Day: enero 3, 2010

La economía bajo el gobierno de Morales

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Fuente: rebeliòn Leer más

‘Llamarme antiamericano es como decir que el Papa odia la Iglesia’

El que Michael Moore acostumbre a meter el dedo en las llagas de su país no responde sino a su voluntad de recuperar el verdadero orgullo de ser americano, hipótesis que demuestra en “Capitalismo: una historia de amor”, el documental en el que busca a los culpables de la crisis.

“Llamarme antiamericano es como decir al Papa que odia a la Iglesia”, se defiende en una entrevista con Efe el popular documentalista, que apela en su nueva cinta, no a la comparación con Europa o Canadá, sino a la capacidad de ilusión de su pueblo, a sus bases democráticas primigenias o a las políticas del New Deal de Roosevelt.

Esas políticas que, curiosamente, sentaron el Estado del Bienestar en Europa. “No veo Europa con visión de miope, ya sé que no sois una utopía. Tenéis muchos problemas. Si creyera que es tan genial, estaría viviendo allí, pero sigo viviendo aquí, así que en realidad prefiero esto”, explica el ganador de un Óscar por “Bowling for Columbine”.

“Esto” es Traverse City, la pequeña localidad del estado de Michigan en la que reside, en la que ha creado su propio festival de cine y en la que convocó a la prensa internacional.

“Quería que todos vosotros viniérais al lugar al que nunca vendríais: al estado con mayor tasa de desempleo del país. Estáis en medio de la depresión”, asegura. Y en ella profundiza su película, en la que, por primera vez en su cine, el drama puede con el humor.

Y es que, después de hacer una “comedia de situación” con Charlton Heston en “Bowling for Columbine” o de buscar la filosofía del apoyo incondicional de Britney Spears a George W. Bush en “Fahrenheit 9/11”, Moore quería abordar un romance.

“Ha sido una evolución natural -bromea-, es una historia de amor de gente rica que ama su dinero. Ellos no sólo quieren el dinero, también el nuestro. Querían todo el dinero. Estaban tan enamorados de ellos mismos y de su dinero, que no pudieron pensar claro. Y, por su culpa, el resto del mundo ahora sufre”, explica.

Al decir “el mundo”, denuncia el mimetismo de Europa con la cara más feroz de los Estados Unidos. “Dejad de ser como nosotros. Vuestra sociedad sufrirá si privatizáis la sanidad, si retiráis el dinero de la educación, seréis como la América de mis películas”, espeta.

“Os pido es que no adoptéis nuestras políticas, dejad de invadir otros países con nosotros. Apoyásteis a George W.Bush y le legitimásteis”, reprocha.

El ex presidente de su país ha sido una atípica musa para su cine, pero no echa de menos la inspiración y da la bienvenida a la esperanza gracias a la elección de Barack Obama.

La administración Bush estimulaba su sorna, pero con Obama segrega optimismo. “Tengo mucha esperanza desde que Obama fue elegido”, confiesa. Según él, ahora le toca a la gente estar a la altura y, por eso, “Capitalismo: una historia de amor”, llama a la revuelta popular.

“Me preocupa que los millones de personas que se activaron para que la victoria de Obama se produjera se sienten ahora en su casa y se pongan a ver la tele sin más”, argumenta.

“No conseguiremos que su política avance en el Congreso si no estamos detrás de él. Como ocurrió con Roosevelt, cuando directores en Hollywood decidieron hacer cine sobre la condición humana, como Frank Capra, Preston Sturges y Will Rogers, o John Steinbeck escribió ‘Las uvas de la ira’”, prosigue.

Con sus películas intenta recuperar ese cine por la democracia. “Las cosas han cambiado en mí país: cuando hice ‘Fahrenheit 9/11’ -por la que ganó la Palma de Oro en Cannes- el 70 por ciento creía en Bush y en la guerra. En 2004 era un ‘outsider’. Pero en 2008 la mayoría de los americanos estaban de acuerdo conmigo”, argumenta.

Pero, si el objetivo último de su cine es que el mundo se solucione, ¿qué sería de Michael Moore en un mundo perfecto?

“Me gustaría no ser necesario en este negocio. Si la gente empieza a hacer las cosas mejor y no tengo que hacer más películas, yo estaría encantado”, concluye. EFE

Fuente: La Repùblica Leer más

En crisis, el modelo tradicional de la masculinidad he gemónica

Periódico La Jornada.

