtad hacia la Iglesia.” Es más, el acusado debería saber quién le acusa, y quién le juzga -un cambio a la habitual práctica que permite denunciaciones anónimas y que envuelve los nombres de los teólogos-consultores en un velo de misterio.

Esta transparencia con respecto a los nombres de acusadores y examinadores, en la opinión de los firmantes, tiene que transformarse también en un trato más compasivo y personalizado hacia el acusado por la duración del proceso. Al teólogo denunciado no se le debería dejar solo y obligado a entenderse con la CDF a tercera o cuarta mano, solo a través de obispos o superiores -quienes pueden ser, después de todo, sus partidarios o detractores- y se le debería ofrecer, también, una oportunidad para hablar en su defensa, con el fin de minimizar la posibilidad de que sus opiniones se tomen fuera de contexto o que sean malentendidas de cualquier otra forma.

Además de este mayor grado de imparcialidad, transparencia y responsabilidad, los signatarios de “Un nuevo proceso” plantean estrictos límites de tiempo para los procesos de la CDF para reducir el riesgo a la salud de los afectados y, que las investigaciones doctrinales actualmente en curso sean remitidas al sínodo episcopal para que las opiniones sospechosas, y su evaluación, se sitúen “en el contexto cultural más amplio en el que originariamente fueron articuladas”. Aseguran que así se lograría un “procedimiento más justo y equitativo”.

Al respecto prevén que dicho procedimiento se llevaría a cabo en dos pasos: En primer lugar, con una investigación limitada en la oficina doctrinal; y luego, si es necesario, a través de un comité de expertos de siete miembros establecido por la oficina sinodal. Cuatro de los miembros del comité serían designados por el Vaticano; tres por el teólogo en cuestión. Dentro de los seis meses de iniciada la investigación, sugieren que el comité esboce un “proceso de reconciliación” entre el teólogo y la iglesia universal. Flannery dijo que la propuesta de utilizar la oficina sinodal fue sólo una idea propuesta por algunos de los firmantes de la carta. Dijo que entiende que “probablemente sea pedir demasiado” que el sínodo “sea suficientemente coherente para hacer algo así, como está en este momento”.

Los firmantes de “Un nuevo proceso” concluyen su misiva con un llamamiento final a que se acabe el monopolio de la CDF y sus asesores sobre el discernimiento de asuntos de la fe y la creencia -un proyecto que, en realidad y según sostienen los autores, involucra a “toda la comunidad de teólogos, los fieles de Dios y el sensus fidelium.”

La mayoría de los firmantes de la carta han sido objeto de fuertes investigaciones por la oficina doctrinal, y muchos han perdido sus posiciones debido a los resultados.

Morris fue obispo de Toowoomba, diócesis rural de Australia, desde 1992 hasta 2011, cuando el Papa Benedicto XVI obligó su retiro por sugerir la posibilidad de ordenar mujeres. Bourgeois fue retirado de los Padres y Hermanos de Maryknoll por la Santa Sede en 2012 por participar en una ceremonia ilícita de ordenación de mujeres.

Gramick es cofundador de New Ways Ministry, un grupo de ministerio y defensa de homosexuales. La CDF emitió una notificación en contra de sus escritos y actividades en 1999. Johnson es una teóloga notable de la Universidad de Fordham, cuyo libro publicado en el 2007, “Quest for the Living God” (“En busca del Dios vivo”) fue sometida a una evaluación doctrinal en el 2011 por el comité de la doctrina de los obispos de Estados Unidos. Aunque se sabe que no ha sido investigada por El Vaticano, también es verdad que muchas de estas investigaciones se mantienen en secreto.

El P. Charles Curran, que perdió el tenure (puesto permanente) en la Universidad Católica de América en 1986 después que la CDF encontró que no era apto para enseñar teología católica debido a sus escritos sobre cuestiones sexuales, también ha firmado la carta.

¿Recibirán pronto los signatarios de “Un nuevo proceso” alguna respuesta a su carta? La ACP, en el comunicado que hizo público esta mañana junto con el texto de la misiva, afirma que el único contacto que ha recibido del Vaticano a día de hoy ha sido un paquete con una copia del volumen “To Promote and Defend the Faith” (“Promover y defender la fe”) -un libro de los procesos y normas de la CDF- mandada por el arzobispo Luis Ladaria Ferrer, secretario de la CDF, al padre Tony Flannery, cura redentorista y firmante de la carta (o, más bien, al superior de éste).

No obstante, la ACP aún guarda la esperanza de que la CDF esté a la altura del pensamiento del Papa Francisco, tal y como se ha manifestado más recientemente en la Exhortación Amoris laetitia: “Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella” (AL 3).

Los firmantes:

– Paul Collins, writer and broadcaster, Australia
– Rev Charles Curran, Scurlock University Professor of Human Values at Southern Methodist University, Dallas, USA
– Rev Roy Bourgeois, priest and activist, USA
– Rev Brian D’Arcy CP, writer and broadcaster, Ireland
– Rev Tony Flannery CSsR, writer and broadcaster, Ireland
– Sister Teresa Forcades, OSB, Benedictine nun and physician, Spain
– Sister Jeannine Gramick, SL, Loretto Sister, Co-Founder, New Ways Ministry, USA
– Sister Elizabeth A. Johnson, CSJ, Distinguished Professor of Theology, Fordham University, New York, USA
– Professor Paul Knitter, Emeritus Paul Tillich Professor of Theology, World Religions and Culture, Union Theological Seminary, New York
– Rev Gerard Moloney, CSsR, Editor, Ireland
– Bishop William Morris, Bishop Emeritus of Toowoomba, Australia
– Rev Ignatius O’Donovan, OSA, Church Historian, Ireland
– Rev Owen O’Sullivan, OFM Cap, Chaplain and Writer, Ireland
– Bishop Patrick Power, retired Auxiliary Bishop of Canberra- Goulburn, Australia
– Rev Marciano Vidal, CSsR, Former Ordinary Professor, Pontifical University Comillas, Madrid, Spain, Extraordinary Professor, Alphonsian Academy, Rome.


Enlace recomendado:

Carta completa de teólogos, religiosos y obispos dirigida a la CDF (en inglés)


Fuentes:

National Catholic Reporter / Religión Digital / The Tablet

Puntuación: 5 / Votos: 3

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