Archivo por meses: agosto 2012

El futuro del mar más rico del mundo en peligro

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El mar peruano es un mar con pocas islas, todas sin agua dulce, inhabitables. Con 3,079.5 km de costa y sus doscientas millas aguas adentro, esta región ocupa un espacio de 617.5 mil km2, lo que la convierte en la segunda del país luego de la selva, y por encima dela sierra y la franja costera.

El mar del Perú tiene varias características que lo hacen especial no solo para los que habitamos en este país, sino también para el mundo.

Lo especial de nuestro mar es la tan mencionada corriente de Humboldt y su relación con la corriente del El Niño, fenómenos que por sus variaciones independientes, y por su interacción, generan cambios en el clima, y en la disponibilidad de especies marinas en las costas del Pacífico, el más grande océano del planeta.

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Puede decirse que el Perú y Australia, cada uno a un lado de la corriente, son sensores sufridos de los cambios que en su desarrollo ocurren. Pero no es de esto que queremos escribir en este post, sino de otro efecto de esta corriente, el de proveernos del mar más rico del mundo. Así es. Las costas del Perú son el espacio en el que emerge una corriente fría llena de comida para nutrir la más abundante y variedad de peces, moluscos y crustáceos conocidas. Es una mezcla de riqueza por cantidad y por diversidad. A diferencia de lo que ocurre en la superficie en la que tenemos tantos microclimas que tenemos de todo pero poco, en el mar hay de todo y mucho.

Esta bendición, de manera similar que ocurre con otras riquezas se ha manifestado de diversas maneras en la historia universal. Sirvió para que los habitantes de la costa juntasen las energías suficientes para construir varias de las culturas más antiguas de América (desde el sVIII AC en adelante). Durante la República sirvió para dilapidar el fertilizante natural más rico del mundo, el guano de las islas, producido precisamente por siglos de NPK en forma de detritus de las aves alimentadas por los peces de este mar.

De la misma manera que toneladas de oro y plata de las Américas dieron vida al comercio y la industria europeas (siglos xvii y xviii), el guano fertilizó miles de hectáreas elevando la productividad de los campos de la misma Europa, facilitando el proceso de industrialización y el desarrollo de la agricultura moderna (s. xix y principios del xx). Pero de esto tampoco queremos hablas, sino en tanto ejemplifica la riqueza de este mar.

“Las ganancias extraordinarias del guano produjeron una era de relativa prosperidad para muchos en el Perú, particularmente para las élites. Aquellos que destacan los impactos positivos que tuvo el auge del guano mencionan el acceso al capital extranjero y el flujo de ingresos que facilitó la creación de los primeros bancos en el Perú, así como inversiones en algodón, nitratos y azúcar. Sin embargo, la percepción de la gran mayoría de historiadores que han estudiado esta etapa de la historia republicana es que la prosperidad del guano fue efímera y que no dejó un legado positivo en la economía peruana o en sus instituciones.” (Vizcarra, 2011)

Luego de liquidar nuestras reservas de guano en poco menos de 100 años, para 1950 descubrimos que el mar era la fuente de tal riqueza y nos lanzamos a la pesca masiva y a la producción de harina de pescado para producir carnes rojas, de aves y sus derivados.

Como alimento para aves, aves ponedoras, cerdos, rumiantes, vacas lecheras, ganado vacuno, ovino, camarón y el desarrollo de la piscicultura, disminuyendo notablemente los costos de producción industrial de estos animales por su rápido crecimiento, su mejor nutrición, la mejora de la fertilidad y la notoria disminución de posibilidades de enfermedades y alto valor proteico.

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El índice de salud oceánica y nuestro mar – PATRICIA MAJLUF –
Directora del Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia
El Comercio 29 de Agosto 2012

Los océanos son el recurso más importante del planeta: proveen servicios naturales con un valor estimado de 21 billones de dólares anualmente. En un planeta con 7 mil millones de habitantes, los mares son la principal fuente de proteínas para mil millones de personas y fuente de subsistencia para por lo menos 350millones más. Conteniendo 97% del agua del planeta, los mares moderan nuestros climas, protegen las costas y proporcionan la mitad del oxígeno que respiramos. Lamentablemente, el cambio climático, la sobrepesca, la contaminación y la destrucción de hábitats costeros, entre otras actividades humanas, han alterado los ecosistemas marinos a tal punto que hemos erosionado casi irreversiblemente su capacidad de proveer los bienes y servicios de los cuales dependemos tanto.

