13/09/17: Formalizar o informalizar esa es la cuestión

LA CASI IMPOSIBLE FORMALIZACIÓN EN EL PERÚ

Efraín Gonzales de Olarte

 

La informalidad es un problema que tiene más de diez definiciones, en consecuencia, su tratamiento puede ser tan disperso como definiciones hay. Si realmente no hay unanimidad conceptual y tampoco definición jurídica convencional puesta en algún código o ley, ¿cómo resolverlo?

Se asume que en el Perú el 70% del empleo es informal y no menos del 40%  PBI también es informal. En el primer caso se refiere a aquellos trabajadores que no tienen contrato laboral, que no tienen beneficios sociales y que probablemente reciben salarios por debajo del mínimo legal. En el segundo caso los productores no tienen un RUC, es decir no tienen un registro tributario que los incorpore como contribuyentes.

¿Por qué no se formalizan? En verdad por tres razones: porque el Estado peruano es tan débil que no los puede registrar y controlar, porque sus productividades son tan bajas que no tienen capacidad de pagar impuestos, seguros sociales, y otras cargas, sin perder, y, finalmente, porque hay una ideología de asedio al estado, sacándole la vuelta, no pagando impuestos y beneficiándose con los impuestos no pagados.

Estamos frente a un problema “duro” casi imposible resolver por un estado débil, bajas productividades y la cultura de “pepe el vivo” que atraviesa todas las capas sociales.

El actual gobierno, que había prometido avanzar con la formalización, hasta el momento ha fracasado, como lo han hecho gobiernos anteriores.

En nuestro criterio para poder formalizar es necesario avanzar en estos tres frentes, de lo contrario no es posible. Pero ante todo nos tenemos que preguntar y responder de manera convincente. ¿Qué entendemos por formalización? y ¿por qué es necesaria la formalización?

De las múltiples definiciones sobre formalización nos quedamos con aquella de que un agente económico es formal si está registrado en las instituciones del estado que le corresponden y que, en consecuencia, se rige por el marco legal económico existente. La formalización es necesaria pues asegura que las actividades económicas se realizan dentro de un marco institucional y legal que garantiza igualdad de derechos y obligaciones de los agentes económicos: empresarios, trabajadores, consumidores, estado. Es decir, la formalización es integradora del mercado con el estado y viceversa.

La meta de la formalización no sólo es legal e institucional, es sobre todo una que define ciertos niveles de productividad que garanticen los costos de la formalidad, consecuentemente exige ciertos niveles de inversión, de calificación de los trabajadores y tecnología adecuada, que en su conjunto permitan la competitividad de los productores y de los trabajadores. Es decir, la formalización presiona a mínimos productivos. Esta es la razón por la cual en el Perú la informalidad es tan alta, es decir, la mayor parte de los productores no cuentan con niveles de capital adecuados, sus trabajadores son poco calificados y sus tecnologías son o tradicionales o de baja calidad.

Por estas consideraciones la lucha contra la informalidad es, en realidad, una lucha por mejorar los niveles de desarrollo productivo, con sus tres componentes, mejoras en la productividad, fortalecimiento del estado, en sus tres niveles de gobierno y el cambio de cultura y la ideología del productor y la del trabajador.

En primer lugar, las mejoras de productividad pasan fundamentalmente por una combinación de mayor inversión – la cual a su vez depende de acceso al crédito- mayor calificación de los trabajadores, de acceso a información sobre posibilidades de negocio. Pero, para que estos tres factores sean efectivamente promotores de aumentos de la productividad se requiere discriminar a las empresas y concentrarse en la pequeña y micro empresa, pues la grande y la mediana no sólo tienen acceso a estos factores, sino que ya tienen productividades que las hacen competitivas. Para promover actividades que inicialmente son de pequeña escala se requiere políticas sectoriales-regionales, es decir, es importante escoger qué sectores se debe apoyar y en qué regiones y una política de estado pro productividad.

En segundo lugar, el fortalecimiento del estado tiene dos niveles, por un lado es necesario recuperar la “credibilidad” en el estado, mediante el funcionamiento eficaz de sus instituciones, en sus tres niveles de gobierno. Por otro lado, es necesario simplificar procedimientos y requisitos para la formalización, esto nos lleva a una reforma de segunda generación, pero que tiene un profundo trasfondo ético y moral. La simplificación se debe basar sobre la “confianza”  que a su vez descansa sobre principios éticos como: la honradez, la verdad, el respeto de los derechos de otros. Hoy lamentablemente, estos principios no sólo se han perdido, sino que hacer lo contrario es lo más común.

En tercer lugar, como derivación de lo anterior tenemos uno de los principales problemas que tiene el Perú, su cultura forjada durante el proceso de reformas estructurales combinada con una dictadura en los años 1990 y 2000. La idea liberal que combina libertad con competencia mercantil, ha sido degrada a competencia en base a corrupción, engaño y el comportamiento de Pepe el vivo. Es una cultura chicha donde todo vale, las normas sólo las usamos si nos favorecen y hay que usar del estado para medrar, para asediarlo. Es decir, el estado no es nuestro sino ajeno.

Obviamente, lograr cumplir con estos tres objetivos para la formalización es casi imposible en el Perú. Por ello, cada vez está más vigente que nunca aquella frase: en el Perú los problemas se solucionan solos o no se solucionan.

22/06/17: RECONSTRUCCIÓN DEL NORTE PARA EL DESARROLLO HUMANO

RECONSTRUCCIÓN DEL NORTE: ¿PARA RECUPERAR INFRAESTRUCTURA O PARA NORMALIZAR LA VIDA DE LA GENTE?

Efraín Gonzales de Olarte

La destrucción de las ciudades, poblados y campos del norte ha tenido un impacto enorme sobre las condiciones de vida de las personas y familias, debido a las pérdidas materiales que han sufrido. Por ello, es importante promover una reconstrucción de las condiciones de trabajo y vida de las personas, en función de ello es que hay que plantear la reconstrucción de la infraestructura pública y privada. Plantear como objetivo principal y único la reconstrucción de puentes, calles, carreteras, canales de riego es un camino equivoco basado en una visión según la cual el desarrollo es la acumulación de cosas: maquinarias, casas, edificios, etc. en lugar de plantear recomponer las familias y su vida social y económica, para lo cual se requiere lo anterior. Este es el camino correcto para que la reconstrucción sea efectiva, durable y socialmente responsable. Reconstruir infraestructura es mucho más fácil que reconstruir vidas.

Las metas de reconstrucción deberían ser definidas de la siguiente manera y con los siguientes objetivos: 1. Cómo regenerar el empleo dependiente y cómo facilitar el auto empleo perdidos. 2. Cómo recuperar las viviendas de las familias y aprovechar para ubicarlas mejor y para que tengan acceso a agua, desagüe y electricidad. 3. Cómo recuperar la infraestructura productiva (tierras, talleres, bodegas, etc.). La programación de las inversiones en la reconstrucción debería ser funcionales a estos objetivos, de tal manera que se reconstruya las economías locales y regionales previamente existentes, a través de la reconstrucción de la infraestructura básica y de la productiva.

