Concluye primera reunión preparatoria al Sínodo para la Amazonía

9:00 a m| 20 abr 18 (RD/VATN).- La Iglesia continúa avanzando en el camino de preparación hacia el Sínodo para la Amazonía, que se llevará a cabo en Roma, en octubre de 2019. Del 12 al 13 de abril se realizó la primera reunión del Consejo Pre-sinodal. En las sesiones de trabajo se examinó el proyecto del Documento Preparatorio de la Asamblea Especial, que tendrá como tema: “La Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Por otra parte, en el debate se reiteró la importancia de la Región Panamazónica para todo el planeta. En particular, los miembros y expertos discutieron la situación pastoral del territorio y la necesidad de comenzar nuevos caminos para una inculturación eficaz del Evangelio entre las poblaciones que la habitan, especialmente las indígenas. Reunimos entrevistas a participantes de la reunión.

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El Sínodo de los Obispos de la Pan-Amazonia ha dado un nuevo paso, esta vez importante, tras dos días de reunión del Consejo Pre-Sinodal y los asesores, celebrada en el Vaticano este 12 y 13 de abril. Después de ser debatido entre los presentes el contenido del material preparado, ha sido aprobado el documento de trabajo, todavía no dado a conocer, que va a determinar los pasos a seguir en el futuro, en especial toda la labor que va a ser llevada a cabo en las comunidades de la Amazonia para escuchar la voz y conocer lo que piensan los pueblos que allí viven.

Por encima de todo cabe destacar un aspecto que ha sido resaltado con sorpresa y admiración por muchos de los presentes, que ha sido la escucha silenciosa, la presencia amiga, fraterna, serena y alegre del Papa Francisco, que participó de la totalidad de la reunión, dialogando con todos los participantes durante los intervalos, sacándose fotos, pero que por encima de todo quería conocer, informarse sobre las realidades tan complejas, profundas y diferentes que encierra la Amazonia y sus pueblos.

En una sociedad donde muchos dicen lo primero que les viene a la cabeza, el Obispo de Roma, que podría servirse de su poder para decir lo que bien quiera, inclusive para hablar ex cátedra, prefiere escuchar en silencio, pues sabe y reconoce la veracidad de lo que durante la reunión señalaba uno de los asesores, el único indígena presente, Justino Sarmento Rezende, salesiano brasileño. El miembro del pueblo tuyuka, decía a los presentes, “quien vive aquí (en el Vaticano), no va a saber cuales son los caminos de la Amazonia, pero nosotros que estamos allí, podemos decir cuales son los caminos que la Iglesia puede recorrer”.

Por eso, el padre tuyuka, agradecía el hecho de que “la Iglesia está mirando para nosotros, con el corazón vuelto para nosotros, con la mente, está depositando en nosotros, los pueblos de la Amazonia, la esperanza de recibir contribuciones importantes para que la Iglesia sea cada vez más local y universal. Nosotros, pueblos indígenas, pueblos evangelizados y hoy evangelizadores, tenemos como contribuir también para el enriquecimiento de nuestra Iglesia”.

De hecho, el Padre Justino Rezende, reconoce que participar de esta reunión ha sido “una experiencia muy interesante y determinante para mí, personalmente, como indígena, religioso salesiano y sacerdote”. No en vano, decía que “estoy aquí hablando en nombre de los pueblos de la Amazonia y en especial en nombre de los pueblos indígenas”. En nombre de sus parientes, les pedía a los presentes, inclusive al Papa, que “nos vean como hijos suyos, hermanos suyos, porque usted es nuestro hermano mayor, nuestro guía, nuestro pastor”.

