Cuba se prepara para la visita del Papa Francisco

1.00 p m| 28 ago 15 (AGENCIAS/BV).- Los preparativos para la visita del Papa Francisco a Cuba (19 al 22 de septiembre) avanzan y el acontecimiento ya desborda las fronteras cubanas e influye incluso en el “deshielo” de la relación entre la isla y Washington. En el ámbito local, parte de las coordinaciones previas han incluído reuniones entre el presidente Raúl Castro y el cardenal cubano Jaime Ortega en el Palacio de La Habana, diálogos que se dieron en un ambiente cordial y trataron además sobre asuntos de mutuo interés en las relaciones entre el Estado cubano y la Iglesia católica en Cuba, segun indicó la prensa.

Una multitudinaria misa en la Plaza de la Revolución en La Habana será el primer evento importante de Francisco, que enmarca su llegada en el 80 aniversario de relaciones diplomáticas ininterrumpidas de Cuba con el Vaticano. Además será el tercer Papa que viajará a la isla en los últimos 17 años, después de que lo hicieran Juan Pablo II, en enero de 1998, y Benedicto XVI, en marzo de 2012. Luego de la misa en La Habana, se han programado celebraciones en Holguín y Santiago de Cuba. Aquí una reseña de los preparativos y de las movidas diplomáticas de los últimos meses, que servirán como ancedente de la visita.

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A la sombra de un retrato gigante del Che Guevara, los trabajadores dan los últimos toques al altar donde el Papa Francisco celebrará la misa en la Plaza de la Revolución el mes que viene durante su visita de cuatro días a Cuba. Se espera que decenas de miles de cubanos asistan a tres misas en La Habana, Holguín y El Cobre, en las afueras de Santiago, durante la visita papal. También se espera que vengan a Cuba alrededor de 1,000 peregrinos extranjeros, incluyendo a 150 de la Arquidiócesis de Miami.

La Iglesia calcula 32000 cubanos desde Sancti Spíritus hasta Pinar del Río asistirán a la misa de La Habana, así como 16000 monjas, sacerdotes y seminaristas, y decenas de miles de personas de la misma Habana. Se espera que la misa de Holguín atraiga a 34000 creyentes desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo, sin contar los residentes de la misma capital provincial. Rolando Suárez, abogado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, coordinar la logística para los peregrinos locales e internacionales.

En El Cobre, un viejo poblado minero, se celebrará la misa en la basílica menor del Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la santa patrona del país. Se espera que alrededor de 1000 personas -incluyendo una representación de cada una de las provincias cubanas- asistan sentadas dentro de la basílica, y otras 2000 afuera.

Luego, Francisco planea un “encuentro familiar” con 30 personas de cada provincia en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción en Santiago antes de salir de Cuba el martes para continuar su gira por Washington, D.C. –donde se encontrará con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca y dará un discurso ante una sesión conjunta del Congreso– Nueva York y Filadelfia. Regresará a Roma el 27 de septiembre.

La visita del Sumo Pontífice a ambos países enfatiza su papel en animar a un acercamiento entre los hostiles vecinos de antaño. Los dos países restablecieron relaciones diplomáticas y abrieron sus embajadas respectivas el 20 de julio, luego de una brecha de más de medio siglo.

En septiembre del año pasado, antes de que se anunciara el histórico acercamiento el 17 de diciembre, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, entregó en persona a la Casa Blanca una carta del Papa Francisco en la que este se ofrecía a ayudar de cualquier manera posible en las negociaciones secretas que se estaban llevando a cabo entre los dos países. Francisco, quien envió también una carta personal al gobernante cubano Raúl Castro, ofreció el Vaticano como uno de los lugares posibles de reunión para las conversaciones.

El Papa impresionó a ambos líderes. Obama ha dicho que él es “the real deal”, y Castro, que asistirá a las tres misas en Cuba, y que podría considerar incluso la posibilidad de su regreso a la Iglesia Católica.

Castro tendrá su oportunidad de asistir a una misa papal cuando Francisco pronuncie su homilía en la misa de las 9 a.m. del 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución. En la plaza de 11 acres destacan los enormes retratos de Camilo Cienfuegos, héroe revolucionario que desapareció misteriosamente en octubre de 1959, y del Che Guevara, un ícono revolucionario. El descollante monumento a José Martí hace también que la plaza sea de visita obligatoria para muchos de los que visitan La Habana.

