Meteoritos y Muestras Extraterrestres en el Vaticano

10:00 a m| 21 set 18 (NCR/VATN).- El Observatorio Astronómico Vaticano acogió del 10 al 13 de setiembre el congreso “Cuidado de Meteoritos y Muestras Extraterrestres”, en el que participaron un total de 30 responsables y administradores de colecciones, representando a 27 instituciones científicas de todo el mundo, entre las que destacan museos, universidades e instituciones de Europa, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Marruecos y Japón. El encuentro propició el intercambio de ideas y de buenas prácticas, para generar un aporte a la comunidad científica. La conservación de especímenes, como las rocas lunares recolectadas de las misiones espaciales “Apolo” de la NASA, fue una de las preocupaciones centrales en el evento.

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El taller, patrocinado por el Observatorio del Vaticano y la Sociedad Meteorítica, ha sido “una ocasión maravillosa para todos los participantes”, según declaró el responsable de la colección de meteoritos del Vaticano y uno de los organizadores del taller, el jesuita Robert Macke, quien también expresó su satisfacción por el encuentro: “Estoy emocionado y complacido de que el Observatorio Vaticano pueda albergar tan importante reunión”.

Fueron 3 días intensos enfocados en la planificación a futuro, pues además de compartir información sobre las colecciones, los responsables reflexionaron sobre la distribución de especímenes para investigación, preocupaciones legales sobre propiedad y adquisición, registro e intercambio de información sobre los especímenes y la investigación realizada sobre ellos, haciendo crecer las colecciones para servir mejor a la comunidad científica y conservar muestras para el futuro.

“Uno de los principales propósitos de cuidado es poner a disposición de la ciencia muestras preciosas para varias generaciones”, ha dicho Ludovic Ferrière, co-cuidador de meteoritos en el Museo de Historia Natural de Viena (Austria) y co-coordinador del taller.

“Durante muchos años, cada colección de meteoritos fue curada de forma más o menos independiente, con responsables individuales que desarrollaron sus propias prácticas para el cuidado y la preservación de los especímenes, principalmente bajo políticas de sus instituciones particulares que eran muy diferentes a las de otras instituciones”, contó luego el jesuita Macke. Pero, “hace aproximadamente una década, los curadores que se conocían comenzaron a hablar y se dieron cuenta de que podían lograr mucho más si compartían ideas sobre lo que habían aprendido”.

“Y de nuestra parte decidimos organizar este congreso”, dijo, “con la esperanza de que pudiéramos tener tiempo para mantener discusiones profundas y significativas centradas en la curaduría”.

Al igual que en el ámbito comercial del arte o antigüedades, a los curadores también les toca trabajar con distribuidores y los llamados “cazadores” (hunters) de meteoritos, y por lo tanto, tienen que investigar siguiendo o autenticando el origen de los especímenes.

“Algunos distribuidores son muy éticos, pero otros ignorarán la ética o las leyes si eso les permite obtener especímenes valiosos. Las pautas éticas que se espera que cumplan los comerciantes de meteoritos están explicadas por la Asociación Internacional de Recolectores de Meteoritos, y las reglas que deben cumplir para que sus meteoritos sean oficialmente nombrados y reconocidos están especificadas por la Meteoritical Society”, aclaró Macke.

Los meteoritos y las muestras extraterrestres, dijo, “proporcionan mucha información útil sobre la formación y la historia del sistema solar, planetas, cometas y asteroides que de otro modo serían imposibles de obtener”.

Como estos especímenes extraterrestres están expuestos al medio ambiente “corrosivo” de la tierra, dijo, “si no reciben el cuidado adecuado, pueden degradarse rápidamente y volverse menos útiles para el estudio… Ahí es donde la buena conservación se vuelve crucial, para preservar estos especímenes y ponerlos a disposición para el estudio” ahora y en el futuro.

El observatorio remonta sus orígenes a la torre de observación erigida en el Vaticano por el papa Gregorio XIII en 1578 en preparación para la reforma del calendario occidental. El papa León XIII estableció formalmente el Observatorio del Vaticano en 1891 como un signo visible del apoyo de la Iglesia a la ciencia. El observatorio finalmente se trasladó a la residencia papal de verano en Castel Gandolfo en 1935.

El personal del observatorio estableció un segundo centro de investigación en Tucson, Arizona, en 1981 después de que el cielo italiano se volviera demasiado brillante para la observación nocturna.

 

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Fuentes:

National Catholic Reporter / Vatican News

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