Archivo por meses: abril 2011

Cambio climático y biodiversidad en los andes tropicales

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Presentamos aquí una importante publicación sobre el estado actual de los estudios de los impactos que el cambio climático podría tener sobre los ecosistemas andinos, sobre lo que no sabemos y sobre cómo podríamos enfrentarlos.

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Climate Change and Biodiversity in the Tropical Andes, es un trabajo conjunto en el que han participado Sebastian K. Herzog, Rodney Martínez, Peter M. Jørgensen, Holm Tiessen; y auspiciado por Inter-American Institute for Global Change Research (IAI) y Scientific Committee on Problems of the Environment (SCOPE). Para obtener una copia Click aquí.

Como muestra de la importancia de su contenido nos hemos permitido traducir libremente la introducción que hace Holm Tiessen a este trabajo.

Los Andes tropicales no son sólo un centro, sino también la cuna de la biodiversidad de América del Sur (Hoorn et al. 2010). Su levantamiento tectónico es la causa de regímenes de lluvias altamente diferenciados según se trate de su flanco oriental u occidental. La erosión y sedimentación en la húmeda vertiente oriental es la fuente de gran parte de la llanura amazónica y también de los sedimentos en las cuencas interandinas, que la provee de paisajes, suelos y ecosistemas muy diversos. Los mismos procesos tectónicos que dieron lugar al istmo de Panamá hace unos 3,5 millones de años y a la posterior edad de hielo produjeron la gran migración de especies hacia América del Sur – el Gran Intercambio Biótico Americano (Hoorn et al 2010). La diferenciación geológica y climática, junto con las migraciones, son la base de la biodiversidad de los Andes tropicales. Diversidad de paisajes y de suelos, de gradientes, altitud, lluvias y temperaturas contienen poblaciones aisladas, favoreciendo la especiación. La estacionalidad también varía en la región pasando de ser casi inexistente en el Ecuador hasta una alta estacionalidad en el altiplano boliviano, lo que obliga a los ecosistemas a adaptarse a pautas climáticas muy diferentes.

De esta manera el surgimiento de los Andes creó una vasta región de excepcional biodiversidad cuyo clima diferenciado y variado relieve han mantenido y realzado. Entornos de altura que actúan como islas en las que las especies endémicas se desarrollan y sobreviven, sin posibilidad de migración y mezcla con otras poblaciones. Cinturones altitudinales también soportan las actividades de diferentes poblaciones humanas como la agricultura, la silvicultura o la ganadería. Estos usos de la tierra diferentes modifican los ecosistemas, generan barreras adicionales a los movimientos de las especies y afectan su supervivencia. El resultado es una interacción de factores climáticos naturales y humanos que determinan los patrones de biodiversidad en la región.

El cambio de temperatura debido al calentamiento global ha afectado a grandes alturas más que a las tierras bajas. Uno de los signos más evidentes es el avance del deshielo de los Andes tropicales. Así mismo también son importantes para los ecosistemas andinos tanto los cambios en la dinámica de las nubes, como la elevación de la pendiente en la que se produce el punto de rocío. Esto cambia los regímenes de humedad de los bosques nubosos, que pueden encontrarse por debajo de las nubes y expuestos a la lluvia intermitente en lugar de a la niebla común.

Uno de los fenómenos sobresalientes del cambio climático y la ciclicidad es la intensidad y recurrencia de la Oscilación del Sur El Niño, que afecta en gran medida las precipitaciones en los Andes tropicales. La región es por lo tanto no sólo susceptible al cambio climático futuro, sino que está experimentando constantemente cambios significativos en las temperaturas, los regímenes de precipitaciones y los patrones climáticos estacionales.

La excepcional biodiversidad y endemismo de los Andes, están estrechamente relacionados con la orografía y patrones climáticos diferenciados, así como con su larga historia de uso intenso de la tierra, que han modificado los ecosistemas y los regímenes hidrológicos, determinan una alta vulnerabilidad de los ecosistemas de los Andes tropicales al cambio climático. De un lado la poca colaboración entre las ciencias de la vida y del clima, y del otro nuestro incompleto conocimiento de las especies y su distribución en la diversidad, y de la dependencia de los ambientes en los que se encuentran, han limitado la comprensión de la naturaleza de esta vulnerabilidad.

