Archivo por meses: junio 2012

Apuntes para un breve historia de la psicología en el Perú

A cuenta de leer aún el trabajo de Alarcón (2000) sobre la historia de la psicología en el Perú, apunto las siguientes líneas.

20120627-psico.jpg

A diferencia de lo ocurrido en los países anglosajones y noreuropeos, en el Perú el surgimiento de una Sociedad de Psicología es algo tardía. En EEUU ya en 1945 existían dos asociaciones que se unifican ese año, y sospecho que en Alemania, Inglaterra, Francia o Austria, ellas también son antiguas. España es un caso más cercano si observamos que en 1952 José Germain crea la Sociedad Española de Psicología (Travieso et. el: 2001), casi al mismo tiempo que ocurría en el Perú Cuya sociedad data de 1954. Sin embargo debemos aclarar que esta idea ya daba vuelta en la península hacia fines del siglo XIX y que su desarrollo se vio truncado por la guerra civil y sus consecuencias posteriores.

Pese a las diferencias apuntadas la historia de la psicología profesional en el Perú sigue al menos el patrón de lo ocurrido en España y otros países. Primero aparece luna asociación de interesados en el tema que pertenecen a otras profesiones, a la medicina en particular, que en nuestro caso da lugar a la Sociedad Peruana de Psicología en 1954, “la primera sección de Psicología …, se crea recién en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1957 (1955 en el original)” (Ponce:1997). Un año más tarde, en 1958, psicología comenzó sus actividades “… como una pequeña sección dentro de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, siendo Decano el Doctor José Agustín de la Puente y Rector Monseñor Fidel Tubino.” (WebPUCP: 2007). Más adelante se abrirían otras especialidades “como en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa en 1964, y luego en otros centros superiores de estudios, tanto públicos como privados, en los que se crearon Facultades de Psicología. Estos eventos seguirían hasta la década de los 90 y postrimerías del siglo XX.” (Jáuregui: 2002)

Ponce distingue dos etapas en el desarrollo de la Sociedad Peruana de Psicología, la primera entre 1954 y 1970 en la que prima su carácter multidisciplinario, y esta conformada por filósofos, médicos, educadores, neurólogos, etc. La segunda etapa, fechada entre 1971 y 1980, corresponde a la transferencia de la Sociedad a los psicólogos y culmina con la formación del Colegio Profesional. El hito de la primera etapa es el Congreso Interamericano de Psicología, celebrado en Lima del 03 al 07 de abril de 1966, presidido por Carlos Alberto Seguin, y al que asistieron 460 representantes de los diversos países del continente americano. Dos eventos importantes marcaron la segunda etapa, la realización de “la Primera Convención de Psicólogos Profesionales del Perú en los claustros del Convento de Santo Domingo, y, en la que se unifican criterios y se formula el primer anteproyecto de ley- para el Colegio de Psicólogos” (Ponce:1997); y las elecciones internas de 1973 en las que “… compitieron por primera vez a nivel institucional los herederos de dos corrientes que marcaron el inicio de la psicología en el Perú: los psicólogos que se formaron en la línea subjetiva, dinámica, que proviene del insigne Dr. Honorio Delgado y que se afincó predominantemente en la Pontificia Universidad Católica y que representaba el grupo presidido por la candidata Dra. Rosario Pánez; y, de otro lado, los psicólogos que se formaron en la línea objetiva; cuantitativa; que proviene del Psicólogo Alemán Walter Blumenfeld y que estuvo representado por el liderazgo del Dr. Reynaldo Alarcón.” (Ponce: 1997)

Tanto esta ruptura, como la crisis política y social que comienza a vivir el país durante la “segunda fase” desgobierno militar se reflejará en dos hechos de diferente nivel, de una parte la SPS dejará prácticamente de funcionar luego de 1976, y de otra en la PUCP la especialidad atravesará una crisis en el claustro de profesores respecto de las orientaciones formativas.

Ponce señala que en el caso de la SPS “… algunos directivos trataron de «reflotarla», o en todo caso, siguieron trabajando permanentemente para constituir el Colegio de Psicólogos, entre ellos podemos citar a Roberto Lerner, Alvaro Gonzáles, Cecilia Thorne de Trelles, David Jáuregui, entre otros” (Ponce: 1997). Esta etapa culmina en 1980 cuado por DL 23019 quedó definitivamente reconocida la profesión en el país, y se Crea el Colegio de Psicólogos del Perú . Posteriormente, en octubre del 2004 se dará una nueva Ley N° 28369 del Trabajo del Psicólogo que rige actualmente.