El segundo tema es cómo incorporar a las personas y familias en la solución de sus problemas, es decir, es importante la participación civil en asociación con el estado y, eventualmente, con el sector privado para que el proceso de “normalización de la vida de la gente” y de la reconstrucción de infraestructura que contribuya a recuperar, sino mejorar, las estructuras sociales y el rol de las personas en cada lugar afectado. Es decir, es fundamental evitar el asistencialismo y el posible clientelismo que, eventualmente, se generan en este tipo de intervenciones del estado. Para ello, los procesos previos de organización de los damnificados, de un planeamiento participativo y de una priorización de las acciones es fundamental. No se puede emprender un proceso de esta naturaleza sin un plan estratégico, sobre todo teniendo en cuenta que los recursos financieros del Estado son limitados.

Es obvio que hay cierta infraestructura cuya recuperación, reparación o construcción se debe hacer de manera inmediata, para afrontar las contingencias posibles del verano del 2018. Pero aún en estas acciones, la contratación de trabajadores debería tener como prioridad a los afectados, para que puedan tener ingresos aun temporales.

En el resto de acciones se requiere de una concertación de acciones entre los afectados, el Estado (gobiernos regionales y locales y la Autoridad para la reconstrucción) y la sociedad civil (ONGs, gremios, asociación de padres de familia, asociaciones de usuarios), para que el proceso tenga “fortaleza social” desde el inicio y se consolide en el proces.

La clave de la reconstrucción socio-económica y material reside en el enfoque que se le dé. Si partimos de la idea de: ¿qué podemos hacer por ellos? estaremos generando un proceso débil, pues la reconstrucción sólo dependerá de lo que hagan terceros y el asistencialismos y clientelismo aparecerá rápidamente. Es más importante partir de la idea ¿qué pueden hacer los afectados por ellos mismos? y combinarla con la anterior. Si se logra esta combinación de enfoques la reconstrucción podrá generar desarrollo sostenible y humano en el largo plazo.

Junio 2017

02/05/17: GASTRONOMIA Y DESARROLLO HUMANO

Diálogo de saberes y sabores

PRESENTACIÓN EN LA REUNIÓN ANUAL DE LA LATIN AMERICAN STUDIES ASSOCIATION, PUCP 2017 

GASTRONOMIA, IDENTIDAD Y DESARROLLO SOSTENIBLE EN EL PERÚ

Efraín Gonzales de Olarte

Pontificia Universidad Católica del Perú

En busca del tiempo perdido para el desarrollo

La búsqueda de modelos o vías de desarrollo es una obsesión de los países menos desarrollados, particularmente de América Latina. Hace más de sesenta años, en AL no se puede participar en elecciones gubernamentales sin tener un plan de gobierno, dentro del cual el modelo desarrollo económico define la tendencia política. Es así como en AL hemos transitado por los modelos primario-exportador, de industrialización por substitución de importaciones, neoliberal del consenso de Washington. Casi todos estos modelos han provenido de organismos multilaterales, de think tanks o de partidos políticos, todos desde la reflexión académica y “desde arriba”. Gracias a estos modelos hemos experimentado con nuestros países, a veces con éxito y en general con experiencias de crecimiento inicial, auge y crisis estructural que inevitablemente han desembocado en nuevos modelos económicos, hasta la siguiente crisis.

En esta misteriosa aventura de buscar modelos que funcionen y que generen crecimiento con equidad y oportunidades para todos, la “revolución gastronómica” en el Perú resulta siendo un fenómeno inédito y sorprendentemente efectivo. Se trata de una revolución sencilla y pacífica, pues consiste en mejorar la calidad de los platos tradicionales, crear nuevos platos, pero sobre todo llegar revalorar no sólo su gastronomía sino su reconocimiento social y poderlo exportar. Existe hoy el convencimiento que esta gastronomía es nuestra y que le podemos poner la marca Perú y hacerla valer en el mundo. Esta es la revolución que iniciara Gastón Acurio y que ha logrado casi un milagro involucrar a los peruanos de todos los estratos sociales en una idea común.

El ceviche perfecto y el modelo de desarrollo humano

Quizás una manera de entender este nuevo modelo es a través de la historia del ceviche perfecto, que alguna vez propuso Gastón para explicar su idea del desarrollo a través de la gastronomía.

El ceviche perfecto no sólo debe ser apetitoso y nutritivo, esta es la parte gastronómica, tiene que beneficiar de manera equitativa  a todos aquellos que intervienen en su elaboración, esta es la parte del desarrollo. Es decir, si los pescadores y los agricultores productores de la cebolla, limón, ají, papa o el camote reciben un precio justo, el transportista y el comerciante obtienen ganancias adecuadas, el cocinero que lo prepara y el mozo que lo sirve reciben una remuneración decente, y si además la pesca o la producción de estos ingredientes no dañan el medio ambiente, estaríamos frente al cebiche perfecto. El cebiche perfecto tendría sabor a desarrollo.

Desde el punto de visa de los modelos de desarrollo, la idea central está en cómo establecer una cadena de desarrollo a partir de productos finales que siempre han estado ahí, que están compuestos por la enorme diversidad de la culinaria peruana en todas sus regiones. La propuesta se basa en algunos principios y factores económicos y políticos: primero es la necesidad de articulación entre productores de las materias primas, los servicios y los que preparan los productos finales, con el principio que todos los que participan en la cadena deben ser beneficiados de manera equitativa y social. Para ello es necesaria la mejora de las productividades sobre todo de la mano de obra, para lo cual la educación especializada es un factor ineludible. La segunda es la innovación y creatividad en todas las etapas de la cadena, quizás la más visible suele ser la parte propiamente gastronómica en manos de los “chefs”, pero también ha sido imprescindible la innovación en los métodos de producción de los insumos agrícolas, pecuarios, pesqueros y minerales y, sobre todo, la puesta en valor de la inmensa variedad botánica del Perú. Es aquí donde el Perú tiene ventajas comparativas absolutas si es que las sabe explotar. El tercer elemento y quizás el más importante es el reconocimiento del factor humano calificado y motivado y liderazgo, que encarna Gastón Acurio y una amplia comunidad de cocineros de distinto nivel que hoy existen en todo el Perú. Esta generación ha crecido de manera espontánea en función de los éxitos internacionales de la comida peruana. Cuarto elemento es la internacionalización de la cocina peruana, que ha logrado incorporar en la cultura del mundo los platos peruanos y, sobre todo, ha logrado ser reconocida como una “cocina peruana” comparable a las clásicas comidas: francesa, italiana, china, mexicana o de otras partes. Y, finalmente, el quinto elemento es el respeto por los ciclos naturales tanto animales como vegetales, es decir hay un imperativo por la sostenibilidad de los recursos naturales y del medio ambiente, que debe ser respetado para que los ciclos productivos se puedan renovar permanentemente. Esto significa que se debe respetar los límites de reproducción de la naturaleza, lo que hace imposible pensar en generar economías de escala infinitas. Obviamente, el efecto de estas limitaciones se traducen en el aumento de los precios de los insumos, hoy por ejemplo el precio de la cojinova y el lenguado (dos peces emblemáticos de la cocina costeña) han subido a niveles prohibitivos para el consumidor medio.

