Nicolás Maquiavelo- El Principe

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Nicolás Maquiavelo nació en Florencia en el año 1469 y murió en la misma ciudad en el año 1527. Fue un diplomático, filósofo, escritor y funcionario público desde una edad muy joven. La vuelta de la familia Médici al poder de Florencia significó que nuestro autor pase un período en prisión, lo que le permitió conocer las arbitrariedades del poder.

Se ha considerado a Maquiavelo como el iniciador de muchos aspectos en la historia del pensamiento político. Tanto en El Príncipe (1513) como en los Discursos sobre la primera década de Tito Livio (1512-1517), este autor desarrolla las formas de gobierno. Asimismo, se considera que la publicación de El Príncipe –obra que en esta ocasión analizaremos-, expone la relación entre pensamiento y acción política. No obstante el tema central en ambas obras es común, existe una clara diferencia entre ambas. El Príncipe, es un escrito de política militante, mientras los Discursos… es de teoría política. Existe una novedad en Maquiavelo con respecto a la antigua clasificación de las formas de gobierno. Así, para él “Todos los Estados, […] fueron y son repúblicas o principados”. A continuación, se procederá a analizar desde el capítulo V al capítulo X de El Príncipe.

El capítulo V corresponde a analizar De qué manera han de gobernarse las ciudades o principados que, antes de ser ocupados, vivían con leyes propias. Maquiavelo inicia este capítulo sosteniendo que existen “tres maneras de conservar los estados adquiridos cuando éstos están acostumbrados a vivir con sus propias leyes y en libertad”. Estas son: destruirlos, ir a vivir personalmente en ellos y dejarles vivir con sus antiguas leyes cobrándoles tributo y creando un gobierno minoritario. Considera que, habiendo este gobierno sido creado por el príncipe conquistador, los oligarcas tienen conocimiento que no pueden mantenerse sin su poder y apoyo, haciendo todo lo posible para poder conservar su autoridad, siendo más fácil conservar a una ciudad acostumbrada a vivir libre que queriendo evitar su destrucción.

Sobre el punto previamente mencionado, el autor propone el ejemplo de los espartanos y los romanos. Los primeros, tras conquistar Tebas y Atenas, crearon un gobierno oligárquico, el cual llegaron a perder. Los segundos, para mantener su dominio en Capua, Cartago y Numancia, las destruyeron y no las perdieron. Asimismo, los romanos quisieron conservar Grecia de la misma manera que lo hicieron antes lo espartanos, dejándola libre, mas fracasaron. Así, Maquiavelo considera que “no hay otro medio más seguro de posesión que la ruina”. Y, quien se apodara de una ciudad acostumbrada a vivir libre y no la destruye, será –en algún momento-, destruido por ella dado que en caso de una rebelión, se hará mención de la libertad y las antiguas instituciones.

El capítulo VI trata sobre De los principios nuevos que se adquieren con armas propias y con virtud. Maquiavelo considera que el hombre prudente debe intentar siempre seguir los caminos recorridos antes por los grandes hombres; e imitar a aquellos que han sobresalido de manera extraordinaria sobre los demás. Aquellos que por la vía virtuosa llegan a ser príncipes, adquieren el principado con dificultad, pero lo mantienen fácilmente; y las dificultades que encuentran al conquistar el principado, nacen en parte de las nuevas formas e instituciones que se ven obligados a introducir para sostener su estado y su seguridad.
Asimismo, considera que “todo innovador tiene como enemigos a cuantos el viejo orden beneficia y como tibios defensores a aquellos a los que las nuevas leyes beneficiarían. Esta tibieza se produce, en parte, por miedo a los adversarios –que poseen las leyes a su favor-, y a la incredulidad de los hombres –quienes no confían en las novedades hasta que no tengan experiencia. Cada vez que los que son enemigos tienen ocasión de atacar, lo hacen con pasión facciosa, mientras los otros se defienden tibiamente. Por otro lado, la naturaleza de los pueblos es voluble y es fácil convencerlos de algo pero difícilmente mantenerlos convencidos, por eso es conveniente estar preparado y, cuando dejen de creer, estar preparado para hacerles creer por la fuerza.

