Divorciados comulgan en Friburgo

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4.00 p m| FRIBURGO 20 jun 12 (BV).-Los divorciados “viven plenamente en la Iglesia”, fue lo que manifestó el Papa Benedicto XVI en VII foro mundial de las familias realizado en Milán.
A raíz de estas declaraciones, se ha hecho público que un grupo de sacerdotes y diáconos de la diócesis de Friburgo los divorciados vueltos a casar, comulgan, reciben otros sacramentos y participan en labores pastorales.

No es coincidencia que Benedicto XVI haya hablado de este asunto precisamente en Milán. En esta diócesis hay, en efecto, una fuerte sensibilidad sobre el tema, dado el alto número de separaciones y divorcios, a diferencia del resto de Italia.

Sin embargo en Alemania, un grupo de sacerdotes y diáconos de la diócesis de Friburgo ha reabierto el tema publicando un manifiesto en Internet titulado “Divorciados vueltos a casar en nuestra Iglesia”. En el documento se afirma que el tema de los divorciados vueltos a casar se ha convertido en “particularmente urgente” y “no consiente más retrasos”.

Los sacerdotes y diáconos citan diversas publicaciones del mundo eclesial alemán, donde se ha planteado la readmisión a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar. Entre ellas se encuentra también el memorándum “Por una inflexión necesaria” promovido en febrero de 2011 por 143 teólogos de lengua alemana, suscrito finalmente por más de 300 académicos de facultades católicas y firmado también por diversos representantes del clero de Friburgo.

La acción pastoral con los divorciados vueltos a casar, según los sacerdotes y diáconos de la diócesis de Friburgo, debe estar presidida por la caridad, desde el momento en que la salvación de las almas constituye la ley suprema (“salus animarum suprema lex”, escriben, citando el último canon, el 1752, del código de Derecho canónico). Por eso, aunque son conscientes de “actuar contra las lnoras canónicas actualmente vigentes en la Iglesia Católica romana”, los firmantes sostienen que en sus comunidades “los divorciados vueltos a casar comulgan y reciben los sacramentos de la reconciliación y de la unción de los enfermos, con nuestro consentimiento”. Pero hay más. “También participan en el Consejo pastoral parroquial, en la catequesis y en otros servicios pastorales”. “Hasta ahora -explican los firmantes- hemos vivido esta situación en la esperanza de que en breve se adoptase una decisión gracias a la cual estas personas tuvieran, oficialmente y sin discriminaciones, un papel en nuestra Iglesia en conformidad con el Evangelio. Consideramos urgentemente necesaria una nueva normativa canónica para ellos y para nuestra Iglesia y no queremos apoyar durante más tiempo esta contradicción”.

Entretanto, una nota de la archidiócesis de Friburgo ha catalogado la iniciativa de los sacerdotes y diáconos de Friburgo como “no útil y no constructiva”, además de indebidamente “amplificada por los medios de comunicación”. Si es cierto que un sacerdote está facultado para adoptar “en conciencia” una elección “responsable y fundada” en algunos casos concretos, sin embargo, es inaceptable que se convierta en una praxis “general e indiferenciada”.

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