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17/04/13: La Corona española en el siglo XVIII
Tras la muerte de Carlos II, el hechizado, surge en España un grave conflicto sucesorio, dado que el difunto monarca- último de la casa de los Habsburgo en España-, no había logrado tener un hijo. Así, el siglo XVIII marcó en España el tránsito de la dinastía de los Habsburgo- en el trono por casi doscientos años- a la dinastía francesa de los Borbones tras la guerra de sucesión. No obstante, la España de los Borbones era la misma España de los Austrias, dado que la nueva dinastía, para Lynch, “no consiguió transformar súbitamente las vidas de los españoles, mejorar la calidad de gobierno, ni incrementar el poder de su país”.[1]
Pero, ¿cómo era el mundo hispánico a inicios de dicha centuria? Según Lynch, el primer siglo de la España de los Borbones fue un siglo de crecimiento, dónde se incrementó la producción, se multiplicó la demografía y existieron expectativas más allá de los recursos.[2] Sin embargo, el año 1700 no fue una línea divisoria o una transición entre una monarquía débil a otra fuerte. Los decenios anteriores y también los posteriores a 1700 constituyeron una continuación del curso ininterrumpido de la historia española, convirtiéndose en un terreno común de soluciones próximas a problemas permanentes. Esto se puede ver en la figura de Felipe V, primer monarca Borbón en España, quien “estaba en cierta forma menos cualificado aún para gobernar que Carlos II y los españoles tendrían que esperar medio siglo a que el gobierno fuera rescatado por Carlos III, un gigante en ese mundo de Borbones enanos.”[3]
No obstante, alrededor del año 1700 nos encontramos en varios aspectos en presencia de una de las articulaciones más importantes de la historia europea y que es intercontinental.[4] Así, el siglo XVIII español fue una centuria tanto de crecimiento demográfico, agrícola, industrial como comercial. Por otro lado, fue un periodo de cambio en los valores políticos, la preponderancia internacional y la política imperial.[5] Este crecimiento inició alrededor de 1685, como una recuperación de las pérdidas obtenidas durante el siglo XVII, y continuó con una fase de expansión –moderada- hasta aproximadamente 1740. Durante este periodo, los beneficios obtenidos en América se incrementaron debido a la expansión del comercio de ultramar.
Las tendencias antes mencionadas condujeron, en los años posteriores a 1740, a una nueva fase de crecimiento y a una distorsión económica y fiscal evidente. En un intento por corregir los desequilibrios fiscales, el Estado decidió intervenir. De este modo, podemos ver que durante el período que comprenden los años de 1740-1766, una serie de ministros de carácter reformista propusieron proyectos radicales que fueron derrotados por intereses poderosos, haciendo que la Corona se vea obligada a dar marcha atrás.
Sin embargo, en la medida en que quedaba asegurado el crecimiento en el marco existente de privilegio y monopolio, los grupos de intereses se sentían satisfechos y se evitaba la confrontación. En este momento, un Estado ya fuerte comenzó a garantizar la estabilidad política y llegó a sacar mayor partido a estructuras que rindieron beneficios a los terratenientes, ingresos a la Iglesia y que permitieron obtener beneficios a las inversiones coloniales. [6] Este fue el modelo Borbónico que perduró desde 1767 hasta 1790.
Durante el gobierno de Carlos III (1759-1788), existía una marcada tendencia en la Europa continental a reforzar el estado y a racionalizar la administración, en línea con los principios científicos de la Ilustración. Los ministros y oficiales estaban ansiosos por tomar sus decisiones en función de la información disponible más actualizada, lo cual suponía –en parte-, utilizar los métodos de la ciencia al gobierno y así asegurarse de que se recogían estadísticas fiables.[7] Asimismo, la España de Carlos III era una potencia que distaba de ser amistosa con las demás potencias europeas. Por otro lado, las naciones indias a lo largo de las tierras fronterizas constituían una preocupación continua.
[1] LYNCH 2010: 5
[2] Ibíd.
[3] Ídem.: 6
[4] TENENTI 2011: 311
[5] LYNCH 2010: 12
[6] Ídem: 13
[7] ELLIOTT 2006: 445
Fuentes:
ELLIOTT, John H. Imperios del mundo Atlántico: España y Gran Bretaña en América, 1492-1830. Madrid: Taurus, 2006
LYNCH, John. La España del siglo XVIII (5ta impresión). Barcelona: Crítica, 2010
TENENTI, Alberto. La Edad Moderna. XVI-XVIII. Barcelona: Crítica, 2011
08/03/13: Catedral de Lima