Para evaluar el estado de salud de los mares y su capacidad de proporcionar beneficios, un grupo de 60 importantes científicos de todo el mundo acaba de publicar en la revista”Nature” el índice de Salud de los Océanos. Por primera vez se tiene una herramienta que refleja lo que está pasando con nuestros océanos y la implicancia de nuestras acciones sobre los ecosistemas. El nuevo índice está compuesto de

Océanos. Por primera vez se tiene una herramienta que refleja lo que está pasando con nuestros océanos y la implicancia de nuestras acciones sobre los ecosistemas. El nuevo índice está compuesto de 10 categorías u objetivos categorizados de 0 a 100. Un puntaje bajo identifica las oportunidades para mejorar nuestra relación con los mares.

De este estudio se tiene que los océanos de 1 mundo alcanzan solo un puntaje promedio de 60 (sobre 100), con una variación de puntaje de los países que varía entre 36 (Sierra Leona) y 86 (Isla Jarvis). Solo 5%de los países alcanzaron un puntaje mayor a 70, en su mayoría países con altos niveles de desarrollo. Esto se debe a que los países desarrollados tienden a tener una mejor regulación e infraestructura para el manejo de presiones, así como una mayor capacidad para lograr el uso sostenible de sus recursos.

El Perú está en el tercio inferior, con solo 44 puntos, resultado del 0 obtenido en el objetivo l, provisión de alimentos (la fracción de las capturas pesqueras y maricultura orientadas al consumo humano y su sostenibilidad),y el objetivo 7 (la contribución del ecoturismo y recreación a la salud de los océanos, y la subsistencia de comunidades costeras). Claramente esto refleja nuestro uso principal de la pesca para la producción de harinas y aceites para la alimentación animal y el pobre desarrollo del ecoturismo a zonas costeras.

Con miles de años de desarrollo y riqueza basados en nuestros recursos pesqueros y teniendo el mar más productivo del planeta, podría esperarse que el Perú tuviera una mejor relación con el mar y sus recursos. Pero casi no aprovechamos nuestro patrimonio pesquero para alimentar al importante segmento de la población peruana en situación de malnutrición y, en forma general, vivimos de espaldas al mar.

¿Cómo mejorar nuestra relación con el mar?

Primero, beneficiémonos más de nuestra riqueza pesquera: saquemos de la malnutrición a nuestros niños.
Seguro que nuestros fabulosos cocineros pueden hacer que los peruanos finalmente comamos la anchoveta. Si le ponemos empeño, creatividad y eliminamos los incentivos perversos que hacen más rentable hacer comida de animales que alimentación y desarrollo, tenemos suficiente proteína de la mejor calidad para los nuestros y para muchos más en el resto del mundo.

Segundo, nuestra costa tiene paisajes espectaculares y atractivos naturales y culturales de muy fácil acceso que podrían ser fuente de riqueza y orgullo de nuestras poblaciones costeras. Ya existen las tecnologías para casi eliminar el vertimiento de contaminantes al mar. Muchos de estos vertimientos son recursos aprovechables que estamos desperdiciando. Aguas y playas limpias, recursos pesqueros y acuícolas con las garantías sanitarias necesarias, infraestructuras que respetan el medio donde se ubican, comunidades que aprovechan sosteniblemente sus recursos naturales, rescate de nuestra relación milenaria con los mares: la receta para garantizar un mar saludable para todos y para siempre.

AGREGAMOS A LO ANTERIOR UNA COMPARACIÓN DE LOS PUNTAJES OBTENIDOS POR EL PERÚY Y LOS PAÍSES VECINOS.

¿Cómo estamos respecto del resto de Latinoamérica?

Considerando el índice general el Perú está bastante por debajo dela media mundial. Nuestro rico mar esta tan descuidado como el de las repúblicas de Haití y el Salvador, dos países con muy pocos recursos marinos y limitadas capacidades institucionales.

