Arz. Jurkovič: Gran sintonía entre Francisco y Martin Luther King

11:00 a m| 10 abr 18 (VATN/VN).- En el 50º aniversario del fallecimiento de Martin Luther King, el Observador de la Santa Sede ante la Oficina de la ONU en Ginebra, arzobispo Ivan Jurkovič, se detiene a considerar la herencia del líder afroamericano y la sintonía especial entre King y el Papa Francisco: “Se trata de dos personas que han dirigido la atención universal a una nueva visión del mundo. Ciertamente, Martin Luther King lo hizo en defensa de los derechos humanos de la población afroamericana; mientras el Papa, en cambio, trae una nueva visión de la Iglesia”.

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El 4 de abril se cumplió el 50º aniversario del fallecimiento de Martin Luther King, líder afroamericano y premio Nobel de la paz, quien fue asesinado en Memphis, Tennessee, mientras estaba comprometido en una campaña en favor de los trabajadores afroamericanos. Pocos días después, a la hora del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa Pablo VI –quien lo había recibido en la Ciudad del Vaticano en 1964– expresó su dolor por el asesinato “de un inerme y cristiano profeta de la integración racial”.

La figura del pastor afroamericano también es fuente de inspiración para el Santo Padre Francisco, quien hizo referencia a esta personalidad en el histórico discurso que pronunció en el Congreso de los Estados Unidos de América el 24 de septiembre de 2015 y quien –hace menos de un mes– recibió en audiencia a Bernice Albertine, la hija menor de Martin Luther King (ver nota al final), que también está comprometida en favor de la no-violencia y contra todo tipo de discriminación.

Para una reflexión sobre la herencia de Martin Luther King en el ámbito de la defensa de los derechos humanos, el portal Vatican News entrevistó al arzobispo Ivan Jurkovič, Observador de la Santa Sede ante la Oficina de la ONU en Ginebra.

-Cincuenta años después de la muerte de Martin Luther King, ¿cuál es, según su opinión, la herencia más importante que ha dejado en la defensa de los derechos humanos?

Indudablemente se trata de una personalidad monumental en la historia de la defensa de los derechos del hombre. Se podría decir, sin dudas, que con él comienza un “período nuevo”, acompañado también por un desarrollo general de la sociedad, de la democracia, etc. Probablemente, permanecerá para siempre entre los grandes del Siglo XX, a quienes hay que decir que se añadieron otros: ha sido acompañado por otros ejemplos. En todo caso hay que reconocer que con él comienza una época nueva.

-Hablando ante el Congreso de los Estados Unidos, en el año 2015, el Papa Francisco afirmó que “el sueño de Martin Luther King sigue inspirándonos”. ¿Cuáles son, según su opinión, los puntos de contacto entre el Papa y el líder afroamericano?

Pienso que lo primero que ha sido reconocido objetivamente, que es visible, es que se trata de dos expresiones culturales no occidentales, europeas. Se trata de dos personas que han dirigido la atención universal a una nueva visión del mundo. Ciertamente, Martin Luther King lo hizo en defensa de los derechos humanos de la población afroamericana; mientras el Papa, en cambio, trae una nueva visión de la Iglesia.

Todo esto, indudablemente, para decir que se trata de dos principios que son reconocidos como típicos, tanto por Martin Luther King como por todas las personalidades de inspiración cristiana: el primero es la no violencia, un principio que se ha vuelto tan problemático hoy, frente a las tantas acciones violentas que vemos a nuestro alrededor. Y después el principio de la fraternidad universal: considerar a todas las personas como destinatarias de la misma fraternidad.

-En varias partes del mundo vemos que renace el racismo y las discriminaciones… ¿Qué puede hacer la Santa Sede y qué está haciendo, también en las Naciones Unidas, sirviéndose precisamente del ejemplo de un hombre como Martin Luther King?