“Lo más importante es lo que el Papa va a decir”, dijo Suárez. “Los mensajes estarán en las homilías”.

Antes de las misas, el Papa quiere estrechar la mano de la gente. “Lo hemos solicitado, pero tenemos que esperar a ver qué dice la seguridad”, dijo Suárez.

Ahora que falta menos de un mes, se puede ver evidencia de la inminente llegada del Papa desde los trabajos en curso en la plaza a los carteles de “Bienvenido Francisco” que han empezado a aparecer por toda Cuba.

Castro, el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez y Eusebio Leal, el historiador de La Habana, se reunieron con Ortega el lunes para discutir los preparativos para la visita papal.

Tener todo listo ha resultado un reto porque el Vaticano recién avisó a finales de abril que el Papa Francisco visitaría Cuba. Cuando el Papa Benedicto XVI visitó la isla, hubo un año para prepararse.

Si la cantidad de peregrinos internacionales que irán a ver al Papa a Cuba parece baja, probablemente se debe a que los latinoamericanos ya han tenido la oportunidad de verlo este año durante su viaje de ocho días a Bolivia, Ecuador y Paraguay en junio, y debido a su próxima visita a Estados Unidos.

Se espera que Francisco llegue al Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana el sábado 19 de septiembre a las 4:05 p.m. y pronuncie un discurso antes de subir a un vehículo descapotable que lo llevará por algunas de las áreas más pobladas de la ciudad. Un coro infantil lo recibirá en la Nunciatura Apostólica, donde pasará la noche.

Después de la misa del domingo, el Pontífice tiene planeado un almuerzo privado, una reunión a las 4 de la tarde con Raúl Castro, reuniones con sacerdotes, monjas y seminaristas en la Catedral de La Habana y lo que se ha presentado como un encuentro y discurso a 5000 jóvenes en el Centro Cultural Félix Varela en el viejo seminario de San Carlos y San Ambrosio. Entre las ofertas académicas del centro está una maestría en Administración de Empresas para apoyar los cambios económicos en Cuba, que han permitido a algunas personas a dedicarse a sus propios negocios.

“La FEU (Federación Estudiantil Universitaria) pidió esta reunión y el Papa aceptó”, dijo Suárez. Cada vez más los jóvenes deciden abandonar la isla en busca de mejores oportunidades en otros países.

No está claro si el Papa se reunirá con disidentes, quienes se lo han pedido. Suárez dijo que no piensa que lo hará. “Esta es una visita pastoral”, agregó.

El día siguiente, Francisco dirá una homilía en una misa celebrada en la Plaza de la Revolución de Holguín, antes de dirigirse a Santiago ya tarde en la noche, donde pasará la mayor parte del tiempo en El Cobre, antes de salir con destino a la Base Andrews de la Fuerza Aérea para su viaje a Estados Unidos el 22 de septiembre a las 12:30 de la tarde.


Cuba: el as bajo la manga de Francisco

Columna de Luis Rosales. Analista internacional y co-autor del libro “Francis: A Pope for our Time”

Y se dio nomás. La bandera cubana flamea en Washington y la estadounidense en la isla rebelde. Impresionantes imágenes que llegan desde La Habana. El secretario de Estado de los Estados Unidos John Kerry, presidiendo la ceremonia de izado de la star spangled banner en la nueva embajada, tarea a cargo de los mismos tres marines que hace 54 años la arriaron para siempre desde lo alto del mástil. Miles de cubanos sorprendidos e ilusionados por que este deshielo les traiga prosperidad y más libertad. El mundo preguntándose si este logro indica la llegada del verano o se trata simplemente de una tímida golondrina desorientada. Los Castro, moviendo una pieza clave en el tablero del poder real. Eso sí, también mucho más viejos. El tiempo pasa para todos, para los soldados del norte y para los comandantes revolucionarios.

