Arz. Welby: ‘Ningún sacrificio es demasiado para conseguir la unidad’

Arzobispo Welby en el Consejo Mundial de Iglesias

10.00 p m| 12 nov 13 (TABLET/BV).- El jefe de la Comunión Anglicana, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, aseguró que “ningún sacrificio es demasiado grande para ser obediente a la llamada de Cristo para que seamos uno”. En declaraciones a Radio Vaticano, en la 10ma Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, que se realizó en Busan (Corea del Sur), también dijo que espera “dar algunas sorpresas” junto con el Papa Francisco sobre las relaciones entre las dos Iglesias.

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Welby dijo que las divisiones en la Iglesia eran un reflejo de “la diversidad de nuestro mundo”, y señaló que mientras pasemos más tiempo en distintas comunidades, “más se incrustan y diferencian las instituciones y raíces de cada una”. “Eso hace que sea mucho más difícil decir: bueno, en realidad, tal vez tenemos que reinventar lo que significa ser parte de la Iglesia y renunciar a una parte de las cosas que dan sentido a nuestra identidad, por la causa de unidad en Cristo”, dijo.

Dijo que organismos como la comisión internacional de diálogo anglicano – católico (ARCIC) están trabajando en las “diferencias doctrinales y dogmáticas extremadamente importantes”. “Tenemos que asegurarnos de que las estamos trabajando en el contexto de Iglesias y comunidades eclesiales que afirman que ningún sacrificio es demasiado grande para ser obediente a la llamada de Cristo para que seamos uno”, agregó. Luego pasó a expresar su “esperanza” de que se apruebe la legislación revisada respecto a las obispos mujeres en la Iglesia de Inglaterra, en el Sínodo General de este mes.

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El Arzobispo reiteró sus elogios para el Papa Francisco: “Dios les ha dado, y nos ha dado a todos nosotros, un gran Papa”. Cuando se le preguntó acerca de lo que las iniciativas conjuntas que él y el Papa Francisco podrían anunciar durante su próxima visita (que Radio Vaticano dijo que se llevaría a cabo en la primavera) se negó a dar detalles, pero adelantó: “Esperamos ofrecer algunas sorpresas”.

Cuando se le preguntó por lo preocupado que estaba por una posible división con obispos anglicanos tradicionalistas del grupo GAFCON, a quienes recientemente se dirigió en su encuentro en Kenia, dijo: “Me causa satisfacción la existencia de grupos, como GAFCON, y muchos otros en la Iglesia, con una gran cantidad de diferentes perspectivas, que nos recuerdan la amplitud y profundidad del compromiso cristiano que necesitamos. Así que, estoy agradecido que me obligan a pensar y escuchar de nuevo a todos ellos”.


Discurso del Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, ofrecido en la X Asamblea del CMI

Queridos hermanas y hermanos en Cristo

En nombre de la Comunión Anglicana les saludo en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y ofrezco nuestros mejores deseos para esta Asamblea en Busan. Es un gran privilegio -más de lo que puedo expresar con palabras- para mí estar aquí en la apertura de la 10ma Asamblea. Desde la primera en Amsterdam en 1948, los arzobispos de Canterbury han estado presentes, un signo personal de lo importante ha sido la comunidad de iglesias, y sigue siendo, para los anglicanos. Como resultado, algunas veces nos hemos sentido desafiados e incluso impulsados a proponernos reformas. Hemos aprendido mucho de nuestra participación en la vida de la comunidad. Hemos hecho muchos amigos. La amistad es el semillero en el que la unidad, la unidad visible de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia crece y florece.

Esta es mi primera Asamblea. Estoy disfrutando de mi pequeño lugar entre la gran Iglesia de Dios, que reúne a mujeres y hombres, jóvenes y no tan jóvenes, laicos y ordenados, de diferentes continentes y culturas, y diferentes tradiciones eclesiales. Estar aquí juntos es una nueva visión a la que estamos llamados. Es una oportunidad para el encuentro genuino, la oportunidad de aprender acerca de otros y unos de otros. Tenemos que aprender a escuchar a Cristo a través de los demás. Así renovamos nuestro compromiso con el camino ecuménico y la tarea ecuménica. Nos necesitamos unos a otros.

Hemos viajado a este lugar orando, “Dios de la Vida: Condúcenos a la justicia y la paz”. La paz y la justicia empieza con nosotros y Dios. Cuando no estamos en paz con Dios por medio de Jesucristo no podemos ser constructores de paz en el mundo. Dios nos llama a ser reconciliadores reconciliados, nos reconcilió con Dios y entre nosotros. La paz y la justicia se convierten en nosotros una causa por la que cualquier sacrificio vale la pena, más cuando nacen en cada uno de nosotros y en la Iglesia por el Espíritu Santo. Por eso tenemos que ser vistos de nuevo como un pueblo de oración, ante el Dios de la paz y la justicia nuestra hambre por la unidad crece, somos capaces de perdonar y amar unos a otros con el amor que Dios pone en nuestras vidas.

Tenemos que ser “unidad visible” para que el mundo crea. Debemos ser uno para que el Evangelio que predicamos no sea negado por la forma en que vivimos separados. Debemos ser uno porque somos más eficaces juntos que separados. Debemos ser uno – uno que adora un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, come y bebe en la mesa del Señor, para eso fue la oración de Jesús por sus discípulos entonces, y ahora es para nosotros.