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¿Qué países podríamos mirar en nuestro entorno cercano para manejar mejor nuestro mar?

Entre los más cercanos debemos mirar a nuestros vecinos Ecuador y Chile. Ambos tiene mejores índices de manejo. Pero veamos más detalles, el índice general tiene como primer componente el cuidado para el uso del mar como fuente de alimentos y como espacio recreativo. Aquí el Perú no obtiene puntaje, Ecuador esta por encima del promedio mundial (24 puntos) obteniendo 28 puntos. Chile se ubica por encima con 32 puntos, pero el país que lo hace mejor es Brasil con 36 puntos.

Veamos qué pasa con la pesca artesanal. El Perú cuenta con 37 mil pescadores artesanales y 9,667 embarcaciones (IMARPE, ). Aquí el Perú no aparece mal ubicado respecto del promedio (87) obtiene 89 puntos, pero Chile alcanza 94 puntos y Ecuador 85.

Veamos qué pasa con la pesca como proveedor de trabajo e impacto en la economía del país. Aquí el Perú nuevamente aparece mal ubicado respecto del promedio (75) obtiene 46 puntos, pero Chile alcanza 90 puntos y Ecuador 85.

Y, cómo tratamos a nuestra biodiversidad marina en el Perú, pues si el promedio mundial es de 83 puntos el Perú tiene 70, mientras Ecuador logra 75 y Chile con las justas alcanza los 84 puntos.

Referencias

Vizcarra Catalina (2011) Guano, compromisos creíbles y el pago de la deuda externa peruana del siglo XIX. Economía Vol. XXXIV, N° 67, semestre enero-junio 2011, pp. 9-39 / ISSN 0254-4415

Conservation International, NAtional Geographic, New Englad Aquarium (2012) Ocean Health is Our Health.

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Se nos enferman los océanos y nos enfermaran a todos

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El diario El País bajo el título “Un termómetro para los océanos” resume los esfuerzos de un equipo de científicos por construir una imagen global del manejo de los océanos. Hasta donde conozco se trata del primer y más importante esfuerzo por construir una base de datos con diversos indicadores relacionados a las actividades económicas que tienen al mar y la vida marina como recurso.
Para más detalle ver la página de Ocean Health Institute.

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Aquí el artículo en El País.

De los 7.000 millones de personas que habitan el planeta, más del 40% viven cerca de la costa marina e interactúan con el océano de una u otra manera. Las poblaciones obtienen alimentos, exploran el litoral para el turismo y las actividades de recreo; pescan; desarrollan economías costeras, protegen las aguas y la biodiversidad… o no. ¿Cómo medir el efecto de toda esta actividad en todos los países? Un equipo científico internacional ha elaborado una especie de termómetro, un indicador con el que evalúa la salud del océano tras esa interacción con la especie humana. Su diagnóstico global, en forma de puntuación, es de seis sobre 10.

El termómetro permite calcular la puntuación de todos los países del planeta que se asoman al mar atendiendo a sus condiciones ecológicas, sociales y económicas. Es la primera evaluación global de la salud del océano, según los expertos de la Universidad de British Columbia(Canadá) que han intervenido en su elaboración.

Pese a la media de 6 para todo el mundo (o 60 sobre 100 en sus datos), los extremos son notables: la peor nota, un 3,6 sobre 10, se la lleva Sierra Leona y la mejor — 8,6— es para una isla prístina en el Pacífico sur (Jarvis). España se sitúa casi en la media mundial con un 5,8. Sólo el 5% de los países superan el siete, mientras que el 32% suspende, con notas inferiores al cinco. En general, concluyen los investigadores a la vista de los datos, los países desarrollados tratan mejor a sus mares que los países en desarrollo, pero la variación y las excepciones son notables, advierten. Ningún país supera el 8,6 de calificación y la mayoría está por debajo del 7.

“El índice de salud del océano es un marco excelente para evaluar si las cosas mejoran o empeoran en respuesta a nuestras actuaciones”, explica Daniel Pauly, biólogo marino canadiense de gran prestigio internacional y uno de los científicos del equipo que ha desarrollado el nuevo indicador.

