No voy a hacer un balance de lo que hizo o no hizo el Presidente Pedro Pablo Kucsynski en su primer año de gobierno en materia económica, seguridad, educación, salud, etc; que otros lo harán en extenso. Se necesita el balance de lo propio de la política, de su esencia, del poder y su ejercicio. Planteo tres puntos.

El primer punto es que este primer año ha revelado la debilidad personal de PPK para dirigir el país como Comandante en Jefe. Sea por su edad, porque siempre fue un buen técnico y no un político, o porque su interés vital siempre fue lo económico, este primer año ha revelado sus limitaciones como piloto senior de una nave difícil y complicada como es la primera magistratura. En el mensaje del 28 de julio, la autocrítica fue tibia, lo que hace pensar que el segundo año será más de lo mismo. Y pudiendo hacer cosas buenas y necesarias, este desempeño (que lo hace andar y desandar en sus decisiones, ser errático en sus prioridades y ese frenesí por dispararse a los pies) lo puede devorar a sí mismo, como la serpiente que se come su propia cola. Soluciones hay varias, y todas se resumen en el soporte político que necesita el Despacho Presidencial, pero no sabemos si la cabeza es consciente de su propia limitación. El “gabinete de lujo” tampoco ha resuelto esta carencia: el gabinete se ve a sí mismo un soporte tecnocrático, no político.

El segundo punto es que el propio Ejecutivo ha dinamitado su relación con el Legislativo. Es cierto que esta es una relación de a dos, y no todo es responsabilidad del primero. Pero tiene la voz cantante, y con la parálisis económica y la inseguridad rampante, el gobierno estaba en la obligación de concertar, de buscar puntos en común. Pero todo el año que pasó se ha caracterizado por una constante colisión entre ambos poderes. Seguramente dentro del núcleo alrededor de PPK existe una lucha de líneas sobre qué relación debe tenerse con Fuerza Popular: amigable o confrontacional. Pero la duda ya no puede seguir. En este punto un tema clave es la situación del ex-Presidente Alberto Fujimori. PPK: no puedes hablar del tema una y otra vez y luego no hacer nada.

El tercer punto es la progresiva distancia del gobierno con la sociedad. El discurso de primer año tiene en contexto paros de maestros, médicos, mineros y otros. Respecto a julio de 2016, el desempleo aumenta, el optimismo sobre la economía y la política está en su mínimo, y la representación política contestataria está debilitada en el Congreso. En consecuencia, la calle está y estará más caliente y agitada. Sin embargo, desde el gobierno, la dinámica está al revés: por ejemplo, la huelga de maestros en el sur ya pasó de los 40 días y no hay solución. Si los oídos sordos persisten, no habrá paz social.

En suma, la política, como tantas veces, sigue reclamando sus fueros: nunca tan odiada, nunca tan indispensable.

 

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