Lo que hay que decir –lo que se ve en las Naciones Unidas– es que cuestiones tan esenciales tienen necesidad de una continua atención y esta atención no puede ser sólo burocrática, de las personas que trabajan y están implicadas en el trabajo, sino también por parte de diversas personalidades. La visibilidad sólo se alcanza a través de los personajes: los grandes temas de la humanidad deben ser defendidos por las grandes personalidades. El Papa Francisco lo hace –lo hace de manera espléndida– y todos reconocen este papel suyo que se ha ganado en tan breve tiempo.

El Papa cree que el único futuro digno de la persona humana es el que incluye a todos. Y debemos perseguir y defender esta visión, que también es la de Martin Luther King: todos podemos ser felices, pero esto sólo se produce si todos son incluidos, desde el último hasta el más privilegiado y viceversa.

Escuchar entrevista completa:

 

La fe y el Dios de Martin Luther King en diez textos imprescindibles

La revista Vida Nueva publica en el cincuenta aniversario del asesinato del célebre pastor, sus sermones y discursos, que reflejan a un Dios que actúa en la historia concreta del hombre, que llama a una fe concreta y activa. “¡Yo solo quiero hacer la voluntad de Dios! ¡Y Él me ha dejado subir a la montaña! Y he mirado en torno a mí ¡y he visto la tierra prometida!”, dijo en su última alocución.

Cuando murió tenía 39 años y era un icono de la lucha por los derechos civiles y el fin de la discriminación racial, que fue reconocido con el Premio Nobel de la Paz en 1964. Licenciado en teología y doctorado en filosofía, el pastor Luther King de la Ebenezer Baptist Church, siempre combinó su ministerio religioso con un activismo social que emanaba del Evangelio. Así se percibe en algunas de las reflexiones que, en primera persona, se recogen a continuación:

1. “No es posible la comunión sin la libertad”

Logró su doctorado en filosofía a través de la tesis ‘Una comparación entre la concepción de Dios en el pensamiento de Paul Tillich y Henry Nelson Wieman’. En su texto, incluye una reflexión sobre el concepto de comunión:

“El hombre religioso siempre ha reconocido dos valores religiosos fundamentales. Uno de ellos es la comunión con Dios, el otro es la confianza en su bondad. Ambos implican la personalidad de Dios. No es posible la comunión sin la libertad y la inteligencia. Pueden haber interacciones entre seres impersonales, pero no comunión. La verdadera comunión y compañerismo solo puede existir entre seres que se conocen y tienen una actitud volitiva el uno hacia el otro. Si Dios fuera una mera ‘interacción’ o ‘proceso’ como diría Wieman, o simplemente el ‘ser en sí’ como decía Tillich, ninguna comunión con él sería posible. El compañerismo requiere de la muestra de voluntad y sentimiento.

A esto se refieren las Escrituras cuando hablan de Dios como el Dios ‘viviente’. La vida que se atribuye a Dios significa que en Dios hay sentimiento y voluntad que responde a los anhelos más profundos del corazón humano; este Dios evoca y responde a la oración….”

2.”Decimos que creemos en Él, pero vivimos como si no existiera”

De 1954 data ‘Redescubriendo los valores perdidos’, uno de los sermones más memorables donde ahonda en el concepto del relativismo moral:

“Hay que recordar que es posible afirmar la existencia de Dios con los labios y negar Su existencia con sus vidas. El tipo de ateísmo más peligroso no es el ateísmo teórico, sino el ateísmo práctico, que es el de la clase más peligrosa; y el mundo (incluso la Iglesia) está lleno de gente que da servicio de labios a Dios y no lo sirve con su vida. Y siempre hay peligro de que vayamos a hacer que parezca externamente que creemos en Dios, cuando internamente no lo hacemos. Decimos con nuestras bocas que creemos en Él, pero vivimos nuestras vidas como si nunca hubiera existido. Ese es el peligro siempre presente que hay que confrontar en la religión. Ese es un ateísmo peligroso…

Hemos adoptado en el mundo moderno una especie de una ética relativista… hemos aceptado la actitud de que el bien y el mal son meramente relativos a nosotros… La mayoría de la gente no puede defender sus convicciones, porque puede ser que la mayoría de la gente no lo está haciendo: “no todo el mundo no lo está haciendo, por lo tanto ha de estar mal”, y “como todo el mundo lo está haciendo, han de estar correcto. Así, es una especie de interpretación numérica de lo que es correcto.