La puntuación de seis sobre 10 significa que hay mucho margen de actuación para mejorar la situación y uno de los objetivos del índice, dicen los científicos que lo han elaborado y que lo presentan hoy en la revista Nature, es que proporciona una herramienta poderosa para obtener la información necesaria en la que basar las decisiones políticas y económicas sobre cómo utilizar y proteger los ecosistemas oceánicos.

Ningún país supera la nota del 8,6, solo el 5% pasa del 7 y el 32% suspende
Para elaborar el termómetro, los investigadores han definido 10 parámetros: la biodiversidad del mar; la cantidad de alimentos extraídos de modo sostenible (incluida pesca y acuicultura); la pesca artesanal; la extracción de productos marinos no alimenticios; la capacidad de almacenamiento de carbono en el mar; la protección del litoral; la economía en la costa y su efecto social; las actividades de turismo y recreo; los valores de identidad cultural para la población y la limpieza de las aguas. Se ha trabajado con la información de más de un centenar de bases de datos de diferentes disciplinas combinando y haciendo compatibles sus registros.

El equipo está formado por expertos estadounidenses y canadienses y lo lidera Benjamin S. Halpern, de la Universidad de California en Santa Bárbara. En líneas generales, los países costeros de África Occidental, Oriente Próximo y América Central puntúan por abajo, mientras que algunas partes del norte de Europa, Canadá, Australia, Japón, varias islas tropicales y algunas regiones deshabitadas están en la parte alta de la lista.

“Esto se debe a que los países desarrollados tienden a tener economías más fuertes y mejores regulaciones e infraestructuras para gestionar las presiones [sobre el océano] y mayor capacidad para hacer un uso sostenible de los recursos”, explican los investigadores.

Pero muchos países escapan a esta tendencia general. Así, por ejemplo, Polonia y Singapur obtienen puntuaciones bajas (4,2 y 4,8 respectivamente), mientras que Surinam (6,9) y Seychelles (7,3) sacan puntuaciones muy altas porque logran destacar en algunos de los parámetros del termómetro. Estados Unidos se sitúa en 6,3, Canadá en 7, Rusia en 6,7 y Reino Unido, 6,1. China figura en la lista de puntuaciones con un 5,3; India, con 5,2 y Brasil con un 6,2. Por la parte alta de la clasificación, en Europa destacan Alemania, con 7,3; Holanda, con 7 y Dinamarca, con 6,9.

Halpern y sus colegas obtienen la puntuación para un total de 171 países y territorios y, por ahora, se centran en la zona denominada económica exclusiva (hasta 200 millas, o 370 kilómetros, del litoral), en la que se desarrolla la inmensa mayoría de las actividades humanas en relación con el océano como fuente de alimentos, recursos naturales, zonas de recreo y de identidad sociocultural. Pero nada impide aplicar el mismo termómetro a zonas de mar abierto a medida que se vayan obteniendo los datos precisos. Aunque es teóricamente posible alcanzar la puntuación máxima de cien, es muy poco probable, explican los investigadores, dada las interacciones entre los objetivos de los diez parámetros considerados. Sin embargo, se ha mantenido ese nivel máximo como referencia para las comparaciones.

La ventaja del termómetro oceánico, explican los científicos en Nature, es que permite estandarizar multitud de datos de muy diferentes procedencias sobre los efectos de la interacción de la población con el océano y, además, hacer el seguimiento de su evolución en el tiempo. Supone, por lo tanto, una medida estandarizada, dinámica, cuantitativa y transparente “que puede ser utilizada por los científicos, por los gestores, por los políticos y por la sociedad para comprender mejor, hacer el seguimiento y exponer el estado de los ecosistemas, así como diseñar actuaciones estratégicas para mejorar el estado de salud general del océano”, destacan los investigadores.

En la página web del nuevo índice oceánico, los científicos recuerdan que las amenazas principales para la salud de los océanos son el cambio climático, la acidificación del agua, la sobrepesca, la destrucción de hábitats, la contaminación y la difusión de especies invasoras. La intensidad, el plazo, la distribución geográfica de cada una es diferente, y unas se pueden prevenir más fácilmente que otras. El cambio climático y la acidificación son las más difíciles de abordar y requerirán décadas de actuaciones, mientras que la sobrepesca se puede mitigar en una década. El índice de salud oceánica subdivide estas amenazas y evalúa sus impactos en los diferentes parámetros.
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Nos seguimos calentando ¿Nos pasará lo de la rana?

