Canto, rap y alabanza: La experiencia de enseñar rock, hip-hop y religión

8.00 p m| 12 feb 15 (AMERICA/BV).- Se puede especular que son pocos los cursos de religión en las universidades católicas que incluyen cuestiones como Teología en las Pussy Riot o en el Nit Grit ‘Hood, o el significado espiritual de una canción de algún grupo Pop de moda. Estos temas, sin embargo, sí resultan familiares para los estudiantes del profesor David Nantais, quien desarrolló y enseñó un curso con esta temática en la Universidad de Detroit Misericordia. La revista America recogió su testimonio.

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Comenzó en el 2008, cuando pasé un fin de semana intelectual y musicalmente estimulante en la St. John’s University en Collegeville, Minnesota, con algunos compañeros teólogos-músicos. Tocamos música y hablamos de Dios; y discutimos cómo estas pasiones encajan en nuestras vidas. Es un tema que finalmente abordé en un libro, y se me ocurrió que podría ser fructífero tener esa misma conversación con mis estudiantes. En el otoño del 2013, después de que aceptaron mi propuesta de una nuevo curso, 11 estudiantes se matricularon en “Rock, Hip-Hop y religión”. Fue el número perfecto de estudiantes para un curso que se basó gran parte en escuchar, tanto a la música como el uno al otro durante las discusiones.

Una importante atención académica ha crecido significativamente en los últimos años hacia la música popular y la religión. Algunas conferencias profesionales de teología y estudios religiosos incluyen grupos especializados en esta temática, y varios académicos han entregado investigaciones sobre la intersección de la música popular y lo sagrado. En la reunión de la Sociedad Teológica Católica de América en 2011, por ejemplo, el teólogo Michael Iafrate presentó su documento, “I’m a Human, Not a Statue: Saints and Saintliness in the Church of Punk Rock” (“Soy humano, no una estatua: Santos y Santidad en la Iglesia del Punk Rock”). Calvin College en Grand Rapids, Michigan, ofrece una de las conferencias más creíbles y estimulantes sobre religión y música en los Estados Unidos cada dos años, y que ha atraído a una amplia gama de importantes pensadores que se siguen añadiendo al siempre creciente corpus de trabajo en este campo.

Averiguar qué libros utilizar para el curso, qué artículos leer y lo mucho que necesitaba sumergirme en las ideas teológicas históricas para reforzar nuestras discusiones en clase era sin duda una labor complicada. Finalmente elegí tres libros para el curso (ver recuadro). Y complementé las lecturas de estos textos con una variedad de artículos de diversas fuentes como las revistas Rolling Stone, América, Books and Culture y The Chronicle of Higher Education.

Se esperaba que cada estudiante analice tres canciones. El proceso se desarrolló así: cada estudiante presentó una canción a la clase y luego ofreció un análisis de cinco minutos de los temas teológicos y espirituales en la canción. Esto no era simplemente una exégesis de las letras de las canciones, sino más bien una discusión a fondo de cómo las diferentes partes de la canción (ritmo, timbre, tempo, la elección de instrumentos, el tono y, sí, letras), contribuyen a comunicar algo sobre lo “sagrado”.

Las presentaciones fueron al principio un poco superficiales, pero pronto los estudiantes fueron capaces de integrar el material de lectura, se les hizo más fluido el lenguaje teológico y ofrecieron explicaciones más sustantivas. En algunas ocasiones los estudiantes quedaron inesperadamente trabados, sin palabras, mientras hablaban acerca de las canciones -la conexión emocional con la música no podía ser reprimida por las costumbres académicas típicas.

Pronto aprendí qué temas de las lecturas capturaron la imaginación de estos estudiantes. Tres ideas eran particularmente importantes para ellos. La primera fue la teología del nit grit ‘hood, señalado por Daniel White Hodge en su libro The Soul of Hip Hop. Hodge explica que ante el racismo, la decadencia urbana y oportunidades decrecientes para los afroamericanos, las respuestas teológicas simplistas no son suficientes. ¿Por qué pedir a Dios que nos bendiga con más, cuando muchos no tienen nada? ¿Por qué personas inocentes son asesinadas mientras que los delincuentes prosperan?

