Abusos, la Santa Sede: cumbre deberá aclarar bien cómo afrontarlos

4:00 p m| 8 feb 19 (VI/LOR).- Concreción y conciencia serán las palabras clave. Junto a la claridad. Desde la Santa Sede llegan indicaciones sobre los objetivos de la reunión convocada por el papa Francisco para afrontar la plaga de los abusos. Emergen de un artículo publicado en el “Osservatore Romano” firmado por Andrea Tornielli, director editorial de los medios de comunicación vaticanos, y de una entrevista al jesuita Hans Zollner, miembro del comité organizador de la cumbre.

En ambos se remarca que el resultado hacia el que apunta la cumbre es hacer que cada obispo pueda volver a su país sabiendo bien “lo que se debe hacer” frente a estos casos. Otras informaciones anuncian la designación del exportavoz vaticano, P. Federico Lombardi, como moderador del evento, así como el pedido de grupos de víctimas de participar en la cumbre de manera presencial.

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La editorial de Tornielli, en L’Osservatore Romano, anuncia una “expectación mediática excesiva, como si se tratara de un acontecimiento a medio camino entre un Concilio y un Cónclave”. Es un clima que corre el riesgo de “hacer pasar en segundo plano el significado eclesial de un encuentro entre Pastores, entre los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, quienes junto al Sucesor de Pedro reflexionarán sobre el tema de los abusos”.

Tornielli subraya sin embargo que “la universalidad típica de la Iglesia Católica que se refleja en el encuentro: la presencia de los Episcopados de todo el mundo llamados, por primera vez todos juntos, a afrontar esta dolorosísima plaga que ha sido, y es, fuente de enormes sufrimientos para las víctimas y de contra testimonio evangélico, ayudará a acrecentar la conciencia de todos sobre la gravedad de la crisis”.

Así, el dramático fenómeno de la violencia sobre los menores, las trágicas experiencias de las víctimas, los procedimientos que deben aplicarse ante las denuncias y las directrices “para garantizar un ambiente seguro a los niños y a los jóvenes se examinarán, por lo tanto, desde una perspectiva no sólo europea o estadounidense”, sino con sensibilidad, matices y miradas “poliédricas”. Estilo y método de papa Bergoglio.

Después está el párrafo que precisa el objetivo de la reunión, definido “muy concreto: hacer que cada uno de los que participarán en ella pueda regresar a su propio país teniendo absolutamente claro lo que se debe hacer (y no hacer) frente a estos casos. Cuáles son los pasos que deben darse para tutelar a las víctimas, respetando la verdad y a las personas implicadas, para lograr que nunca más ningún caso sea ocultado o encubierto”.

Otra puntualización: no se está en un “año cero de la lucha contra los abusos” porque “en los últimos dieciséis años se han han dado muchos pasos significativos y concretos. Las normas para actuar han sido establecidas e intensificadas por voluntad de los últimos Pontífices y en algunos casos pueden ser definidas ‘de emergencia’, dada la rapidez de acción que permiten con respecto a quienes se han manchado con este delito”.

Entre quienes siguen la actualidad vaticana la sensación es que este encuentro de febrero, para el que se prevé una extraordinaria presencia de periodistas y enviados provenientes de todos los continentes, pueda transformarse en un verdadero evento-símbolo de este pontificado. Y quizá más: un punto de inflexión decisivo para el futuro de la Iglesia.

ENLACE: Encuentro entre pastores con el objetivo de la concreción

 

Protección de menores. P. Zollner: grupos de trabajo para ayudar a las Iglesias locales

El encuentro sobre “La protección de menores en la Iglesia” programado del 21 al 24 de febrero en el Aula del Sínodo en el Vaticano tiene objetivos concretos. Los presidentes de las Conferencias Episcopales del todo el mundo que se reunirán con el papa Francisco deberán dejar Roma teniendo bien claro qué hacer para prevenir y combatir el drama de los abusos a menores.

-Sobre los posibles resultados del encuentro, habló con Vatican News, el padre jesuita Hans Zollner, referente del Comité organizador y miembro de la Comisión Pontifica para la Protección de Menores.

El principal fruto concreto que esperamos que resulte del encuentro es que todos los participantes de las Iglesias locales, los representantes de las Órdenes y Congregaciones religiosas, regresen a sus casas y puedan llevar a la práctica lo que se ha dicho. Luego tendremos que ver cómo podemos definir más concretamente las cuestiones de la responsabilidad, del “rendir cuentas” de esta responsabilidad y la transparencia. Estos son los tres temas que caracterizarán cada uno de los tres días en los que se estructura el encuentro.

Otro punto será cómo podemos conseguir algo más claro sobre las normas que se van a aplicar y cómo se pueden controlar realmente los procedimientos, que ya hemos establecido pero que algunos todavía no saben cómo aplicar. Y, por último, queremos ver cómo podemos hacer para que no se conozcan sólo los procedimientos, las normas -porque se conocen desde hace tiempo-, sino cómo podemos hacer para motivar a las personas a comprometerse a ponerlas en práctica y a no dudar sino a comprometerse de todo corazón para que, lo que hay que hacer, se ponga en práctica realmente.