Preparar un material que recoja tal diversidad de culturas, espiritualidades, realidades y sentires como los que se hacen presentes en la Amazonia no ha sido tarea fácil para los asesores, Marcia Oliveira, Justino Sarmento Rezende, Paulo Suess, Peter Hughes y Fernando Héctor Roca Alcazar. En ese sentido, la socióloga brasileña Marcia de Oliveira, reconocía que “este trabajo fue uno de los más exigentes de los últimos tiempos, pero ha tenido un resultado muy positivo”. Ella destacaba al final de la reunión, que se sorprendió positivamente con la acogida de sus exposiciones por parte de personas que también son especialistas en el área

Este es un sentimiento compartido por Justino Rezende, quien decía que “estaba muy preocupado con como sería la recepción de aquello que nosotros elaboramos como textos iniciales”. En ese sentido, destaca “la postura abierta de los hermanos obispos, que contribuyeron bastante, con lo que el documento quedó bastante enriquecido”. Para el salesiano indígena, “era importante destacar algunos elementos de las riquezas inmensas que los pueblos indígenas tienen, lo que también suponía un miedo para mí, cómo expresar los pensamientos, las experiencias, las expectativas de los pueblos indígenas de la región Pan-Amazónica”.

Pero, según él, “muchas cosas vendrán a partir de la consulta y de la participación de todos los organismos, comunidades y diócesis que darán sus contribuciones. Será momento muy importante para rever la caminada de la Iglesia católica, presente en nuestra región amazónica, proponer nuevos caminos para nuestras vidas, nuevos compromisos sociales, con la defensa de la naturaleza, con la organización de nuestro modo de vivir: economía, sostenibilidad, vida religiosa y pastoral”.

El objetivo final no es otro que aquel que resalta Monseñor Roque Paloschi, arzobispo de Porto Velho, Brasil, y Presidente del Consejo Indigenista Misionero, “que todo sea camino para la fraternidad, para la superación de la violencia y de las injusticias que vivimos en esta bonita Amazonia”. El arzobispo insiste en que “a partir del texto que está siendo estudiado, fuimos debatiendo caminos que queremos trazar con este Sínodo de la Amazonia”. El también brasileño, y obispo de Juina, Monseñor Neri José Tondello, ha destacado “la orientación de escuchar a las comunidades de la Amazonia, principalmente a los pueblos indígenas, los ribereños, los pueblos que constituyen esa porción del Pueblo de Dios”.

Junto con ellos, Monseñor Erwin Kräutler, obispo emérito de la Prelatura del Xingú, Brasil, cuya voz y actitud proféticas siempre han gozado de gran respeto dentro de la Iglesia de la Amazonia, ha insistido en “la sintonía impresionante entre los participantes”. Monseñor Kräutler destacaba la felicidad “con el resultado que alcanzamos, cada uno podía decir lo que pensaba”. Esa sensación también ha sido compartida por el español Rafael Cob, Obispo del Vicariato de Puyo, Ecuador, quien decía que “todo ha ido muy bien, en un clima muy fraterno, haciendo cada uno sus aportaciones conforme íbamos leyendo el borrador del texto”.

El Sínodo de la Amazonia es considerado por muchos como un momento decisivo para el futuro de la Iglesia católica y de las reformas que pretende llevar a cabo el Papa Francisco, pues, como incide Justino Rezende, “a través de este Sínodo, tenemos una oportunidad grande e importante para innovar nuestra Iglesia, presente en la Amazonia”, insistiendo que “los pueblos de la Amazonia esperan mucho de este Sínodo”.

Es un nuevo paso de una historia construida con “la vida de tantos misioneros, misioneras, sacerdotes y obispos que dieron sus vidas con nosotros, defendiendo nuestras culturas y fueron martirizados”, reconoce el padre indígena, quien les agradece, pues “por ellos podemos decir que estamos vivos hasta hoy, porque si no fuese la Iglesia, los otros ya nos tendrían aniquilado”.

Son “misioneros, que a pesar de no ser indígenas, asumieron rostros indígenas, aprendieron a hablar nuestras lenguas, aprendieron nuestras tradiciones y no quisieron volver más para aquí (Europa), están enterrados allí”, según Justino Rezende, gente que “por el trabajo misionero, hicieron surgir muchos laicos comprometidos con la Iglesia, como catequistas, ministros extraordinarios de la Palabra, de la Eucaristía, religiosos, religiosas, sacerdotes”, reconocía el religioso.