En el interior de la Catedral, a ambos extremos, se encuentran capillas personales, las cuales servían como adoratorios, así como tumbas sepulcrales para sus dueños. Quienes podían acceder a estas capillas eran miembros de la élite, cofradías, la Universidad de San Marcos, entre otros grupos acomodados. Es importante mencionar que la Catedral actual, en su interior, no es igual a la del periodo virreinal. Si actualmente se ingresa a la Catedral se podrá ver toda esta de largo; sin embargo, en el Perú virreinal, frente al Sagrario, se encontrará ubicado el coro, el cual se encontraba en unos bancos de estilo realista.
La Catesral de Lima ha sufrido varios cambios, tanto en su interior como en el exterior. La fachada de la Catedral solo ha variado en relación al plano original. La tercera parte de la Catedral, a pesar que la construcción se inició, nunca llegó a concluirse. Esto de sebió a que resultaba muy costosa y demoraba mucho tiempo en culminarse.
08/03/13: Tipología de la casa colonial
Tras la llegada de los conquistadores al territorio andino, se comenzaron a fundar ciudades sobre los ascentamientos nativos. Así, el 18 de enero de 1535 se funda en el valle del río Rímac la nueva capital del futuro virreinato del Perú, Lima, la también llamada ciudad de los Reyes. Las familias más importantes, desde la fundación de la ciudad, tendieron a vivir lo más cercano posible a la Plaza Mayor, donde funcionaba la vida comercial, política y religiosa de la ciudad.
El plano de Lima, se mantuvo igual al concebido en 1535 hasta poco después de 1750, cuando, tras el gran terremoto de 1746, se busca ampliar la ciudad. Es importante mencionar que la ciudad de Lima estaba trazada bajo un plano cuadriculado; no obstante, la Plaza -que debió ubicarse al centro de la ciudad-, fue construida cerca al río Rímac por las tierras fértiles que ahí se encontraban, además, de la idea de Pizarro de construir su palacio sobre los cimientos del palacio de Taurichusco y la Catedral sobre un antiguo templo.

Tras una breve descripción de la plaza y la ciudad de Lima, procederemos a tratar la tipología de la casa virreinal. Las manzanas, estaban divididas en cuatro solares, en los cuales - al inicio del período virreinal-, se contruyeron las casas patio. Estas casas patio se encontraban, en un primer momento, en un lado del solar, rodeada por la huerta de la familia. La fachada de estas casas tenía tiendas que miraban hacia el exterior, las cuales eran una importante renta para el propietario de la casa; asimismo, en la fachada se encontraba el portón de madera.
Al ingresar a la casa, tras pasar el portón, uno se encontraba en el zaguán, donde uno desmontaba de su caballo o bajaba del carruaje. Una reja separaba el zaguán del primer patio, el cual era sencillo debido a que cumplía la función de recibir a los invitados de la casa. Hacia el extremo derecho del primer patio, se encontraban las escaleras que conducián al segundo piso de la casa -si es que esta poseía uno. Es importante mencionar que, durante el periodo virreinal, muchas familas buscaron copiar el modelo europeo de vivir en el segundo piso de las casas; no obstante, los constantes movimientos sísmicos muchas veces dificultaron esta intención. Un caso importnate es el ocurrido tras el terremoto de 1746, cuando el Virrey José Manso de Velasco, al momento de la reconstrucción, ordena que se contruyan casas solo de un piso, despertando las críticas -y hasta juicios-, por parte de la élite limeña.