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Cuentan que cuando ponemos una rana viva a fuego lento en una olla de agua, ella se quedará quieta y morirá sin darse cuenta que está siendo hervida. Nosotros a diferencia de la rana estamos conscientes de que el calor aumenta, pero no hacemos nada para saltar de la olla.

20120812-noaa_201206.gif NOAA

En julio la sequía se expandió en América del Norte. En los Estados Unidos afectó a la mayor parte de los estados, la peor desde 1936 dicen los expertos. En México “la intensa sequía que se registra en el centro y norte del país desde 2011 afecta a 12 millones de personas y ha provocado daño patrimonial a campesinos y ganaderos por unos 150,000 millones de pesos, afirmó el presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, Cruz López Aguilar.” Informó CNNEXPANSIÓN

Y cómo estábamos en el sur. En Australia hay un invierno ligeramente más cálido que lo normal, pero no puede calificarse de extremo. En América del Sur, de acuerdo con el International Research Institute for Climate and Society – IRI las temperaturas continuaran por encima de lo normal en los meses que vienen. Respecto de El Niño los pronósticos son de presencia moderada del fenómeno (calificado como neutro por los expertos) y se espera no se agrave en los meses siguientes. De acuerdo con IMARPE la altura del mar, que ha traído como consecuencia marejadas en el litoral peruano, es resultado del mantenimiento de condiciones cálidas.

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Respeto de estos temas El País escribe:

El calor refuta a los ‘climaescépticos’

Los peces no han podido soportar la ola de calor y la peor sequía de los últimos 50 años en Estados Unidos. Miles de bagres, carpas y esturiones han aparecido muertos en las aguas de sus ríos y lagos. Las altas temperaturas amenazan con secar las cosechas y poner en riesgo el abastecimiento de alimentos. El verano en España también es especialmente caluroso. En lo que va de estación, la Agencia Estatal de Meteorología ha lanzado varias alertas por las altas temperaturas. La última, ayer mismo. Tampoco uno de los lugares más fríos del mundo se salva. El 97% de la capa superficial de hielo de Groenlandia se derritió en solo cuatro días, según observaron el pasado julio los científicos de la NASA. Se mire donde se mire, el cambio climático está presente. La evidencia del ascenso de los termómetros y sus consecuencias y las pruebas científicas dejan a los escépticos de este fenómeno sin argumentos.

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Tres siglos de calentamiento en el Perú y el mundo

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El Berkeley Earth Surface Temperature ha construido una relación de cambios en la temperatura mundial por región y país. Como puede esperarse los cambios no ocurren en todas partes en los mismos órdenes de magnitud, ni a la misma velocidad, aún no están claras las razones para que ello ocurra, y poco sabemos como los cambios en una región afectan a las demás. Pero lo cierto es que los científicos de Berckley han acumulado y analizado una gran cantidad de información que está disposición de todos los que quieran analizarla.

20120730-kubrick-fotografo_gal_autore_12_col_landscape_sh_-2-.jpg Foto: S. Kubrick, 1950 – MMNY
20120730-ellos_verano_48.jpg Álbum familiar, 1950

Es importante señalar que el estudio partió de una hipótesis escéptica, que consideraba que los cálculos del IPCC estaban errados, de modo que se acumuló mas información y se hicieron nuevas aproximaciones estadísticas. El resultado fue el mismo, el planeta se calienta.