Estos son los principios y factores que a mi modo de ver dan bases a esta revolución. Como se observa estamos hablando de un sistema complejo que requiere de un manejo colectivo y de políticas adecuadas para convertirse en uno de los pilares del desarrollo del Perú, muy sesgado por la exportación de materias primas minerales. Además, este modelo puede ser replicado para otros sectores y temas, sobre este tema volveré más adelante.

El rol de la universidad y de la investigación

Debido a este proceso, hace algunos años comenzó la relación de la PUCP con Gastón Acurio. La Universidad que durante los últimos cincuenta años de los cien que tiene, ha sido una permanente buscadora de nuevas posibilidades para el desarrollo humano, para el desarrollo del país, bajo la idea de la innovación tecnológica, la inclusión de las personas en el progreso, la incorporación de nuevos temas y problemas en la enseñanza. Por ello, cuando comenzamos a seguir la “revolución gastronómica” nos dimos cuenta que había un terreno común en el cual podríamos unir fuerzas para fomentar este nuevo paradigma de desarrollo humano. Un terreno en el cual la universidad debe jugar su rol de formación e investigación.

En torno a esta idea es que se comenzó a desarrollar la posibilidad de convertir a la gastronomía en objeto académico, pero aplicado al desarrollo. Normalmente, tenemos una aproximación empírica a la gastronomía, basada sobre todo en la prueba y el error, sin embargo podemos ir más allá en varios aspectos y, con ellos, convertir la gastronomía en un arte y una ciencia capaz de promover un desarrollo en otros niveles. Por ejemplo, todos los ingredientes de la culinaria deberían ser estudiados desde las ciencias básicas, biológicas y ambientales, para conocer sus propiedades, sus componentes, sus capacidades nutricionales y sus posibilidades genéticas para mejorarlas, además de los temas de sostenibilidad ambiental. El proceso de producción, con sus componentes tecnológicos, las capacidades humanas, la organización y el marketing, deberían ser estudiados por las ciencias económicas, las ingeniería, la gestión y la ciencias educativas. La difusión nacional e internacional requiere de conocimientos de comercio exterior, de patentes, de políticas de exportación de bienes y servicios. Pero el ingrediente más importante en todos esto es la INNOVACION, en todos los niveles. Es aquí donde ha entrado la Universidad Católica, para darle un soporte científico, socio-económico y humanista a esta nueva “revolución gastronómica”, para promover esta gran potencialidad del Perú para el desarrollo económico pero desde una perspectiva de desarrollo humano, es decir de abrir las oportunidades de desarrollo para todos y donde las personas sean el fin y el medio del desarrollo.

Es aquí donde se funda nuestra asociación pues creemos que esta no sólo es una revolución gastronómica, si no es en buena cuenta una propuesta de desarrollo incluyente y sostenible, paradigma que necesitamos promover con urgencia. Pero para ello se requiere profesionales calificados, tanto de nivel universitario como de nivel técnico, se requiere de un sostenido proceso de investigación multidisciplinaria e interdisciplinaria, en la medida que la gastronomía para el desarrollo es una problemática multidimensional. 

Más allá de la gastronomía: en busca del desarrollo incluyente y sostenible

El desafío es extender el mismo razonamiento a otros bienes y servicios complementarios. Es aquí donde surge la idea de incorporar el proyecto la hotelería y el turismo, que son dos poderosos difusores de la gastronomía. Así nació la idea de las carreras alojadas en la Ciencias y Artes de la Hospitalidad, con tres especialidades y con mallas curriculares compartidas.

La Pontificia Universidad Católica del Perú, quiere incorporar estas nuevas carreras sobre la base de su “modelo educativo” que nos ha demostrado ser exitoso. Los pilares de nuestro modelo son: los estudios generales de dos años, donde los estudiantes reciben una formación multidisciplinaria, que a parte de conocimientos de disciplinas básicas de ciencia y humanidades, les da criterio, espíritu crítico, visión amplia de la realidad y competencias en innovación, trabajo en equipo, aprendizaje autónomo, ética y ciudadanía. En la siguiente etapa, en facultad, reciben la formación profesional que se requiere para trabajar, que incluye las competencias específicas a cada carrera. El modelo también incluye, la interdisciplinariedad o sea el diálogo entre disciplinas, la internacionalización con intercambios de profesores y alumnos, estadías en provincias y en el exterior y un enfoque hacia la investigación como segunda forma de aprendizaje autónomo. Por primera vez, estamos creando carreras que responden a temáticas para el desarrollo, antes que disciplinas establecidas, como se hace tradicionalmente. La Universidad no sólo debe promover el desarrollo sino debe ser parte de él.

Es dentro de este modelo que hemos calzado estas nuevas carreras y creemos que no sólo son muy necesarias para nuestro desarrollo nacional y de las regiones, sino que, sobre todo, constituyen un desafío de creatividad, factor que debería ser el primer ingrediente para nuestro desarrollo.

Finalmente, quiero concluir diciendo que la propuesta en la que concordamos todos los que nos encontramos presentes hoy, es en verdad una propuesta que puede fácilmente proyectarse a una de serie de sectores de servicios y de pequeña producción mercantil, que reposan en nuestro legado cultural: la orfebrería, el diseño textil, la música, el teatro, las danzas, la moda. Debemos incorporar la tercera pata del desarrollo que es la producción de servicios y la “exportación de cultura” en todas sus formas, tanto como bienes y como servicios. Esta potencialidad cultural, como la gastronomía, sólo está necesitando nuevos gastones, para promoverlos, innovarlos, darles valor y exportarlos. En la PUCP estamos seguros que esta es la mejor vía para incorporar a todos aquellos peruanos que, teniendo un acervo cultural y productivo, aún no tienen acceso al progreso porque el estilo de crecimiento no está hecho para incluirlos, para incorporarlos y para mejorar sus vidas. El modelo del “cebiche perfecto” creemos que es una vía muy prometedora, porque entre otras razones depende de nuestro esfuerzo y creatividad. La PUCP quiere hacer parte de esta gran empresa de promover actividades y emprendimientos con sabor a desarrollo.

Pando, 30 de abril 2017

 

07/12/16: La universidad y el mundo actual

La construcción y transmisión del conocimiento en el mundo actual y la universidad.