Pero volvamos a la casa patio. Luego del primer patio, venía la galería techada que daba paso a la sala, habitación masculina de la casa. Esta, a su vez daba paso a la cuadra, la habitación femenina de la casa. Tras la cuadra, se encontraba otra galería techada, la cual llevaba a un segundo patio. Es importante mencionar que entre la sala, la cuadra y las galerías techadas, habían ventanas que permitían la ventilación.
Hacia el lado izquierdo de la sala, muchas veces se encontraba la capilla. La camara y la recamara se encontraban hacia el lado izquierdo del primer patio. La camara era el dormitorio de la casa, destinado para los dueños de ésta, aunque en muchas ocaciones, los esclavos y sirvientes también dormían en este lugar por su sus amos necesitaban algo.
Debido a la falta de luz, y por necesidad de utilizar los servicios higiénicos, el chiflón era un corredor que unía el primer y segundo patio. El silo, normalmente, se ubicaba al fondo de la casa patio, pasando la huerta. En la mayoría de casos, en los dormitorios se encontraba un vacin y, en las casas más adineradas, se contaba con tinas.
Conforme fue pasando el tiempo y la población comenzó a crecer, se comenzaron a contruir más casas patio en los terrenos de las huertas. No hay que olvidar que lo segundos pisos de estas casas contaban con balcones, destinados para que las mujeres se puedan airearse y entretenerse con los acontecimientos de la calle. Si sobraban terrenos en el solar, pero no lo suficientemente amplio para contruir otra casa patio, se optaba por contruir un callejón de cuartos. Aquella persona que poseía uno, recibía una importante renta y era bien visto, mas quienes vivían en estos, no lo eran. Cada casa en estos callejones poseía varios cuartos, y a veces, se encontraba una pequeña plazuela al final del callejón.
Otro tipo de casa en el Perú virreinal es la casa de campo, utilizada por las familias acomodadas de Lima para descansar de la ciudad. Estas casas de campo contaban con dos pisos. En el primer piso se encontraba el almacén, mientras que la familia vivía en el segundo piso. Estas casas eran construidas con madera y adobe. Algunas de ellas, como la casa Orbea, poseían también una capilla en su interior.
El último tipo de casa virreinal es la casa hacienda. En esta, solo podían entrar el hacendado y su familia, y en algunos casos, un reducido grupo de gente. No todos los sirvientes podían entrar a la casa hacienda, es por esto que la cocina no se encontraba dentro de la casa hacienda. Esta casa representaba no solo el poder administrativo, sino también el religioso de una determinada ciudad. La mayoría de las casa limeñas, sino todas, poseían una ventilación en el techo con forma de rampa que miraba hacia el sur, la cual también proporcionaba luz.
Editorial: BANCO CENTRAL DE RESERVA DEL PERÚ, INSTITUTO DE ESTUDIOS PERUANOS
Año: 2008
Pág.: 320

Contenido
Agradecimiento
Prefacio a la edición en castellano
I. La nueva dinastía, el Virreinato del Perú y Arequipa
II. La agricultura regional: expansión y estancamiento
III. La minería y la manufactura en el sur del Perú
IV. El comercio en el sur del Perú
V. El cambio social en la Arequipa borbónica
VI. La iglesia arequipeña y el colonialismo español
VII. La reforma política y económica en Arequipa
VIII. Las reformas fiscales en Arequipa
IX. Arequipa desafía las reformas: la rebelión de 1780
Apéndices
Archivos y bibliografía citada
Índice de cuadros
Editorial: INSTITUTO DE ESTUDIOS PERUANOS
Año: 2009
Pág: 450
Índice
Agradecimientos
Introducción
Primera Parte. Las élites indígenas y el orden colonial
1. La conquista española y las reformas de los Habsburgo
2. El largo siglo XVII

Segunda Parte. La nobleza india del Cuzco Borbónico
3. Familias cacicales y nobleza provinciales
4. Economías comunales y fortunas indias
5. La política del cacicazgo
Tercera Parte. Crisis y derrumbe
6. De la reforma a la rebelión
7. La ruptura del orden colonial
Conclusión
Apéndice
Bibliografía
Cuadros y mapas
02/01/13: 'El Virrey Amat y su tiempo'
Editorial: INSTITUTO RIVA-AGÜERO
Año: 2004
Pág.: 476
Índice
I. Prólogo
José Antonio del Busto Duthurburu
II. Introducción
Joseph Dager Alva

