CONSEJO NACIONAL DE LA MAGISTRATURA: Y EL CADÁVER SIGUIÓ MURIENDO…

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Decía César Vallejo en su hermoso poema Masa que el cadáver ¡ay! siguió muriendo, y que recién cuando todos los hombres de la tierra le rodearon, apenado el cadáver se levantó y se echó a andar… Algo así le ocurre al CNM, pues harto conocido es el vía crucis que ha pasado este organismo básicamente por la escasa idoneidad o conducta moral de sus consejeros en los últimos años. Según la Constitución, el CNM se encarga de la selección y el nombramiento de los jueces y fiscales. Y esta es una tarea esencial en un sistema democrático basado en el equilibrio de poderes, más aún en el Perú con una opinión pública tan desconfiada precisamente de sus jueces y fiscales. Por eso cuando en su mensaje a la Nación el Presidente Kucsynski presentó un proyecto de ley sobre el CNM, la primera impresión fue positiva. Esta entidad necesita urgente cambiar. Pero conocida la propuesta, no nos hace sino decir que el cadáver siguió muriendo. ¿Qué dice el proyecto?

Los cambios básicos son reducir a cinco el número de sus miembros, y modificar cómo elegir a los consejeros. Se sacan cinco y entran dos. Quedan fuera los tres que se eligen por los colegios profesionales y los dos por las universidades públicas y privadas, y se integran uno del Poder Ejecutivo y otro del Poder Legislativo. Además el quinto consejero se elegiría entre los cuatro que quedan (Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial y Ministerio Público), con lo cual no se desestima que tres de cinco consejeros puedan ser elegidos por criterios políticos. Y parió Paula, esa era la idea: sale a la luz que el objetivo real es el control político del Consejo Nacional de la Magistratura.

Hay que decir que a estas alturas del camino, el gobierno ya había dejado de lado la propuesta de la propia Comisión Presidencial de Integridad, convocada por el propio PPK, que proponía que se convocara a concurso público de méritos para elegir a la mitad de los miembros del CNM. Y menos caso hizo a la presentada por su partido en su Plan de Gobierno 2016.

La reacción no se hizo esperar. La Junta de Fiscales Supremos expresó su desacuerdo con el proyecto de ley “por la afectación a los principios de independencia y autonomía”, proponiendo “un debate nacional serio y objetivo”. Decanos de catorce colegios de abogados del país realizaron un plantón protestando por la inconstitucionalidad del proyecto. Y el Presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez, pidió ser citado por el Congreso para emitir una “opinión institucional”, adelantando el riesgo de politización en el nombramiento de magistrados. Tanta fue la oleada que el gobierno dio marcha atrás con el premier Zavala al admitir que es “una propuesta para que se debata, lo que queremos es que se discuta y se llegue a una propuesta que mejore este sistema”. Mientras, la probidad e idoneidad ética de los consejeros y magistrados siguen siendo las grandes ausentes en este debate. Y el cadáver siguió muriendo.

FIN DEL CHAVISMO, NACE EL MADURISMO

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Se conoce como chavismo al proceso político vivido en Venezuela cuando asciende al poder Hugo Chávez Frías el 02 de febrero de 1999, y da inicio a su Revolución Bolivariana. Un siguiente hito fue la aprobación de la nueva Constitución ratificada el 15 de diciembre del mismo año con más del 71% de los votos. Una característica esencial de su régimen fue que nunca perdió una elección, lo que dio legitimidad política a la ruta socialista que implementó desde el poder. A diferencia de otras concepciones marxistas que plantearon la toma del poder vía la lucha revolucionaria armada (como la revolución soviética o la china), el proceso venezolano basaba su respaldo en la legitimidad democrática lograda a partir de una contienda electoral entre diversos partidos políticos, en representación de diversas clases sociales. La Constitución Bolivariana era expresión legal de esa estrategia.

