Se conoce como chavismo al proceso político vivido en Venezuela cuando asciende al poder Hugo Chávez Frías el 02 de febrero de 1999, y da inicio a su Revolución Bolivariana. Un siguiente hito fue la aprobación de la nueva Constitución ratificada el 15 de diciembre del mismo año con más del 71% de los votos. Una característica esencial de su régimen fue que nunca perdió una elección, lo que dio legitimidad política a la ruta socialista que implementó desde el poder. A diferencia de otras concepciones marxistas que plantearon la toma del poder vía la lucha revolucionaria armada (como la revolución soviética o la china), el proceso venezolano basaba su respaldo en la legitimidad democrática lograda a partir de una contienda electoral entre diversos partidos políticos, en representación de diversas clases sociales. La Constitución Bolivariana era expresión legal de esa estrategia.

A la muerte de Chávez en marzo de 2013, lo sucede Nicolás Maduro, quien gana las elecciones del 14 de abril de 2013, y a partir de allí intenta la continuidad del chavismo sin su carismático líder fundador. Sin embargo, la larga caída de los precios del petróleo, la radicalización política de su gestión, y sobre todo, las propias limitaciones del modelo económico estatista, han derivado en una profunda crisis política, económica y social, que tuvo como resultado la derrota del oficialismo en las elecciones parlamentarias del 06 de diciembre de 2015, obteniendo la oposición la abrumadora cifra de 112 de un total de 167 diputados.

Ante esta derrota, Nicolás Maduro optó por agudizar la confrontación deteniendo a opositores y buscando reducir o anular las facultades de la Asamblea Nacional a través del Poder Judicial (increíblemente, el Tribunal Supremo se concedió a sí mismo la facultad de ejercer las funciones del poder legislativo). Ha postergado las elecciones sub-nacionales y prácticamente anuló un referéndum promovido por la oposición para definir su continuidad como Presidente. La situación política venezolana no ha hecho más que agravarse: marchas diarias impulsadas por la oposición y hasta huelga general. El desconocimiento de la voluntad popular y el afán de continuar en el poder al margen de la legitimidad democrática, prácticamente dan por concluida esta segunda fase del chavismo.

Al no serle ya útil la Constitución Bolivariana para mantenerse en el poder, el régimen convoca a una Asamblea Constituyente para el 30 de julio, en la que la característica principal es la elección territorial y sectorial, en base a las organizaciones formadas por el propio gobierno y sin la participación de los partidos políticos de todos los sectores políticos. La mayoría de los países latinoamericanos y europeos han desconocido la Asamblea Constituyente, y Venezuela solo ha recibido el apoyo de Cuba, Rusia y algunos otros gobiernos. El aislamiento internacional es casi total y Venezuela se encamina abiertamente a una dictadura del proletariado de partido único, sin la legitimidad de una lucha revolucionaria o de una elección democrática. Murió el chavismo: nació el madurismo. El pueblo venezolano tendrá que recuperar su propia Patria. Pero no está solo.

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