Monseñor Viganó: “Francisco no es una operación de marketing”

9:00 p m| 23 nov 16 (EL MUNDO/BV).- Darío Edoardo Viganò, prefecto de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede, aseguró en un foro sobre comunicaciones realizado en Madrid, que el Papa Francisco “no es el resultado de una operación de marketing, sino que tiene un don del Espíritu Santo para la comunicación”. Viganò luego agregó sobre el pontífice, “no tiene a su lado estrategas ni asesores de comunicación” y en público es “exactamente igual que en privado”.

Durante su intervención, Mons. Viganò, abordó cuestiones relativas al panorama político actual, el peligro de la dialéctica de género, los problemas que las sociedades democráticas deben enfrentar ante el auge de los populismos y las cuestiones que, a nivel comunicativo, la Iglesia necesita saber dar una respuesta.

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¿El Papa Francisco es un producto de marketing? La pregunta de un periodista, leída por el moderador del acto, retumbó, amenazadora, en el salón del Ritz, dirigida al ‘ministro de información’ del Vaticano. Darío Viganò esbozó una gran sonrisa y contestó sin abandonarla: “Francisco es en público exactamente igual que en privado. No es fruto del marketing, sino un gran don del Espíritu Santo”.

En el desayuno de trabajo del Ritz, el prefecto de la Secretaría de Comunicación del Vaticano (el dicasterio que se ocupa de la información del Papa y de la Santa Sede), Darío Viganò (1962, Rio de Janeiro), estuvo acompañado en la mesa por el presidente de la Cadena Cope, Fernando Giménez Barriocanal, y, entre el público, por el arzobispo castrense, Juan del Rio, o el secretario general del episcopado, José María Gil, entre otras personalidades.

El prefecto vaticano (que es un sacerdote, cuando la mayoría de los que ocupan esos cargos son cardenales) tiene tablas comunicando, y se le nota. Trata de seducir con su forma de ser y de explicarse. Porque, como dijo en la presentación Fernando G. Barriocanal, es una persona “amable, sencilla, de rostro limpio y sonrisa estupenda”.

Cualidades de las que hizo gala a la hora de contestar a las numerosas preguntas de los profesionales y del público, que apuntaban directamente al grano. Por ejemplo, cuando se le preguntó por la situación de la mujer en la Iglesia. A su juicio, en este tema y siguiendo las consignas del Papa, la Iglesia debe “evitar la paridad” que busca la ideología de género, asi como “las políticas de cuotas femeninas”. No se trata, pues, de “clericalizar a la mujer”, sino de valorarla más y que pueda acceder a puestos de relevancia en la estructura eclesiástica. Y puso el ejemplo de Paloma García Ovejero, la periodista española recientemente nombrada viceportavoz de la Santa Sede.

Insistió Viganò en que “la ideología de género es una locura”, dejando claro que Roma no levanta “la bandera de la lucha ideológica de género”, pero sí quiere aproximarse y tratar “con suma delicadeza y cuidado” los casos particulares.

Tras subrayar “el gran impacto del Año de la misericordia”, convocado por el Papa y que atrajo a Roma más de 20 millones de peregrinos, advirtió que con su clausura (a celebrar el fin de semana del 20 de noviembre) “no se clausura la misericordia”, que seguirá siendo el objetivo de la Iglesia y la piedra angular del pontificado de Francisco.

Un Papa, el argentino, que según el experto en medios Viganò, tiene el “don natural de la comunicación” y, en contra de algunos clichés (interesados o no) que circulan sobre su persona, “no es comunista, sino tradicionalista”. Por eso, “cambió el modelo del papado, pero no la doctrina y sólo quiere que la Iglesia vuelva a sus inicios y se coloque en salida”.

En el ámbito meramente mediático, el Secretario de Comunicación del Vaticano defendió el derecho de la Iglesia a tener medios propios, como “un principio de libertad en una democracia”. Con ciertas condiciones. Que su existencia sea prioritaria para la institución. Que “no sean enemigos de nadie, sino simplemente diferentes”. Que salgan de la lógica del enfrentamiento y de la división. Y que sean rentables.

Viganò, que, como buen especialista en comunicación, no quiso meterse en charcos mediáticos típicamente españoles, escabulló, asimismo, las preguntas más políticas. Por ejemplo, sobre la relación de Trump con el Papa. “Yo no soy un diplomático ni un político”, y se remitió a las declaraciones del Secretario de Estado, cardenal Parolin.

Sí comentó que, a su juicio, el auge de los populismos en el mundo “es consecuencia del miedo”, estimulado por políticos que “se dirigen a las tripas y no a las cabezas de los ciudadanos” y se plasman en “desviaciones demagógicas que no conducen a nada”.

En cambio, sí se explayó en la profunda renovación a la que se está sometiendo la galaxia comunicativa vaticana. “Una reforma, pedida por el precónclave y que puso en marcha un Papa de 80 años”. Cuando termine este proceso, el Vaticano contará “con un único gran portal, que será como la punta del iceberg de todo el sistema comunicativo, multilingüístico y multicultural, de la Santa Sede”. El portal estará operativo en Pascua. Para difundir la vida de la Iglesia y del Papa de la misericordia urbi et orbi.


Fuente:

Texto de José Manuel Vidal publicado en El Mundo.

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