A la muerte de Chávez en marzo de 2013, lo sucede Nicolás Maduro, quien gana las elecciones del 14 de abril de 2013, y a partir de allí intenta la continuidad del chavismo sin su carismático líder fundador. Sin embargo, la larga caída de los precios del petróleo, la radicalización política de su gestión, y sobre todo, las propias limitaciones del modelo económico estatista, han derivado en una profunda crisis política, económica y social, que tuvo como resultado la derrota del oficialismo en las elecciones parlamentarias del 06 de diciembre de 2015, obteniendo la oposición la abrumadora cifra de 112 de un total de 167 diputados.

Ante esta derrota, Nicolás Maduro optó por agudizar la confrontación deteniendo a opositores y buscando reducir o anular las facultades de la Asamblea Nacional a través del Poder Judicial (increíblemente, el Tribunal Supremo se concedió a sí mismo la facultad de ejercer las funciones del poder legislativo). Ha postergado las elecciones sub-nacionales y prácticamente anuló un referéndum promovido por la oposición para definir su continuidad como Presidente. La situación política venezolana no ha hecho más que agravarse: marchas diarias impulsadas por la oposición y hasta huelga general. El desconocimiento de la voluntad popular y el afán de continuar en el poder al margen de la legitimidad democrática, prácticamente dan por concluida esta segunda fase del chavismo.

Al no serle ya útil la Constitución Bolivariana para mantenerse en el poder, el régimen convoca a una Asamblea Constituyente para el 30 de julio, en la que la característica principal es la elección territorial y sectorial, en base a las organizaciones formadas por el propio gobierno y sin la participación de los partidos políticos de todos los sectores políticos. La mayoría de los países latinoamericanos y europeos han desconocido la Asamblea Constituyente, y Venezuela solo ha recibido el apoyo de Cuba, Rusia y algunos otros gobiernos. El aislamiento internacional es casi total y Venezuela se encamina abiertamente a una dictadura del proletariado de partido único, sin la legitimidad de una lucha revolucionaria o de una elección democrática. Murió el chavismo: nació el madurismo. El pueblo venezolano tendrá que recuperar su propia Patria. Pero no está solo.

A UN AÑO DE GOBIERNO DE PPK: EL OTRO BALANCE

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No voy a hacer un balance de lo que hizo o no hizo el Presidente Pedro Pablo Kucsynski en su primer año de gobierno en materia económica, seguridad, educación, salud, etc; que otros lo harán en extenso. Se necesita el balance de lo propio de la política, de su esencia, del poder y su ejercicio. Planteo tres puntos.

El primer punto es que este primer año ha revelado la debilidad personal de PPK para dirigir el país como Comandante en Jefe. Sea por su edad, porque siempre fue un buen técnico y no un político, o porque su interés vital siempre fue lo económico, este primer año ha revelado sus limitaciones como piloto senior de una nave difícil y complicada como es la primera magistratura. En el mensaje del 28 de julio, la autocrítica fue tibia, lo que hace pensar que el segundo año será más de lo mismo. Y pudiendo hacer cosas buenas y necesarias, este desempeño (que lo hace andar y desandar en sus decisiones, ser errático en sus prioridades y ese frenesí por dispararse a los pies) lo puede devorar a sí mismo, como la serpiente que se come su propia cola. Soluciones hay varias, y todas se resumen en el soporte político que necesita el Despacho Presidencial, pero no sabemos si la cabeza es consciente de su propia limitación. El “gabinete de lujo” tampoco ha resuelto esta carencia: el gabinete se ve a sí mismo un soporte tecnocrático, no político.