Este volumen reúne los conocimientos actuales sobre estos temas, analiza los vacíos de conocimiento, y permite contar con un mapa para la investigación futura y la toma de decisiones de cara al cambio climático en curso. Algunos patrones de las diferencias regionales en la diversidad biológica surgen de los capítulos: la riqueza de especies es mayor en general, entre las partes bajas de las laderas con un ambiente favorable, hasta unos 2.000 m de altitud. Además de las tendencias de la disminución de la biodiversidad a mayor altura, la gradiente de disminución de la humedad hacia el sur reduce, en general, la biodiversidad. El endemismo en cambio se asocia con una mayor elevación de las “islas” donde las especies permanecen aisladas. El endemismo muchas veces se incrementa con la altura teniendo a los bosques nublados como límite superior, que contienen una moderada riqueza de especies, y en zonas de bosques de gran altura. En las partes más altas, y en particular para las especies acuáticas, existen muchas especies endémicas. Hotspots de biodiversidad se han reportado para diversas áreas en las laderas andinas, pero este conocimiento puede ser afectado por la desigualdad de la información disponible. El conocimiento sobre la biodiversidad se basa en un pequeño número de estudios, y algunos autores estiman que sólo la mitad de la especies en la región se conocen. Por lo tanto, no sabemos si los patrones de la biodiversidad, tales como puntos de concentración, están relacionados con un estudio más intensivo de estas áreas, o si reflejan los patrones de diversidad real.

Los vacíos de conocimiento, incluso a nivel de base taxonómica son sustanciales. Las interacciones entre especies y funcionamiento de los ecosistemas son poco explorados en la región. Los factores que determinan la vulnerabilidad, tales como la densidad de población, las características biológicas, ecológicas y las necesidades fisiológicas son poco conocidas. Focos de biodiversidad, como por ejemplo identificar a las aves, pueden orientar la identificación de áreas para la conservación. Pero es evidente que se requiere un esfuerzo considerable para una comprensión sistemática de los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad a nivel de ecosistemas.

Como todas las zonas de alta montaña, los Andes ya están experimentando cambio climático de manera visible. El retroceso de glaciares y las líneas de nieve, y un avance de la agricultura a mayores cotas de altura debido al aumento de la temperatura. Aunque el aumento de la temperatura media a lo largo de los últimos 60 años – alrededor de 0,7 °C – es similar a los datos globales, su efecto en las líneas de las heladas, la elevación del punto de rocío y otros factores del medio ambiente tiene un impacto significativamente mayor en función de éstos ecosistemas frente a zonas de menor altura. Los efectos de la temperatura han sido amplificados por una tendencia decreciente de la precipitación anual en toda la región, con algunas pocas excepciones.

La comprensión de los procesos de cambio climático que afectan a los ecosistemas y las especies sigue siendo pobre, en gran parte debido a los efectos dominantes de la orografía que limitan la utilidad de los modelos climáticos a gran escala. En particular, los procesos, vertical y la convección, tales como los cambios de la pendiente en la formación de nubes, y los cambios en los patrones temporales de la temperatura y la precipitación necesitan entenderse a nivel regional e incluso local. Para ello, es crucial reunir y evaluar datos sobre el clima de diferentes alturas dentro de la misma región. Esto requerirá expandir las redes de monitoreo.

Podríamos modelar el futuro incremento de la temperatura en las partes altas de los Andes frente a uno menor en las tierras bajas circundantes, pero tales predicciones se basan en modelos de circulación global que no son fiables para aplicarse a lo largo de la Cordillera. Aun así, las extrapolaciones de las tendencias climáticas actuales dejan claro que los ecosistemas serán fuertemente afectados y que la gestión de la diversidad biológica debe tener en cuenta las vulnerabilidades y las posibilidades de adaptación. Las respuestas de las especies de continuar el cambio climático pueden incluir la tolerancia y la adaptación, la migración hacia las pendientes emergentes, o la imposibilidad para adaptarse o trasladarse, dando lugar a la extinción. El efecto “isla” de las partes más altas aumenta el riesgo de extinción ya que tales especies están por definición aisladas y no tienen dónde ir. Por otro lado, gran parte de los territorios por encima de 3000 m, estarán sometidos a una importante variabilidad interanual de la temperatura abriendo un nuevo rango de posibilidades para climas futuros.