Efraín Gonzales de Olarte

La Universidad es el lugar por excelencia donde se transmite, elabora y avanza el conocimiento científico, humanista y artístico. Es decir, es la institución donde tenemos la responsabilidad de organizarnos para que los estudiantes reciban de manera sistemática y progresiva este acervo, que hoy es colosal. Sin embargo, el hecho más importante es que el conocimiento está hoy al alcance de cualquiera que desee aprender gracias a la tecnología de la información. En consecuencia, hoy el derecho a aprender tiene menos limitaciones que en el pasado y la universidad está en la obligación de ponerlo al alcance de cada vez más personas.

El conocimiento lo tratamos de adquirir de manera sistemática y ordenada para formarnos como personas, como profesionales, como ciudadanos, es decir como seres humanos. Y es el colegio y la universidad donde aprendemos a absorber el conocimiento de manera sistemática, secuencial y acumulativa.

Uno de los avances sociales más importantes, en los últimos cincuenta años, ha sido la masificación de la educación superior. Ella es ahora parte de la aspiración de cada vez más personas, no sólo como medio de movilidad social, sino también porque no es posible alternar socialmente si uno no está imbuido de mayor conocimiento. Las personas conseguirán mejores empleos, mayor consideración de otros, podrán acceder a círculos más amplios en función del conjunto de conocimientos que tengan. Por ello, la Universidad adquiere mayor relevancia, pues siendo la depositaria y administradora del conocimiento científico, humanístico y artístico, es la institución responsable de transmitirlo, cada vez a más personas, para lo cual tiene que evolucionar de una universidad de elite a una universidad de masas.

Ser universidad es pues una gran responsabilidad, pues estamos encargados de transmitir el conocimiento de la manera más eficaz para que más estudiantes aprendan temas nuevos, aprendan a aprender, es decir les enseñamos a distinguir y seleccionar lo que se requiere saber para cada necesidad de conocimiento, les enseñamos a utilizar el conocimiento y los inducimos a ampliar sus fronteras, a través de la investigación.

Empero, el conocimiento acumulado es inmenso y, los más importante, va creciendo de manera exponencial, sobre todo porque hay cada vez más gente investigando, pensando y produciendo teorías, ideas, métodos, literatura, artes escénicas y plásticas, nueva ciencia, innovaciones tecnológicas, formas de comunicar, documentales, etc. etc. Hoy no es posible que alguien pueda absorber todo el conocimiento sistemático como parece que lo fue antes de la aparición de la imprenta. Por ello, el conocimiento es una mina inagotable que debemos aprender a explotarla para beneficio nuestro y para beneficio de los demás.

Por ello, la transmisión del conocimiento es en parte una ciencia, la pedagogía, y un arte, la forma de interesar y cautivar al que quiere aprender. Por esto, la combinación de conocimiento acumulado, la forma de transmitirlo y la eficacia de hacerlo ha evolucionado a través de los siglos, desde la academia de Platón y el Liceo de Aristóteles, la universidad árabe y europea creada a finales del primer milenio e inicios del nuevo, hasta la Open University y los Moogs de nuestros tiempos. Los métodos de enseñanza han cambiado, la tecnología ha evolucionado a tal punto, que gracias a la informática y la transmisión satelital de datos ha permitido que la información llegue más rápido, pero sobre todo esté al alcance de todo el mundo. En la tercera revolución industrial iniciada a fines de la segunda guerra mundial, los medios de transmisión de conocimientos han sido una de las causas principales de la expansión de los contenidos, a tal punto que el medio también se ha convertido en materia del conocimiento, lo que permite crear más conocimiento de maneras cada vez más sofisticadas.

Existen distintas fuentes del conocimiento son: la experiencia, las tradiciones, la intuición, la investigación científica y no científica, la creencia. De ellas, no todas están en la universidad, pero todas ellas las estudiamos en la universidad y tratamos que los estudiantes distingan estas distintas fuentes, pues cada una tiene una estructura y una trayectoria. Es decir, el conocimiento que nos interesa en la universidad es el elaborado a través del lenguaje, ya sea el lenguaje ordinario con el que nos comunicamos oralmente y por escrito, sino también a través de lenguajes formales como las matemáticas, la música, sin desechar los otros caminos, que a menudo nos llevan también al conocimiento académico.

Vivimos, verdaderamente, una época por demás excepcional no sólo por lo que podemos aprender, sino porque las barreras al aprendizaje se han ido reduciendo. Hoy la mayor pobreza es no poder acceder al conocimiento.

Por estas razones, en el futuro la universidad se ha de transformar, pues tendrá que abrir sus puertas a todo aquel que quiera aprender de manera sistemática, además deberá tener una oferta continua, pues con la inmensidad del conocimiento no queda otra alternativa que seguir aprendiendo a lo largo de la vida, no sólo para “estar al día” sino para satisfacer la curiosidad por cosas nuevas, pues los temas a tratar serán siempre cambiantes. Creo que, como nunca antes, vale la pena vivir la aventura de sumergirse en el mar del conocimiento y, para ello, la universidad es el mejor lugar para darle un sentido a los contenidos que aprendemos y, como consecuencia, encontrar la ruta intelectual que regirá nuestras vidas.

 

28/11/16: Premio y medalla al Dr. Fausto Garmendia Lorena

MEDALLA CRISTOBAL LOSADA Y PUGA – PREMIO SOUTHERN 2016

  1. FAUSTO GARMENDIA LORENA*

                                                                 Efraín Gonzales de Olarte

Hace veinte años nuestra Universidad y la empresa Southern Perú Copper Co. unieron esfuerzos para crear este premio que permite reconocer a aquellas personas que, con entrega e inteligencia excepcionales, no solo han hecho contribuciones destacadas en el ámbito de su especialidad, sino que han ampliado el horizonte de nuestras vidas, enseñándonos nuevas maneras de entender al hombre y a su entorno.

Se atribuye alternativamente a Platón o a Hipócrates el siguiente pensamiento: “Donde quiera que se ama el arte de la medicina se ama también a la humanidad” En verdad, no importa quién lo dijo, lo significativo es que la medicina a diferencia de otras profesiones y disciplinas actúa entre la salud y la enfermedad y entre la vida y la muerte. Por ello, es una profesión admirada y respetada al mismo tiempo y tiene que ver con toda la humanidad. Y como diría Arthur Schopenhauer: “ La salud no lo es todo pero sin ella, todo lo demás es nada”.

Por estas consideraciones, para la Pontificia Universidad Católica del Perú es muy significativo que este año la Medalla Cristóbal Losada y Puga a la creatividad científica y el Premio Southern Perú hayan sido otorgados al Dr. Fausto Garmendia Lorena, médico cusqueño, profesor de la Universidad Mayor de San Marcos, maestro de varias generaciones de médicos sanmarquinos, científico, cuyos méritos y contribuciones en Endocrinología y medicina interna son ampliamente reconocidos y, sobre todo, por su larga trayectoria como médico del Hospital Dos de Mayo durante casi cuatro décadas atendiendo a enfermos de todas las clases sociales.