Nosotros hemos encontrado algunas ideas algunas ideas interesantes que pasamos a presentar:

1. La temperatura aumentó más en Europa que en el resto del mundo.
2. América del sur es la región del mundo que tiene el menor aumento de temperatura.
3. En general África, Asia y Europa se “calientan” más que América y Oceanía.
4. Hay todavía zonas que no han sido incorporada al análisis continental, hay que revisar las razones de ello en la documentación presentada por la Universidad de Berckley

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Si ponemos atención en Latinoamérica debemos observar varias cosas:

1. La información para el Perú se inicia en 1880 de manera regular, antes hay datos sueltos. Es probable que los historiadores y los investigadores del clima puedan hecharnos una mano en el futuro.
2. Las pocas estaciones con las que cuenta el Perú hacen que el rango de incertidumbre sea alto. Hay series para las ciudades de Lima, Arequipa, Trujillo, Chiclayo, Cusco, Chimbote, Piura y Pucallpa.
3. Mientras la temperatura se eleva aceleradamente en Euopa y Norte América en el último periodo (desde los 80 en adelante), en América del Sur y en el Perú el cambio es más lento. En general parece que el hemisferio sur se calienta menos que el norte.

La data trabajada por nosotros la puede bajar aquí

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Cambio climático y campesinado

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Esta presentación es más el resultado de mi curiosidad que de un conocimiento profundo sobre el tema, y por tanto esta hecha más de preguntas que de certezas. Me aproximaré primero al fenómeno del calentamiento global y sus consecuencias para nuestro país, luego presentaré algunas características de la agricultura campesina, para luego establecer las relaciones entre ambas realidades.

Flavio Figallo 20-4-09

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Cambio climático

1. Desde hace casi 30 años científicos de diversas partes del mundo han advertido cambios en el comportamiento del clima cuya más clara, o sintética, manifestación se expresa en un aumento de la temperatura media en todas partes del mundo. La discusión sobre la causa de tal fenómeno pasó de la idea de que podríamos estar atravesando por un ciclo “natural” de aumento de la temperatura, después de todo la historia del planeta registra situaciones similares en la edad media, así como otras muy frías en épocas anteriores. Poco a poco sin embargo se abrió paso a la discusión sobre la correlación primero y a la causalidad luego entre la producción de gases de efecto invernadero (GEI) y calentamiento planetario. Quedó así establecido que las causas son antrópicas y que se trata del más serio problema global.

2. Otro de los aspectos que encierra el problema de cambio climático es el ético. ¿Podemos señalar como responsable a la sociedad industrial a los países desarrollados? ¿Conocían ellos las consecuencias de su modelo? En todo caso ¿Puede individualizarse o distribuirse de alguna manera la responsabilidad? Antes de contestar hay que señalar varias cosas, la primera tiene que ver con el proceso de internacionalización primero y la globalización más adelante, y al respecto ya Adam Smith y Marx advertían de estas tendencias del capitalismo y sus consecuencias negativas sobre el entrono, bien ilustradas por escritores de la época. La idea de que con la internacionalización del comercio y de la industria sobrevendría también la de una polución generada por la actividad humana capaz de envenenar la atmósfera es sin embargo una reflexión posterior. Lo segundo que debemos agregar es sobre concepto de responsabilidad: Como señala Bonilla (2008) sobre este asunto Hans Jonas escribe su obra “El principio de Responsabilidad: Ensayo de una ética para la civilización tecnológica” en 1984 argumentando la necesidad de incluir un vector de tiempo en la reflexión sobre la ética, la humanidad en tanto reorganizadora de la naturaleza debe hacerse responsable de ella, y de las consecuencias no previstas de sus acciones en bien de las generaciones futuras, y por tanto las sociedades tienen el “deber de saber” que puede pasar. En tercer lugar tenemos algunos elementos científicos que sumar al asunto de la responsabilidad, los científicos se interesan cada vez más en la atmósfera, y del planeta como totalidad luego de las primeras imágenes del planeta vista desde el exterior, y dan la s primeras alarmas hacia fines de los setenta, pero no sino hasta 1988 que se incorpora a la agenda mundial.

3. Hay que señalar también que el sinnúmero de inferencias que están detrás de la explicación de las causas del calentamiento hace todavía dudar a unos pocos sobre el origen antrópico –la EPA de USA lo acaba de hacer – y a otros sobre la posibilidad de controlar el clima y aprovechar sus efectos positivos (explotar minas y petróleo en el ártico). En cualquier caso el hecho es que aumenta la temperatura media constantemente, y que si sigue así nos extinguiremos. Respecto de los gases invernadero, y en particular el CO2, baste decir que nuestra contribución podría ser de 0,4% (CONAM: 2007), y digo podría, porque investigaciones recientes del IMARPE (2008) revelan que nuestro mar no es un sumidero CO2, si no más bien un productor.