-En este sentido, ¿puede la reunión dar lugar a procedimientos que ayuden a las Conferencias Episcopales a actuar en lugares donde se conozcan menos los métodos para prevenir y combatir los abusos?

Una de nuestras ideas principales es que este encuentro es otra etapa de un largo camino que la Iglesia ha emprendido y que no terminará con este encuentro. Por lo tanto, una de las medidas concretas que queremos ofrecer a los obispos del mundo será la creación de grupos de trabajo, es decir, equipos, que probablemente se establecerán en los diversos continentes en los que la Iglesia católica está presente y que luego podrán moverse de un lugar a otro. Podrán conocer las orientaciones que las Conferencias Episcopales están a punto de poner en práctica, a qué punto se encuentran en este proceso y qué es lo que necesitan.

Tratarán de entender cómo pueden ayudarlas, cómo pueden proporcionar información, pero también las mejores soluciones que ya han sido probadas en otros continentes. Por lo tanto, estos grupos de trabajo deberían convertirse en un instrumento también para los años venideros para medir el éxito de este ejercicio de darse cuenta de su responsabilidad, incluso en todo el mundo, frente a las expectativas de la opinión pública, a fin de poner de manifiesto que estamos en un proceso continuo, siempre de nuevo, para volver a examinar la situación, mejorar y profundizar el conocimiento del fenómeno de los abusos y la labor de prevención, que es, obviamente, una de las principales misiones de nuestra creencia en un Dios que se ha hecho hombre.

-Padre Zollner, durante el encuentro habrá momentos de oración en común con la escucha de los testimonios de las víctimas de abusos. ¿Qué tan importante es este aspecto?

Cuando hablamos de abuso sexual y otros tipos de abuso, es muy importante escuchar a las víctimas, porque las víctimas pueden darnos un testimonio único, porque nos dejan entrar en sus corazones y nos hacen sentir lo que ha herido sus vidas, tal vez, por mucho tiempo, porque quizás no pudieron hablar de ello y estaban muy avergonzados; finalmente pueden abrirse y contar esta realidad que para muchos fue ciertamente una experiencia pesada que los marcó por mucho tiempo.

Para los sacerdotes, para los obispos, para los religiosos y para toda la Iglesia es un testimonio importante porque nos hace sentir lo que -como dijo el Papa Benedicto XVI- es una herida en el cuerpo de Cristo mismo.

Escuchar a las víctimas no sólo nos da una motivación ulterior para hacer lo posible para que no se repita, sino que también nos hace sentir que estas personas están verdaderamente en el corazón de Jesucristo mismo, porque Él compartió su sufrimiento con ellas y quiere que nosotros, como Iglesia, también podamos escucharlas y acogerlas, para que puedan recibir esa compasión, esa cercanía que les da también el valor para seguir buscando, si es posible y en la medida de lo posible, un camino de sanación y renovación.

Durante la conferencia, por razones de tiempo y logística, no se podrá escuchar a muchas víctimas; precisamente por eso el Santo Padre pidió, en la carta de invitación -reiteramos-, que todos los participantes deberían haber encontrado a víctimas de abusos ya antes, en el país de origen.

Esto es importante en sí para escuchar, para estar sensibilizados, para estar bien preparados para recibir el mensaje que saldrá del encuentro. Pero también es importante porque así se dan cuenta aún más de que este fenómeno no es un tema presente sólo en el mundo centroeuropeo y norteamericano: es una realidad -desgraciadamente- presente en todos los países y en todos los continentes. Y el Santo Padre subrayó que ésta es la principal tarea de los pastores: estar cerca de las personas que más lo necesitan.

 

Víctimas de abusos en EE.UU. piden estar presentes en la cumbre anti-abusos

“Lo que queremos es que se tome a esta reunión en serio y que resulte en una reforma real y significativa”. Grupos defensores de víctimas de abuso sexual de religiosos católicos en Estados Unidos pidieron este miércoles su inclusión en la cumbre anti-abusos que se celebrará en febrero en el Vaticano para abordar la actual crisis de pederastia.

Las organizaciones Terminar con el Abuso del Clero y Red de Sobrevivientes de los Maltratados por los Sacerdotes, enviaron una carta al papa Francisco con el fin de que afectados participen en las discusiones de las reformas de la Iglesia Católica.

ENLACE: La cumbre anti-abusos iniciará con un video con testimonios de víctimas de pederastía

“Estamos pidiendo al Santo Padre que haga algo muy simple: que ponga a liderar su cumbre a personas que no estén salpicadas por los delitos sexuales contra niños”, manifestó en una conferencia de prensa en la ciudad de Chicago, Illinois, el portavoz de la primera entidad mencionada, Peter Isely.

De esa forma, agregó Isely, las víctimas y el resto del mundo podrán tener un atisbo de esperanza. “Contaron con nuestro silencio. El horror de lo que nos pasó a cada uno de nosotros tiene que conocerse y hablarse”, expresó Patricia Gallagher, quien sufrió a los siete años de edad la agresión de un religioso que se hizo amigo de su familia. Ahora con 61 años, según informaciones periodísticas, esa mujer pidió a las máximas autoridades de la Iglesia que escuche los testimonios de las personas perjudicadas.

 

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Fuentes:

Vatican Insider / Religión Digital / Vatican News

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