El capítulo VII corresponde al análisis De los principados nuevos adquiridos con las armas y la fortuna de otros. Sobre este punto, Maquiavelo sostiene que aquellos que llegan a ser príncipes con la ayuda de la fortuna, llegarán al poder con poco esfuerzo; no obstante, deberán luchar mucho para llegar a mantenerse en él. Existen hombres que no sepan mandar y carecen de fuerzas que les puedan apoyar y ser fieles.
El capítulo VIII analiza el tema De los que por medio de delitos llegaron al principado. Maquiavelo sostiene al iniciar este capítulo que existen otras formas para acceder al poder. Estas son: “cuando se llega al principado por medios criminales y nefastos, o cuando un ciudadano privado llega a príncipe de su patria con el favor de sus demás conciudadanos”. Muchos, mediante la crueldad, no han podido en tiempo de paz mantener su estado, igual que en tiempos de guerra. Sobre este punto, el autor considera que “esto sea debido al mal o bien uso de la crueldad”.

Así, bien usadas pueden llamarse aquellas crueldades que “se hacen de golpe por la necesidad de afianzarse en el poder, y sobre las que luego no se insiste, sino que por el contrario se convierten, en lo posible, en una gran utilidad para los súbditos”. Mientras que por otro lado, “mal usadas son aquellas que, aun siendo pocas al principio, con el tiempo van aumentando en lugar de disminuir”. Del mismo modo, el autor considera importante no olvidar que, “al apoderarse de un estado, el príncipe deberá estudiar muy bien todas aquellas ofensas que considere ineludibles, y actuarlas de golpe, para no tener que renovarlas día a día, y así, no renovándolas, poder tranquilizar a sus nuevos súbditos y ganárselos con nuevos favores”. Es importante recalcar que, un príncipe sobre todo ha de comportarse con sus súbditos de tal manera que nada –sea bueno o malo-, les haga cambiar.

El capítulo IX trata sobre Del principado civil. Este punto se produce cuando un simple ciudadano, no por medio de crímenes o por medio de la violencia, sino con el favor de sus conciudadanos, llega a ser príncipe o con el favor del pueblo o con el de los grandes y poderosos; y de estos dos, se producen uno de los siguientes efectos: principado, libertad o anarquía. El principado, para Maquiavelo, “es creado o por el pueblo o por los grandes, según que una u otra de estas tres partes encuentre la ocasión”. Así, cuando los grandes ven que no pueden resistir al pueblo, comienzan a acrecentar la reputación de uno de ellos. Del mismo modo, el pueblo, viendo que no puede resistir a los grandes, acrecienta la reputación de alguien y lo convierte en príncipe para defenderse con su autoridad. No obstante, quien llega al principado con la ayuda de los grandes, permanecerá en él con mayor dificultad que el que llega con la ayuda del pueblo.
Considera también el autor que no se puede satisfacer a los grandes, pero sí se puede satisfacer al pueblo, dado que éste es “el fin más honesto que el de los grandes” dado que no quieren ser oprimidos. Así, lo peor que un príncipe puede esperar del pueblo enemigo es que lo abandone, pero si lo enemigos son los grandes, no solo ha de temer que lo abandonen, sino que se vuelvan contra él. Del mismo modo, el autor considera que quien llegue a príncipe con el favor del pueblo, mantenerlo como amigo.

Finalmente, el capítulo X corresponde a De qué manera han de medirse las fuerzas de todos los principados. Maquiavelo considera en este punto tener en cuenta otro problema, el cual es “si un príncipe tiene tanto estado que pueda […] valerse por sí mismo; o bien si tiene siempre que depender de la ayuda de los demás”. Para afirmar su punto, considera que pueden valerse por sí mismos lo que, o por abundancia de hombres o dinero, pueden poner en pie de guerra un ejército adecuado a las circunstancias, necesitando siempre la ayuda de los demás los que no pueden afrontar a su enemigo y necesitan refugiarse dentro de sus murallas para defenderlas. Así, quien haya fortificado su ciudad y depende de los demás, “será siempre atacado con gran temor y precaución”. Por otro lado, el autor hace mención que un príncipe, que tenga una cuidad fuerte y no se haga odiar, no podrá ser atacado.

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