Sin duda una historia que, con nuevos caminos, debe continuar. “Coloquemos todos los trabajos en las manos de Dios”, como les decía el Papa Francisco a los presentes al final de la reunión, para que “este Sínodo sea la manifestación de Dios para nosotros”, según el Padre Justino Rezende, para quien “el Sínodo de octubre de 2019 será como un punto de llegada. Me gustaría que todos los pueblos que habitan esta región puedan participar de forma alegre, serena y positiva, de modo esperanzoso, pues de la contribución de cada uno vendrán muchas cosas importantes”.

“Ahora hay que recoger lo que nos diga la gente en la Amazonía”

Al final del Encuentro, la reportera del Vatican News, Cristiane Murray, dialogó con el sacerdote jesuita Fernando Roca Alcázar, miembro del Consejo Pre Sinodal sobre la importancia de estas reuniones preparatorias. Aquí el audio:

 

Mauricio López: “Se ha elaborado un texto que refleja los rostros y gritos de la realidad Panamazónica”

Mauricio López es una de las personas que mejor conoce los procesos del Sínodo de los Obispos de la Pan-Amazonia. La sinodalidad es uno de los aspectos en los que insiste el Papa Francisco y, en ese sentido, el Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica, tras la celebración de la primera reunión del Consejo Presinodal junto con los asesores, que ha tenido lugar en el Vaticano los días 12 y 13 de abril, ha insistido en que en el encuentro “ha habido una absoluta experiencia de sinodalidad. La comunión con la que hemos vivido los miembros del Consejo Presinodal junto con la Secretaría del Sínodo de los Obispos y los asesores expertos ha sido profundamente inspiradora”.

Como muchos de los presentes, el Secretario Ejecutivo de la REPAM, destaca que “la presencia del Papa evidentemente que ha iluminado, porque ha sido una presencia callada, de escucha, y donde él mismo al final ha señalado que él hace parte de ese proceso para escuchar, para comprender como se está constituyendo el proceso sinodal y luego poder, de alguna manera, acompañar adecuadamente”.

Algo más sorprendente aún si tenemos en cuenta la historia de la Iglesia y de los últimos papados, pero que cada vez resulta más común tratándose de Francisco es “que no está ahí para controlar o dirigir, sino que verdaderamente para asistir al proceso”, subraya López. En ese sentido, dentro de “un ambiente realmente festivo y esperanzador”, según el Secretario de la REPAM, destaca que era “una presencia del Papa que compartía también los espacios cotidianos, la oración, en el café, con una disponibilidad para hablar con todos, para escuchar, para poder profundizar más en la misión de cada uno”.

El texto elaborado para trabajar el Sínodo en las comunidades de la Amazonia, que “tiene que presentarse oficialmente por la Secretaría del Sínodo” en el momento oportuno, ha seguido una “dinámica de construcción colectiva”, según Mauricio López, quien resalta que “es un texto que refleja los rostros concretos de la realidad panamazónica, los gritos de esta territorialidad diversa, la invitación a una Iglesia que va en salida, que responde a los signos concretos de la realidad, y la posibilidad de que se vayan dando como perspectivas hacia estas nuevas vías”, recogiendo la vida local e iluminando esa realidad con los ejes fundamentales del papado de Francisco.

Si hay algo que va a ser importante para que el Sínodo llegue a buen puerto eso es el trabajo en la base, “que haya una verdadera escucha activa, recepción adecuada y luego, por lo tanto, una repuesta que enriquezca todo el proceso sinodal de parte de todas las instancias participantes”, según el Secretario de la REPAM, quien “ha sido encomendada para poder también animar todos los espacios de asambleas territoriales, asociadas formalmente al Sínodo, foros temáticos, algunos espacios también académicos y luego algunos encuentros internacionales que se están pensando para poder profundizar en ambos elementos del Sínodo, tanto los nuevos caminos para la Iglesia con rostro amazónico, y también las perspectivas hacia una ecología integral”.