-El machismo tiene formas diferentes en cada lugar; los países desarrollados no están exentos

El protagonismo social de las mujeres resquebraja un esquema que se había mantenido por siglos, destaca investigador

El movimiento feminista planteó un debate que los hombres ahora retoman

Por Mariana Norandi

Periódico La Jornada
México, DF, Domingo 3 de enero de 2010, p. 25

La cada vez mayor emancipación de la mujer en el mundo contemporáneo ha puesto en crisis el modelo tradicional masculino, en el cual los hombres son los únicos que pueden proveer, ser exitosos, ejercer el poder y gobernar.

Este modelo, que se ha perpetuado por siglos, hoy comienza a resquebrajarse por el mayor protagonismo social de las mujeres y porque cada vez son más los hombres que empiezan a estar agotados de representar un papel que exige mucha competitividad. Así que, si bien aún perdura el modelo tradicional, el cual alcanza su más extrema expresión en el aumento de feminicidios, comienzan a surgir nuevas masculinidades, es decir, hombres que, desde la perspectiva de género, quieren un sistema más equitativo.

Julio César González Pagés, investigador de la Universidad de La Habana, Cuba, es coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades (www.redmasculinidades.com), la cual, en los 28 países donde tiene representación, impulsa a escala regional una nueva forma de ser hombre.

– ¿Qué significa asumir una nueva masculinidad?

–Es asumir un concepto ideológico que viene del debate de equidad. Es romper con una estructura hegemónica, que se asume desde la educación, en la cual se piensa que los hombres somos los únicos que podemos proveer y gobernar. El discurso de la nueva masculinidad nos da a los hombres la posibilidad de otros derroteros, donde –desde la cultura– podemos replantearnos estructuras que pensábamos eran inamovibles.

– ¿Cuál es el punto de partida del cambio?

–El movimiento feminista, el cual planteó nuevos espacios para las mujeres que antes eran hegemónicos de los hombres. La crisis del modelo tradicional de las mujeres cambió cuando el feminismo se planteó una reflexión, pero los hombres no tuvieron la oportunidad de hacer ese planteamiento en el debate de género. Entonces, así como las mujeres han cambiado por un mundo más equitativo, los hombres con sensibilidad social nos estamos planteando qué podemos aportar para construir ese mundo. Hoy las mujeres ocupan más plazas universitarias, en cambio los hombres, acaparamos las estadísticas de criminalidad y tráfico de drogas. ¿Qué pasó? Tiene que ver con un diseño de género. También intentamos que este discurso no sólo sea académico, sino que se introduzca en los movimientos sociales. A veces pensamos que porque somos de izquierda somos ideológicamente más correctos en estos temas, y no es así, ya que la izquierda y la derecha tienen en común que son igualmente patriarcales.

– ¿Cuáles son los miedos de los hombres para cambiar?

–El principal es a la homosexualidad. Suponen que si un hombre cambia su masculinidad, cambia su opción sexual. Eso pasa sobre todo en los sectores que tienen estructuras masculinas más hegemónicas, como los militares. Pero el cambio que se plantea, independientemente de la opción sexual que se tenga, es en el orden de los poderes y de la hegemonía. Un mundo gobernado por hombres y mujeres sería mucho más justo porque la mitad del mundo son mujeres.

– ¿Las sociedades latinoamericanas son tan machistas como se cree?

–El machismo tiene formas diferentes en cada lugar. Tal vez aquí el estereotipo tiene que ver con bigotes, pistolas y sombreros; sin embargo, las estadísticas dicen que los países y regiones donde más mujeres mueren asesinadas por arma de fuego son Estados Unidos y Europa. Los países pobres siempre tenemos una lupa sobre nosotros, porque se cree que somos más agresivos. No obstante, y sin restarle importancia a la cuota de violencia que tenemos, nuestra región está dando pasos muy importantes en la creación de nuevas masculinidades y en desprendernos del macho latino.

– ¿Qué es lo que más le cuesta a los hombres a la hora de cambiar?

–Hablar de sí mismos, no tenemos el menor nivel de intimidad entre nosotros para poder socializar el mínimo problema y si la persona no tiene disposición de recibir otra cultura, se está arando en el mar. Además, si seguimos recibiendo imágenes en películas de Rambo o canciones de reggaetón, que refuerzan los estereotipos, incitan a la violencia, a la dureza, a no ceder y a ver las mujeres como objetos sexuales, entonces será muy difícil cambiar.

– ¿Cómo convencer a los hombres que tienen que cambiar? ¿Qué ganan si cambian?

–No se trata sólo de lo que ganan, sino también de lo que pierden. Cuando un hombre tiene la masculinidad hegemónica pierde aspectos de su vida, como familia, amigos y el criar los hijos. Sin embargo, si cambia gana en salud mental y en tiempo, ya que los hombres nunca tienen tiempo porque están compitiendo para conseguir lo que no tienen.

Periódico La Jornada. México

Enviado por Julio Cèsar Leer más