A inicios de los años 80 el naciente Colegio de Psicólogos realizará diferentes tipos de congresos para debatir temas organizativos, la función que realizaran en la sociedad. Es el caso del Primer Congreso Peruano de Psicología Educativa en 1982, que además se realiza en Arequipa; y también se hace el Primer Congreso Peruano de Técnicas Psicoterapéuticas en Lima a fines del mismo año. Esta actividad creciente y necesaria para la conformación de una comunidad profesional se vio entrampada con las disputas que sobre la dirección del Colegio se dieron en 1986 luego del IV Congreso Nacional y con ocasión de elegir una nueva junta directiva, año a partir del cual las actividades del Colegio prácticamente cesan hasta que a fines de 1990 se llega a un acuerdo y finalizan las disputas legales sobre la representatividad de la agremiación (Ponce: 1997) Cabe sin embargo añadir que más allá de la representación nacional las sedes regionales continuaron realizando actividades importantes.

En el año 1991 se volvió a realizar un Congreso Nacional, esta vez el quinto, y el Colegio retomó actividades de opinión y asesoría vinculado a diversos asuntos de interés nacional como el programa social de emergencia, la problemática de los menores lisiados; en 1993 se llevó a cabo el VI Congreso Nacional y se elaboró un nuevo Proyecto de Ley del Ejercicio profesional. Esta actividad no se ve reflejada –señala Ponce- en una mayor participación en los procesos electorales del Colegio; la tendencia al decrecimiento de participación iniciada en 1993 “a diferencia de lo que ocurrió en las elecciones de fines 1991” continuó en los años siguientes en los que “… vemos con extrañeza y preocupación, la reducida participación e interés que prestan los colegas a las propuestas electorales que son decididas por un número no representativo de votantes, considerando que a la fecha son más de 6,000 los psicólogos colegiados en todo el país.” (Ponce: 1997)

Cinco años después, en 2002 de las reseñas de Ponce sobre los avatares del Colegio de Psicólogos Jáuregui escribirá “… a casi 22 años de su creación, el Colegio de Psicólogos del Perú cuenta, aproximadamente, con 9,000 colegiados a nivel nacional y es la institución gremial que brinda la respectiva licencia para el ejercicio profesional constituyéndose, la afiliación a ella, en un requisito indispensable para ejercer la profesión en el territorio de la república. El Colegio de Psicólogos del Perú cuenta a la fecha con 10 Consejos Directivos Regionales distribuidos en todo el país, los que se encargan de velar por el buen ejercicio de la profesión. (Jáuregui: 2002). Y quizá contestando sin querer a Ponce respecto de la poca participación de los profesionales en la vida institucional del Colegio señalando que existen numerosas, y señala a 14 “… instituciones científicas que agrupan a los psicólogos que motivados por el interés en el área de su desempeño o por desplegar actividades profesionales en una corriente psicológica determinada, han optado por reunirse formalmente creando espacios de discusión y fomentando la divulgación científica de los aportes de sus miembros.” (Jáuregui: 2002).

Como hipótesis, y a cuenta de mayor análisis, vale señalar que el Colegio perdió sus posibilidades de convertirse en el centro de la actividad profesional al concentrar sus reivindicaciones “al estilo clásico”, y olvidar su papel de vigilante y promotor de la calidad académica y profesional de sus miembros. Hasta los 80 la lógica del estado benefactor y desarrollero parecía la única alternativa para lograr al mismo tiempo que “el Perú alcance ese sitial que se merece en el concierto de las naciones” y que cada uno tenga trabajo bien remunerado y para toda la vida. El punto más elevado de esta lucha es el haber logrado que en 1985 se impusiera el uso de la “Boleta de Evaluación Psicológica” que se convirtió en una fuente de ingresos “proveniente de la afectación tributaria a los usuarios de nuestro servicio y que figuraba en la especie valorada emitida por el Banco de la Nación del Perú, conjuntamente con otros Colegios Profesionales” (Ponce: 1997) y que el gobierno de Fujimori, en sus primeros años, dejó sin efecto. De allí en adelante este camino se vuelve más incierto, y no solo a causa de una legislación contraria, sino al hecho real de la transformación de las condiciones de trabajo en el Perú en particular, y en el mundo en general.

Materiales

Alarcón, R. (2000) Historia de la psicología en el Perú. De la Colonia a la República. Lima: Universidad Ricardo Palma. 334 pp

GALLEGOS, MIGUEL (2009) Movimiento y participación estudiantil en la psicología latinoamericana: consideraciones históricas y futuras perspectivas Avances en Psicología Latinoamericana, Vol. 27, Núm. 1, enero-junio, 2009, pp. 33-60 Universidad del Rosario Colombia.

Jáuregui, D. (2002). La situación de la Psicología en el Peru. Papeles del Psicólogo, 81. Retrieved March 15, 2008.

Lamas Rojas, Héctor (2010) El Departamento de Psicología: su creación en la UNMSM en 1963. Presidente de la Academia Peruana de Psicología.

Livia, Jose (2008) La producción científica y los estudios de post grado en psicología en el Perú.Interam. j. psychol. v.42 n.3 Porto Alegre dez.Universidad Nacional Federico Villarreal, Lima, Perú

Ponce Díaz, Carlos (1997) La sociedad peruana de psicología. Revista de Psicología. UNMSM. Facultad de Psicología. ISSN versión electrónica 1609-7564. Vol. 1, Nº 1, 1997 Leer más »