Junto con eso, “la REPAM es formalmente parte de la animación, y sobre todo del acortar brechas para que toda la consulta de este Sínodo llegue a los territorios y a la vida de las personas y, por lo tanto, para que esa vida y esos territorios se comuniquen hacia la Iglesia que quiere también escuchar, repensar y plantear nuevas cosas”. A decir verdad, es necesario una comunicación mutua que haga posible encontrar los nuevos caminos que el Sínodo pretende.

Mauricio López, destaca en sus conclusiones sobre la reunión, “la presencia de los obispos misioneros, que viven y trabajan en la Amazonia”, hecho sobre el que afirma que “ha traído un soplo de vida, una brisa de aire fresco porque son testimonios desde la propia experiencia, desde estar encarnados en la realidad y desde el escuchar cotidianamente y directamente las comunidades”, aspecto éste que sin duda va a hacer realidad un proceso que tenga los pies en la tierra.

Son obispos “que han traído también a la memoria y al corazón la importancia de los testimonios martiriales, que son también sangre derramada en la Amazonia y que nos invitan a poder responder con esa misma convicción a los signos de la realidad”, en opinión del Secretario de la REPAM.

Mauricio López es consciente de “que hemos hecho apenas una primera etapa, que es un proceso paulatino” y para eso hace una llamada a “ponernos en las manos de Dios”. Este momento, en su opinión, “se conecta evidentemente con el inicio del Sínodo formal, con el anuncio y la visita del Papa a Puerto Maldonado”. En ese sentido, el Secretario Ejecutivo de la REPAM destaca que el “mensaje en Perú a los pueblos indígenas amazónicos ha hecho parte esencial de toda la discusión en esta sesión del Consejo Presinodal”. Dentro de la fase de consulta, que va a comenzar en los próximos meses, “habrá incluso una mediación de los documentos para acercarlos más a la vida de la población de a pie que camina en esta realidad”.

Esta próxima fase, será sucedida por “la fase de integrar y de acoger todas estas respuestas a lo que será el documento de trabajo, el instrumentum laboris, que es el que luego se enviará para que todos los que participen en la fase final del Sínodo, en octubre de 2019, puedan revisar, reflexionar y votar finalmente para plantear posiblemente una exhortación apostólica y las nuevas posibilidades o los nuevos caminos para la Iglesia en este territorio hermoso que es la Amazonia”, afirma Mauricio López.

Sin duda, se presentan perspectivas de futuro ilusionantes, todavía más después de todo lo vivido en estos momentos iniciales. Caminemos juntos con esperanza, pues este es un momento histórico, que puede cambiar el futuro y hacer más visible al Dios que se hace presente en la vida de los pueblos y de la Iglesia de la Pan-Amazonia.

 

David Martínez de Aguirre: “El Sínodo Panamazónico bendecirá con sus efectos a la Iglesia universal”

El obispo de Puerto Maldonado, el alavés David Martínez de Aguirre, hizo escala de camino a Roma en su ciudad natal. Tras una ajetreada agenda familiar partió con destino al Vaticano para participar en las reuniones que sentarán las bases del próximo Sínodo de la Amazonía. Este encuentro eclesial al más alto nivel puede acabar provocando, cual efecto mariposa, vientos de cambio en toda la Iglesia Universal.

-Este Sínodo tuvo su preámbulo en la pasada visita del Papa Francisco a la Amazonía, en sus encuentros con la comunidad indígena y en sus discursos. Una visita que ya parece haber dejado un antes y un después.

Increíble. Todavía lo estamos valorando, pero creo que se puede afirmar sin duda que hay un antes y un después de la visita del Papa en la gente de Puerto Maldonado. La visita ha sido, ¡vamos a dejarnos de papolatrías! Ha sido una muestra de que a la Iglesia le importan estos rincones de la tierra donde se ceban todas las miradas de la avaricia. ¿Por qué la Amazonía sufre la avaricia del resto del Planeta y caen las goteras del sistema, y nos caen sobre el ojo? La avaricia del oro está arrasando con todo, con tierras, pueblos, familias, hasta con el Estado. Y eso no es un problema del Perú. Es un problema de todos, de todos los que sostenemos este sistema que excluye, que explota los recursos hasta las últimas consecuencias.

