Carta de Ratzinger a matemático ateo: sobre la fe y la ciencia

Carta de Ratzinger a Odifreddi

5.00 p m| 3 oct 13 (NEWS.VA/BV).- El pasado 24 de septiembre el diario italiano Repubblica publicaba una larga carta de 11 páginas que el Papa emérito Benedicto XVI envió al matemático y ensayista Piergiorgio Odifreddi, en respuesta a su libro “Caro Papa ti scrivo” (“Querido Papa te escribo”), en diversas partes del cual se hace referencia al célebre ensayo del teólogo Joseph Ratzinger “Introducción al Cristianismo”.

Benedicto XVI coincide con Odifreddi acerca de que la matemática es la única “ciencia” en el sentido más estricto de la palabra, pero pide al matemático que reconozca que la teología ha producido resultados notables “en el ámbito histórico y en el del pensamiento filosófico”, subrayando que una función importante de la teología “es la de mantener la religión ligada a la razón y la razón a la religión”.

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La carta, que llegó a su destino el 3 de septiembre, se publicó en el periódico romano junto a un artículo en el que el mismo Odifreddi explicaba los hechos que la precedieron y en el que se anuncia también su publicación integral en una nueva edición de su libro. Benedicto XVI inicia la carta con las excusas por el retraso de dos años en la contestación.

Sobre el contenido del libro del matemático ateo, el Papa emérito anticipa rápido y claramente su juicio, afirmando que “algunas partes las había leído con placer y beneficio”, mientras que en otras le “sorprendieron cierta agresividad y ligereza del argumento”. El Papa Ratzinger refuta principalmente la descripción provocadora que Odifreddi hace de la teología como “ciencia ficción”, impartiendo una sutil lección de epistemología, donde explica que “en todas las materias específicas la ciencia tiene su propia forma, de acuerdo con la particularidad de su objeto” y “lo que es esencial es la aplicación de un método que garantice la racionalidad”.

Y la función importante de la teología es la de “mantener la religión ligada a la razón y la razón a la religión”, es decir, a aquella racionalidad del pensamiento a la que constantemente se refieren los científicos ateos. Y respecto a la ciencia ficción el Papa emérito recuerda al matemático que ésta también “existe dentro de muchas ciencias”, por ejemplo en el caso de ciertas “visiones” de los físicos cuánticos como Heisenberg y Schrödinger, o ciertas tesis indemostrables como el “gen egoísta” del científico evolucionista Richard Dawkins; sin embargo, se trata solo -afirma Benedicto XVI- “de imaginaciones con la que tratamos de acercarnos a la realidad”.

Respecto al tema de la moral, el Papa emérito puntualiza que “si no es lícito callar sobre el mal de la Iglesia, tampoco se debe callar acerca de la gran huella luminosa de bondad y de pureza que la fe cristiana ha trazado a lo largo de los siglos”. Y agrega que “es verdad también que hoy la fe impulsa a muchas personas al amor desinteresado, al servicio de los demás, a la sinceridad y a la justicia”.

Más adelante en la carta Benedicto XVI pone mucho énfasis en lo que se afirma de la figura de Jesús, y no se anda con rodeos ante su interlocutor cuando le señala: “Lo que usted dice acerca de la figura de Jesús, no es digno de su rango científico. Si usted plantea el tema como si sobre Jesús, en el fondo, no se supiera nada, si como figura histórica nada fuese verificable, entonces sólo puedo invitarlo, de modo decidido a hacerse un poco más competente desde el punto de vista histórico”.

El Papa emérito no pierde tiempo en argumentar lo que todos los historiadores e intelectuales ateos serios reconocen: que Jesús realmente existió y que su acción y su mensaje se corresponden en gran medida a lo que dicen las fuentes del Nuevo Testamento y extra-bíblicas. El Papa Ratzinger recomienda a Odifreddi, como si de un colegial se tratara, cuatro volúmenes del alemán Martin Hengel y María Schwemer sobre los orígenes del cristianismo, con una serie de detalles, incluso de las páginas, con una clara señal de que la carta del Papa Benedicto XVI a nuestro “incrédulo” (como se hace llamar él mismo Oddifreddi) ha sido concebida con el serio deseo de establecer la verdad.

La carta concluye destacando la necesidad de que el diálogo entre ateos y cristianos, se base en la honestidad recíproca y apreciando algunas convergencias que se encuentran en el libro de Odifreddi.

Leer aquí la carta completa.


Fuentes:

News.va / Radio Vaticano

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