Francisco reemplaza al arzobispo de Santiago de Chile acusado de encubrir abusos

5:00 p m| 27 mar 19 (LT/LN).- Reformas y cambios profundos y no retoques de maquillaje: es lo que necesita el episcopado de Santiago, para atender y servir a los que sufren el atropello a su dignidad de persona, como resultado de los abusos y delitos injustificables e intolerables por parte de clérigos. Así expuso el nuevo administrador apostólico -cargo temporal para una diócesis en situación de sede vacante-, mons. Celestino Aós (73), nombrado por Francisco, quien aceptó la renuncia del cardenal Ricardo Ezzati. El arzobispo saliente tiene acusaciones judiciales por encubrimiento de abusos sexuales.

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“Tenemos que reconocer que no siempre hicimos las cosas bien y para que eso pase tenemos que hacer cambios en el corazón”, señaló el nuevo administrador apostólico sede vacante de la arquidiócesis de Santiago, el obispo Celestino Aós luego de que se realizara la ceremonia donde asumió su nuevo cargo.

Durante la liturgia el sacerdote español dijo: “Sé que juntos nos ocuparemos de los que sufren, en las cárceles y hospitales, de los que están cesantes o en trabajos indignamente remunerados. Por los emigrantes, estudiantes, por quienes no se les da una formación y educación valórica, humana y cristiana… De un modo especial, atenderemos y serviremos a los que sufren el atropello a su dignidad de persona, resultado de los abusos y delitos absolutamente injustificables y absolutamente intolerables por parte de clérigos”.

En rigor, no es el sucesor del cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo con todas las de la ley, sino más bien su reemplazante a tiempo indefinido, en espera del definitivo. Tres interrogantes se abren de inmediato: quién es Celestino Aós Braco, por qué fue el elegido y quiénes quedaron en el camino.

Para una arquidiócesis en crisis, que ha sufrido tres casos emblemáticos sobre abusos (Karadima, Cristián Precht y Óscar Muñoz), los “candidatos” que más sonaban eran los arzobispos Fernando Chomali (Concepción) y René Rebolledo (La Serena), además de un posible extranjero.

El Papa optó por un sacerdote de 73 años, de la orden de los Frailes Menores Capuchinos, obispo desde hace solo cinco, español, oriundo de Navarra, psicólogo, con experiencia en la justicia eclesiástica y quien vive en Chile desde 1983. Y otro detalle: su independencia. El prelado es querido en el Episcopado, pero no forma parte del círculo más cercano al cardenal Ezzati.

ENLACE: ¿Quién es Celestino Aós?

“Como todos los días, me levanté a las 6.30, recé en la capilla y tomé desayuno: café con leche, tostadas y algo de cecina”, contó Aós en Copiapó, desde donde llegó a Santiago. “Trataré de hacer mi parte”, dijo. Durante la mañana se difundió el mensaje de saludo a su nueva comunidad, en el que pidió que “me tengan paciencia y me enseñen a vivir como santiaguino de Santiago”.

¿Por qué él? Algunos ven una personalidad fuerte -de trato a veces incluso brusco capaz de implementar cambios. Héctor Campos, exprovincial en Chile de los Capuchinos, opinó que “es un hombre sereno, cercano. Tiene una mirada muy positiva del clero y crítica ante los abusos; el Papa ha visto que en una etapa de transición él podría hacer este proceso a la búsqueda del que sería ya titular”.

En Valparaíso, un grupo de denunciantes del expulsado sacerdote Jaime da Fonseca no quedó conforme con su rol como promotor de justicia. Para Alejandro Álvarez, canonista de Voces Católicas (organización de laicos chilenos), “es un obispo con características relevantes para la grave crisis que atraviesa la Iglesia de Santiago. Tiene experiencia en justicia eclesiástica, lo que le da mucha sensibilidad por la búsqueda de la verdad”.