Y que el Papa haya puesto su mirada allí… yo antes de la visita solía decir que solo con el hecho de que el Papa nos haya citado, haya pensado en nosotros, aunque luego no hubiese podido venir, ya era mucho. Y por otro lado piensa que en Puerto Maldonado hicimos una convocatoria a todos los pueblos indígenas del Perú, y respondieron a esa llamada, la mayor llamada posiblemente de pueblos indígenas en muchos años, 3000 miembros de las diferentes comunidades, gentes de las bases, no digo dirigentes, que también acudieron, y miembros de la clase política que los representan, pero sobre todo de las bases, y ese encuentro lo ha hecho posible la Iglesia. El Sínodo Panamazónico comenzó aquellos días. Recuerdo que el Papa cuando me despidió en el aeropuerto me dijo: “y ahora tienes una reunión. No me faltéis”.

-¿Entonces están claros los objetivos de este Sínodo?

El Papa lo tiene muy claro. Él ha ido allá para escuchar, para alimentarse y después proyectarse. Este no es un Sínodo “para” la Amazonía, sino “desde” la Amazonía “para” la Iglesia Universal. Estoy convencido de que el Sínodo Panamazónico bendecirá con sus efectos a la Iglesia universal. Es un sínodo de la Iglesia Universal sobre la Amazonía porque la Iglesia quiere ser también amazónica. Esto lo dijo ya el cardenal Baldisseri, el secretario general de este sínodo.

-¿Cuáles podrían ser algunas de esas posibles consecuencias que del Sínodo afectasen a la Iglesia Universal?

Sinceramente, a fecha de hoy, no lo sé. Solo estoy convencido de que las habrá. Mira cuando Antón de Montesinos, y luego Bartolomé de las Casas, aquel grupo de dominicos, viajaron a las américas con su concepción occidental del mundo, de la fe y de Dios, salieron para América para evangelizar, hijos de una doctrina y una teología europea, no imaginaban lo que iba a pasar. Después de llegar y empaparse de la realidad de los pueblos con los que convivieron regresaron para evangelizar Europa. Aquel encuentro les modificó muchas cuestiones doctrinales, jurídicas, teológicas, … el Derecho Internacional se gestionó en aquel encuentro y en el trabajo de hombres como Francisco de Vitoria.

-¿Estamos ante un encuentro histórico como fueron Puebla, Medellín, o Aparecida?

Es muy probable, en el sentido de que va a obligarnos a descentrarnos. Desde una Iglesia que quiere poner su centro en las periferias, en las heridas del mundo, se pretende elaborar un mensaje para toda la Iglesia y para toda la humanidad. Va a ser algo del Espíritu. Francisco ha ido soltando frases que si las reúnes tienes el nuevo discurso de la Iglesia: “prefiero una Iglesia accidentada antes que enferma”, “que se parezca más a un hospital de campaña que a una aduana”, “capaz de pedir perdón”, “que haga lío”, … ha logrado remover sentimientos que ya estaban latentes en la Iglesia.

-Aunque el objetivo principal del Sínodo ya lo ha expuesto, si se ha hablado de algunos temas concretos que podrían debatirse en este sínodo como la ordenación de viri provati.

Sí, es cierto, pero el centro o el fin del sínodo no es, ni sería la cuestión de la ordenación de los viri provati, o de hombres casados, o el tema que está en estudio de recuperación de la figura de las diaconisas en la Iglesia. Todo esto podrían ser consecuencias, pero no objetivos. Lo central es la Iglesia amazónica.

-Pero la Iglesia tiene un problema real para llegar a todas las comunidades indígenas.

Sí, es cierto. Mira, hasta hace poco las comunidades tradicionalmente han sido asistidas por misioneros de órdenes religiosas, pero eso se ha visto afectado por la falta de vocaciones por un lado. Y por otro a los pueblos de la Amazonía les falta dar un paso, apropiarse de la Iglesia. Todavía para ellos somos esa institución amiga, que les consigue cosas, que habla bonito que nos ayuda a establecer alianzas que permiten potenciar y sobrevivir a las diferentes comunidades.