El segundo punto es que el propio Ejecutivo ha dinamitado su relación con el Legislativo. Es cierto que esta es una relación de a dos, y no todo es responsabilidad del primero. Pero tiene la voz cantante, y con la parálisis económica y la inseguridad rampante, el gobierno estaba en la obligación de concertar, de buscar puntos en común. Pero todo el año que pasó se ha caracterizado por una constante colisión entre ambos poderes. Seguramente dentro del núcleo alrededor de PPK existe una lucha de líneas sobre qué relación debe tenerse con Fuerza Popular: amigable o confrontacional. Pero la duda ya no puede seguir. En este punto un tema clave es la situación del ex-Presidente Alberto Fujimori. PPK: no puedes hablar del tema una y otra vez y luego no hacer nada.

El tercer punto es la progresiva distancia del gobierno con la sociedad. El discurso de primer año tiene en contexto paros de maestros, médicos, mineros y otros. Respecto a julio de 2016, el desempleo aumenta, el optimismo sobre la economía y la política está en su mínimo, y la representación política contestataria está debilitada en el Congreso. En consecuencia, la calle está y estará más caliente y agitada. Sin embargo, desde el gobierno, la dinámica está al revés: por ejemplo, la huelga de maestros en el sur ya pasó de los 40 días y no hay solución. Si los oídos sordos persisten, no habrá paz social.

En suma, la política, como tantas veces, sigue reclamando sus fueros: nunca tan odiada, nunca tan indispensable.

 

SIMÓN BOLÍVAR, SAN MARTIN Y EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

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En otra situación el error no pasaría de ser un hecho anecdótico e intrascendente. Pero el cometido por el Ministerio de Educación al publicar en su portal un saludo por Fiestas Patrias con la imagen del Libertador Simón Bolívar como si fuera el autor de la frase, en vez del Libertador José de San Martín como correspondía, no solo ha tenido repercusión en todo el territorio nacional, sino a nivel internacional. Habernos hecho pasar esa vergüenza global sinceramente no se deja atrás con las disculpas públicas que tuvo que hacer la ministra Martens.

Pero que el error lo cometa nada menos que el Ministerio de Educación, la entidad responsable de la educación en el país, eleva exponencialmente el bochorno, lo que nos lleva a preguntarnos qué hace a un hecho comunicacional y simbólico, repito, intrascendente en otras circunstancias, en un hecho político nacional comentado por toda la ciudadanía… negativamente por supuesto.

La semiótica es la ciencia que trata de los sistemas de comunicación en la sociedad humana en general, y del estudio y significado de los signos que toda actividad humana requiere. Un método que se utiliza en este campo de estudio es el triángulo de Ogden y Richards, llamado también “triángulo semiótico“. Básicamente consiste en que todo signo está compuesto por tres componentes: el significante, el significado y el referente.

Para el caso, el significante sería la imagen y el texto mismos y la página web del MINEDU donde fueron publicados; el significado sería todas las ideas o símbolos asociadas: que el Ministerio de Educación es la última frontera del saber, que si el Ministerio se equivoca, qué podemos esperar del resto de peruanos, que la frase de San Martin se nos enseña en todos los años en el colegio y que es un saber elemental para todo peruano, y que poner a Simón Bolívar en vez de San Martin es pues un error garrafal; y el referente serían los objetos reales en los que se asientan los dos anteriores: el Ministerio de Educación, los dos Libertadores y la frase que pronunció José de San Martin un 28 de Julio de 1821.

Es el autor institucional del error (no importa qué funcionario o servidor lo hizo realmente), es el tipo de error y es el contexto (de fiesta patriótica, de estar ubicados en los últimos lugares en las pruebas educativas internacionales y con huelga de maestros en varios puntos del país), lo que lo convierte en prueba inequívoca, en escarmiento mediático, de por qué estamos como estamos en materia educativa y cultural.

No podemos mirar este suceso solo con la mirada pequeña de que es importante supervisar o monitorear lo que se publica en los portales electrónicos de las entidades públicas, sea la redacción o la ortografía, o el conocimiento básico para no cometer patinadas de los responsables de las publicaciones en internet. Hay que hacer la mirada más profunda: que cada peruano y cada familia debe hacer un mayor esfuerzo para mejorar la propia educación y la colectiva.