En teoría, las especies más vulnerables son las que tienen un hábitat muy especializado, de baja tolerancia ambiental, o que dependen de los recursos del medio ambiente o las interacciones entre especies que se ven afectados por el cambio climático. ¿Qué especies y ecosistemas, serán los más afectados? Es algo que no se puede responder por los vacíos de conocimiento. Modelar la distribución de las especies puede ayudar a integrar los conocimientos disponibles y avanzar en la comprensión necesaria para diseñar medidas de adaptación.

Al discutir las estrategias para la gestión de la adaptación de la biodiversidad al cambio climático, los autores de este libro se concentran en el papel de las áreas de conservación. Para poder enfrentar los efectos del cambio climático las áreas protegidas deben contener gradientes ambientales. Estas áreas deben por tanto incluir corredores que conecten diferentes niveles de altitud para facilitar la movilidad de las especies y ecosistemas pendiente arria en la medida que las temperaturas se incrementen. La conectividad necesaria entre las áreas de conservación se está mejorando en varios de los sistemas nacionales de conservación en la región. Al mismo tiempo, los Andes representan un antiguo paisaje cultural y las interacciones humanas con los ecosistemas son importantes. La gestión del uso del suelo para la conservación de la biodiversidad va a ser imprescindible para el éxito de la adaptación al cambio climático. Una mezcla de sistemas de áreas protegidas y estrategias para el uso sostenible de la tierra que tenga en cuenta la biodiversidad será necesaria. Para que la gestión de dichos sistemas sea eficaz, la valoración de los ecosistemas debe reflejar no sólo su valor comercial o de mercado, sino también los valores menos tangibles de la diversidad biológica que son difíciles de cuantificar.

Una contribución importante de este libro es que presenta por primera vez una síntesis de los patrones de biodiversidad para toda la región y para una amplia gama de grupos taxonómicos. Además, el análisis transversal la integración del cambio climático y la biodiversidad contribuye a una comprensión más estratégica para la adaptación frente a vacíos críticos de conocimiento. El manejo adaptativo (Hoyo et al., Capítulo 2, este volumen) será necesario para reducir las incertidumbres en la planificación estratégica de un proceso iterativo de toma de decisiones a un seguimiento a nivel de sistema y la posterior revisión y optimización de las decisiones. Esto es particularmente importante ya que los cambios en función de los ecosistemas afectarán a los servicios de los ecosistemas sobre los cuales dependen las poblaciones andinas (Anderson et al., Capítulo 1, este volumen). La dependencia humana sobre los servicios del ecosistema tales como el almacenamiento de agua en los pantanos del altiplano es un ejemplo que exige que las decisiones de gestión y de conservación generen esquemas de pagos por servicios ambientales. Este libro es un primer paso importante en el trazado de lo que sabemos, así como las brechas de conocimiento, toma de decisiones y retos para esta región única y vulnerable.

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PÁRAMOS ANDINOS DE PIURA EN PELIGRO

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Tomado del Boletín Actualidad Minera N° 143 editado por COPERACCION

La importancia del ecosistema ubicado entre Ayabaca y Huancabamba es vital para las irrigaciones. Los páramos se ubican a casi 3,000 m.s.n.m. y almacenan en su suelo las lluvias que sirven para abastecer las partes medias y bajas de la región Piura a través de los ríos Quiroz y Huancabamba.

Es conocida la intención de diversas empresas mineras por desarrollar proyectos en la zona, lo cual constituye un peligro ya que el 60% del territorio de los páramos está concesionado para actividades mineras. El caso más crítico es el del proyecto Río Blanco, al que se oponen los comuneros de Ayabaca y Huancabamba.

Gabriela López, investigador del Instituto de Montaña (IM) señaló que “la población quiere conservar sus áreas naturales, pero están solos en esa lucha. Allí no hay carreteras, escuelas, fuentes de trabajo ni electricidad. Si nadie los ayuda, entonces solo les queda depredar su espacio”.

López señala que una posible solución es establecer áreas de conservación de bosques y páramos, entre los 2.500 y 3.600 m.s.n.m. El IM ha logrado determinar 2 áreas: Samanga de 2,500 hectáreas y San Juan de Cachiaco de 2,400 hectáreas.

En relación a las áreas de conservación la experta refiere que “los dos expedientes ya están listos, y tenemos el apoyo de las comunidades. La población será la principal beneficiada a través de actividades productivas y de turismo”.