Pero yo estoy aquí esta mañana para decirles a ustedes que hay algunas cosas que están bien y algunas cosas están mal. ¡Eternamente sí, absolutamente que sí! ¡Está mal odiar! ¡Siempre ha estado mal y siempre estará mal! ¡Es malo en Estados Unidos, es malo en Alemania, es malo en Rusia, es malo en China! ¡Estaba mal en el año 2000 a.C., y está mal en el año de 1954 d.C.! ¡Siempre ha estado mal, y siempre estará mal!”.

Click aquí para leer el texto completo publicado en revista Vida Nueva.

 

El Papa recibió a la hija de Martin Luther King

El Papa recibió el 12 de marzo a Bernice Albertine King, hija de Martin Luther King. En varias ocasiones el Papa Francisco ha citado al gran líder del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos, que fue asesinado en 1968. La primera vez en la que citó al pastor protestante fue cuando visitó el Congreso de Estados Unidos, en 2015, para recordar la marcha que Martin Luther King guió desde Selma hasta Montgomery “como parte –dijo– de la campaña para alcanzar su ‘sueño’ de plenos derechos civiles y políticos para los afro-americanos. Ese sueño sigue inspirándonos. Me alegra que América siga siendo, para muchos, una tierra de ‘sueños’. Sueños que conducen a la acción, a la participación, al compromiso. Sueños que despiertan lo más profundo y lo más verdadero que se encuentra en la vida de las personas. En los últimos siglos, millones de personas han lelgado a esta tierra persiguiendo el proprio sueño de construir un futuro en liberta. Nosotros, la gente de este continente, no tenemos miedo de los extranjeros, porque muchos de nosotros una vez éramos extranjeros. Les digo esto como hijo de inmigrantes, sabiendo que también muchos de ustedes son descendientes de inmigrantes. Trágicamente, los derechos de los que estaban aquí mucho antes que nosotros no han sido respetados siempre”.

Según el Papa, que concentró su discurso alrededor de cuatro grandes personalidades de la historia de los Estados Unidos, “una nación puede ser considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Lincoln; cuando promueve una cultura que permita a la gente ‘soñar’ plenos derechos para todos los hermanos y hermanas, como Martin Luther King trató de hacer; cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como Dorothy Day hizo con su infatigable trabajo, fruto de una f eque se convierte en diálogo y siembra paz en el estilo contemplativo de Thomas Merton”.

Bernice Albertine King recibió hace algunos días en Monteleone (Apulia) el Premio internacional de la Paz, que otorga el Centro Internacional para la no violencia Mahatma Gandhi.

“Los éxitos obtenidos por Mahatma Gandhi y Khan Abdul Ghaffar Khan en la liberación de la India, y de Martin Luther King Jr. en contra de la discriminación racial no serán olvidados nunca”, escribió el Papa en el mensaje dedicado a la no violencia para la Última Jornada Mundial de la Paz.

En una carta al cardenal Blaise Joseph Cupich, arzobispo de Chicago, en ocasión de una campaña por la no violencia (promovida por la diócesis de la gran ciudad estadounidense en el 49 aniversario del asesinato de Martin Luther King), Jorge Mario Bergoglio citó las palabras que el líder utilizó para llamar a la humanidad a “desarrollar para todos los conflictos humanos un método que rechace la venganza, la agresión y la represalia. EL fundamento de tal método es el amor”. Se trata de “palabras proféticas”, subrayó entonces el Pontífice en la carta al arzobispo de Chicago, que exhortan a todos, en particular a los jóvenes, a ser conscientes de que “una cultura de la no violencia no es un sueño inalcanzable, sino un camino que ha producido resultados importantes”.

 

Fuentes:

Vatican News / Vida Nueva / Vatican Insider

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