4. De otro lado, como suele suceder los modelos y mediciones respecto de este asunto provienen de las academias europeas y norteamericanas, y se enfocan en sus intereses. Sin embargo, nuevas predicciones y cálculos más precisos han comenzado a llegar desde otras partes del mundo incorporándose a la discusión que sobre el tema conduce el IPCC (Foro internacional sobre el cambio climático). En Latinoamérica es Brasil el país con mayor desarrollo independiente en esta materia, seguido probablemente de Chile y Argentina. En cualquier caso tanto los registros, como los modelos de interpretación son aún un problema para entender que esta ocurriendo con el clima en nuestra región, y particularmente en el Perú; pero no hay duda que en el futuro serán base para las negociaciones internacionales.

5. Los modelos actuales señalan que será esta zona del planeta, la de los andes y la cuenca amazónica, una de las más afectadas por los cambios climáticos, y se alude al estrés hídrico y la desertificación. Las evidencias de desglaciación confirman la tendencia, sin embargo existen otros fenómenos en la región y en el hemisferio sur que complican las predicciones. El fenómeno del Niño y la oscilación sur (ENSO) es uno de ellos, la corriente de Humboldt, la transversalidad de la cordillera de los andes, la magnitud de la selva amazónica, la masa oceánica del hemisferio sur y las características del polo sur son otras.

6. Sobre la información climática nacional y regional nuestro conocimiento es aún bastante precario, ello tiene que ver no solo con la insuficiencia de nuestra infraestructura tecnológica (número de estaciones meteorológicas, no contamos con un satélite nacional) sino también con el hecho de que no se ha hecho una síntesis del saber acumulado, y con la falta de capacidad de cooperación e intercambio de información científica entre las instituciones responsables. (Situación que esperamos se resuelva con la creación del Ministerio del Ambiente).

7. De acuerdo con los meteorólogos, el fenómeno ENSO es responsable de las variaciones interanuales y la oscilación decadal del pacífico (ODP) parece válida para ciclos más largos. Los Niños se corresponden con escalas de tiempo de uno a dos años, y las ODP son del orden de 12 a 20 años (Icochea y Olivera: 2006)

8. De las 7 cuencas estudiadas para la región amazónica que comprende desde la selva del Cuzco por el sur, hasta la unión del Huallaga con el Ucayali en el norte, todas (Requena, Chazuta, Puerto Inca, Maldonadillo, Tambo, Mejorada, Pisac), salvo dos de ellas (Pisac y Mejorada), las demás tienen una alta probabilidad en el descenso de sus caudales para el periodo 2008-2099. La cuenca del Chatuza y Mejorada incrementarían su caudal. El mismo estudio señala que la cuenca de Pisac sería la menos vulnerable, mientras la de Puerto Inca sufriría ascensos de caudal de hasta 200% en los meses de agosto y septiembre.

9. En suma, no sabemos casi nada respecto de este problema y ni cómo afectará a cada una de nuestras tantas zonas de vida. ¿Qué decir entonces? Creo que lo podemos hacer es tratar de ordenar nuestras ideas sobré cómo observar el problema para estimar a mayor detalle nuestra vulnerabilidad, y al mismo tiempo pensar en lo que hay que hacer para adaptarnos, siendo conscientes que ello demanda un esfuerzo multidisciplinario e interinstitucional.

10. En cualquier caso nuestra tarea principal no será la de aportar a la disminución de GEI, sino la de mitigar sus efectos y adaptarnos. Sobre el tema de la adaptación hay dos aspectos importantes que considerar: las alternativas tecnológicas y el capital social sobre las que éstas deben organizarse. Los estadounidenses han inventado una nueva disciplina para adaptarse a los efectos el CC, la llaman geoingeniería. Los que han visto viaje a las estrellas, la guerra de las galaxias, Galáctica, o leen ciencia ficción, pueden imaginar las posibilidades de terraformación de otros planetas (1) como ejemplo de lo que se puede hacer. Paralelamente Jared Diamond (2006), en su libro Colapso, reseña innumerables experiencias de sociedades que sin éxito enfrenaron problemas ecológicos que las llevaron a su desaparición.