Esperemos la rápida reacción de las autoridades competentes para conservar y proteger estas áreas naturales, donde actividades extractivas como la minería atentan contra su modelo de desarrollo.

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CAMBIO CLIMÁTICO Y GOBERNABILIDAD

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En agosto de 2010 Juan Eduardo Musso presento estas ideas en el Foro Social Cristiano sobre Descentralización y medio ambiente, y que a continuación transcribimos.

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Quiero aclarar que no soy profesor, trabajo en la Universidad Católica como funcionario, eso me da ventajas y desventajas. He trabajado los últimos ocho años en el Instituto de Estudios Ambientales, y actualmente estoy adscrito al Rectorado trabajando temas referentes a la Amazonia. Lugar en el que viví 30 años, por lo que tengo una estrecha relación. Partimos de que lo ambiental, si bien es cierto, es un tema que debemos construir, hay cosas que corregir y desmitificar. La ausencia de esos conocimientos hace que a veces las cosas se confundan. Máximo Vega Centeno, hace un tiempo atrás, realizó un cálculo sobre el territorio nacional. Resulta en nuestro territorio es ambientalmente ocupable solo el 4%. El 96% restante no es ambientalmente ocupable por colectivos sociales, porque tiene cerros, desiertos, Amazonia, de los cuales inclusive los incas fueron conscientes y se enfrentaron con estos, construyendo espacios de cultivo. Colombia tiene alrededor de 29% de posibilidad de ocupación territorial, Bolivia está con el 22%, mientras que nosotros tenemos el 4%. Esto lo vivimos todo el tiempo, pese a que no nos demos cuenta. ¿Por qué la gente se ubica en las quebradas de Chosica, sabiendo que todos los años baja el huayco, y construye sus casas allí? Ya no tienen dónde ubicarse. Lima ha crecido exponencialmente. Ambiente es territorio y territorio es posibilidad de poder usarlo. Ambiente es sociedad y todo lo que no implique ambiente es ecológico. Lo ecológico se convierte en ambiental cuando esos espacios desarrollan sociedades, y ahí vienen los problemas.

Otro tema importante es el cambio climático, hay muchos síntomas de su avance, y esto considera a las cuencas del Atlántico y el Pacífico. Nosotros en Lima y en la costa tenemos agua no por la meteorología o las condiciones del Océano Pacífico, sino por la del Océano Atlántico. Como los Andes tienen más de 5 000 mil metros, a esa altitud no hay agua, sino nieve. Esa agua cae en forma de nieve, se hace hielo, formándose nevados, que dicho sea de paso están derritiéndose. Uno llega a Ticlio y no encuentra un kilo de nieve. Seis meses llueve y escurre por las quebradas, pero seis meses no llueve. El verano de la sierra, que en realidad es invierno, es soleado, bonito pero no llueve nada. ¿Qué pasa? Se derriten los nevados, Lima es abastecida primero por las lluvias, y luego por los nevados. Pero si ya no hay nieve, no hay qué derretirse. ¿Cuál es el problema central? Si una persona no toma agua cuatro días, se muere. ¿Qué sucede si no recibimos agua durante una semana en Lima?