Hodge apunta al fallecido artista de hip-hop Tupac Shakur como uno de los que profesaban una teología del nit grit ‘hood, incluso enfrentando las críticas de su comunidad. Él, como muchos en su generación, exigió un análisis más profundo de los complicados problemas de justicia social, mostró una fuerte preocupación por los que a menudo son olvidados y expresó su agradecimiento por la construcción de un sentido de comunidad. Como afirma Hodge, “Oremos al respecto” es una respuesta insuficiente. Debe haber acción.

El segundo tema importante fue el papel de la religión y la espiritualidad en la historia del rock and roll, especialmente representado por Motown Records. Habría fracasado como profesor de música y religión en la ciudad de Detroit de no haber organizado una excursión al Museo de Motown, el hogar original del Studio A, creado por Barry Gordy. Los jóvenes afroamericanos que se convirtieron en las primeras estrellas de Motown vinieron en gran parte de una comunidad evangélica protestante del centro de la ciudad. Esto se refleja en sus estilos al cantar y en los temas sobre justicia social de sus canciones; un claro ejemplo de esto es el álbum clásico de Marvin Gaye “What’s Going On?”.

El uso de la pandereta, que desempeña un papel destacado en varios éxitos de Motown, fue tomado de coros de las iglesias de barrios de gente negra. Motown también jugó un papel importante cuando realizó grabaciones de los discursos de numerosos líderes religiosos y políticos afroamericanos y difundiéndolos para el público. El más famoso entre ellos fue una primera versión de “I Have a Dream” discurso de Martin Luther King, ofrecido en Detroit en 1963.

Por último, una de las tareas de este curso fue ayudar a los alumnos a reflexionar sobre cómo sus gustos musicales se pueden integrar con sus prácticas espirituales y creencias religiosas. Una herramienta para ello es la película “Taqwacore”, un documental sobre adultos jóvenes musulmanes que tocan en una banda de punk rock. El tema principal de esta película es el choque de las culturas –padres inmigrantes que tratan de preservar las costumbres tradicionales y sus hijos “americanizados” que exploran lo que significa ser parte de una cultura norteamericana que les teme en un entorno “post 9 de setiembre”.

Estas tensiones causaron mucha frustración en los jóvenes musulmanes estadounidenses, que en varios casos parecían contemporáneos con mis alumnos, y la ira y la agresión expresada en el punk sirvió como el medio perfecto para ellos. Pocos (probablemente ninguno) enfrentaron las dificultades que pasaron los jóvenes musulmanes retratados en la película, pero la dinámica de la lucha contra los acostumbrados mensajes competitivos de la cultura popular y el tradicional dogma religioso, es una que les sonó familiar.

Uno de los constantes desafíos del curso se producía al momento de decidir la cantidad de material histórico y teológico a introducir. Por ejemplo, si utilizo la canción “Mothers of the Disappeared” (1987), del exitoso disco “The Joshua Tree” de U2, para dar un ejemplo de tema que trata un problema de justicia social, no puedo dejar de ahondar en la polémica en torno a la política exterior estadounidense en Centroamérica en la década de 1980 y las injusticias sufridas por decenas de miles en El Salvador y en otros lugares. Eso eventualmente condujo a la aparición de mártires salvadoreños, y al surgimiento y el papel de la Teología de la Liberación en la conformación de la perspectiva cristiana sobre la opción preferencial de Dios por los pobres y el sufrimiento.

A lo largo del semestre, mi aprecio por el gusto musical de mis alumnos creció. Y me quedé agradablemente sorprendido por la profundidad del análisis que cada uno de ellos ofreció sobre la música que amaban y la teología que encontraron en su interior.


Fuente:

Texto de David Nantais, profesor adjunto de Filosofía y Estudios Religiosos en la Universidad de Detroit Misericordia. Publicado en la revista America.

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