Hijo de Roberto Garmendia Castañeda, abogado, vocal y ex Presidente de la Corte Suprema y parlamentario por el Cusco, hombre de gran sensibilidad social que en un libro titulado “El progreso del Cusco” de 1968 afirmó que “nunca en los 160 años de vida republicana y de existencia del Poder Judicial, un indio ha ganado un juicio en la Corte Suprema”. Roberto Garmendia se casó con Adelina Lorena hija del Dr. Antonio Lorena Rozas, abuelo materno de nuestro homenajeado, reputado médico cusqueño nacido en 1849, con una brillante carrera de médico y de investigador en temas de endocrinología, sus investigaciones sobre el cretinismo, fueron de las primeras contribuciones a este mal endémico entre algunos poblados del valle sagrado de Urubamba, además introductor de los estudios de sociología y antropología en la Universidad del Cusco. Pero quizás sus atributos más importantes fueron su humanismo, su erudición y su entrega a los que menos tienen. Por estas razones el hospital que lleva su nombre en el Cusco fue denominado el “hospital de los pobres” Antonio Lorena.

Con estos precedentes familiares, no es sorprendente que el Dr. Fausto Garmendia haya heredado de sus padres y abuelos esta visión del mundo de valores humanistas y haya seguido la huella de su ilustre abuelo y la inspiración social de sus padres.

Hoy por hoy, tenemos dos paradigmas de la medicina que, en cierta medida se contraponen. La medicina curativa y la medicina preventiva. Por muchas razones, todas ellas valederas, muchos preferimos consultar al médico cuando tenemos algún síntoma anormal o nos enfermamos, entonces nos acordamos de la salud cuando la perdemos o cuando la tenemos comprometida. Este camino nos lleva al sistema de salud curativo (una clínica, un hospital, una posta) que dependiendo de la enfermedad puede ser más o menos accesible para personas de distinta condición socioeconómica. Esta es una aproximación personal al binomio salud/enfermedad.

Por otro lado, tenemos la prevención como vía para anticiparnos a enfermedades, sobre todo aquellas que son mortales cuando se las diagnostican tarde, para ello se requiere de una aproximación más comunitaria, más social, se requiere de todo un sistema médico y de infraestructura al alcance de todos para cubrir los protocolos de la prevención. Este sistema requiere de una inversión importante en un inicio y es asumida por el estado, pero a la larga es un sistema que cuesta menos, que no sólo salva más vidas sino que genera una mayor calidad de vida. Pero además, esta visión va más allá de los temas propiamente médicos y se interesa por una buena alimentación, buenos hábitos deportivos, un medio ambiente saludable, es decir es una aproximación más integral al gran mundo de la salud.

Hasta donde tengo entendido el Doctor Garmendia se ha desempeñado en ambos paradigmas, con un claro sesgo hacia la medicina preventiva. Su manual de Endocrinología, premiado por el Colegio Médico en 2002, uno de los “clásicos” en la enseñanza y práctica de la especialidad, es el mejor ejemplo de su contribución a ambos paradigmas.

Aún más, el Doctor Garmendia ha conciliado de manera admirable el presente con el futuro. En el presente atiende a sus enfermos, contribuye con las campañas de salud pública, investiga y publica sus hallazgos. Hacia el futuro su labor está en la formación de nuevos médicos y de nuevos investigadores, de nuevos discípulos que le darán continuidad a su trabajo. Por eso que, en San Marcos es reconocido como un maestro y se precia de ser “tercamente sanmarquino”, es decir proyecta el espíritu de nuestra universidad más antigua sin cuyos egresados no podríamos explicar la historia del Perú. Estamos seguros que sus discípulos continuarán su obra y su ejemplo.

Por otro lado, este premio es un reconocimiento indirecto a su Alma Mater y a lo que la Universidad Mayor de San Marcos representa, sobre todo en las ciencias médicas con su emblemática Facultad de San Fernando, de la cual el Dr. Garmendia fue Decano.

En nuestro querido Perú, donde la cultura del reconocimiento de los méritos ajenos es muy poco usual, la PUCP y Southern Perú nos sentimos realmente complacidos de premiar trayectorias como la del Dr. Garmendia, quien de manera silenciosa y constante ha dado su vida al apostolado de la medicina tanto en su dimensión clínica como en su dimensión de ampliación del conocimiento, es decir de la investigación.

La Pontificia Universidad Católica del Perú, a punto de cumplir cien años de fecunda labor académica e institucional, se regocija que el Premio Southern y la Medalla Losada y Puga hayan sido otorgados al Dr. Fausto Garmendia Lorena, ilustre médico cusqueño y sanmarquino a tiempo completo, pero sobre todo heredero de una hornada de humanistas cusqueños de la primera mitad del siglo pasado, que pensaron y promovieron la igualdad de oportunidades como una manera de construir una nación de todas las sangres.

Doctor Garmendia permítame, en nombre de mi Universidad, y como su paisano tener el honor de entregarle la Medalla Cristóbal Lozada y Puga.

Lima, 25 de noviembre del 2016

*Ceremonia de entrega del Premio Southern Peru y de la Medalla Cristóbal Lozada y Puga 2016.Centro cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

28/11/16: SABOR A DESARROLLO HUMANO

SABOR A DESARROLLO: LAS POTENCIALIDADES OCULTAS PARA MEJORAR A LOS PERUANOS Y AL PERÚ

Efraín Gonzales de Olarte

Pontificia Universidad Católica del Perú

Hace algunos años comenzó la relación de la PUCP con Gastón Acurio. Yo diría que el origen del proyecto académico de las “Ciencias y artes de la hospitalidad”, fue la idea del “ceviche perfecto”.

El ceviche perfecto no sólo debe ser apetitoso y nutritivo, esta es la parte gastronómica, tiene que beneficiar de manera equitativa  a todos aquellos que intervienen en su elaboración, esta es la parte del desarrollo. Es decir, si los pescadores y los agricultores productores de la cebolla, limón, ají, papa o el camote reciben un precio justo, el transportista y el comerciante obtienen ganancias adecuadas, el cocinero que lo prepara y el mozo que lo sirve reciben una remuneración decente, y si además la pesca o la producción de estos ingredientes no dañan el medio ambiente, estaríamos frente al cebiche perfecto. El cebiche perfecto tendría sabor a desarrollo.