La comunidad en el Consejo Mundial de Iglesias ha ayudado a los anglicanos a comprender algo de la unidad que es don de Dios y para nosotros un llamado. Pero muy a menudo hemos traído a menos ese increíble y precioso don, despreocupados de la unidad, con una vida de comunidad ensimismada hacia adentro, sólo con la intención de auto-preservación.

Sólo las instituciones que están dispuestas a perder sus vidas por el bien de la buena nueva, el Evangelio, y por Cristo, encontrarán la vida que ofrece Dios. Como anglicanos, como el CMI, hay que morir para vivir.

Cuando miramos a Dios nuestros ojos se vuelven hacia el exterior de Su mundo y escuchamos nuevamente el mandamiento, como dijo el Papa Francisco, de ser una Iglesia pobre para los pobres. Los hijos de Cristo actúan instintivamente y aman a los que sufren, como Él nos ama. Si desaparece la justicia, la esperanza se desvanece. Sin embargo, cuando se ama y vive la justicia, los pobres tienen esperanza y todo el mundo empieza a cantar. Nuestra visión tiene que ser de Dios y del mundo de Dios, y la existencia de la Iglesia tiene sentido en esa perspectiva.


¿Qué es una Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias?

La Asamblea es el órgano legislativo supremo del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y se reúne cada siete años. Es un momento único en el que la comunidad de iglesias miembros se reúne en su totalidad para orar y celebrar. Junto con las iglesias miembros del CMI, las organizaciones ecuménicas y otras iglesias también tienen una fuerte presencia en el acontecimiento. Ello hace que la Asamblea del CMI sea la reunión de cristianos más diversa del mundo de este tamaño. Ofrece una oportunidad única a las iglesias de profundizar su compromiso con la unidad visible y el testimonio común para que el mundo crea.

El CMI se fundó en Ámsterdam, Países Bajos en 1948, en la que fue su primera Asamblea. Desde entonces ha habido asambleas en Evanston, Estados Unidos (1954); Nueva Delhi, India (1961); Uppsala, Suecia (1968); Nairobi, Kenia (1975); Vancouver, Canadá (1983); Canberra, Australia (1991); Harare, Zimbabue (1998); y Porto Alegre, Brasil (2006).


La Asamblea en el 2013 renueva su compromiso con la justicia y la paz

La X Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), celebrada en Busan, República de Corea, terminó el 8 de noviembre animando a las iglesias a renovar sus compromisos con la justicia y la paz. A través de múltiples encuentros y diálogos entre los miembros de la comunidad de iglesias, la Asamblea ha adoptado decisiones y recomendaciones concretas que establecen las prioridades para la labor futura del CMI.

La politización de la religión, los derechos de las minorías religiosas y de los apátridas, la paz y la reunificación de la península de Corea, y la paz justa han sido algunos de los temas de las declaraciones públicas.

Durante la Asamblea los delegados manifestaron asimismo su interés por “La presencia y el testimonio cristianos en Oriente Medio”, la situación en la República Democrática del Congo y la conmemoración del centenario del genocidio armenio de 1915; asuntos abordados en las notas presentadas en Busan.

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La declaración sobre la Politización de la religión y los derechos de las minorías religiosas hace un llamamiento a la comunidad ecuménica en todo el mundo a mediar con sus respectivos gobiernos “con el fin de desarrollar políticas que ofrezcan una protección eficaz a las personas y comunidades pertenecientes a religiones minoritarias frente a las amenazas o actos violentos de agentes no estatales.”

La declaración también apela a “los agentes religiosos, civiles y estatales a concertar y coordinar sus esfuerzos para enfrentarse a las violaciones de los derechos de las minorías religiosas y de su libertad de religión y creencias”.

Por medio de la declaración sobre La paz y la reunificación en la península de Corea, las iglesias instan “a todas las partes de la región a participar en un proceso creativo de construcción de la paz en la península de Corea mediante la supresión de ejercicios militares, el cese de la intervención extranjera, el retiro de las tropas extranjeras y la reducción del gasto militar.”

Otra declaración, sobre Los derechos humanos de los apátridas, insta a las iglesias a participar en un diálogo con los Estados con miras a la aprobación de políticas encaminadas a conceder la nacionalidad y la documentación apropiada a los apátridas”. El documento también exhorta a las iglesias, a la sociedad civil y a los órganos de defensa de los derechos humanos, así como a los organismos de las Naciones Unidas y a las organizaciones regionales, a colaborar para reducir y erradicar de forma apropiada y eficaz la apatridia.

La declaración sobre El camino de la paz justa fue otra declaración relevante en la que se afirma que “la paz constituye un modelo de vida que refleja la participación humana en el amor de Dios por toda la creación.” En base a esta afirmación, recomienda que se adopten medidas concretas e invoca el compromiso de “compartir el amor de Dios por el mundo buscando la paz y protegiendo la vida.”

La declaración afirma igualmente: “Juntos nos comprometemos a proteger la dignidad humana, practicar la justicia en nuestras familias y comunidades, transformar los conflictos sin violencia y prohibir todas las armas de destrucción masiva”.


Fuentes y vínculos de interés:

Sitio Oficial de la X Asamblea del CMI

Declaraciones y documentos aprobados por la Asamblea

Fotos del evento

“Welby: unity worth any sacrifice” publicado en The Tablet

“No sacrifice too great to obey Christ’s call to unity” entrevista publicada en Radio Vaticano

Puntuación: 5.00 / Votos: 2

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