REFLEXIONES SOBRE EL PERIODISMO TELEVISIVO (3)

EL SENTIDO DEL ESPECTÁCULO TELEVISIVO

No basta ser buen periodista para hacer noticieros y otros programas periodísticos. Se requiere tener sentido del espectáculo televisivo. Muchos distinguidos colegas de otros medios que incursionaron en la televisión no tuvieron éxito, precisamente, por carecer de ese sentido del espectáculo que se logra aprovechando al máximo el lenguaje de la imagen, el sonido y el movimiento.

Muchos estudiosos critican al periodismo televisivo por buscar la espectacularidad, ser superficial e informar poco. Y lo hacen utilizando parámetros de medición inspirados en la prensa. Casi no se entiende ni se acepta que la televisión es una realidad diferente, que el público televidente es distinto de los lectores de los diarios que son cada vez menos lectores, cualitativa y cuantitativamente.

La televisión informativa enfrenta un reto permanente. Además de ser objetiva, veraz, imparcial, honesta y responsable, en acatamiento a principios periodísticos fundamentales, debe ser interesante, capaz de captar la atención del televidente y mantenerla mientras dure el programa. Un televidente que se aburre con lo que ve y escucha, cambia de canal o apaga el televisor. De ahí que los periodistas en la elaboración de sus notas y los directores y editores en la realización de sus programas no pueden eludir ese desafío.

Emocionar al televidente

Una de las formas preferidas de ganar el interés de los televidentes es emocionarlos, hacerlos partícipes de los sucesos, conseguir ya sea su indignación, su alegría, su tristeza, su asombro, su entusiasmo, sus críticas, su solidaridad, según las noticias que se le proporcionen. La indiferente reacción del televidente es lo peor que le puede suceder a un programa periodístico. No tendrá futuro y desaparecerá del aire.

Sin embargo, hay que precisas que hacer periodismo televisivo interesante no quiere decir periodismo truculento, escandaloso e irresponsable. No quiere decir coberturas informativas que se solazan con la crudeza de las imágenes y la exaltación de la violencia, en todas sus formas. No quiere decir difamar, invadir la vida privada, informar de acuerdo con consignas. Por el contrario, ese periodismo tiene que ser rechazado y siempre criticado.

Cualquier tema es puede ser informado por la televisión siempre y cuando se haga correctamente, con respeto, imaginación y mucha ética.
Se tiene que aceptar que el periodismo televisivo con sus potencialidades y alcance no superado por los otros medios, como asimismo con sus limitaciones y defectos es, simplemente, una forma distinta de hacer periodismo.

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