Kasper: “Sínodo abrió la puerta a los divorciados vueltos a casar”

6:00 p m| 13 nov 15 (NCR/BV).- La última Asamblea sinodal abrió la puerta para que los divorciados y vueltos a casar sean admitidos a los sacramentos -en casos concretos y bajo ciertas condiciones- pero no podía ir más allá, de lo contrario la propuesta no habría conseguido la necesaria mayoría de dos tercios en las votaciones, explicó el cardenal alemán Walter Kasper. Otro cardenal germano, Reinhard Marx, también se refirió en estos días a la reciente Asamblea, destacando el tema pendiente de una permanente sinodalidad en la Iglesia, invocada por el mismo Papa Francisco.

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“El Sínodo abrió la puerta, por así decirlo, para la admisión de las personas divorciadas vueltas a casar a los sacramentos, en casos particulares”, dijo Kasper en su discurso en el 75° cumpleaños del obispo Heinrich Mussinghoff en Aachen, Alemania. “Se establece el principio pero no las posibles consecuencias. Era la única manera de lograr la necesaria mayoría de dos tercios en ese asunto”.

Por otra parte, esta apertura para los católicos divorciados y vueltos a casar no fue “la idea retorcida de un grupo conspirativo de alemanes”, subrayó Kasper, “sino la decisión unánime de la Comisión Central de la Asamblea que no quería comprometer al Papa, sino darle libertad. Ni los conservadores ni los progresistas salieron victoriosos. El verdadero ganador fue el Papa. El rumbo de su reforma fue confirmado por más que una mayoría de dos tercios”.

El problema de los divorciados vueltos a casar, que fue ampliamente discutido, no sólo antes sino también durante la Asamblea, de ninguna manera fue la temática principal, sino una de las muchas cuestiones en discusión”, dijo Kasper. Tampoco es una problemática nueva sino que se viene discutiendo por décadas.

“Los padres sinodales no lo hicieron fácil para ellos mismos, pero encararon el problema desde el principio”, dijo. “Las discusiones no fueron fáciles debido a las posturas firmemente afianzadas que se enfrentaron. Ningún obispo cuestionó la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio, la cuestión fue cómo aplicar esta enseñanza a las situaciones difíciles, complejas y a menudo confusas, sin infringir la propia enseñanza de la Iglesia”.

Con el final de la Asamblea, el proceso sinodal ha llegado a una etapa decisiva, pero aún no alcanza su objetivo. La exhortación apostólica postsinodal del Papa sería la conclusión final, dijo Kasper.

“Al pedir a los fieles su opinión, mostrando su cultura abierta al debate, poniendo de relieve la sinodalidad y haciendo hincapié en que la Iglesia no es un profesor que critica, censura y condena meneando el dedo, sino una madre compasiva, que escucha, acompaña y alienta, la Asamblea ya ha cambiado la Iglesia”, explicó Kasper. Resultó evidente que el enfoque pastoral a través de la misericordia fue el que se impuso al final.

Este enfoque misericordioso fue la manera correcta de entender la nueva evangelización, explicó Kasper y recordó que San Pablo ya había decidido a favor de la fe.

“Si hoy en día se les niega a los padres de un ‘matrimonio irregular’ la admisión a los sacramentos de forma permanente, es muy probable que en el futuro sus hijos no encuentren el camino hacia los sacramentos”, dijo Kasper. “Y así perdemos generaciones de fieles. En cambio, la misericordia ofrece un mensaje de perdón y reconciliación, que puede abrir a los fieles, puertas que parecían cerradas”.

La misericordia fue el juicio correcto y cristiano en la aplicación de la justicia, dijo.

“No ve a los seres humanos como casos puramente legales, que si es necesario les cae la guillotina”… el enfoque misericordioso no rebusca los errores del pasado, más bien abre una nueva oportunidad. “De esta manera, la ley no tiene una función de castigar, sino de medicamento, para sanación “, dijo Kasper.


Cardenal Marx: El concepto de Francisco de una Iglesia sinodal debe ser puesto en práctica

El concepto de una Iglesia sinodal que el Papa Francisco esbozó en su discurso con motivo del 50 aniversario de la fundación del Sínodo de los Obispos, el 17 de octubre, se debe poner en práctica, declaró en una conferencia el cardenal Reinhard Marx, presidente de la conferencia episcopal alemana.

“En aquella contundente declaración en medio del sínodo, Francisco dejó bien claro que el camino a futuro de la Iglesia sólo podía ser uno de cooperación sinodal”, dijo Marx en una jornada académica sobre “Descentralización saludable – ¿Qué estructuras locales necesita una Iglesia misionera? ” en la Universidad jesuita St. Georgen en Frankfurt.

“Una Iglesia sinodal es una iglesia que considera y toma en cuenta todos sus niveles: el Papa, los obispos y los fieles”, explicó Marx, quien también es miembro del Consejo de Cardenales.

Siempre ha existido “esa búsqueda de más” en la historia de la evangelización, “ese deseo de llegar a más personas y en más países”, dijo Marx. “Pero ese ‘más’ no es suficiente. La evangelización abordarse más profundamente”.

A la luz de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium de Francisco, la Iglesia queda abierta para el cambio.

“La forma exterior de la Iglesia se puede cambiar”, dijo Marx. “Para algunas personas eso suena ominoso, pero yo no siento que sea una amenaza. El cambio puede ser muy beneficioso y sin tener que renunciar a ninguna tradición. Estábamos muy conscientes de este tipo de debates en la reciente asamblea sinodal”.

“La subsidiariedad, la cercanía y la solidaridad deben ser incorporados a la Iglesia y hacerla cobrar vida de manera que se haga evidente que una Iglesia que no quiere jugarse su eficacia, no se construye como una pirámide”, dijo el cardenal. “La Iglesia universal sólo puede existir en cooperación con las iglesias locales -sub Petro et cum Petro- como Francisco enfatizó en su texto”.

“Debemos recordar eso”, recalcó.

En la Iglesia sinodal que Francisco desea, una red de iglesias locales que cooperan con la Iglesia universal necesita hacerse realidad, dijo Marx. La selección y la formación continua de los obispos -y el control sobre ellos- es de suma importancia en esta Iglesia futura. La incorporación de conocimientos modernos sobre buena gestión y liderazgo sería esencial.

“Pero una cosa será absolutamente indispensable -la Iglesia futura sólo puede ser una Iglesia que combina la unidad y la diversidad en todos los niveles”, concluyó.


Fuente:

National Catholic Reporter

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