Francisco insiste en la justicia social con una ráfaga en Twitter

7:00 p.m. | 20 oct 21 (RNS/LN).- El Papa ha convertido Twitter en un medio profético. Es su forma de hacer llegar el mensaje del Evangelio al mundo. El fin de semana pasado, publicó una serie de tuits sobre justicia social, un tema que ha marcado su papado. La difusión usual en la cuenta papal, es de uno a tres tuits al día. Esta vez fueron 17 tuits, 13 sólo el sábado. El contenido de esas publicaciones también fue parte central del videomensaje que esa misma tarde envió al IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares, que reúne agrupaciones de base que defienden los derechos de los trabajadores más humildes.

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Cuando el papa Benedicto inauguró la cuenta papal en Twitter (@Pontifex) en 2012, fue una innovación considerada como un intento del Vaticano de mantenerse al día. Hoy, con casi 19 millones de seguidores, se ha convertido en un canal cotidiano para que el Vaticano difunda el mensaje del Papa. Los tuits son realizados por la oficina de comunicaciones del Vaticano, que extrae el texto de las oraciones, sermones, audiencias y discursos papales. A veces se incluyen vídeos.

Las publicaciones del pasado fin de semana fueron típicas de Francisco, realmente no deberían ser una sorpresa para los que conocen los temas centrales de su pontificado. Lo inusual fue que 11 de los tuits del sábado -y además consecutivos- tenían la misma cuestión de fondo. Consideremos además que todos estos mensajes fueron parte central de su exposición con motivo del IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares. El Papa comenzó escribiendo: “Es imprescindible ajustar nuestros modelos socio-económicos para que tengan rostro humano, porque tantos modelos lo han perdido”. Continuó con 10 peticiones, “pensando en estas situaciones, quiero pedirles en nombre de Dios”:

  • A los grandes laboratorios, pido que liberen las patentes. Tengan un gesto de humanidad y permitan que todo ser humano tenga acceso a las vacunas.
  • A los grupos financieros y organismos internacionales de crédito, pido que permitan a los países pobres garantizar las necesidades básicas de su gente y condonen esas deudas tantas veces contraídas contra los intereses de esos mismos pueblos.
  • A las grandes corporaciones mineras, petroleras, forestales, inmobiliarias, agro negocios, pido que dejen de destruir la naturaleza, dejen de contaminar, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos.
  • A las grandes corporaciones alimentarias, pido que dejen de imponer estructuras monopólicas de producción y distribución que inflan los precios y terminan quedándose con el pan del hambriento.
  • A los fabricantes y traficantes de armas, pido que cesen totalmente su actividad, una actividad que fomenta la violencia y la guerra, y muchas veces en el marco de juegos geopolíticos que cuestan millones de vidas y de desplazamientos.
  • A los gigantes de la tecnología, pido que dejen de explotar la fragilidad humana, las vulnerabilidades de las personas, para obtener ganancias.
  • A los gigantes de las telecomunicaciones, pido que liberen el acceso a los contenidos educativos y el intercambio con los maestros por Internet para que los niños pobres también puedan educarse en contextos de cuarentena.
  • A los medios de comunicación, pido que terminen con la lógica de la posverdad, la desinformación, la difamación, la calumnia y esa fascinación enfermiza por el escándalo y lo sucio; y que busquen contribuir a la fraternidad humana.
  • A los países poderosos, pido que cesen las agresiones, bloqueos, sanciones unilaterales contra cualquier país en cualquier lugar de la tierra. Los conflictos deben resolverse en instancias multilaterales como las Naciones Unidas.
  • A los gobiernos y a todos los políticos, pido que trabajen por el bien común. Cuídense de escuchar solamente a las elites económicas y sean servidores de los pueblos que claman por tierra, techo, trabajo y una vida buena en armonía con toda la humanidad y con la creación.
  • A todos los líderes religiosos, pido que nunca usemos el nombre de Dios para fomentar guerras. Estemos junto a los pueblos, a los trabajadores, a los humildes y luchemos junto a ellos para que el desarrollo humano integral sea una realidad. Tendamos puentes de amor.

Antes, en la mañana de ese mismo día ya había tuiteado: “La lucha contra el hambre exige superar la fría lógica del mercado, centrada ávidamente en el mero beneficio económico y en la reducción de los alimentos a una mercancía más, y afianzar la lógica de la solidaridad”. Y el domingo repitió su afirmación de que, “la crisis ambiental y la social son dos caras de la misma moneda. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”.