En torno a esta idea es que se comenzó a desarrollar la posibilidad de convertir a la gastronomía en objeto académico, pero aplicado al desarrollo. Normalmente, tenemos una aproximación empírica a la gastronomía, basada sobre todo en la prueba y el error, sin embargo podemos ir más allá en varios aspectos y, con ellos, convertir la gastronomía en un arte y una ciencia capaz de promover un desarrollo en otros niveles. Por ejemplo, todos los ingredientes de la culinaria deberían ser estudiados desde las ciencias biológicas y ambientales, para conocer sus propiedades, sus componentes, sus capacidades nutricionales y sus posibilidades genéticas para mejorarlas, además de los temas de sostenibilidad ambiental. El proceso de producción, con sus componentes tecnológicos, las capacidades humanas, la organización y el marketing, deberían ser estudiados por las ciencias económicas, las ingeniería, la gestión y la ciencias educativas. La difusión nacional e internacional requiere de conocimientos de comercio exterior, de patentes, de políticas de exportación de bienes y servicios. Pero el ingrediente más importante en todos esto es la INNOVACION, en todos los niveles. Es aquí donde ha entrado la Universidad Católica, para darle un soporte científico, socio-económico y humanista a esta nueva “revolución gastronómica” liderada por Gastón Acurio, para promover esta gran potencialidad del Perú y administrarla para el desarrollo económico pero desde una perspectiva de desarrollo humano, es decir de abrir las oportunidades de desarrollo para todos.

Es aquí donde se funda nuestra asociación pues creemos que esta no sólo es una revolución gastronómica, si no es en buena cuenta una propuesta de desarrollo incluyente y sostenible, paradigma que necesitamos promover con urgencia. Pero para ello se requiere profesionales calificados, tanto de nivel universitario como de nivel técnico, se requiere de un sostenido proceso de investigación multidisciplinaria e interdisciplinaria, en la medida que la gastronomía para el desarrollo es una problemática multidimensional.

El desafío es extender el mismo razonamiento a otros bienes y servicios complementarios. Es aquí donde surge la idea de incorporar el proyecto la hotelería y el turismo, que son dos poderosos difusores de la gastronomía. Así nació la idea de las carreras alojadas en la Ciencias y Artes de la Hospitalidad, con tres especialidades y con mallas curriculares compartidas.

La Pontificia Universidad Católica del Perú, quiere incorporar estas nuevas carreras sobre la base de su “modelo educativo” que nos ha demostrado ser exitoso. Los pilares de nuestro modelo son: los estudios generales de dos años, donde los estudiantes reciben una formación multidisciplinaria, que a parte de conocimientos de disciplinas básicas de ciencia y humanidades, les da criterio, espíritu crítico, visión amplia de la realidad y competencias en innovación, trabajo en equipo, aprendizaje autónomo, ética y ciudadanía. En la siguiente etapa, en facultad, reciben la formación profesional que se requiere para trabajar, que incluye las competencias específicas a cada carrera. El modelo también incluye, la interdisciplinariedad o sea el diálogo entre disciplinas, la internacionalización con intercambios de profesores y alumnos, estadías en provincias y en el exterior y un enfoque hacia la investigación como segunda forma de aprendizaje autónomo.

Es dentro de este modelo que hemos calzado estas nuevas carreras y creemos que no sólo son muy necesarias para nuestro desarrollo nacional y de las regiones, sino que, sobre todo, constituyen un desafío de creatividad, factor que debería ser el primer ingrediente para nuestro desarrollo.

La PUCP se enorgullece de haber logrado esta asociación con Gastón Acurio, pues estamos seguros que contribuiremos en la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo y consolidaremos la exportación de cultura peruana como otro eje de desarrollo.

Finalmente, quiero concluir diciendo que la propuesta en la que concordamos todos los que nos encontramos presentes hoy, es en verdad una propuesta que propone incorporar en nuestro modelo de desarrollo la “exportación de cultura” en todas sus formas, tanto como bienes y como servicios. El Perú tiene una gran potencialidad cultural, como la gastronomía, que sólo está necesitando nuevos “gastones”, para darles valor y exportarlos. En la PUCP estamos seguros que esta es la mejor vía para incorporar a todos aquellos peruanos que, teniendo un acervo cultural y productivo, aún no tienen acceso al progreso porque el estilo de crecimiento no está hecho para incluirlos, para incorporarlos y para mejorar sus vidas. El modelo del “cebiche perfecto” creemos que es una vía muy prometedora, porque entre otras razones depende de nuestro esfuerzo y creatividad. La PUCP quiere hacer parte de esta gran empresa de promover actividades y emprendimientos con sabor a desarrollo.

Pando, 26 de noviembre del 2016

 

04/07/16: CÓMO MEJORAR LA EDUCACIÓN EN EL PERÚ

EQUIDAD VERSUS ELITIZACION DE LA EDUCACION:

POLITICAS PARA MEJORAR LA CALIDAD DE LA EDUCACION EN EL PERÚ – I 

Efraín Gonzales de Olarte

¿Cómo mejorar la calidad educativa en el Perú? Es la pregunta que está actualmente en cualquier agenda política y de desarrollo, pero que no tiene una respuesta clara. En la educación peruana se han hecho cosas al tanteo o tratando de imitar modelos o políticas ensayadas en algún otro lugar. Hasta hace poco no se podía inferir, de lo que hace el Ministerio de Educación, cuál era el norte para mejorar la calidad educativa. Sin embargo, no hace mucho, se está tratando de mejorar la calidad de los maestros, dar mejores condiciones para la carrera magisterial, mejorar las condiciones materiales para los estudiantes, hay una política de becas (18, presidente de la república, maestro, catedrático), en base a mayores recursos fiscales, no obstante la pregunta que uno se hace es: ¿a dónde conduce todos estos esfuerzos? por lo demás loables pero ¿llevarán a la mejora de la educación? ¿cómo, para quiénes y en cuánto tiempo?

Para tener una política educativa es necesario partir de tres preceptos: sistema educativo, estrategia política  y largo plazo. El primero significa que es necesario tomar como objeto de la política a la secuencia de niveles: educación básica – primaria – secundaria – superior (técnica y universitaria), como una cadena que debe estar bien articulada y que debe permitir tener metas en cada eslabón y en el conjunto. El segundo, cuál es la estrategia política, es decir a quién se quiere beneficiar, con qué objetivos, con qué medios y en cuánto tiempo se quiere reducir las brechas y carencias que tiene la educación en cada nivel y en el conjunto. Tercero, debe ser proyectada al largo plazo, es decir que debe ser una política de estado.

El gran objetivo de la política educativa debería ser doble: el contribuir al desarrollo de cada persona y, por este medio, a generar el “capital humano” necesario para impulsar el desarrollo de todos los peruanos. Es decir, un objetivo personal y social al mismo tiempo. ¿Cómo generar  una educación para lograr estos objetivos? , partiendo de la situación actual tanto en avances como en recursos. Además, se debería tener metas con plazos determinados, por ejemplo en 10 años 0% de analfabetos, en 15 años estar por encima del promedio latinoamericano de las pruebas Pisa, en 15 años tener a todos los egresados de secundaria en universidades o institutos técnicos, en 15 años tener 20 universidades con estándares internacionales en enseñanza e investigación.

