La diplomacia del arte; intercambio de obras entre el Vaticano y Pekín

4:00 p m| 29 nov 17 (AN/VI/BV).- Por primera vez cuarenta obras de las colecciones chinas de los Museos Vaticanos serán expuestas en China, mientras otras cuarenta de coleccionistas estatales chinos irán a los museos del Papa. El intercambio artístico se llevará a cabo en el 2018, pero fue presentado la semana pasada durante una conferencia de prensa en la Santa Sede. Las obras vaticanas serán expuestas primero en la Ciudad Prohibida de Pekín y después en Xian y Shanghái. Un evento más que una simple muestra, que demuestra la importancia de una “diplomacia del arte” que refuerza, mediante el intercambio cultural, las relaciones cordiales entre la Santa Sede y Pekín.

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“La Diplomacia del arte”: así, Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, anunció la apertura de dos exposiciones que, a partir de la primavera de 2018, tendrán lugar en muestras contemporáneas en los Museos Vaticanos y en el Palacio Imperial (Ciudad Prohibida) de Pekín. Dos personalidades chinas estuvieron presentes en la conferencia de prensa: Zhu Jiancheng, Secretario General del China Culture Investment Fund y el Maestro Yan Zhang, autor de dos cuadros que recibió el Papa como regalo.

También intervinieron Mons. Paolo Nicolini, Delegado Administrativo de los Museos Vaticanos y el P. Nicola Mapelli, Comisario del Museo Anima Mundi de los Museos Vaticanos, que recoge obras etnológicas de todo el mundo. Muchas de estas obras son chinas, coleccionadas a lo largo de siglos por papas y misioneros, y se exhibirán en Pekín.

En los discursos de los representantes de los Museos del Vaticano se ha subrayado “lo que el Santo Padre les pide… que la belleza y el arte sean un vehículo para el diálogo en el nombre del hombre”, que los museos permitan un “diálogo entre culturas, religiones y sean instrumentos de paz”.

“La belleza es un vehículo extraordinario para hablar siempre, en todas las latitudes y longitudes, físicas y temporales, sin miedo o barreras… creo que radica precisamente en esto la clave del éxito de la que en los Museos Vaticanos llamamos ‘la diplomacia del arte’, que no es un invento nuestro, pues pertenece a una tradición plurisecular de la Iglesia, pero que hoy debemos sacar adelante y reinterpretar con creatividad mediante una constante confrontación con el escenario global que tenemos frente a nosotros”, agregó Barbara Jatta.

Del mismo tenor fueron las intervenciones de los representantes chinos. Zhu Juancheng, Secretario general del China Culture Investment Fund, subrayó que “el intercambio cultural precede a la diplomacia. El Fondo chino para Inversiones en la Industria y en la Cultura fue fundado en 2011 por los departamentos gubernamentales competentes de la República Popular China, pero es una organización no gubernamental que se dedica a la promoción de la cultura y a los intercambios culturales con otros países. Ya ha llevado a cabo una serie de actividades significativas en el campo de la cultura y de la diplomacia por la paz en el mundo”.

La “exposición sino-vaticana contemporánea”, afirmó Zhu, “supera las fronteras, el tiempo y une las culturas”, además de contribuir a reforzar “la amistad entre China y el Vaticano, y favorecerá la normalización de las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano. Hoy, en el siglo XXI –recordó– esperamos que, gracias al impulso del proyecto “One Belt, One Road”, propuesto por el presidente Xi Jinping, llevaremos a cabo el intercambio de arte y cultura entre el Vaticano y China. Juntos promoveremos la civilización de todo el mundo y el progreso de la humanidad”.

El maestro Yan Zhang, a su vez, recordó que “desde el Renacimiento, y después con la Primera Revolución Industrial, y, sobre todo, a finales del siglo XX y a principios del siglo XXI, en el mundo se ha verificado un enorme aumento de la riqueza material y del progreso tecnológico. Por otra parte, la relación entre el hombre y el hombre y entre el hombre y la naturaleza nunca ha sido tan tenso. Muchas veces la humanidad ha desarrollado incluso la capacidad de destruir nuestro ecosistema y a nosotros mismos. Vale para los mil doscientos millones de católicos, para los mil trescientos ochenta millones de chinos y para los siete mil doscientos millones de habitantes de nuestro mundo, todos inevitablemente afrontamos el desafío final que se plantea ante la raza humana. La supervivencia o la destrucción de la vida sobre la Tierra dependen de nuestra respuesta a este desafío final para la humanidad”.

“Desde 1993, hace 24 años, comencé una reflexión sistemática y constante sobre estos temas, que me llevó a la creación de más de 20 cuadros, entre los que están las obras ‘Cradling Arm’ e ‘Iron Staff Lama’, que afrontan el tema de la Naturaleza y la Religión mediante el uso de la fuerza expresiva y tolerante que es propia de la pintura con óleo y con la reflexión sobre la cuestión final del hombre, que es común a la pintura y a la cultura china, y también a la cultura occidental”.

“El 31 de mayo de 2017, ‘Cradling Arm’ e ‘Iron Staff Lama’, las obras que representan mejor todos mis trabajos y reflexiones de los últimos 20 años, fueron ofrecidos como regalos a Su Santidad Francisco como signo de amistad en nombre de mil cuatrocientos millones de chinos, y después fueron entregados por el Papa a los Museos Vaticanos, para que formaran parte de la colección permanente”. Según el artista chino, “La Madre Tierra, que es, como dice el Papa Francisco en su carta Laudato si, una madre bella que nos acoge entre sus brazos, nos demuestra que la gran familia de las naciones puede ser tolerante y unida. También las culturas china y vaticana necesitan comunicación e intercambio, como todas las demás culturas de la Tierra”.

Según el maestro Yan, “el diálogo entre nosotros es posible e inevitable debido a nuestro común sentido de benevolencia. En el siglo XXI, el extraordinario plan que pretende construir un sólido puente de diálogo entre Pekín y el Vaticano hará que vuelva a brillar la Vía de la Seda. ¡Que puedan reinar la amistad y la paz en el mundo!”.

La doble muestra tendrá dos nombres diferentes: en el Vaticano se llamará “La belleza nos une”; en China “Exposición Chino-Vaticana Contemporánea”. En cada una, se mostrarán 40 piezas. El P. Mapelli ya ha enumerado algunas de las obras que irán a Pekín: objetos preciosos de la dinastía Tang, antiguos rollos con la pintura la Gran Muralla, pinturas religiosas, todo restaurado con la ayuda de expertos chinos.

No está claro qué objetos vendrán de China. En cualquier caso, la exposición del Vaticano tendrá ambas pinturas del maestro Yan Zhang, que donó al Papa Francisco el 31 de mayo, como resultado de su experiencia en el Tíbet. Habrá una segunda conferencia de prensa para presentar este intercambio en la Diaoyutai State Guesthouse de Pekín el próximo 27 de noviembre.

 

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Fuentes:

Asianews / Vatican Insider

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