Pero la Iglesia es una entidad de fuera. Al menos así lo percibo en el Perú. Otros pueblos andinos como los aimaras, el pueblo kechua, o los mayas, indígenas de Mexico tienen asumido el cristianismo como propio y lo defienden frente a un cura, un obispo o quien haga falta; no es así con el pueblo de la Amazonía. Les falta ese paso de integración. No se han adueñado de la Iglesia y esa será la clave de este Sínodo.

-¿Y cómo llegar a dar ese paso?

A ver si consigo explicarlo con esta anécdota. Cuando estaba de misionero en la misión de Kirigueti hacía falta poner en marcha un comité de electrificación. Y lo ideal es que lo hiciesen ellos, pero no se atrevían a dar el paso. ¡Venga! Yo les hago los estatutos y se lo dejo todo listo para ponerlo en marcha. Empleo un tiempo en redactar los estatutos, se los paso y van ellos y los destrozan. Y yo les digo –pero esto no era, yo les había marcado otras pautas- el caso es que empezó a funcionar y funcionó. Con sus criterios, con sus parámetros, hacía falta que destrozasen lo que yo les había dado y se adueñasen del proyecto, haciéndolo verdaderamente suyo.

El problema es que la Iglesia que se acerca a ellos es una Iglesia con muchos siglos a sus espaldas y poco moldeable. Tenemos que dejarnos moldear un poco por estos pueblos. En cierto modo quizá si tenemos que dejar que destrocen un poco las ideas con las que hemos ido hacia ellos y dejarnos moldear también en sus manos. Ganaremos todos. Y ahí es donde pueden surgir consecuencias como lo de los viri provati o el resto de cosas que hemos hablado antes. Yo suelo pensar que si en nuestro entorno europeo han surgido grandes reflexiones teológicas y pastorales, ¿por qué no puede suceder lo mismo allí?

-¿Quizá entonces la imagen del sínodo sería la que ya se dio en la visita del Papa acompañado de los representantes de las comunidades indígenas?

Sí, esa podría ser la imagen. Recuerdo que alguien me señaló esa imagen y dijo algo parecido, “esto es el Sínodo”, cuando el Papa se reunió con los ancianos de aquellas comunidades, llegados de los rincones más perdidos de la selva.

-Siempre que puede, como en esta ocasión busca la oportunidad de hacer escala en su tierra, y, además de a su familia, procura compartir un rato con su comunidad parroquial. Una comunidad que sigue vinculada a usted y que además ya le ha planteado su deseo de colaborar con su misión pastoral. ¿Qué se puede hacer desde Vitoria para colaborar con su misión como pastor en tierras de la Amazonía?

Hay cosas que me gustaría suscitar. La pastoral indígena supone el 10%, el 90% es una población de paso, que viene a la Amazonía a dar el pelotazo y marchar, al final esa vida itinerante, de hacer dinero rápido, conforma una sociedad muy difícil y con muchos problemas. Y yo creo que es un mundo donde el evangelio tiene y puede decir mucho. Ten en cuenta que andamos en unos índices de un crimen por día.

Quiero una Iglesia preocupada y transformadora. Quiero empezar por los niños y jóvenes pero mi problema es encontrar adultos formados y que hayan experimentado una ilusión que puedan transmitir a los niños y jóvenes. Porque cuando se prende una llama ya no puede apagarse, y yo lo he vivido en mi parroquia de Vitoria. Por eso pienso en estos grupos juveniles de Scauts, Tiempo Libre, yo sé que eso se ha transmitido de padres a hijos. Así por ejemplo yo necesito un grupo que me despierte esa llama allí. He pensado en la posibilidad de organizar un campamento en Puerto Maldonado y que monitores jóvenes de aquí vayan allí.

 

Fuentes:

Religión Digital / Vatican News

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