El gran interrogante es si hacían falta tantos años para que esto sucediera. Peleas y desencuentros entendibles durante la Guerra Fría, aunque muchas veces no justificables, necesitaron casi dos décadas y media adicionales a la caída del muro de Berlín para ser superados. Mientras tanto, generaciones enteras de cubanos que sufrían en silencio a un régimen que, por acorralado, cada vez se ponía más paranoico y autoritario. Los logros de la revolución se iban asfixiando al ritmo de las libertades individuales, los derechos humanos, la posibilidad de disidencia, el respeto por el que piensa diferente y una economía raquítica que languidecía.

Hubo que esperar que se fueran alineando los diferentes planetas. Que se diera la tormenta perfecta. Del lado cubano, después de la implosión de la Unión Soviética, la isla quedó a la deriva ante la falta de su potencia protectora, hasta que algunos años más tarde irrumpiera en la escena el comandante bolivariano y su renta petrolera, que rápidamente compensó con creces la pérdida de las ayudas moscovitas. En los últimos años, los ajustes de Nicolás Maduro, consecuencia de causas internas y de la caída abrupta del precio del petróleo, prácticamente obligaron a los hermanos casi eternos a tener que romper esquemas, cruzar fronteras e imaginar una salida ingeniosa aceptando este descongelamiento. La necesidad tiene cara de hereje, incluso entre los más ideologizados y principistas.

Del otro lado un presidente saliente cargado de una profunda agenda de promesas electorales, que ya transformado en “pato rengo” quiere pasar a la historia y no defraudar a los que tanto se ilusionaron en el mundo entero con su llegada a la Casa Blanca. Obama, al final de su mandato, puede darse el lujo de tomar decisiones de política exterior muy trascendentes, aprovechando su cierta inmunidad a los lobbies de política interna que defienden causas internacionales y que casi siempre logran imponer la agenda de la primera potencia mundial. Grupos de presión muy preocupados por el giro del Departamento de Estado e impotentes por la imposibilidad de corregir rumbos. Israel, Irán, y ahora Cuba. El tiempo dirá si este cambio perdura más allá de los vaivenes electorales del 2016, cuando nuevos actores centrales se hagan cargo, de nuevo mucho más necesitados del financiamiento, el respaldo y los votos, y por ende mucho más influenciables.

En el medio, un argentino que puede cambiar el mundo. Francisco, pieza clave en el acercamiento de posiciones entre Cuba y los Estados Unidos, juega fichas importantes en el tablero del ajedrez geopolítico mundial. Como papa siempre tiene que propiciar y ayudar a la paz, al diálogo y al encuentro entre humanos. Pero el primer jesuita en ocupar el trono de Pedro, como latinoamericano tal vez persiga un anhelo mucho más sofisticado. Quizás esto sea parte de una hoja de ruta mucho más compleja. Para el líder espiritual más importante e influyente del planeta, la remoción de la piedra más molesta del zapato, que alejaba y separaba a ambas mitades del continente americano, puede permitir iniciar una nueva etapa en la relación norte sur dentro de la civilización a la que todos pertenecemos. Frente a la posibilidad de que nuevamente se hagan cargo del dominio planetario otras culturas, principalmente las de Oriente, la única posibilidad de que el Occidente judeocristiano y grecolatino, se mantenga en lo alto es reoxigenarse en serio. Y la única frontera disponible es Latinoamérica, por su gente, su futuro, sus recursos, por sus ideas.

Bergoglio está en condiciones de decirle y señalarles a los del norte, normalmente altivo y cerrado, que el sur también existe, pero que además es la única alternativa. Que tendrán que sentar a la mesa principal a sus primos algo revoltosos y desordenados del llamado continente de la esperanza si quieren seguir prevaleciendo en lo alto del poder mundial. Pero eso sí, de una forma más justa y solidaria, aceptando las improntas nuevas que llegan desde las periferias. Y a nosotros, como ya se lo dijo a los líderes cubanos, que tendremos que superar nuestros complejos adolescentes, de odios y resentimientos, muchas veces fundados, pero ya del pasado, si queremos jugar en serio en las ligas mayores. Él es la única persona en condiciones de hacerlo. Un enorme desafío personal, una oportunidad que tal vez no se repita y un verdadero motivo de orgullo para sus compatriotas del fin del mundo.


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Fuentes:

Infobae / Miami Herald / Radio Vaticana

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