III. Los años iniciales en la península: la vida familiar y la carrera miliar
Ernesto Rodríguez la Torre
IV. La presidencia en Chile: entre la élite local y la guerra de Arauco
Joana Cervilla Lozada
V. La llegada al Perú y la orientación general del gobierno virreinal
Jorge Lossio
VI. La educación y el inicio de un nuevo tiempo. Apuntes para la historia del mundo intelectual peruano a fines del siglo XVIII
Erick Devoto Bazán
VII. Los funcionarios de Dios. La reforma de la Iglesia del Perú a fines del siglo XVIII
Leticia Quiñones Tinoco
VIII. El discreto encanto de la milicia. Ejército y sociedad en el Perú botbónico
José F. Ragas
IX. El Virrey y la oposición. Una historia política de la administración de justicia
José Nicolás Flores Arroyo
X. Reformas en la política de Lima desde el Superior Gobierno
Arnaldo Mera Ávalos
XI. El teatro, los negocios y los amores: Micaela Villegas, "La Perricholi"
Ilana Lucía Aragón
XII. Epílogo
Carlos Pardo-Figueroa
XIII.Fuentes y bibliografía
XIV. Relación de cuadros e ilustraciones
Editorial: INSTITUTO FRANCÉS DE ESTUDIOS ANDINOS, INSTITUTO DE ESTUDIOS PERUANOS
Año: 2012
Pág.: 410
Índice

Prólogo a la segunda edición
Prefacio
Introducción
Capítulo 1 Producción y fiscalidad en el siglo XVIII: Una aproximación a la economía colonial
Capítulo 2 El virrey Castelfuerte y la primera coyuntura rebelde
Capítulo 3 El reparto y las revueltas menores
Capítulo 4 Las reformas borbónicas y el contexto de la Gran Rebelión
Capítulo 5 La culminación del descontento social: La rebelión de Túpac Amaru
Conclusiones
Apéndices
Bibliografía
Índice onomástico
Índice de mapas
Índice de gráficos
Índice de cuadros
Lísta de abreviaturas
Editorial: BANCO CENTRAL DE RESERVA, INSTITUTO FRANCÉS DE ESTUDIOS ANDINOS, INSTITUTO DE ESTUDIOS PERUANOS
Año: 2006
Pág.: 346

Introducción
Primera Parte
1. La compañía de Murga y Duran y el comercio marítimo entre Perú y Chile a comienzos del siglo XVIII
1.1. Personajes y contratos de compañías, 1713-1729
1.2. Los intercambios marítimos entre Chile y Perú
1.3. La flota mercante de los Mares del Sur y la ruta de Chile
1.4. Funcionamiento y estrategias de la compañía de Murga y Duran
1.5. Navegación y armamento de las fragatas
1.6. Balance de la compañía
Anexos
Segunda Parte
2. Correspondencia escogida de la compañía Pedro de Murga, Diego Durán, Perú-Chile, 1718-1729
2.1. Descripción del fondo
2.2. Cartas de Pedro de Murga, Diego Durán y otros encargados de negocios de la compañía
2.3. Cartas de Roque Caero, maestre del navío
Conclusiones
Cronología
Bibliografía
01/01/13: 'La España del siglo XVIII'
Editorial: CRÍTICA
Año: 2010
Pág.: 403

Índice
Glosario de monedas
Abreviaturas
Capítulo I El mundo hispánico de 1700
Capítulo II la sucesión borbónica en la guerra y la paz
Capítulo III El gobierno de Felipe V
Capítulo IV España, Europa y América
Capítulo V 1746-1759: un periodo de transición
Capítulo VI Economía y sociedad
Capítulo VII Carlos III: los límites del absolutismo
Capítulo VIII El Estado borbónico
Capítulo IX España y América
Capítulo X Carlos IV y la crisis de la España borbónica
Bibliografía
Índice alfabético
Índice de cuadros
Índice de mapas
Índice de láminas
01/01/13: 'Desafíos transatlánticos. Mercaderes, banqueros y el estado en el Perú virreinal, 1600-1700'
Editorial: PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ, INSTITUTO RIVA-AGÜERO, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, INSTITUTO FRANCÉS DE ESTUDIOS ANDINOS
Año: 2001
Pág.: 528

Índice
Agradecimiento
Abreviatura
Introducción
Primera Parte. Los laberintos del crédito
I. Bancos públicos
II. "Delinqüenza máxima": el banco de Juan de la Cueva
Segunda Parte. "Arroyo de dádivas"
III. Los préstamos
IV. Un banco para mercaderes
V. Negociando con el rey
Tercera Parte. Repercusiones atlánticas
VI. Problemas en Tierra Firme
VII. El precio del indulto: hacia el comercio directo
VIII Epílogo
Apéndices
Bibliografía
Índice de ilustraciones
Índice de cuadros
Índice de gráficos
Índice de apéndices
Índice onomástico