Uno de los grandes problemas de gobernabilidad que se nos puede venir en el tiempo es cómo mantener el agua sin tener posibilidades de que se acabe. Puedes desalinizarla. Pero en Lima, el agua sube como a 800 metros de altura y tienes que bombearla. ¿Y los recursos energéticos? El problema no va a ser de agua dulce a nivel de mar, el problema será cómo la haces llegar o cómo haces reservorios para garantizar el agua en épocas de sequía. Ahí hay otro asunto para tomar en cuenta: Los Alpes tienen más o menos 650 millones de años y el sistema ya está prácticamente estabilizado; Los Andes tienen entre 8 y 9 millones de años. Para ser como Los Alpes les falta una enormidad de tiempo. Mientras tanto están en un proceso de estabilización, por eso hay tanto huayco aquí, tienen muchas fallas geológicas. En estos momentos el 25% de abastecimiento de agua en Lima proviene por un túnel. El anterior presidente de SEDAPAL me confesó que estaba preocupado porque no se le alterara la falla geológica. Se generaría un tremendo problema, porque tendrían que cortarles el agua a todos para redistribuir ese 75%. A veces no se dan cuenta, pero hay días que no tenemos agua. Eso se va a ir agravando, pese a que tenemos cisternas, tanques, pero ya el abastecimiento no es regular. Ese recurso va a modificar las condiciones ambientales. Existe mucha incertidumbre, pero lo que sí se tiene claro es que en un período no mayor de 25 años, el 50% de la población de Lima tiene que ser desplazada a otro sitio. La región más cercana al agua es la selva, pero traslada ordenadamente 4 millones de personas que tienen que acceder a su vivienda y al trabajo va a quedar en graves problemas. O los políticos o futuros gobernantes empiezan ahora a visualizar una solución o tendremos serios problemas ambientales, producidos por las sociedades, teniendo un mayor efecto precisamente en ellas. Es muy complicado comunicarle esto a la población pero yo no sé si están trabajando al respecto. No existen certezas en cuánto tiempo pasará. Si bien es cierto, el cambio climático es un fenómeno de largo plazo, es muy probable que llueva la misma cantidad de agua por estación, eso no va a variar. Por ejemplo, en Granada la semana pasada ha llovido 250 litros por metro cuadrado en tres horas. Lo que suele llover en tres meses llovió en tres horas. La cuota semestral está dada pero esos territorios no están preparados para desahogar 250 litros que cayeron. Un metro cúbico son mil litros, estamos hablando de un cuarto. Lo que sucede en otros lugares es probable que suceda aquí.

¿Qué pasa con el Perú? Santiago Antúnez de Mayólo decía: «El Perú tiene tantos microclimas como microcuencas». Cada sitio tiene ambientalmente una particularidad distinta. Por ende, necesitan tomar conciencia del fenómeno del cambio climático y prepararse para hacerle frente. Es un reto de gobernabilidad inmenso. Alguna vez reflexionamos en la universidad sobre darle a cada profesor de cada escuela un termómetro. Porque además SENAMHI en estos momentos solo tiene activas 70 estaciones en todo el territorio. Si nosotros pudiéramos darle un termómetro a cada profesor de cada escuela e implementamos un programa para que los alumnos todos los días midan la temperatura al mediodía, recibiríamos 80 mil informaciones a través de Internet. Y no tenemos capacidad para tanto. La universidad no tiene estaciones de meteorología fuera del campus.
Tener un control ambiental del territorio nacional con cierta aproximación es imposible en estos momentos. Aún no estamos preparados como país para enfrentar tales retos. El ambiente atraviesa toda la realidad. Mi ilusión al principio cuando se habló de crear el Ministerio del Ambiente, es que debería ser la Presidencia del Consejo de Ministros y su brazo operativo todos los sectores. La idea de crear un Ministerio no es mala pero siendo un tema más complejo no es suficiente.

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El Perú y la capa de ozono

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Las mediciones en el Perú están en el rango 270 – 227 Unidades Dobson, mientras en las regiones templadas va de 475 a 300 UD. En Ushuaia, según estudios del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) los rangos registrados ente 1979 y 1996 van entre las 255 y 360 UD. Y, de acuerdo con un experto chileno, “para que el ozono cumpla efectivamente su función de filtro o escudo contra la radiación necesita por lo menos una concentración de 220 UD”

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1. Tenemos información desde 1964, y somos uno de los países pioneros en estos estudios, gracias a las instalaciones del IGP en Huancayo. Antes las investigaciones se hacían solo desde tierra, hoy se usan los satélites, aún cuando los datos de tierra siguen siendo una fuente importante de contraste .

2. La tropósfera, primera de las capas de la atmósfera terrestre tiene alrededor de 16 kilómetros en el ecuador y 8 km en los polos. La capa de ozono se encuentra por encima de esta capa, en la estratósfera. El ozono parece ser consecuencia de la producción de oxígeno como resultado de la aparición de la vida en el planeta, y en particular la fotosíntesis.

3. La cantidad de ozono se mide en Unidades Dobson (UD). La unidad Dobson se define como una centésima de milímetro (0.01 mm) de espesor del ozono en condiciones estándar. Si todo el ozono se comprime a una presión de 1 atmósfera y a 0°C se formaría una capa de 3 milímetros sobre la superficie de la tierra, equivalente a 300 UD. El ozono sin embargo no se distribuye de manera uniforme, la densidad es mayor por encima de los trópicos y menor cuanto más nos acercamos al ecuador. Tampoco hay una proporcionalidad entre los dos hemisferios. El máximo de ozono se encuentra en primavera en el norte por encima del paralelo 50°; En el hemisferio sur desde 55º S hasta el polo el máximo se produce más tarde y es menos pronunciado que en el hemisferio norte.