Dada la situación actual de mediocridad del sistema educativo, que se refleja por ejemplo: en las bajas evaluaciones de las pruebas Pisa, las bajas calificaciones que obtienen los egresados de secundaria al tratar de ingresar a universidades públicas o que no haya más que una o dos universidades en los rankings internacionales, es pertinente preguntarse qué estrategia seguir para lograr los objetivos propuestos.

Creo que hay dos caminos posibles. El primero es avanzar progresiva y masivamente en todo el sistema educativo, es decir, se debe hacer el esfuerzo de incrementar calidad poco a poco, en todos los niveles y en todos los aspectos (currículo, enseñanza por competencias, calidad de los profesores, materiales, remuneraciones, investigación, infraestructura, gestión). Es la estrategia equitativa y progresiva.  El avance dependerá de la cantidad de recursos financieros y humanos con los que se puede contar, sobre todo en la educación pública. Pero la idea es que “todos” tienen derecho a mejor educación de manera progresiva. El problema de esta estrategia es que no se sabe  en cuanto tiempo todos podrán tener un nivel internacional educativo ni se conoce cuál sería el resultado final.

El segundo camino es elevar inmediatamente  algunos aspectos del sistema educativo con metas de más corto plazo, pero para un número limitado de colegios, estudiantes, profesores. La idea es lograr construir algunos prototipos exitosos replicables en el futuro, para lo cual no se necesitan inmensos recursos sino un plan de mejora con una meta específica. El ejemplo actual son los colegios de alto rendimiento (COARs), con el Colegio Mayor a la cabeza, las distintas becas señaladas, los programas de mejora de la calidad de los profesores,  la nueva ley universitaria si es debidamente financiada para las 12 universidades públicas más importantes. Esta estrategia, a diferencia de la anterior, crea mayor desigualdad de la ya existente, aunque con la mejora focalizada en los casos exitosos, pero que pueden ayudar a establecer modelos que se pueden replicar y, en función de los recursos financieros, ampliar su funcionamiento. Es la estrategia desequilibrada ahora para igualar en el largo plazo.

Son dos estrategias que dependen básicamente de dos factores: una visión de largo plazo de la educación como motor del desarrollo humano y social, y el factor económico, cuánto está dispuesta a invertir y gastar la sociedad (sector público y privado) para mejorar los niveles educativos en todos los niveles.

El actual gobierno, y quizás desde gobiernos anteriores, está convencido que la educación, sobre todo pública, es el mejor medio para igualar las oportunidades de vida de las personas y, dado que los recursos presupuestales son limitados (apenas estamos en el 4% del PBI destinado a la educación pública), han comenzado a transitar la estrategia dos, es decir, tratar de lograr mejoras sustantivas y rápidas en algunos segmentos del sistema educativo. Aún no nos parece una estrategia de largo plazo, pero pareciera que va en esa dirección. Si fuere así será necesario que se establezcan metas para cada nivel y se señalen cómo las desigualdades van a facilitar la equidad educativa en el futuro.

Finalmente, la estrategia desequilibradora puede tener como meta adicional la creación de élites estudiantiles en todos los niveles, de tal manera que cuando lleguen a los máximos niveles el sistema sea capaz de producir profesionales, académicos y técnicos de alta calidad, que per-se serían el principal factor de desarrollo de largo plazo, no sólo porque gente más calificada es capaz de generar más conocimiento, más producción, más innovación, más ingresos y en consecuencia más riqueza, que en su conjunto aumentarían los recursos fiscales, con lo que se podría acortar el tiempo del proceso de equidad y equilibrio. Es obviamente, un círculo virtuoso, pero que requiere de una voluntad política de largo plazo y una vigilancia ciudadana permanente.

(Seguirá)

16/05/16: Los avatares de las elecciones 2016, el divorcio entre economía y política

LAS ELECCIONES Y EL DIVORCIO ENTRE LA ECONOMÍA Y LA POLITICA

Efraín Gonzales de Olarte

 

El Perú está ad portas de cambiar de gobierno, por cuarta vez consecutiva de manera democrática, es decir hemos logrado vivir 16 años de democracia ininterrumpida. Todo un record. Durante todo este tiempo y desde 1992, la política ha estado divorciada de la economía, es decir que acontecimientos políticos de distinto fuste no han influenciado la marcha económica, ni menos el modelo de crecimiento primario-exportador y de servicios que tiene el Perú. Esto suscita dos preguntas. Por un lado, ¿es posible que el modelo económico sea inmune a turbulencias políticas? Es decir que tenga mecanismos que hacen que eventos políticos como las elecciones, no altere las decisiones y comportamientos económicos, o, por otro lado, el sistema político es tan débil y desarticulado que no es capaz de afectar al modelo y a las políticas económicas.

Después de estas elecciones, cualquiera que sea el resultado lo más probable es que este divorcio siga en pie. Sin embargo, lo que si puede ser afectada es la naturaleza de la democracia, lo que sí podría generar turbulencia social y, por este medio, el Perú podría entrar en una senda que amenace una quinta elección democrática el 2021. Existen dos escenarios.

Gobierno de Fuerza Popular. El supuesto político es que estaríamos frente a una democracia delegativa, como decía O’Donell, es decir tendríamos un gobierno sin ninguna oposición y sin ningún contrapeso de poderes, pues controlaría el ejecutivo y el legislativo, con lo cual sería muy difícil que el poder judicial tenga algún rol controlador, todo lo contrario tal como está, éste sería más bien copado. El problema que tendría dicho gobierno es que tiene una oposición social “el antifujimorismo” que será muy difícil de torear por medios democráticos, lo que generaría amenazas futuras a la gobernabilidad. No me cabe duda que el fujimorismo tiene la fórmula para gobernar el Perú, que ya tuvo éxito con el padre de la candidata: continuar con políticas macro económicas ortodoxas favorables al empresariado y a los negocios, políticas que a la postre generan desigualdad y no disminuyen la pobreza si es que el ciclo internacional no es favorable, como es el caso actual, en dicho caso se implementarán políticas sociales anti pobreza, que servirán para aplacar a los sectores pobres y medios que votaron por su candidata. Es una formula populista probada y efectiva, pues los capitalistas y empresarios seguirán haciendo ganancias y los pobres tendrán apoyo del estado, pues el modelo económico no está diseñado para generar “empleo decente” (formal, bien pagado y con seguridad social).