El papa Francisco ha convertido Twitter en un medio profético. Es su forma de hacer llegar el mensaje del Evangelio al mundo. Esta reciente ráfaga de tuits ha tenido éxito porque ha sido inusual y ha llamado la atención de los periodistas. El problema es que esto solo funcionará una vez. Si este modo de expresarse del Papa se convirtiera en algo habitual, podría perderse en la cacofonía de Internet. No obstante, la Iglesia ha recorrido un largo camino desde la predicación de Jesús en una ladera hasta la emisión de un Papa a través del ciberespacio.

ENLACE: Primero de la serie de Tuits desde la cuenta del papa Francisco

Salario universal y jornada laboral

Estos encuentros mundiales han dado lugar a algunas de las enseñanzas sociales más fuertes del Papa, como se vio en 2015 en la segunda reunión de este tipo en Santa Cruz, Bolivia. Este 2021, el videomensaje que Francisco envió al IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares, que se realizó vía Zoom y en el que participaron representantes de todos los continentes de estos grupos, abordó -nuevamente- temas fuertes y de manera contundente. Además de todos los puntos difundidos a través de Twitter, el Papa volvió a reclamar la implementación de un salario universal y la reducción de la jornada de trabajo. Revindicó, además, los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, sobre los que hay “mucha ignorancia”, según lamentó.

“(Es necesario) Un ingreso básico (el IBU) o salario universal para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la vida. Es justo luchar por una distribución humana de estos recursos. Y es tarea de los gobiernos establecer esquemas fiscales y redistributivos para que la riqueza de una parte sea compartida con la equidad sin que esto suponga un peso insoportable, principalmente para la clase media -generalmente, cuando hay estos conflictos, es la que más sufre-“, indicó, en el videomensaje grabado en el Vaticano de unos 38 minutos, difundido por la Sala de Prensa del Vaticano.

Luego de destacar que la pandemia “transparentó las desigualdades sociales que azotan a nuestros pueblos” e invitar a no volver atrás “porque retornar a esquemas anteriores sería suicida, ecocida y genocida”, el Papa también llamó analizar seriamente la reducción de la jornada laboral.

“En el siglo XIX los obreros trabajaban doce, catorce, dieciséis horas por día. Cuando conquistaron la jornada de ocho horas no colapsó nada como algunos sectores preveían”, señaló. “Entonces, insisto, trabajar menos para que más gente tenga acceso al mercado laboral es un aspecto que necesitamos explorar con cierta urgencia. No puede haber tantas personas agobiadas por el exceso de trabajo y tantas otras agobiadas por la falta de trabajo”, agregó, al considerar, por otro lado, que se trata de “medidas necesarias, pero desde luego no suficientes”.

El Santo Padre también habló del desafío de la “trama -plot- de la posverdad”. De hecho, lo mencionó varias veces. Al principio de su discurso, al hablar de la pandemia, dijo que “ha dejado al descubierto la desgarradora situación de tantos hermanos y hermanas, la situación que tantos mecanismos de posverdad han sido incapaces de ocultar”. Hay una conexión entre las desigualdades y los mecanismos de la posverdad y esa conexión es la cultura del consumo. Después de hablar de la conmoción que la gente expresa cada vez que cita la doctrina social de la Iglesia, el Papa dijo que “es parte de la trama de la posverdad que busca anular cualquier búsqueda humanista de una alternativa a la globalización capitalista, es parte de la cultura del descarte y del paradigma tecnocrático”.

En el extenso mensaje, el Papa elogió a los integrantes de los movimientos populares –cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas, trabajadores de oficios populares, trabajadores cristianos de diversos oficios y profesiones, trabajadores de barrios y villas-, que visibilizó desde el principio de su pontificado. De hecho, volvió a definirlos “poetas sociales”, destacó especialmente su labor durante la pandemia, los llamó “un verdadero ejército invisible que es parte fundamental de esa humanidad que lucha por la vida frente a un sistema de muerte” y “samaritanos colectivos”.

ENLACE. Texto completo del videomensaje al IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares

El mensaje socio-económico del Papa

Y tal como hizo el jueves pasado en su videomensaje al Coloquio de empresarios argentinos, IDEA, el Papa no ocultó su malestar ante las malinterpretaciones que ha habido a lo largo de su pontificado de sus mensajes socio-económicos, en los que simplemente reiteró principios básicos de la Doctrina Social de la Iglesia. “A veces me sorprende que cada vez que hablo de estos principios algunos se admiran y entonces el Papa viene catalogado con una serie de epítetos que se utilizan para reducir cualquier reflexión a la mera adjetivación degradatoria”, lamentó, sin mencionar el hecho de que fue acusado de ser un papa marxista y comunista. “Pero el Papa no puede dejar de recordar esta doctrina, aunque muchas veces le moleste a la gente, porque lo que está en juego no es el Papa sino el Evangelio”.

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Fuentes

Religion News Service / La Nación / National Catholic Reporter

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