4. El Perú se ubica en los trópicos, parte de la franja en la que se produce una gran cantidad de ozono del planeta, (20° N – 20° S) en el área de mayor radiación por la incidencia vertical de los rayos solares afectando positivamente la renovación de esta capa por descomposición y recomposición de las moléculas de oxígeno. Los bosques tropicales producen oxígeno que se eleva a la atmósfera, ayudando de esta manera al proceso. Otro elemento que incide en el aumento del ozono es la actividad solar, actualmente estamos en un ciclo de mínima actividad, y según la NOAA/ Space Weather Prediction Center estaríamos por entrar a un periodo de mayor actividad, y por tanto de mayor producción de ozono. Otro factor es la evaporación de las aguas del Pacífico, y allí el diferencial de temperatura de la corriente de Humbolt juega un rol.

5. El ozono producido se dispersa en el globo debido al sistema de vientos que lo empuja hacia los polos, dónde además se adelgaza la tropósfera. Este es, sin embargo, un proceso lento que se ha visto afectado por la producción antropogénica de gases CFC, HFC, CF, PFC, además de los procesos naturales. No está claro sin embargo el efecto de estos gases la zona ecuatorial en la que no se ubican centros industriales de producción de estos gases.

6. El ozono es un filtro nos protege de la radiación ultravioleta disminuyendo su incidencia sobre la superficie terrestre, de modo que cuando mayor es la densidad –y por tanto las UD- mayor es la protección. Cuando la luz solar atraviesa la atmósfera, el ozono, el vapor de agua, el oxígeno y el dióxido de carbono absorben toda la radiación UVC [100-280nm] y aproximadamente el 90% de la radiación UVB [280-315]. La atmósfera absorbe la radiación UVA [315-400] en menor medida.

7. La radiación ultravioleta no es uniforme posee diferentes longitudes de onda. Las más perjudiciales para la vida son las que tienen una frecuencia superior a los 320nm que además de producir quemaduras, son capaces de matar virus y bacterias, así como afectar la estructura genética de las células de la piel . De acuerdo con la Agencia Espacial Ecuatoriana – EXA “reveló que la mayor potencia de la radiación UV se sitúa en una frecuencia que se sabe es capaz de alterar el ADN humano y causar mutaciones, esta es la frecuencia 340 nm que en Quito alcanza una potencia máxima de 14 vatios por metro cuadrado, cuando su valor normal no debería superar 1 vatio por metro cuadrado” (EXA, 2009)

8. Las NNUU (OMS, 2003) indican que la intensidad de la radiación UV es mayor en el ecuador, con cielo despejado y a mediodía. Con cada 1000 metros de incremento de la altitud, la intensidad de la radiación UV aumenta en un 10 a 12%. De allí que las actividades humanas y la vida en general en los andes se vea más afectada por esta incidencia.

9. El índice UV “surgió al constatarse que la dosis efectiva al acumularse durante una hora en un metro cuadrado de piel humana, varía entre 0 y 1500 joules. De este resultado experimental se acordó internacionalmente asignarle el número 1 por 100joule/m2 hora (…) hasta llegar al índice 16 que usualmente corresponde al tope de la escala.” (CONIDA, 2009) . “El nivel más alto registrado el año 2010 fue de 23 UVI en la localidad de Playas, Ecuador. El índice UV mundial de la OMS registra 11 UVI como máximo tolerable seguro para la exposición humana, aún para tipos de pieles oscuras.” (Agencia Espacial Civil Ecuatoriana, 2010)

10. Tenemos tasas de irradiación ultravioletas altas, debido a que el ozono que se produce en esta parte del planeta se dispersa en un volumen mayor de atmósfera. Medido en UD nuestro promedio es de 250, treinta puntos por encima del límite de daño a la salud por un incremento en la radiación UV (RUV) “Mientras que una partícula de aire invierte 7-10 días para dar una vuelta a la Tierra en dirección zonal W-E, necesita varios meses para recorrer el trayecto entre el ecuador y el polo.” (Gil, 2006).