Gobierno PPK. La variante desde el punto de vista político es que habría cierto equilibrio entre ejecutivo y legislativo y, abriría la posibilidad de que para algunos temas sea necesario negociar entre PPK y FP. La propuesta económica de PPK tiene una variante interesante pero con posibilidades de éxito casi nulas, pues la idea de reducir la informalidad a través de reducciones de impuestos es un camino que, hasta donde sabemos, no ha tenido éxito en países similares a los nuestros. Es una receta de cambio institucional que dejaría a la voluntad de los pequeños productores el formalizarse o no. La pregunta que dicta el sentido común es: ¿Por qué un informal que no paga impuestos, estaría interesado en pagar aunque sea un poco menos, a cambio de qué? En muchos casos el impuesto no pagado resulta siendo la única fuente de ganancia, dada las bajas productividades que tienen estos productores. En esta propuesta tenemos la impresión que la cola mueve al perro, es decir, no está apuntando al centro del problema económico peruano que es la dificultad del modelo de crecimiento de generar más empleo y mejorar las productividades de manera simultánea. Razón por la cual la desigualdad sigue sin variar sustantivamente, pese a que la pobreza puede disminuir cíclicamente y sabemos que estamos frente a un ciclo recesivo por los próximos cinco o seis años. En consecuencia, la desigualdad con pobreza es una combinación explosiva, para la cual las propuestas de PPK no son suficientes.

Estamos pues frente a un futuro bastante complicado, el próximo gobierno cualquiera que sea no promete acometer los problemas estructurales centrales del Perú: las bajas productividades, el subempleo y el desempleo, la desigualdad y la pobreza. Ninguna de las dos propuestas proponen medidas creíbles para enfrentar estos temas, peor aún para ninguno las bajas productividades y las desigualdades socio económicas son una prioridad.

El Perú seguirá flotando al compás del ciclo internacional, pero habrá tensión social, si la política económica no hace algo para reducir las desigualdades de productividad y de ingresos. Sin embargo, el divorcio entre economía y política hace prever que los próximos cinco años serán más de lo mismo aunque con bajas tasas de crecimiento.

Lima, mayo 2016

19/04/16: Modelo económico o modelo de desarrollo

MODELO ECONÓMICO O MODELO DE DESARROLLO

Efraín Gonzales de Olarte 

Cambiar o no cambiar de modelo: that is the question. Este uno de los temas que nos ha traído a la agenda nacional, el último proceso electoral. El Frente Amplio ha enarbolado la propuesta de que para resolver varios de los problemas de inequidad, falta de oportunidades e inclusión social es necesario cambiar el modelo económico. Los partidos denominados de derecha, pero sobre todo los formadores de opinión de los diarios conservadores como El Comercio y otros han editorializado señalando que el principal resultado de las elecciones del 10 de abril ha sido que el 70% de la población ha votado por la continuidad del modelo. Obviamente, la “amenaza” de un cambio de modelo puso nerviosos tanto al mercado de valores como a los economistas y políticos neoliberales/conservadores.

Sin embargo, nadie se ha dado el trabajo de explicar y menos de teorizar sobre ¿en qué consiste el modelo económico peruano? La mayor diferencia entre izquierda y derecha es el tamaño y el rol tanto del mercado como del estado. Para el “mainstream” liberal el modelo actual, definido como que el estado sólo representa el 18 a 20% del PBI y el sector privado el 80% es la fórmula que nos ha dado crecimiento y estabilidad. Para la renacida izquierda, esta combinación no es capaz de resolver los problemas de desigualdad, inclusión, empleo y seguridad social, por ello proponen un estado más grande, probablemente incrementando los impuestos al patrimonio y a las rentas. Es aquí donde radica su primera amenaza, pues reduciría las ganancias netas del sector privado. La otra amenaza es que el estado incremente su rol en la producción, lo que le quitaría mercado al sector privado. Como se puede inferir el problema central del modelo en esta coyuntura electoral es un problema distributivo tanto de riqueza, ingresos y, sobre todo, de poder.

Pero, ¿por qué? el modelo económico peruano no ha logrado tener los atributos de más equitativo, más inclusivo y más creador de empleo “decente” como señala la OIT, de tal manera que la izquierda se quede sin argumentos para pedir su modificación o cambio. La razón es que no se reconoce todas las aristas que constituyen un modelo económico, o mejor, las características que debería tener un modelo de desarrollo. Un modelo de desarrollo es un modelo en el cual lo económico está combinado con lo social y lo político y organizado por una estructura institucional capaz de producir crecimiento, con equidad, inclusión y progreso social. Es más complejo de lo que piensan los editorialistas y economistas “gurúes”.

El Perú tiene una estructura productiva donde predominan los sectores primario-exportadores y los no transables (servicios y construcción), son estos sectores, sus tecnologías y su propiedad los que generan producción, empleo y distribución del ingreso con dos características esenciales: 1. una gran desigualdad en las productividades, que está a la base de 2. una alta desigualdad distributiva. Estos sectores no logran generar una articulación interna que permita que la dinámica de unos se multiplique a otros, en este sentido la economía peruana es una economía incompleta. Más bien los sectores exportadores están más ligados a los mercados internacionales de los cuales son dependientes, hoy por ejemplo los precios de varias materias primas se han reducido, al compás del estancamiento europeo o de la reducción del crecimiento chino. Por otro lado, los sectores de servicios y la construcción casi no se pueden exportar (por ello son no transables) y su efecto multiplicador se circunscribe a las ciudades.

Adicionalmente, estos sectores funcionan dentro de una estructura institucional en la que el estado tiene un carácter subsidiario y no tiene un gran tamaño, pues su presión tributaria (impuestos/PBI) no pasa del 18%, que es una de las más bajas de América Latina, Chile tiene casi 24%. Con estos recursos es bien difícil que el estado pueda ser un igualador de oportunidades y de ingresos, peor aún si es dependiente de los niveles productivos generados por el modelo primario exportador, de servicios y construcción.

Por si fuere poco, el Estado peruano tiene dos características desfavorables, por un lado es muy poco eficiente para suministrar justicia, seguridad, servicios, supervisiones, bienes y, por otro, está atravesado por un halo de corrupción –heredado de gobiernos anteriores- que lo corroe y lo limita en sus principales roles. Si algo falta es una reforma radical del estado, que nadie se atreve a encararla.

Finalmente, la estructura política peruana caracterizada por la existencia de movimientos electorales, antes que partidos políticos, con doctrina, organización y militancia, no constituye una fuente de mejora del modelo de desarrollo, en la medida que estos movimientos tienen una visión de corto plazo, se guían más por criterios micro-económicos que políticos y su precariedad sólo los faculta a administrar el estado y no a dirigirlo, como sería si en su lugar existieran partidos políticos sólidos.

Así, el modelo de desarrollo actual es una combinación de los factores anteriores, dentro de los cuales el denominado “modelo económico” se caracteriza por generar crecimiento sectorial desigual y, como consecuencia, desigualdad de ingresos y de riqueza. Adicional y desafortunadamente, el ente capaz de corregir estos problemas no sólo no tiene las capacidades burocráticas, técnicas y materiales para hacerlo, sino que es un estado precario y atravesado por la corrupción.

Lo que sorprende en estas elecciones es que se prometan tantos cambios desde el estado, sin tomar en cuenta esta complejidad y la debilidad del mismo. Esto obviamente se debe a que la estructura política