 

El Papa continúa con la “limpieza” en Chile

En una noticia que tuvo gran repercusión en Chile, país especialmente golpeado por el escándalo de abusos sexuales contra menores cometidos por el clero, el Papa aceptó el 23 de marzo la renuncia del cardenal Ricardo Ezzati, investigado por encubrimiento de dichos delitos. Así lo anunció un comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede que, como es usual, no detalló el motivo de la renuncia del prelado, muy cuestionado por su manejo del escándalo de abusos y cuya salida, en verdad, se esperaba desde hace tiempo.

Justo un día antes la octava sala de la Corte de Apelaciones de Santiago había rechazado por unanimidad la petición de sobreseimiento que había solicitado el cardenal Ezzati, presidente de la Conferencia episcopal chilena de 2010 a 2016, investigado por presunto encubrimiento. Tras esa decisión, el alto prelado, de 77 años, deberá ser procesado por tres casos de encubrimiento salidos a la luz después de allanamientos del arzobispado de Santiago y otras dependencias eclesiales realizados en julio pasado por el fiscal Emiliano Arias, que obtuvo enorme documentación de denuncias de víctimas de abusos.

Se trata del caso del excanciller, Oscar Muñoz, que se autodenunció en enero de 2018 por abusos de menores, entre los cuales algunos parientes; del marista Jorge Laplagne, acusado de violencia sexual sobre jóvenes (caso en el cual también se encuentra involucrado el predecesor de Ezzati en Santiago, el cardenal Francisco Errázuriz); y del padre Tito Rivera, acusado recientemente por una persona de unos 50 años de haber sido drogado y violado en la catedral.

Según Vatican Insider, de ser condenado, el cardenal Ezzati podría llegar a ir a prisión. Aunque Ezzati, nacido en Italia, también se encuentra en una situación complicada porque el Senado próximamente podría decidir quitarle la ciudadanía chilena, que recibió hace 8 años gracias a sus servicios.

 

Sobre la nueva configuración de la Iglesia chilena

La Conferencia Episcopal señala que “un administrador apostólico es un obispo o presbítero nombrado por el Papa para administrar una diócesis que se encuentra en situación de sede vacante, sin su obispo o arzobispo residencial”. Valeria López, abogada canonista y vocera de Voces Católicas, añade que “tiene casi los mismos derechos y obligaciones de un obispo residente, pero su cargo es temporal y no ejerce su potestad en nombre propio, sino que es vicario, es decir, ejerce su autoridad en nombre del Papa”.

Luego de que el 18 de mayo del año pasado todos los obispos le presentaran su renuncia al Papa Francisco, este ha aceptado ocho y en todas esas diócesis ha nombrado administradores apostólicos, no obispos definitivos. O sea, de las 27 jurisdicciones eclesiásticas del país, nueve aparecen como sedes vacantes a cargo de administradores apostólicos: San Felipe, Valparaíso, Santiago, Rancagua, Talca, Chillán, Osorno y Puerto Montt, además de Valdivia, que estaba en esta situación desde antes de la crisis.

 

José Manuel Vidal: “La decisión era justa”

“Era justa y absolutamente necesaria la decisión del Pontífice. Creo que tardó tanto, porque el Papa esperó que saliera todo lo malo acumulado en la arquidiócesis, para entregársela más o menos limpia al sucesor de Ezzati”, afirmó el vaticanista español y director del portal Religión Digital, José Manuel Vidal.

Para el experto, “el sistema de poder y de encubrimiento fue algo generalizado en todas las diócesis de Chile y en todos los escalafones del estamento clerical. Por eso, la limpieza no ha terminado. Acabar con esto llevará tiempo y, para conseguirlo, al Papa no le temblará el pulso para aceptar la renuncia de otros obispos”.

ENLACE: “En Santiago de Chile, comienza a salir el sol”. Comentario completo de José Manuel Vidal

 

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Fuentes:

La Nación / La Tercera / Vatican News / Religión Digital

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