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11. Un aumento de la irradiación por encima de lo actual (por disminución de la capa de ozono) tendría rápidamente consecuencias negativas para la población del país y afectaría las actividades agropecuarias. “La densidad de ozono en la atmósfera es extraordinariamente baja (< 4×10−6% del aire), pero su capacidad de absorción de la radiación ultravioleta energética, de longitudes de onda inferiores a 300 nm (UVB lejano y UVC), es tan elevada que filtra por completo toda la radiación procedente del sol. A 280 nm, por ejemplo, con el sol en el cenit, sólo el 1 % de la radiación alcanza la altura de 30 km” (Gil, 2006) 12. “Los datos muestran un descenso en la densidad en la capa de ozono que protege al planeta al nivel del ecuador de la excesiva radiación ultravioleta del sol por debajo de 250 unidades Dobson durante los últimos meses del año 2009, pero con mayor énfasis en el pasado mes de Diciembre –de ese año- cuando en algunas zonas el promedio estuvo por debajo de 225 unidades Dobson. El promedio normal para esta zona es de 280 a 300 unidades Dobson.” (Agencia Espacial Ecuatoriana, 2009). 13. La mayor cantidad de ozono ocurre al mismo tiempo que esta disminuye en el resto del mundo y especialmente en el polo sur (septiembre – diciembre) “Esto se debe al hecho de que con llegada de la primavera la incidencia de los rayos solares es mayor por lo que la producción de ozono en el cinturón ecuatorial aumenta” (Suarez: 2000) 14. ¿Cuál es el mecanismo que hace que la máxima concentración de ozono se dé en las regiones polares a finales de invierno, allí donde la radiación solar es mínima? Tradicionalmente se ha considerado que el motor de la célula estratosférica hemisférica era el gradiente meridiano de temperaturas entre el ecuador y el polo. Holton et al. (1995) propone que el transporte es inducido mediante “bombeo” impulsado por las ondas planetarias. En cualquier caso, el ozono producido en las regiones tropicales en la alta estratosfera es transportado a las regiones polares durante el invierno y la primavera, mientras existe gradiente hemisférico y la actividad de ondas planetarias es intensa, y cesa en verano. Por esta razón los máximos en latitudes medias y altas ocurren en primavera, y a partir de ahí el ozono disminuye lentamente por procesos químicos hasta que el invierno siguiente se pone en marcha de nuevo el mecanismo “de bombeo” hacia el polo. De este modo se obtiene una gran variabilidad en los polos, pero todo el globo terrestre está cubierto durante todo el año de una capa de ozono más o menos homogénea. REFERENCIAS (a) De acuerdo con ANDINA, el Perú se convertiría en breve en propietario de un sistema satelital en breve
(b) Nobutake Akiyama, a, David Alexandera, Yasunobu Aokib and Makoto Nodaa, (1996) Characterization of mutations induced by 300 and 320 nm UV radiation in a rat fibroblast cell line. Published by Elsevier B.V.
(c) Organización Mundial de la Salud (2003) Indice UV solar mundial, guía práctica.ISBN 92 4 359007 3 (NLM classification: QT 162.U4)
(d) CONIDA (2009) Radiación Ultravioleta e índices UV.

GIL OJEDA, Manuel (2006) El ozono estratosférico. Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Recibido: 22-V-2006 – Aceptado: 23-XI-2006 – Versión original. Tethys, 3, 47–58, 2006. www.tethys.cat ISSN-1139-3394 DOI:10.3369/tethys.2006.3.06. Revista editada por ACAM (Associació Catalana de Meteorología).

HELBLING, E. W., V. E. VILLAFANE, A. G. J. BUMA, M. ANDRADE & F. ZARATTI (2001) DNA damage and photosynthetic inhibition induced by solar UVR in tropical phytoplankton (Lake Titicaca, Bolivia). European Journal of Phycology, 36: 157-166. Artículo 872KB

SUÁREZ SALAS, Luis Fernando (2000). “El Estudio de la Capa de Ozono en el Observatorio de Huancayo”. En: Revista de Trabajos de Investigación. CNDG – Biblioteca. Instituto Geofísico del Perú (2000), Lima, p. 15-22. Departamento de Meteorología e Impacto Ambiental.
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