11. Mientras tanto los investigadores del Centre for Social and Economic Research on the Global Environment (CSERGE) estudian las reacciones sociales frente a las posibles transformaciones climáticas, y llegan a la conclusión de que en general las decisiones que toman los gobiernos frente a éstos problemas suelen ignorar a las poblaciones dispersas, alejadas y pobres, lo que en nuestro caso puede traducirse en que ignoraremos la suerte de los pequeños agricultores, campesinos y comunidades nativas, o en el mejor de los casos haremos poco por ellos, de modo que podemos esperar aumento de la migración y de los conflictos sociales en los espacios urbanos, los que a su vez verán afectados sus servicios básicos.

12. Como evidencia de la hipótesis anterior podemos tomar el debate en torno al asunto del agua para Lima tendremos una idea de la forma en la que enfrentaremos los problemas: desalinización versus manejo de la napa freática, reciclaje de las aguas servidas, o las tres, además de canon por agua a las comunidades de la sierra central. Otro ejemplo puede observarse en la competencia por este recurso entre los veraneantes del sur y los agricultores y habitantes de los pueblos de las cuencas de Chilca, Mala y Omas.

13. Las soluciones tecnológicas que se proponen frente a los problemas ecológicos son numerosas y de todo calibre, requieren de un mayor análisis sobre sus efectos en el mediano y largo plazo si lo que deseamos es una mayor sostenibilidad. Manejo de aguas subterráneas, reforestación a gran escala, recuperación de redes hídricas, lluvia artificial, selección genética para mayor adaptación de cultivos, para no hablar de sombrillas atmosféricas, o incremento de la capacidad de los océanos para procesar el CO2 (2). En nuestro medio hay también muestras precolombinas de los estados hidráulicos –según la vieja calificación de Wittfogel- relacionadas con la conservación de agua de lluvia, manejo de bofedales, pequeñas represas, sistemas de infiltración y recuperación de la napa freática, control de heladas, captación de humedad ambiental, manejo de suelos, etc.

14. Por lo que sabemos hasta ahora los Niño serán mas frecuentes, la temperatura media del aire aumentará, los cambios en la temperatura del mar parece ir a contrasentido, las lluvias se harán más intensas hacia el norte del paralelo 12° (a la altura de Lima) y disminuirán hacia el sur. En consecuencia se advierte una tendencia a la tropicalización al norte y el surgimiento de una tundra fría hacia el sur este. En el caso del sur este los efectos se amortiguan hacia la vertiente oriental donde se concentra más humedad.

15. El aumento de las temperaturas y la disminución de las lluvias en las zonas altoandinas sugieren un proceso de desertificación en curso (Avalos: 2009). De acuerdo con el modelo japonés TL959L60 MRI/JMA, trabajado por Avalos, muestran un aumento de la temperatura superior a los 2 °C por encima de los 3800 msnm. Asimismo, las lluvias se reducirían entre 10 y 30%. Es importante señalar que estas cifras están por debajo de las calculadas a partir de modelos globales que señalan incremento de las temperaturas de entre 4 y 6 °C.

Sobre el comportamiento del campesinado frente al cambo climático.

1. Los biólogos Edgar Lehr (Alemán) y Alessandro Catenazzi (Peruano) descubrieron en el 2007 una nueva especie de rana a 3 mil metros que vive en las hojarascas protegida por la humedad. Se trata de la Noblella pygmaea. Esta pequeña criatura de un centímetro, que hoy vive en Kosñipata esta amenazada por un hongo ecuatorial “Batrachochytrium dendrobatidis”, conocido asesino de otras especies de ranas. Curiosamente pasa con ella lo que parece pasó con las huestes de Huayna Cápac cuando como resultado de su campaña militar en la hoy provincia de Manabí en el Ecuador, y ayudado por el periodo de calentamiento de la época, son atacados y diezmados por una epidemia de Bartonelosis. (Pachas: 2000; ) ¿Pasará lo mismo con la agricultura campesina?

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